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miércoles, 29 de julio de 2009

DISCOS NUEVOS LANZAMIENTOS


Miércoles, 29 de julio de 2009


Parajes

Silvia Dabul. Oddone, Moncayo, Torres

El nombre del letrista no suele considerarse en el primer plano en cuestiones de autoría. Las canciones son de Schubert (o de Elton John), mucho más que de quienes escribieron sus textos. El caso de la poeta y pianista Silvia Dabul es el contrario. Estos son sus “parajes”, con músicas de, entre otros, Gerardo Gandini, Julio Viera y Marcelo Delgado (bellísima “... Y ella canta” con la voz de Susanna Moncayo). Las otras voces, todas extraordinarias: Graciela Oddone y Víctor Torres, compositor además de la exquisita “Lejos”. D. F.

En vivo en Medio y Medio

Mariano Otero Quinteto. SMusic

Podría tratarse sólo de un quinteto de virtuosos: Otero en el contrabajo, Francisco Lovuolo en un explosivo piano Rhodes, la batería de Sergio Verdinelli, tan sutil como potente; Rodrigo Domínguez en saxo y Juan Cruz de Urquiza en trompeta. Pero ése es apenas el punto de partida. Interacción, originalidad en los solos, empuje, imaginación en las subdivisiones rítmicas y una música que mantiene la tensión en todo momento. Los temas, de Otero, funcionan por su parte con estímulos precisos para la creatividad. D. F.

Tus besos fueron míos

Pablo Moreno. Epsa

Acompañado por una notable formación de tres guitarras y contrabajo, que se luce en los arreglos, el joven cantante del barrio de Boedo versiona clásicos que incluyen a los grandes astros de la genealogía tanguera: Cadícamo, Troilo, Contursi, Stamponi, Homero Expósito. Sin exagerar la intención, Moreno dota de cierto clima a temas como “Bajo un cielo de estrellas”, “La abandoné y no sabía”, el ultraversionado “Afiches” o el que da nombre al disco, tangazo de Anselmo Aieta y Francisco García Jiménez. K. M.

A touch of evil. Live

Judas Priest. Sony Music

¿Qué se le puede pedir a una banda de heavy metal con más de 35 años de trayectoria? En principio, que envejezca con dignidad. De eso le sobra a Judas Priest, que desde el regreso de Rob Halford a sus filas tiene motivos para sentirse “renovada”. Este disco en vivo rescata fragmentos de sus dos últimas giras. Aunque no incluye canciones de anteriores joyas metaleras en directo, como Unleashed in the east (1979) y Priest... live! (1987), el CD mantiene de todos modos la adrenalina y despide a los fans con la demoníaca versión de un clásico: “Painkiller”. F. D.

Fuente pagina 12

RUBEN RADA Y SU NUEVO ESPECTACULO EN LA TRASTIENDA



“Las canciones para niños perduran”

El músico uruguayo asegura que llegó al mundo infantil superando sus temores. Pero ahora ya se siente seguro en ese terreno. Lo prueba en El reino de Rada en 3D, un show “para toda la familia”. El Negro desmiente su retiro de los escenarios y anuncia nuevos discos.

Por Sebastián Ackerman

Pelo mota en puntas, aritos con forma de guitarra, chaleco con prendedor de Stars Wars y zapatillas fucsia. Rubén Rada no pasa inadvertido. “¿Querés que me pare un poco el pelo? ¿Queda bien así como puntas?”, pregunta para la sesión de fotos. “Una vez fui a verlo a Edmundo Rivero con el pelo así, medio afro –recuerda –, y algunos del público me puteaban. Pero como Edmundo me conocía, cuando me vio me dio un abrazo y después me dedicó un par de canciones”, cuenta el uruguayo. A los 65 años, pero con una barba entrecana como única muestra del paso del tiempo, Rada sigue haciendo sobre el escenario lo que le gusta. Es un showman. Esta vez cruza el charco para presentar El reino de Rada en 3D (las tres dimensiones: alto, ancho y profundo; “en su caso, bastante profundo”, bromea en la obra), un espectáculo para toda la familia en el que se divierte trabajando para los más chiquitos y que se presenta desde mañana hasta el domingo a las 16.30 en La Trastienda (Balcarce 460).

Rada podría considerarse un músico de culto: de copiar a Jorge Negrete, Dean Martin, Nat King Cole o Frank Sinatra cuando de chico barría la sala del cine Première en Montevideo, formó parte de tres míticas bandas uruguayas como El Kinto, Opa y Tótem; vivió la época hippie argentina actuando en Hair en los ’70 y fue corista y compositor por encargo en México, donde luchaba para sobrevivir con su familia. Pero él asegura que llegó al mundo infantil superando sus temores. “Había un grupo en Uruguay que se llamaba Canciones Para no Dormir la Siesta, dirigido por Horacio Buscaglia, el padre de Martín. Y me decía ‘Negro, los chiquitos necesitan que vos les cantes’. Porque necesitaban una identidad, quería convencerme. Y yo les tenía terror a los niños, un miedo terrible. Porque me asusta que se queden secos, que no te miren o se pongan a gritar. Yo no sabía manejar eso... Pero al final agarré.”

–¿Cómo definiría su trabajo con los chicos?

–Esta es una obra de teatro seria, pero en broma. En el show no hay ninguna canción boluda para chicos. Están muy rápidos hoy. No podés cantarles la canción el mosquito que te picó porque no se enganchan. Hoy se prenden y bailan con lo que ven en la tele. Pongo esas canciones porque bailan los chicos y también bailan los padres, se divierten. No es Rada para niños, más bien es Rada para toda la familia. Se me hace fácil porque tengo más de 30 canciones. Las canciones para niños perduran, y los chicos quieren escuchar esa canción. Si hago un show con 15 canciones nuevas, tengo que cantárselas diez veces para que las aprendan. Y se van y dicen que no les gustaron. Ahí el chico es igual que el adulto o incluso tiene un poco más de gusto por la repetición. Entonces pongo una o dos canciones nuevas por show, cambio la temática (este año es el Reino, en el que una princesa es mi hija, pero fue Rubenrá en Candombia), pero las canciones están porque me las piden. En Uruguay vi a un padre en el hall del teatro que le decía al hijo: “Nene, te juro que si entrás te llevo a Disney”. ¡El quería verlo!

En El reino de Rada el uruguayo maneja los tiempos: pide ver “ese grito de locura” y todos gritan, enseña los coros de algunas canciones y asegura que “hasta que no se la aprendan no nos vamos de acá”, y también pide escuchar a grandes y chicos para que le cuenten “qué les revienta”. Y ahí unos y otros se animan a decir lo que tal vez les resulte difícil sin la mediación del Negro. “El show es bien para los padres de los chicos, y los padres también hacen catarsis y dicen lo que sienten. Los chicos dicen ‘me revienta que no me dejen estar con la compu hasta las 5 de la mañana’ o ‘me revienta que me rete mi papá’, y el otro día una señora dijo ‘me revienta que hace dos meses que Macri no me paga’. ‘Bueno, comenzó el comité de base’, le contesté (risas). Está bien eso”, interpreta.

–¿Le divierte trabajar para chicos?

–Me divierte muchísimo. Es como rejuvenecer: estoy como Drácula con cuello nuevo. No lo veo sólo de esta manera, pero sabés que al estar dentro de los niños estás formando público para el futuro. Y por ahí en un par de años empieza a escuchar su música y elige al Negro Rada o a (Luis Alberto) Spinetta. Sabés que estás formando un público nuevo. No lo hago por eso, pero bienvenido sea.

Cada vez que recuerda una canción, la canta bajito y golpea la mesa como si tuviera sus tambores enfrente. Y le gusta cantar. Entonces cuenta la historia de “Al chancho le gusta la gallina”, que “era un tema que cantaba yo en joda por la calle. Salíamos con la banda y cantábamos por la calle inventando cosas. ¡Tendrá veintipico de años esa canción! Hasta que un día se la llevé a Horacio y la convirtió en un tema completo, para un show”, confiesa. Cuando tararea sus canciones preferidas de Opa, los pocillos de café tiemblan sobre la mesa. Rada es ritmo.

Sin embargo, la música es una de las pasiones del uruguayo. La otra es –rioplatense puro– el fútbol: soñaba con ser lateral derecho de Peñarol. “Muerto por el fútbol. Soy fanático. Yo siempre digo que el plan B mío era cantar. Yo me crié desde los dos años a cinco cuadras del estadio Centenario. Cuando tenía siete Uruguay fue campeón del mundo. Recién había sacado la cédula de identidad, y la mostraba por la calle y pedía plata. ¡Me llenaba los bolsillos de monedas! Después fui alcanzapelotas en el estadio. Eramos los anforizados, que era una marca de ropa de esa época, como Far West, y cuando venía el entretiempo armábamos un arco con ropa en la mitad de la cancha y jugábamos un partidito. Y la gente aplaudía a rabiar, porque había algunos que la movían de verdad. De hecho, algunos llegaron a jugar en primera división, como (Luis) Cubillas. Ahora ponen las minas, las porristas...”, bromea.

–¿Cómo era como jugador?

–Yo era rápido nomás, pero no pude jugar al fútbol porque de los dos a los cuatro años tuve tuberculosis. Entonces, cuando tenía 12 o 13 años me presentaba para jugar al fútbol y te obligaban a hacerte la ficha médica. Estaba todo bien, pero cuando me hacían la placa salía una mancha en el pulmón. Yo estaba curado, pero igual no me fichaban. Llegué a quedar entre los aspirantes a Peñarol, que eran los que podían entrar a jugar en las inferiores, pero por la ficha médica no entré.

Por eso ganó la música. Ya desde chiquito Rada despuntaba el vicio. “Yo siempre digo que el plan B fue cantar. Cantaba en el cine Première, cantaba en los cumpleaños. Mi vieja me decía que si cantaba como en los cumpleaños iba a ser famoso”, cuenta. “Y acertó”, afirma, aunque agrega que la fama no asegura la plata. “En Tótem era un músico de elite y decíamos cosas duras. En esa época me cagué de hambre. La única vez que me fue bien y gané dinero fue cuando grabé ‘Cha cha muchacha’, que además fue un éxito de televisión. Las radios no la pasaban porque decían que yo era ‘grande’ de edad. Yo no era del target. ¡Podían pasar Miranda!, pero no al negro Rada. Y cuando llegó el momento de tocar, vino el corralito, y me decían en los boliches o la municipalidad que no me podían contratar porque no podían sacar plata del banco. Todo ese año me lo perdí, y ése era un tema para explotar”, se lamenta.

–Hace poco dijo que quería retirarse. ¿Sigue pensando lo mismo?

–Quería salir un poco de la vorágine de los shows. Pero decidí hacer unos discos más: estoy grabando uno de versiones, homenajeando a los tipos que quiero como (Luis Alberto) Spinetta, Fito Páez, Charly García, (Andrés) Calamaro, y otros músicos uruguayos, como Los Shakers, algunas canciones mías. Probablemente se llame De puerto a puerto. Y ya tengo grabado un disco instrumental, con el grupo Confidence, en el que tocan mi hijo y (Osvaldo) Fatorusso. Es un grupo para no cantar. Y después veremos. De lo que realmente tengo ganas, si tuviera mucho dinero –que no tengo–, es de meterme en un boliche a tocar dos veces por semana con amigos, las canciones que me gustan. Porque me cansan los aviones, me cansa saber que ya no canto como antes. Eso es cierto. Una cosa es cantar como Jobim o Caetano Veloso, que cantan siempre dentro de una tonalidad, pero los shows míos son de agudos, graves... hago muchas cosas con la voz. Y cuando veo que no lo puedo hacer me da mucha rabia. O preguntarme antes de un recital “¿Podré cantar esta canción?”. “Montevideo”, por ejemplo, no la hago más. La canto en mi casa. En los shows a veces tengo miedo de hacer las cosas que hacía antes.

–No pudo ser futbolista. Si no hubiera sido músico, ¿qué habría hecho?

–Imposible. No había ninguna posibilidad de que no fuera músico. La música era el plan B porque mi pasión era el fútbol, pero sé que si nazco de nuevo soy músico otra vez. Seguro. No habría otra cosa que pudiera hacer. Hubo momentos en los que me cagué de hambre y trabajé cantando en hoteles. Cuando me fue mal acá en Argentina me fui a México a hacer coros, trabajé con Tania Libertad. ¡Estuve cuatro años haciendo vocales! Componiendo a pedido... Cuando vos le dabas una canción a Mijares, Tania León o Alejandro Fernández te adelantaban 500, 1000 dólares. Y con eso vivíamos un tiempo.

lunes, 27 de julio de 2009

ANNA SAEKI_Folclore de ojos rasgados

La japonesa sacó un disco donde canta a dúo con Mercedes Sosa, Teresa Parodi, Liliana Herrero y León Gieco.

Por: Gaspar Zimerman
BELLEZA MISS SAPPORO EN LOS '80, ANNA SAEKI ERA MODELO HASTA QUE EMPEZO A CANTAR TANGOS.

Después de escuchar el nuevo disco grabado en castellano por la cantante japonesa Anna Saeki, sorprende verla llegar a la entrevista acompañada por una intérprete. El viejo truco de la fonética: Saeki escucha cada canción en su versión original, estudia a conciencia la letra para entender su significado y recién después la graba. Una fonoaudióloga la ayuda a, entre otros detalles, diferenciar la pronunciación de la r y la l. El resultado, al menos en el plano idiomático, es asombroso: "En Japón me preguntan si vivo en Buenos Aires", cuenta, traductora mediante, con impecable sonrisa nipona.

Así, después de veinte años de cantar música japonesa y tangos -argentinos, pero también japoneses y europeos-, se animó al folclore argentino y uruguayo: en Yo vengo a ofrecer mi corazón canta Pedro Canoero, El violín de Becho, Canción de las simples cosas, Los hermanos y otros clásicos criollos, con producción y dirección musical de Popi Spa tocco, histórico ladero de Mercedes Sosa. La Negra, acostumbrada a presentar nuevas voces, es su madrina artística: conoció a Saeki hace dos años, la invitó a compartir escenario en un recital en Alemania, le presentó a Spatocco y le sugirió un repertorio. Así nació Yo vengo a ofrecer mi corazón, donde, además de la tucumana, cantan Teresa Parodi, León Gieco, Liliana Herrero y Verónica Condomí, con la rareza de que varias de las canciones combinan castellano y japonés.

Ex Miss Sapporo, Saeki trabajaba como modelo y actriz, y estudiaba diseño textil hasta que, en 1987, una discográfica la lanzó como cantante de tangos. "El primer tango que escuché fue Nostalgias: era muy triste, pero detrás de eso había esperanza, había luz. Me sorprendió que se expresaran la pasión, el desamor, el drama, de esa forma: en Japón esos sentimientos se guardan en el interior y, si se expresan, es indirectamente". Sus primeros palotes los hizo acompañando a las orquestas de Leopoldo Federico y José Colángelo en sus giras por Japón: "Ellos me enseñaron muchísimo. Y no sólo el canto: también aprendí el baile, un instrumento para poder sentir el ritmo del tango en el cuerpo y expresarlo mejor con la voz". Aunque vino por primera vez a la Argentina a fines de los '80, recién volvió en 2005, para grabar Concierto de Anna. "En 2007 presenté el disco en el Tasso: el recibimiento fue tan cálido que me dio coraje para seguir viniendo y participar en festivales. Me llamaron la embajadora del tango".

Viene de presentarse en el Festival de Tango de La Falda y de actuar como invitada del quinteto Tangoloco; antes cantó en Francia, Alemania, Colombia y Perú, y ahora va rumbo a Nueva York. Volverá en septiembre, para presentar el disco en el IFT. "Esos -sonríe otra vez- serán los días más importantes de mi vida".

sábado, 25 de julio de 2009

Rescatan una filmación inédita sobre la vida de Gustav Holst


Un documental desconocido sobre el compositor inglés, que se hizo mundialmente conocido por la suite Los Planetas, fue difundido por la BBC. Había sido preparado en los 70 para un programa que nunca se llegó a emitir, y en él hablan su hija, alumnos y colegas

HOLST (1874-1934) llevó una vida frugal. En el documental, su hija Imogen Holst revela el deseo no cumplido de su padre de haber donado su cuerpo a la ciencia tras su muerte.

MARTE, uno de los siete movimientos de la suite Los Planetas.

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La BBC ha dado a conocer una filmación inédita en color sobre la vida del compositor inglés Gustav Holst (1874-1934), en la que su hija y varios compositores amigos hablan en la década de los 70 sobre el autor de Los Planetas.

Las entrevistas fueron grabadas para un documental que no se llegó a emitir y ofrece el testimonio de Imogen Holst, hija del músico, y de los compositores Herbert Howells y Edmund Rubbra.

Imogen Holst habla del amor de su padre por el trombón, instrumento que dominaba, de su deseo no cumplido de haber donado su cuerpo a la ciencia tras su muerte y del cariño que tuvieron por él las niñas que le tuvieron de profesor a principios del siglo XX.

Branwen Melville-Smith, una de esas estudiantes, afirma en la filmación de la BBC: "En aquel tiempo no tenía la reputación mundial que le rodeó después. Todas le teníamos mucho afecto. Era todo menos estricto, quizá demasiado poco".

Su amigo y colega Rubbra destaca la pasión que tenía por la música y recuerda que se podía pasar horas en el campo tocando el trombón: "en una ocasión estuvo ensayando durante horas y un enfurecido granjero se le acercó para decir que su música estaba causando problemas con los rebaños de ovejas".

El nombre completo del compositor era Gustavus Theodore von Holst, pero se quitó el "von" por miedo a ser identificado como alemán durante la I Guerra Mundial.

Nació en Cheltenham, cerca de Gales, y se dio a conocer internacionalmente por Los Planetas, una obra que terminó en 1916 y que Holst no consideraba una de sus mejores creaciones.

Holst, especialmente influenciado por Ravel, escribió esta suite orquestal cuando era profesor del colegio Saint Paul's, cuyo departamento de música lleva desde entonces su nombre.

Según su biógrafo, Ian Lace, Holst era frugal, no fumaba ni bebía alcohol, y era vegetariano. En 1933 Holst comenzó a sufrir graves problemas estomacales y murió el 25 de mayo de 1934 tras una operación quirúrgica. Está enterrado en la antigua catedral de Chichester, en el condado West Sussex (sur de Inglaterra).


Fuente: EFE

Alemania, tierra fértil para el tango


A un año del desembarco de la Argentina como país invitado de honor en la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, el editor argentino Daniel Canuti viene explotando una veta con raíces musicales. Desde hace una década publica en Alemania libros sobre tango, un género que dejó de ser una moda para instalarse como una costumbre más de ese país.

Por: A.H.

TANGO IST WUNDERBAR. Daniel Canuti aprovechó la popularidad del tango en Alemania y fundó un sello editorial para alimentar la demanda de libros sobre el baile y la música porteña.


¿Cuáles son las principales exportaciones de la Argentina? Carne. Sí. Soja. Por supuesto. Vino. También. Jugadores de fútbol. En sumas millonarias. Pero si la Argentina es conocida por algo en el mundo -aparte de Maradona- es por una de sus formas de arte más autóctonas, el Tango. Y el Tango se exporta solo. No hay una Comité Central para la Exportación del Tango. Ni hay retenciones posibles para fijarle. La cultura es libre, y siguiendo un proceso natural, toma raíz donde encuentre tierra fértil. A veces crea unos transplantes inesperados y hasta bizarros. ¿Sabían, por ejemplo, que el Tango es popular en Alemania? Tanto o más que como en Japón.

Según el cordobés Daniel Canuti, editor de Abrazos Books -una editorial que fundó en Alemania para difundir textos fundamentales del tango- "uno puede aterrizar en cualquier ciudad pequeña en Alemania y es muy probable que haya una milonga o un lugar para bailar tango los fines de semana".

El emprendimiento de Canuti comenzó hace diez años cuando, residiendo en Alemania, vio una pasión por el arte pero una escasez de material bibliográfico. Entonces, aparte de enseñar a bailar tango en las milongas de Stuttgart, lanzó Abrazos Books para ofrecer traducciones al alemán de textos fundamentales como El tango, una danza. Esa ansiosa búsqueda de la libertad de Gloria y Rodolfo Dinzel o El Tango de Horacio Salas, con prólogo de Ernesto Sabato.

Hoy, de paso por Buenos Aires, Canuti celebra los 10 años de su editorial. En una charla con Ñ Digital en café del Centro Cultural de la Cooperación, en plena Avenida Corrientes, habló sobre su visión del tango en Alemania y sobre las razones del éxito de su editorial. Pueden verlo en el video adjunto de esta nota. Tanguero y emprendedor.

Los fans de los Beatles van a celebrar los 40 años de la mítica portada de Abbey Road

A las 10.35 horas del 8 de agosto de 1969, el fotógrafo Iain MacMillan tomó seis fotos de la legendaria banda de Liverpool cruzando la calle donde se encuentran los estudios de Abbey Road. Una de esas imágenes ilustra el disco de los Beatles del mismo nombre, y se transformó en leyenda. Cientos de sus seguidores van a celebrarlo... cruzando esa misma calle.

ABBEY ROAD. La mayor parte de las grabaciones del disco fueron realizadas entre el 2 de julio y el q de agosto de 1969. La foto, con Paul Mc Cartney descalzo y marcando un paso distinto al de sus compañeros, dio lugar a muchas especulaciones.

Cientos de seguidores de los Beatles cruzarán el próximo mes el mítico paso de cebra londinense de Abbey Road, para celebrar el cuadragésimo aniversario de la famosa foto que lució la portada del legendario disco homónimo.

Los fans del cuarteto atravesarán la calle a las 10.35 horas GMT del 8 de agosto, justo cuatro décadas después de que el fotógrafo Iain MacMillan tomara una de las imágenes más conocidas de la historia del pop, adelantó hoy Richard Porter, organizador del acto.

La fotografía muestra a John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison atravesando casi en fila india el paso de cebra, mientras en la luminosa calle se aprecian automóviles estacionados y un señor que observa el desfile desde lejos.

En declaraciones al vespertino Evening Standard, Porter, dueño de una cafetería bautizada con el nombre de la banda, comentó que espera una "mayor" afluencia de "beatlemaníacos" que hace diez años, cuando se celebró el trigésimo aniversario.

Además, una banda de tributo a los Beatles, los Sgt Pepper's Only Dart Board Band, encabezará el evento en el paso de cebra, adonde llegará en una réplica del Rolls-Royce psicodélico de Lennon, y ofrecerá por la noche un concierto en el West End londinense.

En la icónica imagen, fruto de una sesión fotográfica de diez minutos en la que MacMillan sólo captó seis fotos, resulta llamativo que McCartney (de traje oscuro) aparece descalzo y sin marcar el mismo paso que sus compañeros.

Según una teoría bastante extendida, la escena representaría una procesión fúnebre en la que McCartney sería el muerto; Lennon (de traje blanco), el clérigo; Starr (de traje negro), el agente funerario; y Harrison (en camisa y pantalones vaqueros), el enterrador.

El disco Abbey Road, que contiene canciones tan famosas como Come together y Here comes the sun, se publicó el 26 de septiembre de 1969 y se erigió en el cuarto álbum más vendido de la década de los sesenta en el Reino Unido.

Con los años, el paso de cebra, situado cerca de los históricos estudios de grabación de Abbey Road, se ha convertido en una atracción turística en la que se han detenido millones de visitantes para imitar al conjunto de Liverpool y hacerse la pertinente foto.

Fuente: EFE

GUILLERMO PESOA: LA VIDA DESPUES DE LA PEQUEñA ORQUESTA REINCIDENTES




El reincidente

Dos años después de la separación de ese fenómeno de música ciudadana que fue la Pequeña Orquesta Reincidentes, su tecladista es el primero del núcleo fundador en asomarse a los escenarios como solista. Con un puñado de canciones que no abandonan la melancolía del grupo, está empezando a presentarlas en Buenos Aires.

Por Flor Codagnone

San Cristóbal se mueve lento, melancólico. Será el invierno que se cuela por todos los costados. En la calle se ven pocos transeúntes. Es martes, pero la sensación se asemeja a la de un sábado a la tarde. En ese barrio todo tiene un ritmo particular. Guillermo Pesoa, ex integrante de Pequeña Orquesta Reincidentes, abre la puerta de su departamento. Adentro hay una continuidad de lo que ocurre en la calle. En esos ambientes, amplios y luminosos, todo se mueve con una cadencia distinta, casi silenciosa.

El mismo Pesoa parece desplazarse en otro tiempo. Un mechón le cae sobre la frente. Tiene los ojos claros, clarísimos, de un celeste que contrasta con las paredes anaranjadas de su estudio. Allí estamos, rodeados de una gran biblioteca y de instrumentos (un piano, un teclado, varios acordeones).

Hay algo en esa imagen que lo describe: para Pesoa, la música y los libros son parte de lo mismo. Al echar un vistazo por esa habitación, queda claro que la literatura lo apasiona. Al escuchar sus canciones, se distingue una intensidad dramática que está cerca de la ficción narrativa.

Ofrece un té y comenta a Libertad Demitrópulos. Dice que algo en su escritura le recuerda a Juan José Saer. Cuenta que en su taller de composición y coordinación musical usa textos de Saer y, antes de seguir, Pesoa advierte que hablar de ese escritor lo emociona. No es difícil creerle. Aparte, el famoso territorio de la ficción saerina le recuerda a su provincia natal.

Hace ya dos décadas, Pesoa dejó Rosario para venir a Buenos Aires. Poco después de llegar estaba tocando en Reincidentes, un grupo que en su momento fue raro para la escena argentina. Tenían algo de profundamente lúdico y urbano, algo teatral y una mezcla de estilos que llamó la atención. Sus shows, por momentos, recordaban las películas de Kusturica. Grabaron ocho discos y tuvieron éxito no sólo en el circuito nacional sino también en varios países europeos. Tocaron con Nick Cave y compusieron la música de la película uruguaya Whisky. En 2008 el sueño se apagó. Para sorpresa de su público, la Pequeña Orquesta decidió separarse.

Pesoa, entonces, lanzó su propio proyecto. No de la noche a la mañana, claro. Necesitaba tiempo para replantear su carrera. Hasta llegó a preguntarse si tenía sentido seguir haciendo música. “Es que mi trabajo como compositor y como músico estaba íntimamente ligado al grupo”, explica. “No tenía urgencia por salir a tocar porque Reincidentes nunca fue una cárcel para mí. Al contrario. Siempre confié en el trabajo grupal. Creo que potencia a los artistas. Al mismo tiempo, laburar solo está buenísimo aunque me da un poco de vértigo, me deja más en bolas”.

Según Pesoa, los temas que compone están entre el “rock oscuro y la cumbia oscura”. Dice que su música es como “la borra de los géneros”. Las exquisitas “El muerto” y “La mayor” (la influencia de Saer lo llevó a elegir ese título) son pruebas concretas de lo que el músico quiere explicar. En cuanto uno las escucha, suena en la cabeza el eco de Reincidentes. Pesoa no reniega de su pasado: “En el momento de la separación, la banda estaba buscando intensidad rockera. Cuando me encontré solo, empecé a preguntarme qué esperarían de mí ahora que no formaba parte de un grupo. Creo que, en cierto sentido, estoy haciendo lo mismo que hacía en Reincidentes. La diferencia, quizá, esté en que mi repertorio es un poco más variado”.

Su propuesta musical es intimista, despojada. Hay una economía de recursos, una búsqueda de gestos mínimos. Hay también una intensidad dramática en su música y en sus letras. “Siento que, con estas nuevas canciones, me estoy construyendo un refugio, una casa. Algunas ya están en el punto en el que las imaginé: en un lugar áspero, seco. Podrían ser más ‘radiables’, pero eso me aburre, no me interesa. Ahora lo único que quiero es tocar.”

El joven de mechón en la frente y ojos claros vuelve una y otra vez sobre referencias extramusicales. Saer. Kandinsky. La borra del café. La casa (su casa), el refugio. Ahora habla de Débora Pérez Volpin, sí, la periodista que trabaja en Canal 13. Dice que a la tarde estaba escuchando el programa que ella conduce en Radio Mitre y que, por la cantidad de cosas distintas que plantearon ahí y por el enfoque sobre la información, anularon cualquier posibilidad de análisis. Por eso, él busca la economía de recursos, porque cree que el gran problema actual es la sobredosis de información. “Eso me aterra”, asegura el hombre que reincidió en la música, esta vez solo.

viernes, 24 de julio de 2009

A los 67 años, Paul McCartney está más activo que nunca


McCartney le pone el cuerpo a la reedición del catálogo beatle y al lanzamiento de un videojuego con la historia y la música de los Fab Four

A los 67 años, Paul está más activo que nuncaUn mural de a dos para la tapa de Electric Arguments

Poder ser testigo del final de la parábola con la que Paul McCartney, a los 16 años, ilustró aquella canción en la que se preguntaba qué sería de él cuando llegara a los 64, ha resultado de lo más gratificante y por cierto revelador para una importante porción de amantes de la música pop alrededor del mundo.

¿Necesitaría el mismísimo Paul McCartney que lo alimentaran cuando cumpliera los 64? ¿Se dedicaría a arreglar los fusibles y cuidar del jardín de su hogar? ¿Alquilaría una casa de campo en la Isla de Wight para descansar y pasar así plácidamente el resto de sus días? Uno podría imaginar que a pesar de su condición de multimillonario algún que otro fusible debe haber cambiado en estos últimos años, pero lo cierto es que el hombre que pasó la barrera de los 64 años y que hace menos de un mes celebró sus 67 atraviesa un período creativo a la altura de su leyenda: en el último lustro grabó dos discos considerados por público y crítica de los más inspirados de su carrera solista ( Chaos and Creation in the Backyard y Memory Almost Full ); compuso y editó un álbum de música clásica y otro ligado a la experimentación electrónica junto al productor Youth y bajo el seudónimo The Fireman; participó activamente de la promocionada versión beatlesca del Cirque du Soleil y le puso el cuerpo a la presentación de la última ocurrencia marketinera en torno a la banda que, en 1966, lo convirtió en uno de los cuatro músicos más populares que Jesús: el videojuego The Beatles Rock Band , una suerte de actualización de la beatlemanía para una nueva generación de adolescentes.

¿Encuentro cumbre?

Pero hay más, porque a meses de recordarse los 50 años de la formación de The Beatles y a días nomás de la esperada reedición de todo el catálogo británico del grupo de Liverpool, por primera vez remasterizado digitalmente, Paul McCartney piensa en sacar otro as de la manga (y van...): una reunión cumbre con Bob Dylan para componer algunas canciones juntos y grabarlas en compañía de Ringo Starr.

Por estos días, la conexión entre McCartney y Dylan parece ir más allá de su longeva amistad -cuenta la historia que el joven Bob les hizo probar su primer porro a Paul, John, George y Ringo- y ahora se potencia con la confesión del ex Beatle acerca de la influencia que la generación de escritores y poetas beat ejerció en su última obra, el disco junto a Youth que acaba de editarse en el país: su título, Electric Arguments , fue extraído del poema "Kansas City to St. Louis", de Allen Ginsberg, y, según Macca , las letras de las canciones las escribió siguiendo el método "cut up" de escritura de William Burroughs.

"Los poetas beat han sido grandes maestros para mí", dijo y le abrió la puerta para ir a jugar al viejo Bob. Aunque McCartney no esperará sentado a que choquen los planetas. Mientras tanto, prepara la adaptación cinematográfica de un libro infantil que escribió junto a Philip Ardagh, para la que también compondrá la banda sonora. De arreglar fusibles y cuidar jardines, por ahora, nada.

Sebastián Ramos

Sobre Michael Jackson

  • "Es muy triste y conmocionante. Me siento un privilegiado por haber trabajado con Michael. El era un talentoso niño-hombre con un alma gentil. Su música será recordada por siempre y mis recuerdos del tiempo que pasamos juntos es de los más felices. Envío mis profundas condolencias a su madre y a toda su familia, y a sus fans alrededor del mundo".

miércoles, 22 de julio de 2009

Luis Alberto Spinetta fue el gran ganador de los Premios Gardel


Se llevó la estatuilla de oro por su álbum "Un mañana" y otros 4 galardones. Los Fabulosos Cadillacs fueron distinguidos como Personalidad del año y Cacho Castaña recibió un premio a la trayectoria.

Luis Alberto Spinetta, el gran ganador de la 11ª edición de los Premios Gardel.

Luis Alberto Spinetta se convirtió en el gran ganador de la 11ª edición de los Premios Gardel. Además de llevarse la estatuilla de oro por su álbum "Un mañana", fue distinguido en otras cuatro categorías. Además, Los Fabulosos Cadillacs recibieron el galardón a Personalidad del año y Cacho Castaña recibió un premio a la Trayectoria.

En esta oportunidad, la alfombra roja, los flashes y brillos faltaron a la cita. En realidad, no hubo cita, porque se decidió levantar la ceremonia como medida preventiva ante la epidemia de Gripe A. La Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) puso en lo más alto este año al "Flaco", una de las figuras más admiradas del rock nacional y dueño de una abundante trayectoria, quien además fue galardonado por en las categorías Álbum artista de rock, Diseño de portada, Video Clip y Canción del año. Al igual que el resto de los ganadores, recibirá el premio en su casa.

Los Fabulosos Cadillacs, la banda liderada por Vicentico, que volvió a los escenarios en 2008 tras años de separación, fue distinguida como Personalidad del año, premio que ya se llevaron en oportunidades anteriores León Gieco, Diego Torres, Gustavo Santaolalla, Andrés Calamaro y Soda Stereo. El galardón especial a la Trayectoria artística y musical fue para Cacho Castaña, premiado por su carrera en la que grabó 51 álbumes, filmó 14 películas y vendió 5 millones de discos.

En esta edición de los premios de la industria de la música hubo 183 artistas nominados, repartidos en 42 categorías. También resultaron ganadores, entre otros, Silvina Garré (Mejor Album Artista Femenina Pop), Pedro Aznar (Mejor Album Artista Masculino Pop), La Portuaria (Mejor Album Grupo Pop), Babasónicos (Mejor Album Grupo Rock), Carlos "La mona" Jiménez (Mejor Album de Cuarteto), Fito Páez (Mejor Album Canción Testimonial y de Autor) y Juana Molina (Mejor Album Rock-Pop alternativo).

La lista completa de los ganadores Gardel 2009

Mejor Álbum Artista Femenina Pop
Silvina Garré Canciones sin tiempo

Mejor Álbum Artista Masculino Pop
Pedro Aznar Quebrado

Mejor Álbum Grupo Pop
La Portuaria La vaca atada


Mejor Álbum Artista de Rock
Luis Alberto Spinetta Un mañana

Mejor Álbum Grupo de Rock
Babasónicos Mucho

Mejor Álbum RockPop Alternativo
Juana Molina Un día

Mejor Álbum Música Electrónica
Altocamet Mitad del viento

Mejor Álbum de Remixes
Miko Jackson Bossa n´Ramones

Mejor Álbum Artista Femenina de Folklore
Liliana Herrero Igual a mi corazón

Mejor Álbum Artista Masculino de Folklore
Peteco Carabajal Aldeas

Mejor Álbum Grupo de Folklore
Dúo Coplanacu Taquetuyoj

Mejor Álbum Folklore Alternativo
Orozco - Barrientos Pulpa

Mejor Álbum Artista Femenina de Tango
Celeste Carballo Celos

Mejor Álbum Artista Masculino de Tango
Daniel Melingo Maldito tango

Mejor Álbum Orquesta de Tango
Sexteto Mayor Vida pasión y tango

Mejor Álbum Tango Electrónico
Tanghetto El miedo a la libertad

Mejor Álbum Artista Femenina Tropical
Karina Regalo de Dios

Mejor Álbum Artista Masculino Tropical
Leo Mattioli El rey del amor

Mejor Álbum Grupo Tropical
Tambó Tambó El regreso

Mejor Álbum de Cuarteto
Carlitos "Mona" Jiménez

Mejor Álbum Artista Romántico/Melódico
Cacho Castaña Yo seré el amor

Mejor Álbum Canción Testimonial y de Autor
Fito Páez No se si es Baires o Madrid

Mejor Álbum Nuevo Artista Pop
Romina Vitale Etnica

Mejor Álbum Nuevo Artista de Rock
Sponsors 110%

Mejor Álbum Nuevo Artista de Folklore
Aymama Folclore Argentino

Spinetta vuelve a Córdoba con un Gardel bajo el brazo



El músico fue distinguido con el Gardel de Oro que otorga Capif. Carlos "La Mona" Jiménez ganó el premio al mejor disco de cuarteto y Sol Gabetta el de música clásica.


Luis Alberto Spinetta fue distinguido con el premio Gardel de Oro 2009, que otorga la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF).

De la mano de Un mañana, Spinetta se impuso en las categorías álbum artista de rock, diseño de portada, videoclip, canción del año (por Mi elemento ) y álbum del año.

En tanto Carlos "La Mona" Jiménez ganó en la categoría Mejor disco de cuarteto por Homenaje, y se impuso de ese modo a Banda XXI y La Barra.

Córdoba también se llevó otro premio de la mano de Sol Gabetta, quien fue distinguida en la categoría Mejor álbum de música clásica.

El cantante Vicente "Cacho" Castaña fue galardonado por su Trayectoria, Los Fabulosos Cadillacs recibieron la distinción Personalidad del año y Pedro Aznar se impuso en Producción del año.

Spinetta y Pedro Aznar resultaron los más premiados.

El cantante de Bajo Belgrano actuó el domingo pasado en el Teatro Libertador y agotó entradas, por lo que agregó una fecha más para el 3 de agosto.

Otros premiados. Juana Molina se impuso en la categoría Mejor disco de rock pop alternativo, Liliana Herrero y Peteco Carabajal ganaron en la de disco de folklore, Fito Paéz se quedó con el premio al Mejor disco testimonial y Celeste Carballo se llevó el premio al Mejor álbum de artista femenina de tango.

martes, 21 de julio de 2009

Muertes misteriosas en el mundo del rock y el pop


Mientras La Toya Jackson asegura que su hermano Michael fue asesinado, un asistente de Jimi Hendrix confiesa, cuarenta años después, que al guitarrista lo mató su manager. ¿Negocio o conspiración descubierta?


Muertes misteriosas en el mundo del rock y el pop

Jimi Hendrix. Un asistente de Hendrix acaba de publicar un libro en el que acusa al entonces manager del músico de haberlo asesinado
Foto: Reuters

Por Sebastián Ramos

Existe una suerte de máxima rockera que asegura que "los asientos de los managers están tapizados con piel de músico". Pero la reciente publicación de una autobiografía de un asistente de giras de Jimi Hendrix que asegura que el astro de la guitarra eléctrica fue asesinado por su manager y las polémicas declaraciones de La Toya Jackson sobre la muerte de su hermano -anteayer dijo que Michael habría sido asesinado por "un grupo de personas" que conspiró para robarle dinero-, trasladan la risueña metáfora a las páginas policiales: negocio millonario, envidias personales, sexo, drogas, rock and roll y entornos polémicos; un cóctel explosivo para engrandecer el mito y la necrofilia moderna. Y también las arcas de un puñado de testigos privilegiados de los últimos días de las víctimas, encargados de contar "la historia oficial" a través de libros de precontratos abultados.

El 18 de septiembre de 1970 Jimi Hendrix fue encontrado muerto en una habitación de un hotel londinense. Según los forenses, el músico se habría ahogado en su propio vómito tras una sobredosis. Cuatro décadas más tarde, y mientras la policía norteamericana investiga la posibilidad de que Jackson haya sido asesinado, el road manager de Hendrix, James "Tappy" Wright, acaba de publicar un libro autobiográfico en el que sostiene que aquel muchacho de 27 años que cambió para siempre la forma de tocar la guitarra eléctrica en los revolucionarios años 60 fue asesinado por una pandilla que lo forzó a tomar píldoras para dormir y vino hasta que se ahogó. Según Wright, el jefe que planeó el asesinato fue el hombre en el que Hendrix había depositado su mayor confianza hasta ese momento: su manager Mike Jeffery.

Si bien es cierto que las teorías conspirativas sobre las jóvenes (y por ello en muchos casos inexplicables) muertes en el rock han inspirado cientos de libros, películas, documentales e investigaciones periodísticas sin que nunca se haya declarado en firme a un culpable, Wright llamó la atención de la prensa británica y volvió a posar la mirada en esa extraña, íntima y beneficiosa relación que comparten artista y "entorno" ("entornus", según una canción inédita de Charly García), una vez que el dinero ganado es demasiado como para andar contándolo en público.

En sus memorias (Rock Roadie, J.R. Books, 2009), Wright sostiene que Jeffery le confesó su asesinato en 1973, luego de beberse una botella de bourbon. "Aún puedo recordar esa conversación, a ese hombre que conocía desde hacía tanto, su rostro pálido, sosteniendo el vaso con odio", escribió Wright, y luego cita a Jeffery para explicar su móvil: "Estuve en Londres con unos viejos amigos la noche en que Jimi murió, fui a la habitación del hotel de Monika (una novia alemana de Hendrix), le puse un manojo de pastillas en su boca y luego le hice tomar varias botellas de vino tinto para que tragara. Tuve que hacerlo. Jimi valía más para mí muerto que vivo. El hijo de puta iba a dejarme. Si lo perdía, perdía todo".

Jeffery murió, misteriosamente, en un accidente aéreo un mes después de aquella charla trasnochada, pero Wright jura que no dijo nada al respecto en estos 36 años por temor a los socios de aquel oscuro manager, que mantenía estrechas conexiones con el crimen organizado y, según se rumoreaba, había formado parte de los servicios secretos británicos.

En unas pocas páginas de Rock Roadie (la mayor parte del libro cuenta las anécdotas vividas por este road manager en camarines de estrellas como Elvis Presley, The Animals, The Rolling Stones, The Beatles, Tina Turner y Chuck Berry, entre muchos otros), Wright completa su acusación sobre Jeffery alegando que Hendrix estaba disconforme con su trabajo y por lo tanto iba a contratar a un nuevo manager y que con la muerte del músico Jeffery cobró un seguro de vida de cerca de 2 millones de dólares, que le había hecho firmar a Hendrix poco tiempo antes. ¿Asesinato perfecto o la angustiosa necesidad de seguir generando dinero con la muerte de una estrella de rock? La novela, seguramente, tendrá nuevos capítulos.

"Lo mataron por dinero"

El lector promedio de periódicos debe de estar harto de que a menos de un mes de la muerte de Michael Jackson se haya escrito tanto material al respecto (ahora potenciado por las posibilidades que ofrecen Internet y sus benditos blogs), pero, a la luz de los hechos (y los medios), la historia parece repetirse, y si la muerte de Hendrix aún es noticia cuarenta años después, no sería extraño que nuevas revelaciones sobre el caso Jackson sigan apareciendo a lo largo de las décadas por venir.

Anteayer, fue La Toya la que decidió hacer pública su denuncia en contra del entorno que controlaba el destino de la fortuna de su hermano menor: "Hubo una conspiración. Creo que fue todo por el dinero. Michael valía más de 1000 millones de dólares en activos por derechos de difusión musical y alguien lo mató por eso. Valía más muerto que vivo", aseguró la cantante y actriz, de 53 años.

La Toya sostuvo ante la prensa británica que ese "grupo de personas" robó 2 millones de dólares en efectivo y numerosas joyas de la casa de Michael, que lo hicieron caer en las drogas, lo aislaron de su familia y amigos "para que se sintiera solo y vulnerable" y que lo obligaron a trabajar "hasta el cansancio" para seguir ganando dinero.

La semana pasada, el oficial de la policía de Los Angeles William Bratton confirmó que los investigadores del caso no descartan un homicidio, y aunque los resultados de la autopsia oficial no serán conocidos hasta dentro de dos semanas, La Toya pidió una autopsia privada. Según el Mail on Sunday, La Toya Jackson insistió en que se le hiciera una segunda autopsia al cadáver después de ver que "tenía marcas de pinchazos en el cuello y en los brazos".

"Hace menos de un mes, yo dije que pensaba que Michael iba a morir antes de las actuaciones de Londres porque estaba rodeado de gente que no albergaba las mejores intenciones en su corazón. Nunca creí que Michael viviera hasta ser un hombre anciano", concluyó la cantante.

Tanto los dichos de La Toya como las investigaciones policiales apuntan sobre el dermatólogo y confidente de Jackson, Arnold Klein, y el médico que intentó reanimarlo tras el paro cardíaco que sufrió el astro pop el 25 de junio pasado, Conrad Munrray.

Los libros acusadores

  • Rock Roadie. La autobiografía de James Wright ("Tappy"), el road manager que denunció que Jimi Hendrix no había muerto por accidente, sino que había sido asesinado por su manager de entonces, Mike Jeffery. Publicado el mes pasado en Gran Bretaña, logró llamar la atención de los medios a pesar de que el caso Hendrix ocupe apenas unas páginas del libro. Para más información, www.rockroadie.net .

  • The Murder Of Brian Jones. Entre los varios libros escritos sobre la muerte de Brian Jones, guitarrista y motor creativo de The Rolling Stones, el escrito por su novia Anna Wholin acusa a Frank Thorogood, el albañil que estaba trabajando en la casa de Jones, de haberlo asesinado, pero admite que ella no fue testigo y deja algunos huecos en su teoría.

  • Love & Death - The Murder of Kurt Cobain. Buena parte de la extensa bibliografía escrita sobre el líder de Nirvana trata de investigaciones acerca de un posible asesinato

lunes, 20 de julio de 2009

HAENDEL_Ovación histórica en el Royal Albert Hall



'Parténope', en versión de Concerto Copenhagen, abre el homenaje de los BBC Proms al compositor alemán muerto hace 250 años

EFE - Londres - 20/07/2009

Una deliciosa Parténope en versión concertante ha abierto la cadena de homenajes que los BBC Proms dedican este año al compositor alemán Georg Friedrich Haendel con motivo del 250 aniversario de su muerte en la capital británica. Tal vez fuese una sorpresa para muchos que una orquesta danesa y un elenco de cantantes escandinavos fueran a ofrecer quizá una de las mejores versiones de esa ópera cómica que han podido escucharse en los últimos tiempos. Tal mérito corresponde al conjunto de instrumentos antiguos Concerto Copenhagen, fundado en 1991 y dirigido desde 1999 por el clavicordista Lars Ulrik Mortensen, que cuenta con un excelente grupo de cantantes entre los que figuran la soprano danesa Inger Dam-Jensen y el que es acaso el mejor contratenor de su generación, el alemán Andreas Scholl.

Nunca sonaron mejor que en la noche del domingo las arias de Parténope, interpretadas también por otras extraordinarias voces solistas como la mezzosoprano noruega Tuva Semmingsen, el tenor danés Bo Kistian Jensen, su compatriota, el bajo Palle Knudsen, o el contratenor francés Chirstophe Dumaux. El entusiasmo de la audiencia del Royal Albert Hall londinense era tal que se aplaudieron todas y cada una de las arias, y la ovación final fue como pocas se recuerdan en ese espectacular auditorio, al que únicamente haría que reprochar su acústica, que no tiene nada que ver, pongamos, con el Musikverein vienés.

Haendel completó su partitura de Parténope, la vigésima ópera italiana que escribía para un escenario londinense, el 12 de febrero de 1730 y la obra se estrenó en el King's Theatre de Haymarket 12 días más tarde. Era la primera ópera básicamente cómica que Haendel producía desde Agrippina, aunque esa creación tenga muchos elementos de la ópera seria como las emociones que expresan los personajes o el recurso a las llamadas arias da capo, que repiten siempre al final la primera sección. Parte de su encanto barroco reside en la confusión de sexos de los personajes: en la producción original, los principales pretendientes de la protagonista eran un castrato (Bernacchi, en el papel de Arsace) y una cantante que hacía un papel masculino (Bertolli, en el de Armindo). Quienes se hayan perdido esta Parténope o la anterior de la English National Opera, pueden rendir su particular homenaje a Haendel asistiendo a otras representaciones suyas durante el festival de los Proms.

Así, el 12 de agosto, el conjunto The Sixteen bajo la dirección de Harry Christophers y con la soprano Carolyn Sampson, ofrecerá La Llegada de la Reina de Saba, de Salomón, varios Himnos de la coronación, así como motetes en un programa completado por un concierto para órgano con el solista Alastair Ross. El jueves 20 de agosto, The English Concert y The New Company, bajo la dirección del especialista en música barroca Harry Bicket interpretarán el oratorio Sansón con un elenco de cantantes encabezado por Mark Padmore, en el papel protagonista, y Susan Gritton como Dalila. Cinco días más tarde tendrá lugar un concierto dedicado a Haendel y otros tres compositores de los que se celebran también este año distintos aniversarios: Purcell, Haydn, y Mendelssohn, con la Orchestra of the Age of Enlightenment.

El concierto lo dirigirá Roger Norrington, y la voz solista, que cantará, entre otras, la famosa Ombra mai fú de Jerjes, será la mezzosprano Joy Di Donato, quien recientemente se fracturó el peroné en El Barbero de Sevilla y tuvo que cantar en las siguientes funciones en silla de ruedas. Quienes quieran escuchar en directo el oratorio El Mesías, de Händel, podrán hacerlo el 6 de septiembre en un programa monumental con miembros de distintos conjuntos como la Sinfónica de Birmingham, la Northern Sinfonia, el coro juvenil Hallé, el Coro Juvenil Nacional de Gran Bretaña y su equivalente de Gales, así como otros coros, todos bajo la dirección de Nicholas McGegan. Y finalmente, en el popurrí de la última noche de los Proms, cuando el Royal Albert Hall se convierte en una fiesta semi-patriótica en la que el público corea himnos y ondea sin cesar banderas, podrá escucharse su Música para los Reales Fuegos de Artificio junto a composiciones de Haydn, Purcell, Piazzolla o Villa-Lobos.

viernes, 17 de julio de 2009

KUBERO DIAZ, DE LA PESADA DEL ROCK A LA BANDA DE LEON GIECO





“Vivir es no quedarse nunca quieto”

El guitarrista, protagonista central de la historia del rock, repasa su biografía junto con Miguel Cantilo y Miguel Abuelo, hasta su participación en Por favor perdón y gracias. “Ahora me afiancé: volvemos a trabajar en agosto”, anuncia.


Por Cristian Vitale

“Ah, y también pinto.” Sí, Kubero Díaz también pinta. No es Van Gogh, claro, pero el autorretrato está bastante bien. Se traza a sí mismo con los lentes playos, las arrugas en la frente, un faso levemente inclinado hacia la izquierda y el pelo que le queda de los larguísimos sesenta. Kubero pinta y casi no hace falta aclarar que toca la guitarra: en cualquier punto de la historia del rock argentino en que se pare está él, a veces oculto pero está: con La Cofradía de la Flor Solar, con Miguel Cantilo –época Conesa–, con La Pesada del Rock y ese disco casi inconseguible de 1973; con Punch; con Miguel Abuelo, en Ibiza o en Buenos Aires, o con León Gieco, hoy –hace cuatro años ya– como guitarra de su banda rutera. Impecablemente descrito por la pluma del mismo Abuelo, Kubero es ese ser oculto que modela un mundo, el juglar que teje (Días de Kuberito Díaz, 1984). Un trotamundos que, parido en Nogoyá, vivió en Amsterdam, París, Ibiza, La Plata y Buzios..., siempre viajando. Dejó Nogoyá porque lo alucinó Buenos Aires, dejó Buenos Aires porque la policía del ’76 intimidó a su cofradía con un ‘o se borran o los borramos’, dejó Ibiza porque Abuelo lo llamó para reemplazar a Bazterrica, dejó Buenos Aires, otra vez, por aburrimiento, y dejó Buzios, luego de 15 años, casi por lo mismo. “Nunca me quedé quieto, creo que así es vivir”, dice hoy, más o menos asentado en una casa de Vicente López.
















–¿Se volvió sedentario?

–No, pero tocar en la banda de León requiere quedarse algo quieto, ¿no? Ahora estamos ensayando temas con el resto de los músicos para ver si entran en el próximo disco.

Kubero le resolvió un gran problema a Gieco: reemplazar a Eduardo Rogatti que, hasta el momento de su desaparición física, se había convertido en pieza fundamental del período Mensajes del Alma-Bandidos Rurales. “Cuando volví de Buzios, Hilda Lizarazu nos invitó a los dos a un concierto y él me vio tocando slade. Nos dimos los teléfonos y después Claudio Kleiman, que toca conmigo en Blues del Sur, le sugirió que me integrara”, refresca. La llegada de Kubero al mundo Gieco fue para las presentaciones de Por favor perdón y gracias. Nunca se bajó. “El se había comido todo el bajón de no tener guitarrista, ¿no? Yo, al estudiar las cosas que hacía el Gordo Rogatti, me di cuenta de que tocaba maravillosamente bien, era un sabio, y bueno, ahora me afiancé. Volvemos a trabajar en agosto.” Mientras, Kubero hace lo que hizo siempre: tocar. Por un lado, con el trío que tiene con Daniel Saralegui y el ex Sui Generis Juan Rodríguez (“estamos musicalizando unos poemas que me dejó Miguel Abuelo”, dice) y por otro como invitado de Anita Benegas, con quien se presentará el 5 de agosto en Bataclana (Corrientes y Bustamante). “Estoy tratando de reflotar también el trío que teníamos con Miguel Cantilo y el Mono Izarrualde, vamos a ver si editamos el disco inconcluso.”











–Un poco de historia: ¿cómo se generó La Cofradía?

–Fue una confluencia. Con Morcy Requena y Manija Paz teníamos un grupo en Entre Ríos, que se llamaba Los Grillos. Recorríamos la provincia en un auto todo hecho pelota y nuestra mayor alegría había sido conocer a Los Shakers. Me acuerdo de que habían venido a dar un concierto a Nogoyá, que nunca pudo ser porque no fue nadie, ¡era la única oportunidad que teníamos de ver algo parecido a Los Beatles!, un garrón, salimos llorando de ahí. Igual, como mi casa estaba frente al hotel donde paraban ellos, vi que alguien estaba jugando al fútbol en el garage, me crucé y me prendí: eran los Fattorusso. Es más, las fotos de la Conferencia del Toto’s Bar (disco de Los Shakers editado en 1968) estaban con la misma ropa y el mismo barro de ese día. Bueno, al margen, el tema es que Manija y Morcy un día piraron a La Plata y se anotaron en la Universidad, uno en Periodismo y otro en Bellas Artes, conocieron a Rocambole, a Isabel Vivanco, a Skay y así surgió La Cofradía.

–Una casa, básicamente...

–Sí, la cosa fue “alquilemos una casa entre todos, así no se mata cada uno por su lado”. Esa famosa casa la pintamos toda con colores tipo Apple, con las ventanas psicodélicas, y el vecindario estaba copado con nosotros, porque le pusimos un poco de calor a la manzana, hasta el vigilante de la esquina venía a tomar mate mientras hacíamos artesanías. Pasábamos todas las mañanas, ventana a la calle, inventando carteras y sandalias y, cuando llegaba fin de año, sacábamos todos los equipos a la calle, y la gente nos dejaba un pollo al horno adentro..., después vino la pálida, pero el comienzo fue muy lindo. En el aspecto musical, un día nos escuchó Billy Bond y nos dijo “mañana vengan a grabar”. El disco de La Cofradía se grabó en 22 horas, y creo que marcó mucho..., sé que hay gente en Inglaterra, como el guitarrista de Radiohead, que lo conoce. Después, los pibes se fueron a Brasil y yo grabé con La Pesada.

–Hubo un intento de rearmar La Cofradía tiempo después, en Ibiza, ¿no?

–De hecho se armó, pero con otra formación: éramos Miguel Cantilo, Quique Gornati, Morcy, Black Amaya y yo. Con esa banda inauguramos el boliche Amnesia y me acuerdo que nos presentó Antonio Escohotado. Zapábamos con figuras del rock europeo y hasta apareció Charly García con G.I.T, que también tocó en el cumple de 15 de mi hija..., también estaban Nito Mestre, Celeste Carballo y todos me preguntaban “cuándo vas a volver”.




















–¿Por qué se había ido?

–Porque estaba todo mal acá, y me salió una oportunidad en Londres. Morcy y el Gordo Pierre, que estaban allá, habían gestionado un contrato con la Virgin Records y me mandaron unos mangos que yo repartí entre los que quedábamos de la comunidad, Jorge Pinchevsky, Quique Gornati con su mujer y la nena, y alguno otro, y me los llevé. Nos estábamos curtiendo una pálida muy grande: la policía nos había dicho “o se borran o los borramos”, una mano heavy. Llegamos a Europa sin un peso y encima a Pinchevsky se le había ocurrido llevar regalitos en el violín..., imaginate los ingleses: agarraron el violín, lo olieron y le preguntaron “Señor Pinchevsky, ¿qué hay acá?”. “Marihuana –contestó Pin–, pero no es para vender, eh..., esto me lo fumo yo solo en una noche (risas) y encima me van a meter preso, cuando el rock and roll lo inventaron ustedes”, dijo... bueno, viaje truncando y vuelta a París, donde me encontré con Miguel Abuelo.

–Un pionero de la diáspora rockera de los setenta, Miguel.

–Sí. Primero curtimos en París, donde tocábamos en el metro para juntar plata, y después en Ibiza, donde organizó el primer gran concierto de rock. Había armado el grupo Nada, era una especie de Abuelos de la Nada medio insólita. Me acuerdo que teloneamos a Van del Graf Generator en la Plaza de Toros... Miguel andaba imparable en esos días, se hacían muchas fiestas onda “luna llena” con generador, escenario: era una locura. Miguel también me empujó a volver, porque Los Abuelos, que ya eran muy exitosos aquí, andaban en problemas con Bazterrica.

–El primer recital fue cuando le rompieron la cara a Miguel de un botellazo, en Vélez.

–El de la Rock & Pop. Ese día, él me subió casi de prepo al escenario, y noté que la cosa entre él y Calamaro estaba muy rara. Después grabé en Cosas Mías y estábamos preparando un disco más cuando Miguel murió. Ahí perdí el entusiasmo otra vez, había mucha locura en Argentina, y me fui a Buzios, quería que mi hija se criara en un ambiente tranquilo, natural y, si tenía mar, mejor.

–Otra vez a sobrevivir...

–Y, me la pasé tocando en boliches chicos con músicos desconocidos. Casi que empecé a escuchar Tom Jobim y Los Beatles al mismo tiempo. Estuve 15 años allá, hasta que me aburrí de tanta paz y bueno, me vine otra vez.

jueves, 16 de julio de 2009

LEON GIECO Y CESAR ISELLA, EN ISRAEL

Los músicos tocarán hoy en el marco del Festival Argentino. Y hablan de sus expectativas.

Por: Shlomo Slutzky

BOSQUE DE LA MEMORIA CESAR ISELLA.

Un día antes de apadrinar la apertura del Primer Festival Argentino en Israel, Cesar Isella y León Gieco se muestran ansiosos por encontrarse con el público. Gieco, porque lo conoce de sus anteriores visitas. Isella, algo arrepentido de no haber encontrado la oportunidad de llegar a un país donde tantas de sus canciones sí llegaron, en castellano o traducidas al hebreo.

Isella se emociona al ver el CD que le trae Shimon Barak, con canciones suyas traducidas al hebreo, y no deja de agradecer a Mercedes Sosa que, con su voz, haya abierto las puertas a sus canciones. "Las canciones tienen un vuelo propio, están para ser cantadas, atraviesan fronteras y aparecen donde menos uno se lo imagina." Por ejemplo, en la Iglesia de la Enunciación en Nazareth: "Llegamos con mi mujer y un amigo a la Iglesia, y como si fuera una película, escuchamos a un grupo de peregrinos españoles cantando una parte de la Misa Criolla, justo una que canté yo en la versión original de Los Fronterizos..."

Isella quedó impresionado también por el Bosque por la Memoria, en el que se recuerdan a los 30 mil desaparecidos en la Argentina, 2.000 de ellos judíos. "El pueblo judío tiene un historial de participación en movimientos populares y sabe recordar a sus muertos como otros tardaron en hacerlo".

En el festival participarán otros cantantes de origen argentino y latinoamericano que viven en Israel, y se darán el gusto de cantar junto a ellos.

De más está decir que tanto a Isella como a Gieco hubo quienes les instaron a no tocar en Israel. "Vengo de una gira en España, donde unos chicos me intentaron convencer que había que boicotear a Israel -cuenta Gieco-. Les pregunté: '¿A qué Israel? ¿Hay una sola?' En Israel hay de todo, como en la Argentina. ¿Acaso hay que boicotear a todo un pueblo porque nos guste o no la política de su gobierno? Yo vengo a cantarle a la gente, a cantar por la paz como lo hago en cualquier parte del mundo".

martes, 14 de julio de 2009

THE BEATLES_LA REUNION FRUSTRADA?


Los Beatles estuvieron cerca de volver a juntarse en 1974


La iniciativa fue de Paul McCartney y John Lennon quienes extrañaban tocar juntos. Sin embargo, la idea nunca se llevó a cabo al ser rechazada por Yoko Ono.
El autor de la biografía de Paul McCartney, Peter Ames Carlin, aseguró que Los Beatles quisieron volver a tocar en 1974. Según explicó, McCartney extrañaba trabajar con John Lennon y le propuso que los cuatro músicos volvieran a subirse a loas escenarios mundiales; si bien ambos estaban entusiasmados la iniciativa fue rechazada por Yoko Ono por lo que nunca se llevó a cabo.
Carlin sostiene que McCartney visitó sorpresivamente a Lennon hace 35 años en su estudio de grabación de California y ese día, según cuenta, ambos tocaron música hasta la madrugada junto a Stevie Wonder, quien también estaba en los estudios.
La versión también fue confirmada por May Pang, quien por entonces era novia y asistente de Lennon durante su separación de Ono. No obstante, más tarde Lennon se reconciliaría con Ono y los planes para un concierto de reunión fueron cancelados.

lunes, 13 de julio de 2009

EL MUSICOLOGO LUCIO BRUNO VIDELA Y LA INCREIBLE HISTORIA DE UN RESCATE



Un rompecabezas con final feliz

Su obsesión era seguirle el rastro a una partitura que se creía perdida. Después de sortear múltiples obstáculos llegó a reconstruir Chasca, de Enrique Mario Casella, probablemente la primera grabación comercial de una ópera argentina.

Por Facundo García

En 2002 el país se caía a pedazos. En medio de otras urgencias, la obsesión de Lucio Bruno Videla era seguirle el rastro a una partitura que se creía perdida. Rebuscándoselas como director y violinista había llegado hasta Viena, y desde esa ciudad mandaba mails consultando a diferentes especialistas. Cada tanto anotaba las conclusiones de su pesquisa: “Al no haber tenido Sudamérica un gran desarrollo industrial –escribía– los compositores tuvieron dificultades para conseguir que su obra no cayera en el olvido. Sencillamente no era común encontrar imprentas que se dedicaran a editar música”. Ese tono melancólico dejó paso a la alegría el día que le informaron que en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se habían hallado unos microfilms que podían corresponder a Chasca, la obra de Enrique Mario Casella (1891-1948) que él tanto había buscado. De este modo casi novelesco, ensamblando zonas de un rompecabezas que muchos consideraban irresoluble, se fue armando la que probablemente sea la primera grabación comercial de una ópera argentina.

“No fue fácil. Además de la falta de editores, hay otro motivo cultural que colaboró para que se perdieran miles de creaciones. Y es que en la España de los siglos XVIII y XIX la música no ocupaba el lugar que se le daba en Alemania o Francia. Era considerada inferior, por eso no se la resguardó”, explica el entrevistado, ya con el disco a punto de salir a la calle. “Debemos sacar a la luz el patrimonio escondido. Imaginen la potencia anímica que guardan todos esos sonidos maravillosos que están esperando encerrados en armarios y cajones”, señala Videla.

–¿Qué se sabía de Chasca antes de encontrarla?

–En principio, que había sido presentada en una única función en Tucumán, allá por 1939. Según lo que comentaron los diarios de entonces era una puesta de avanzada. No obstante, se traspapeló. Del autor sabíamos que había sido violinista, pianista, director y compositor. Que era hijo de Italo, un tano que después de tocar con Arturo Toscanini se había venido acá a probar suerte. Y además sabíamos que era un personaje atípico, capaz de agarrar el auto un fin de semana y perderse por la ruta hasta llegar a Perú, empujado por la curiosidad de conocer sonidos nuevos. O sea un loco lindo, tan interesante como difícil de seguir.

Operas incas

Nacido en Montevideo, Casella pasó parte de su infancia en Buenos Aires, y más tarde viajó a Europa para perfeccionarse. En 1914 la Primera Guerra Mundial lo devolvió al sur. No le debe haber molestado demasiado, ya que aparentemente amaba la vida en las provincias. Pasó por Goya (Corrientes), aunque era el noroeste la región que más lo seducía. Para 1921 ya había compuesto más de ochenta obras y se había establecido en Tucumán. Se ganaba la vida como docente y había fundado diferentes entidades culturales. Su profesión lo llevó por Mendoza, Salta, Córdoba y Tucumán, y más tarde hizo de las suyas por Bolivia, Colombia, Perú y Chile. Cuando no estaba tocando o componiendo pintaba cuadros, hacía muebles o se perdía por los pueblos, donde se dejaba impresionar por la vida del paisanaje.

“Era un inquieto en todo sentido. En 1925, en ocasión del aniversario de la independencia de Bolivia, presentó su Suite incaica, donde aprovechaba elementos del acervo precolombino. Utilizó escalas pentatónicas y, a diferencia de otros que también estaban inspirados por el ‘americanismo’ pero se quedaban en lo discursivo, hizo una especie de deconstrucción del lenguaje musical europeo. Eliminó, por ejemplo, el concepto de tema y desarrollo, que era la clave de la música tonal. Se mandó con temas sin desarrollo: líneas melódicas que se repetían con diversos ropajes orquestales”, recapitula Videla.

Con esa novedad la pegó. Los elogios lo envalentonaron y así llegó Corimayo, que tuvo gran aceptación en Tucumán y en el Teatro Avenida de la Capital, con el condimento de una muestra de arte incaico que contribuyó todavía más al éxito. “A la gente le gustó, y Casella se dio cuenta de que ahí había un área en la que se podía combinar lo académico con lo popular –analiza el investigador–. Dado que había hecho música para películas de Luis Moglia Barth y Mario Soffici, intentó concebir un arte multimedia ¡y lo hizo a principios del siglo XX!”

Llegaron invitaciones y propuestas, pero el artista hacía lo posible por resguardar aquellas tardes tucumanas en las que podía componer al amparo del silencio y la siesta. En Las vírgenes del sol retrató el conflicto desatado cuando los españoles tuvieron relaciones con las mujeres que los incas destinaban a la adoración del Sol. Hasta se animó con una zarzuela, La virgencita de Covadonga, que contó con la colaboración de Luis Llaneo. E incluso en 1929 se despachó con La Tapera, una ficción criolla que –a diferencia de otras, que se ambientaban en la Pampa– hacía eje en los paisajes y costumbres del norte. Hubo más: la desaparecida El país del ensueño, la nunca estrenada y surrealista El maleficio de la Luna o la ópera con saxos El embrujo de la copla aceleraron el proceso de crecimiento que alcanzó una de sus cimas en el tríptico integrado por Chasca, El Irupé y El Crespín; de las cuales sólo llegaría a estrenarse la primera, que hasta hace muy poco se consideraba inhallable y hoy ha vuelto al primer plano.

Historia de una hoja

Lo curioso es que en los setenta la familia Casella había donado un ejemplar completo de ese tríptico al Teatro Colón. Enrique Sivieri –que en aquella época estaba a cargo del Coliseo– se entusiasmó tanto con esa rareza que se la llevó a su casa sin saber que no iba a poder curiosearla mucho, porque la muerte le venía pisando los talones. “A los pocos días este hombre falleció y se armó lío. Las tres partituras quedaron en el Colón, y de ahí fueron a parar a la Biblioteca Nacional. Pero faltaba una hoja, que era precisamente un pedacito de Chasca. Yo suponía que esa parte habría quedado en lo de Sivieri. Ahí se me agotaban los datos. Había pasado demasiado tiempo como para poder recuperarla”, destaca el musicólogo.

¿Cómo acabar con el puzzle? La respuesta llegó desde el costado menos previsible. Hace tres décadas, se envió dinero desde Estados Unidos para microfilmar y conservar partituras argentinas. “Y algo pasó, porque la actividad se interrumpió y el material terminó mal archivado”, especifica Videla. A pesar de eso, en alguna parte de la Biblioteca del Congreso de Washington descansaban las escurridizas notas que completaban la serie. Juntando lo rastreado aquí con lo que se había conservado en Estados Unidos se logró la reconstrucción: “Cuando en 2005 –estando en Viena y después de siete años de averiguaciones– me postearon en Internet el escaneo de los compases que tanto había perseguido y conseguí imprimirlos, sentí que el esfuerzo había valido la pena”, suspira el compilador.

Actualmente se puede hablar de Chasca con más certezas. “Está basada en una leyenda catamarqueña e incluye nada menos que tres orquestas –se explaya Videla–. Una se ubica detrás del escenario y otras dos en plataformas elevadas, con el objetivo de generar un sonido trifónico. No hay cuerdas frotadas, porque la cultura incaica no las conoció hasta la llegada de los europeos. En su lugar, hay dos cuartetos de saxos y una percusión potente. Mirando los bocetos que dejó el autor, se comprueba que quería reemplazar la escenografía por proyecciones cinematográficas y apelar a un drama dinámico, dividido en seis cuadros que en total no ocupan más de una hora. Era un adelantado.”

El relato transcurre en el actual territorio argentino –aunque en épocas precolombinas– y cuenta las desventuras de una princesa de la nobleza incaica que se enamora de un poeta. El conflicto empieza cuando Pachacutec, el joven guerrero, pide la mano de la doncella a cambio de defender el reino. Y ahí la princesa Chasca se encuentra en la encrucijada de obedecer a su corazón o al mandato de su tribu. Para el especialista “el final es trágico, con muertes, danzas e interpretaciones vocales muy exigentes”.

Se espera que la placa esté lista para el Bicentenario. Como complemento, habrá una edición en papel que se repartirá por distintos centros educativos. “En total, la grabación incluyó un coro de unas cuarenta personas, con una orquesta enorme, profesores y seis solistas”, pondera Videla, que quiere conservar el staff que armó para el registro y organizar una gira. “Lo ideal sería que éste pudiera ser el punto de partida para un programa de rescate de la música nacional de orquesta con llegada a las provincias”, sostiene. Anoche, el director ofreció en La Scala de San Telmo una muestra de las tareas que viene realizando al dirigir Los Poemas del Agua, otra creación de Casella.