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domingo, 24 de mayo de 2009

GARY BURTON_Recordando al amigo Astor

Es un virtuoso del vibráfono dentro del campo del jazz. Esta vez, Gary Burton vuelve a la Argentina para tocar —hoy, el domingo y el martes— piezas escritas por Astor Piazzolla.

Por: Sandra de la Fuente

LA MISMA EVOLUCION para Burton, el tango y el jazz siguieron caminos parecidos: música de bares que luego pasó al salón.

Muchas veces me pregunté por qué elegí el vibráfono y finalmente encontré la respuesta: no lo elegí", dice el reconocido vibrafonista Gary Burton poco antes de viajar a Buenos Aires para volver a tocar la música que Piazzolla escribió para que él tocara con su última formación. "Mis padres querían que estudiara un instrumento, y mi hermana mayor ya tocaba el piano. Como cerca de casa había una mujer que daba clases de vibráfono y marimba terminé allí. Durante toda mi infancia pensé que había vibrafonistas en todas partes y tardé mucho en darme cuenta de que el mío era un instrumento que escaseaba, que no sólo contaba con muy pocos intérpretes profesionales, sino que además muy poca gente lo conocía. Cuando descubrí eso quise probar con otros instrumentos. Pasé por el piano, la guitarra y la trompeta. Pero volví al vibráfono, porque comprendí que al final ya formaba parte de mi naturaleza".

El sonido acuoso del vibráfono marca un contraste muy fuerte con la fuerza que pide el género. ¿Cómo surgió el proyecto de sumarlo a la formación que tenía Piazzolla?

Yo sostenía la misma idea cuando él me llamó para hacerme el ofrecimiento de tocar juntos. Pero creo que su imaginación iba más lejos que la nuestra. Pensaba que sería una muy buena combinación, estaba seguro de que funcionaría. Le dije que sí, entusiasmado de hacer algo con él, pero no muy convencido de que sonaría. A las dos semanas me sorprendió con todas las partes escritas. Ensayamos y me di cuenta de que el equivocado, en realidad, era yo.

¿Lo conocía desde antes?

Sí, desde que viajé por primera vez a Buenos Aires, cuando tenía 22 o 23 años y fui a tocar con Stan Getz. Estuvimos en Michelangelo. Todas las noches lo escuchábamos y él a nosotros. Volví a casa con una colección de discos de Piazzolla, totalmente fanatizado.

¿Qué encuentra de especial en su música?

Las influencias clásicas y un sabor a jazz. Tango y jazz comparten su calendario: nacieron en la misma época y en el mismo tipo de ambiente. Música de bares que luego pasó al salón, a la orquesta y al baile. Ambos tuvieron su momento de mayor desarrollo durante los años '30, siguieron la misma evolución.

El jazz, junto con el tango, también sufre hoy una especie de revisionismo.

Sí, Wynton Marsalis está para eso. Revisando y revisando la música del '40 y del '50. Las dos músicas son muy dramáticas. Cuando empecé a tocar con Piazzolla me daba instrucciones para interpretar esa música. El era un gran maestro, pero también es cierto que esa música me resultaba natural, confortable para tocar.

¿Las partes escritas dejan lugar a la improvisación?

La improvisación en jazz necesita una porción de tiempo generosa para poder desarrollarse. El quería que yo improvisara, pero en momentos acotados. Tuve que aprender a entrar y salir de la improvisación en instantes. Fue difícil, pero cuando me acostumbré se convirtió en una herramienta muy importante para el desarrollo de mi pensamiento musical.

Muchos músicos comentan que Piazzolla tenía una personalidad difícil. ¿Lo padeció?

Me habían advertido sobre ese asunto antes de empezar el proyecto, pero como el proyecto me entusiasmaba, me dije que lo intentaría de cualquier modo. Me encontré con un hombre amable, paciente para enseñar, de buen humor. Pero sí tengo que decir que no era gentil con todo lo que rodea a los artistas, con los productores, los managers, los representantes, las discográficas. Desconfiaba de esos tipos que viven de los artistas.

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