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miércoles, 5 de mayo de 2010

CUANDO EL MUNDO HIZO POP


LO MEJOR DE TOP OF THE POPS













Los Stones en el set del primer programa, 1964.

La televisión de los ’60 tardó en reaccionar, pero cuando vio el filón del rock, le abrió las puertas y proliferaron programas a ambos lados del Atlántico, por los que desfiló y tocó lo más granado de la música que cambiaría el mundo. Pero de entre todos esos programas, hubo uno que inspiró a todos los otros, en el que tocaron desde Los Beatles hasta Iron Maiden y duró más de cuarenta años. Ahora, la señal TCM ofrece una selección imperdible con lo mejor de ese Top of the Pops.

Por Alfredo Garcia

Pocos programas musicales de la TV de los ’60 tuvieron un homenaje compuesto por una banda clásica de rock como The Kinks. La canción era “Top of the Pops” y empezaba con el locutor del show circa fines de los ’70 gritando su famosa bienvenida al show de la BBC. Según la letra de la canción, un músico había logrado que su tema estuviera en el número 25 de los charts, y de ahí iba subiendo hasta, lógicamente, el “top of the pops!”. Ya se sentía “como un dios del rock & roll” y hasta presentía que el asunto podía llegar a convertirse “en un trabajo estable”.

Esta irónica canción de los Kinks nunca llegó al tal vez más famoso programa de la música pop, pero por supuesto ahí sí estuvieron los Kinks, como seguramente se podrá ver cualquiera de las próximas noches de sábado en la señal TCM, que en una inteligente vuelta de tuerca de programación ahora también incluye un show clave en la historia de la música popular, entre series como Combate, Batman o Los invasores y la buena dosis de grandes films de la era de oro de Hollywood que prodiga diariamente (desde hace un tiempo, lamentablemente, con indignos cortes comerciales). La selección se llama Colección Top of the Pops y promete incluir en distintas emisiones las apariciones televisivas de bandas de todo tipo y calibre, desde Abba a Deep Purple, los Ramones y Electric Light Orchestra y, obviamente, muchos más nombres famosos del rock clásico.

La idea de ver un compilado de algunos fragmentos de este programa esencial merece ser celebrada con un poco de historia de un envío que empezó en 1964 con la idea de durar unos pocos meses, aunque tuvo tanto éxito que se mantuvo por más de cuatro décadas.

La historia empezó el día de Año Nuevo de 1964 en Manchester. Ese 1º de enero, en un estudio que la BBC había comprado a la productora Mancurian diez años antes –y que previamente había sido una iglesia–, Los Rolling Stones abrieron un programa musical con “I Wanna Be Your Man”. Lo que siguió es historia, gracias a números memorables como Dusty Springfield cantando “I Only Want to Be With You”, los Dave Clark Five con “Glad All Over”, The Hollies tocando “Stay”, los hoy olvidados The Swinging Blue Jeans con su no tan olvidado “The Hippy Hippy Shake” y un final dedicado, como indicaba el nombre del programa, al verdadero “Top of the Pops”, es decir el número uno en los charts, que esa semana era “I Want To Hold Your Hand” por The Beatles. Como luego fue costumbre, el presentador era un disc jockey de la radio BBC, en este primer caso Jimmy Saville. Durante los tres años siguientes Saville copresentó el show junto a otros tres disc-jockeys, y alguna eventual disc-jocketa, en realidad la modelo de Manchester Samantha Juste.

La fórmula de Top of the Pops fue reproducida tanto en Inglaterra como en la Europa continental y sobre todo en los Estados Unidos. Ya llegando al Swinging London, el programa Ready Steady Go! utilizaba una presentación más psicodélica y un énfasis en aprovechar los músicos soul norteamericanos –ya fuera de Motown o de Stax Records– que visitaban Gran Bretaña y no podían creer el éxito que tenían entre audiencias blancas –como se ve en famoso especial dedicado a Otis Redding, en el que el autor de “Sittin on the Dock of the Bay” terminaba bailando con una frenética valkiria rubia–. Desde los Estados Unidos, Hullabaloo cambiaba de presentadores entre distintos actores de TV como Michael Landon, e imitando el final de Top of the Pops con un espacio denominado en el que una banda realmente salvaje, digamos The Yardbirds o Paul Revere & The Raiders interpretaban su nuevo hit rodeados de chicas a go-go que se sacudían en jaulas a los costados del escenario. Por su parte, los alemanes tenían su Beat Club, un programa que vio pasar lo más granado de la música pop ya convirtiéndose en art rock o en progressive music, incluyendo un inolvidable especial en el que The Who presentaba su ópera rock Tommy. En la Argentina, más humildemente, la TV ofrecía Escala musical, donde se podían presentar los Shakers o los Gatos Salvajes, como se puede ver en la película homónima que cada tanto pasa el canal Volver.

Algo que hay que aclarar de las actuaciones de Top of the Pops: eran un playback, y a veces a los músicos no les salía bien, por lo que realmente se notaba (un momento clásico de estos playbacks “in fraganti” lo hizo Simon Le Bon, de Duran Duran, cuando dejo de lado el micrófono, lo que obviamente no impidió que se siguiera escuchando su voz). Recién en 1980 la banda heavy Iron Maiden tuvo el honor de ser el primer número en actuar realmente en vivo, cuando se negó rotundamente a hacer playback.

El último show fue en junio de 2006, y contó con la primera banda de la historia del programa, es decir Los Rolling Stones, tocando en vivo como tributo. El tema elegido fue “The Last Tim”. Para ese entonces el presentador Jimmy Saville ya tenía el titulo de sir.

Evidentemente hay mucho para ver en estos envíos de Colección Top of the Pops. Ojalá la gente de TCM no se dedique sólo a los tiempos de la TV en color, y mande algunas joyitas de la primera era auténticamente vintage del programa.

Colección Top of the Pops se da los sábados a las 21, por TCM.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Resumen porteño



Por Eduardo Fabregat

Los músicos suelen decir que los discos no se terminan, se dejan: un buen día deben frenar la noria creativa, mezclar, masterizar y dejar así plasmado el documento de ese momento de su carrera, que ya cuando el disco llega a la calle es levemente diferente. ¿Por qué no atreverse a desafiar la tiranía del calendario, y decir que en materia de música 2009 no terminó, pero ya lo podemos ir dejando? La poderosa andanada de Manu Chao, AC/DC y Spinetta y las Bandas Eternas fue como el moño, concentró tal cúmulo de sensaciones que sólo parece dejar espacio al reposo del guerrero. Sí, Andrés Calamaro y Gustavo Cerati, nada menos, están aún despidiendo la temporada con sendos y multitudinarios shows. Pero parecen la coda, generoso postre servido por dos grandes de la escena: hay una sensación de final en el aire. Eso que flota en las calles mientras las vidrieras se llenan de lucecitas navideñas made in China, las últimas postales. Resumen porteño.

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La escena tiene lugar en una cafetería de Belgrano, al lado del local de una cadena de gimnasios. El parroquiano desprevenido ve afuera el camioncito del canal América y apenas llega a preguntarse qué hace allí cuando entiende el motivo: hablando de postales, de figuritas repetidas, ahí está el último exponente de la larga galería de esperpentos que nos ha dado a las Farjat Sisters, a los Süller, a Oggi Junco, a Matías Alé, a Zulma Lobato y un gaterío variopinto. El parroquiano desprevenido tiene un ataque de paranoia: ¿no alcanza con que aparezca a toda hora, en todo canal, también tiene que encontrarse en persona a Ricardo Fort? La noche anterior, el animador lleno de dientes, olvidado de las preocupaciones sociales que lo llevaban a discursos enérgicamente moralizantes, comandó una nueva puesta en escena de esos escandaletes de cartón pintado que tan bien rinden en las planillas de Ibope. Ayer la inseguridad y los muertos a manos de los criminales desharrapados, hoy la obscena exhibición de riquezas de un Max Steel tamaño natural, rebosante de botox. El tiempo es tirano, señora. La TV es muy dinámica.

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Facebook y los blogs arden de comentarios, exhiben fotos y videos aficionados, tratan de dejar testimonio de la enormidad de lo ofrecido por Luis Alberto Spinetta en Vélez. La emoción, el recuerdo de los placeres artísticos, relega al fondo de la escena otras instantáneas de la noche: cualquiera de los asistentes podría haber sido un Mark David Chapman de las pampas, armado con su metralleta favorita. Tras atravesar el tortuoso laberinto de vallas diseñado por Stevie Wonder, nuestro Mark ingresa al estadio sin que nadie pregunte por el contenido de su mochila y empieza a los tiros, empezando por las pantallitas de Playmobil que provocan risa –es una manera de decir– en los escalones superiores de plateas y populares. Los diarios titulan “Inseguridad en el rock”. A dúo, Ricky y Marce piden justicia. El jurado saca cartelitos aplazatorios.

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Corren días nefastos para el medio rockero. Las muertes de Melisa La Torre en Ferro y Rubén Carballo en Vélez mantienen sobre el tapete la cuestión de la producción de recitales. Algunos tratan de meditar con auténtico interés cómo hacer para recuperar el delicado equilibrio que debe existir en esta clase de eventos; otros aprovechan para llenar de agua el molino de represiones fáciles. Brotan expresiones escandalizadas por el mal comportamiento del público argentino actual, como si a Miguel Abuelo le hubiera partido la ceja un húngaro, como si los que desataban el caos en La Falda en los ‘80, los que lanzaban monedazos, naranjazos, choclazos a los músicos que no les gustaban en los festivales de antaño hubieran sido holandeses. El público argento nunca tuvo un 10 en conducta: ocurre que hoy es exponencialmente más numeroso, y hay una generación que exhibe las consecuencias de la pauperización social, laboral y educativa, profundizando los costados más irracionales del accionar en masa. La calaña del nuevo ministro de Educación porteño, que haría palidecer a Lombroso, no alienta los mejores pronósticos al respecto.

Alguien, al menos, muestra intención de aprender: hasta que se aclare qué fue lo que sucedió en Ferro, Las Pastillas del Abuelo canceló todos sus shows. Ca$hejeros ya confirmó su participación en el Cosquín Rock.

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La TV, mientras tanto, construye ciudadanía. Movileros que arengan a los vecinos de un barrio para que no se queden quietos, para que vayan a la comisaría a pedir que rueden cabezas y de paso produzcan un buen material para llevarle al productor. Analistas que jamás vieron un recital de cerca se alarman ante el pogo y el apretujamiento, señalándolo como otro signo de la decadencia de estos tiempos (de la cual, por supuesto, los únicos responsables son los K). Opinators que ensayan su mejor gesto de horror ante la comprobación de que los pibes toman tetra brik y fuman porro, pero nada dicen de los ríos de bebida fina que corren en otra clase de encuentros, donde jóvenes de excelente posición social salen y se ubican tras el volante colocados con drogas de diseño y con el dosaje alcohólico de un cosaco. Cabezas parlantes que citan de manera inconsciente a Los Piojos, pongamos policías, pongamos policías, y luego dejan el estudio y por eso se pierden el segmento en el que los muchachos de azul reparten home runs a diestra y siniestra. Y Doña Rosa en la verdulería y Don Roberto en el taxi que repiten esto no da para más, hay que reventarlos a todos, tiene que volver la colimba para ponerlos en vereda, antes esto no pasaba.

La cajita de colores tuvo la gentileza de amplificar hasta la teoría más delirante sobre la familia Pomar. Lo que mató a los Pomar fue una clase de inseguridad que se lleva centenares de ciudadanos al año. Pero para qué hablar de la seguridad vial cuando se puede pedir la cabeza del boludo que no vio el auto ahí volcado.

Ah, la Divina TV Führer.

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El radiopasillo rockero, entretanto, parece una sumatoria del reciente show de AC/DC y el doblete de Metallica que abrirá 2010. La extraña foto que juntó a músicos y productores con Mauricio Macri y Hernán Lombardi –con Mario Pergolini de aparente mediador– pareció un signo de concordia, pero nada más lejos de la realidad. En Time 4 Fun y Popart llevan hecho un curso completo de rappel por las paredes de las oficinas, echando pestes por la limitación de diez conciertos en River, la prohibición de utilizar a GEBA y el Club Ciudad y la sugerencia de que la actividad festivalera se traslade al Parque de los Niños o el Roca, una pesadilla logística por ubicación, por accesos, por cuestiones de, ejem, seguridad. Así planteadas las cosas, con el decibelímetro en la sien y el sambenito de la inseguridad colgando, el panorama para el rock 2010 viene cargado de niebla. Hay insistentes versiones de que habrá cambios de peso en una productora. Se dice también que hay un conato de rebelión, que algunos músicos se negarán a participar en los festivales veraniegos del gobierno porteño, como respuesta a lo que ya se define como una persecuta hecha y derecha. Pero no falta el pesimista que escucha esa teoría, sonríe con sorna y habla de las quintitas bien cuidadas.

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El episodio más extraño de este fin de año, al cabo, no sucedió en el rock sino en el terreno de la música infantil. El 28 de noviembre, en el Auditorium San Isidro se apersonaron un inspector de Sadaic, una escribana y el abogado de Analía Mabel García, autora registrada de la canción “El sapo Pepe”. El objeto de la visita era impedir la reproducción pública del hit a cargo de la cantante Adriana: en un comunicado posterior, la música y el productor Sergio Strauch manifestaron su pesar por la desilusión de los niños presentes, a la vez que señalaron que siempre cumplieron con el pago de derechos (porcentaje sobre un borderó que incluye el discutible cobro de entradas a menores de 2 años). Quizá la señora García presiona de ese modo para conseguir una porción del enorme merchandising generado a partir del registro de marca del célebre batracio. Quizá algún espíritu avispado ya esté investigando si el Elefante Trompita está registrado como marca. Pero parece que Doña Rosa y Don Roberto tienen razón: ya no se puede confiar ni en los animalitos parlantes. Incluyendo a Ricky, a Marce y al ministro.

sábado, 12 de diciembre de 2009

VIDEOS: MÚSICA Y TV


Una decena de temas que se hicieron famosos desde la pantalla chica.

El Superagente 86.


Batman



Misión: Imposible



El auto fantástico



La Pantera Rosa



The Twilight Zone



Hawaii Five Oh



Bob Esponja



McGyver



El Superagente 86



The Greatest American Hero




viernes, 4 de diciembre de 2009

Mercedes Sosa: la cantora no se calla


Emocionante La Negra recibió post mortem el premio más importante de la noche. Su hijo, Fabián Matus, cuenta cómo le hubiera gustado a su madre estar en la fiesta. Y revela aspectos de su personalidad.


Francella, Pablo Rago, Julio Chávez, Cecilia Roth, Tití Fernández, Arnaldo André, Mariano Martínez, Gonzalo Heredia, Pedro Saborido, Ricardo Darín, Eleonora Wexler, Julieta Díaz y toda la intimidad de los Premios Clarín Espectáculos. (Por Pedro Irigoyen)
Cantora. Ni más ni menos que eso. Síntesis de las más de cinco décadas que Mercedes Sosa transitó la música. Nuestra música. La de todos. De Armando Tejada Gómez y Atahualpa Yupanqui a Charly García y Luis Alberto Spinetta. De Eladia Blázquez a Joan Manuel Serrat.

Era casi medianoche. La voz de La Negra inundaba el Luna Park, y su hijo, Fabián Matus, subía al escenario para recibir el Premio a la Figura en Folclore. Enseguida, Fabián invitó a Teresa Parodi y Franco Luciani a subir con él. Es que ellos también forman parte de Cantora, ese espacio que Mercedes le abrió hace poco más de un año a sus "compañeros", para compartir canciones elegidas especialmente para la ocasión.

Pero faltaba algo más. Entonces el que subió al escenario fue Charly García. "Este premio es el mejor de todos. Para mi novia, mi mamá, mi amiga: Mercedes Sosa", dijo, y como hace un año, toda la platea se puso de pie para ovacionar la elección de La Negra como Figura del Año.

"La sensación es extraña", dice Matus, mientras acaricia la estatuilla que acaba de recibir en nombre de su madre. "Es así porque sé que a ella le hubiera gustado estar aquí, como el año pasado. A ella le gustaba estar en la fiesta, junto a sus compañeros. Lo disfrutaba mucho", cuenta conmovido el hijo.

A punto de cumplirse los 60 días de la muerte de Mercedes, su hijo reconoce que desde entonces los homenajes se han multiplicado, en el país y en el exterior. Entre otros homenajes, Fabián dice que "haberle puesto el nombre de la mami a una biblioteca en el interior, o que el Estado de Israel comience la plantación de un bosque con su nombre, son gestos muy fuertes".

Como sorprendente fue la reacción de la gente ante la muerte de la artista. "Los primeros momentos del velatorio fueron impactantes. Ni la Mami ni yo pensamos alguna vez que tanta gente podía movilizarse para expresarle su cariño", señala. Y enseguida reconoce que estar presente en cada acto "por momentos se hace muy difícil, muy duro".

A tal punto, que admite haberse excusado de participar en algunos, y de haberse guardado para él y el círculo familiar y de amigos más íntimos la ceremonia en la que el domingo esparcieron las últimas cenizas de "la Mami" en Costanera Norte.

"Era un lugar al que a ella le gustaba ir", dice Matus, y ata cabos: "Este reconocimiento, un día después de haber esparcido sus cenizas, justo cuando se están por cumplir dos meses de su ausencia, es una combinación muy fuerte, que me produce, al mismo tiempo, una gran alegría".

Ladero de su madre durante gran parte de su carrera, Matus cuenta que la música fue una compañera inseparable de Mercedes hasta los últimos momentos de su vida. "Ella nunca fue de escucharse, pero en los tiempos más recientes pasaba horas escuchando las canciones de su repertorio. Entre las más de 200 que repasó, encontró canciones que no podía creer que había grabado, y otras que directamente no recordaba haber cantado", cuenta. Y agrega que lo hacía sin renunciar a su rutina de mirar la televisión.

Pero entre todo su material, dice Matus que La Negra volvía una y otra vez a Cantora. "Se maravillaba cada vez que pensaba que todos esos músicos habían querido participar de ese proyecto, y que había podido llevarlo a cabo", dice.

"Por eso disfruto tanto este premio. Porque veo que sus compañeros, las personas del medio, vieron en Cantora y en la Mami lo necesario para elegirla. Porque no esperaba que se lo diesen no estando ella. Y porque creo, de corazón, que la Mami lo merecía."«

Premios Clarín Espectáculos: Charly García y Mercedes Sosa, los grandes ganadores


En un emotivo reconocimiento, La Negra fue elegida la Figura del Año, a casi dos meses de su muerte. Charly ganó el premio a la trayectoria. La película "El secreto de sus ojos" se llevó nueve estatuillas.


AGRADECIMIENTO. Charly con su premio. Se lo entregó su amigo Palito Ortega.

La intimidad del arranque de la fiesta. Por Lucila Olivera, desde el Luna Park.

Fue, quizás, la entrega de Premios Clarín Espectáculos más emotiva de todas. Ya era casi medianoche cuando Charly García anunció que Mercedes Sosa se consagraba como la Figura del Año 2009. La Negra, fallecida el 4 de octubre, fue, una vez más, aplaudida de pie por todo el Luna Park. Ella, "la mejor artista argentina", según la definición de Charly, fue la ganadora del premio más importante de los 66 que se entregaron anoche. Antes, acompañado por Teresa Parodi, su hijo Fabián Matus había recibido la otra estatuilla que se llevó esa mítica figura del canto popular, la de Figura del Folclore.

Habían pasado casi seis horas desde que había empezado la duodécima entrega de los premios, en la que un jurado compuesto por más de mil personas destacó lo mejor del año en las áreas de televisión, cine, radio, teatro, música y danza. La ceremonia televisada por Canal 13 arrancó a las 21, con la conducción de María Laura Santillán y Andy Kusnetzoff: de vestido rojo furioso ella, de elegante traje gris él.

El primer premio de la noche fue para la televisión: Julieta Zylberberg se lo llevó como Revelación Femenina por su papel en Enséñame a vivir (El Trece). No fue la única distinción que ganó: también se llevó el de Revelación Femenina pero en teatro, por su actuación en Agosto.

Hubo varios que se volvieron a sus casas con más de una estatuilla. El ganador del Clarín de Oro del año pasado, Diego Capusotto, fue uno de ellos, junto a su socio, Pedro Saborido. Peter Capusotto y sus videos resultó el mejor programa humorístico; Saborido fue el mejor guionista y Capusotto, el mejor actor de comedia. Como de costumbre, dieron la nota: dos de los premios los recibió Elisa, la hija mayor de Capusotto, porque su papá está en Córdoba filmando Pájaros volando a las órdenes de Néstor Montalbano (con quien ya hizo dupla en Soy tu aventura). "Saludos a mi papá, a mi mamá, a mi hermana... y a todos mis compañeros de colegio", mandó la nena. A su turno, Saborido saludó a Juan Carlos Mesa y "a mi prima, que me enseñó a caminar".

Otro que se cansó de subir las escaleras del escenario para recibir premios fue Juan José Campanella. Además de batir récords de público -ya superó largamente los dos millones de espectadores y es la producción argentina más vista de los últimos 25 años- su película, El secreto de sus ojos, batió récords de premios en la noche: se llevó un total de nueve. Primero, Campanella subió acompañado por el escritor Eduardo Sacheri, coguionista, a recibir el premio por el guión, y se mantuvo callado. El del gag fue Sacheri: "Esto demuestra que los pelados podemos ganar un premio alguna vez", en alusión a su calva y la del cineasta. Andy Kusnetzoff lo aprobó ("es un buen augurio lo de los pelados"), mientras María Laura Santillán lo cargaba por su "obsesión capilar".

El Campanella-show siguió cuando recibió el premio a mejor director. "Como verán, tengo facilidad de palabra", se rió después de su largo agradecimiento. Y minutos más tarde, cuando subió junto a todo el elenco para recibir la estatuilla de mejor película, acaparó el micrófono: "Es increíble lo que ha pasado con esta película. Generalmente no me pongo nervioso con estas situaciones, pero ahora estoy desbordado. El afecto que estamos recibiendo es asombroso. El premio más grande sería que la gente se sintiera orgullosa del cine argentino". Después agradeció a su mujer, que también trabajó en la película y, cuando parecía que el elenco no iba a poder emitir palabra, Guillermo Francella y Ricardo Darín lo desplazaron. "Tenemos preparado un dúo", dijo Darín. Y arrancaron a coro con Oh mamá, de Pablito Ruiz. Recién después se pusieron un poco más serios y repartieron agradecimientos.

Otra dupla letal a la hora de los discursos fue la que formaron Elizabeth Vernaci y Betty Elizalde, que compartieron el premio de Mujer de Radio. "¿Quién nos va a creer que estamos contentas por compartir este premio?", arrancó Elizalde. "Uno piensa que puede ganar y prepara unas palabras, pero quiero ser breve y contundente", siguió. A lo que Vernaci la interrumpió: "Yo, cuando hay gente, no puedo. En el sexo sí". Y Elizalde retrucó: "Yo de eso ya me olvidé". Después, ambas les agradecieron a sus hijos ("Todavía me banca que diga todo tipo de guasadas", explicó Vernaci).

También hubo lugar para que los conductores, Kusnetzoff y Santillán, bromearan con (o sobre) los premiados. Primero, cuando subió el elenco de Los exitosos Pells a recibir la estatuilla por ser la mejor comedia, se preguntaron por la relación entre Carla Peterson y Mike Amigorena. Después, Andy les preguntó a los protagonistas de Valientes (Mariano Martínez, Gonzalo Heredia y Luciano Castro), que estaban sentaditos uno al lado del otro: "¿Van juntos a todos lados? ¡Se están mimetizando! Se visten igual, tienen la misma barbita...". Más tarde, cuando el trío le entregó el premio de Ficción Unitaria al elenco de Tratame bien, María Laura deslizó: "Quiero ver bien esos saludos", en relación al romance entre Cecilia Roth y Heredia.

Algunos de los entregadores de premios también tuvieron protagonismo. Mercedes Morán y Norma Aleandro, antes de dar la estatuilla al mejor Actor de Teatro (Osmar Núñez), se pronunciaron a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo ("no queremos discriminaciones de ningún tipo", subrayó Aleandro). En otro tono, Adrián Suar creó suspenso antes de dar el premio al Actor de Reparto de cine: "Tengo una anécdota con esta persona. Siempre me decía ¿qué tiene conmigo Clarín? Nunca gané. Bueno, Guille, subí: ahora ganaste". Y, gracias a su estupenda actuación en El secreto de sus ojos, Francella subió a recibir el primer premio Clarín Espectáculos de su carrera: "Hace doce años que lo estaba esperando", dijo, chocho de alegría.

Hubo tiempo para más emociones. Elena Roger (elegida Figura de música Melódica Popular) conmovió a todos con su interpretación de L'accordéoniste, parte del repertorio de Edith Piaf que canta en Piaf (obra elegida como mejor comedia musical). Se vieron ojos llenos de lágrimas cuando por las pantallas gigantes desfilaron los nombres de los artistas fallecidos durante el año. La platea se puso de pie cuando Palito Ortega le entregó a Charly el premio a la Trayectoria. Y, una vez más, todos se pararon para ofrendarle una última ovación a la Negra Sosa cuando el propio Charly anunció que era la Figura del Año 2009.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Emilio Del Guercio; Viaje al fondo de la canción


"Cómo hice", de Emilio Del Guercio. Por Encuentro, el ex Almendra saca una radiografía de canciones argentinas.

Por: Mariano del Mazo

"Cómo lo hice", el nuevo programa de Emilio Del Guercio por canal Encuentro.

Con una estampa bohemia y una sobria distancia con el entrevistado, como si él mismo no hubiera compuesto varias de las canciones más bellas de la Argentina (de Que el viento borró tus manos a Trabajo de pintor), a través de Cómo hice Emilio Del Guercio se dispone a trazar una radiografía de una serie de piezas adheridas a la memoria colectiva.

Lógicamente, la tarea redunda en una arbitrariedad absoluta. Y al tratarse de un programa que no se limita a un género específico (hasta ahora los temas elegidos son Zamba de mi esperanza, La balsa, Balada para un loco, Si se calla el cantor, Merceditas, Muchacha (ojos de papel), Como la cigarra, Algo contigo, El día que me quieras, Sólo le pido a Dios y Abrázame así), el concepto es ambicioso y medio cambalachesco. Y está bien que así sea: el viaje nostálgico al rock nacional es un camino agotado de tan transitado y avanzar sobre otros ritmos no es otra cosa que testimoniar que ya, a esta altura, todo es parte del folclore, todo integra una misma plataforma musical argentina. El ex Almendra lo entiende así desde hace décadas: basta escuchar su extraordinario disco solista Pintada.

El primer envío fue con el Vox Dei Ricardo Soulé y su obra máxima: El momento en que estás (Presente). Lo caprichoso de la elección es parte del atractivo del programa. Finalmente, la historia detrás de esa canción es la que sostiene esa elección (Soulé la escribió luego de un desengaño amoroso adolescente, inspirado en las Coplas por la muerte de su padre, de Manrique). Con una estética clásica y testimonios de periodistas y de otros integrantes de Vox Dei, logra su cometido: reflejar cómo tres o cuatro acordes y un texto quedan galvanizados en la cultura popular.

El programa de anoche partió de las mismas premisas pero chocó con la funambulesca mitomanía de Facundo Cabral y no logró perforar el plano anecdótico. La canción fue No soy de aquí ni soy de allá, y Del Guercio trató de apuntar al corazón del tema y entre citas de Cabral a Borges, la Madre Teresa y Evita, logró arrancar al menos que el autor la considerara como un "tema con espíritu mediterráneo", de acuerdo a su línea melódica.

Cómo hice es un programa didáctico, honesto y con una pretensión alta: intentar revelar el proceso de la composición y los misterios de la perdurabilidad de estas canciones. Quijotesco, Emilio Del Guercio se para en el lugar de la curiosidad y gana desde un inteligente segundo plano. Un segundo plano que supo cultivar en su propia historia musical, y que tiene algo de timidez, un poco de humildad y mucho de sabiduría. «

lunes, 17 de agosto de 2009

Fito Páez, casi sin secretos


Hoy se presenta la biografía completa del músico. Entrevistas a Baglietto, Cantilo y el propio Fito, entre otros, se suman a imágenes de archivo para repasar la vida del artista.

"Completo: Fito Paéz", adelanto del programa dedicado al músico rosarino.

De Rosario a los más grandes escenarios del rock latinoamericano, de la tragedia al amor, de la élite a la masividad, de la música al cine, de Buenos Aires a Madrid y viceversa. Hoy a las 19 el ciclo de MuchMusic Completo presentará un recorrido exhaustivo por la historia de Fito Páez, protagonista clave de la música en español en las últimas décadas.

Además de las imágenes de archivo, habrá entrevistas exclusivas y el testimonio de personajes que lo acompañaron a lo largo de su carrera y algunos momentos personales. También estarán los ¿sucesores? y el propio Fito, para analizar toda su discografía.

Juan Carlos Baglietto, por ejemplo, recuerda los primeros años '80, cuando el jovencísimo Páez formaba parte de su banda y de la llamada Trova Rosarina. Ya en el '84, Fito se lanzó como solista, con discos como Giros, Corazón clandestino y La la la. Por entonces estaba en pareja con Fabiana Cantilo, hoy amiga de Fito y que también cuenta anécdotas en el especial de Completo. En el '87, después de los asesinatos de su abuela y su tía, Páez edita otro de sus más grandes éxitos: Ciudad de pobres corazones, ya en los '90 llega El amor después del amor, el mayor éxito de ventas de la historia del rock argentino, y luego, títulos como Circo Beat, Rey Sol, Naturaleza sangre.

Los músicos Lisandro Aristimuño, Kevin Johansen, Gonzalo Aloras y Liliana Herrero, la actriz Leonora Balcarce, periodistas especializados y otros personajes muy cercanos al músico, también son entrevistados en este especial que se repite esta medianoche, mañana a las 19 y a las 22, y varias veces más hasta fin de mes.

martes, 30 de junio de 2009

EL "FLACO" SPINETTA HABLARA HOY DE "ARTAUD"


El testimonio del músico sobre su disco de 1973 será el plato fuerte de la emisión de esta noche de "Elepé" (Canal 7).
La historia de un disco histórico
Por: Eduardo Slusarczuk
PALABRA SANTA SPINETTA, ESUIVO A LAS CAMARAS, HOY LAS ENFRENTARA SIN PUDORES.
Bisagra y puente entre la crudeza de Pescado Rabioso y la sofisticación de Invisible. Espacio de búsqueda y experimentación de nuevos sonidos y colores. La aparición de Artaud, en 1973, marcó en la historia del rock argento un hito cuya génesis y proyección transitará hoy Elepé, discos clásicos de rock (a las 22, Canal 7). A lo largo del programa, los testimonios de Luis Alberto Spinetta, su hermano Gustavo, Emilio del Guercio, Rodolfo García y Juan Gatti abrirán las puertas de aquellas sesiones de grabación y la cocina de diseño de la tapa que se ganó el odio de los disqueros de la época. Además, los periodistas y escritores y Juan Carlos Diez y Miguel Grinberg, buceadores de la obra del Flaco, más los músicos Diego Frenkel y Leo García, analizarán el impacto de la obra en su presente y en lo que vino después.

"El disco es como una especie de antídoto", dice Spinetta en Martropía, el libro en el que Diez recopiló sus conversaciones con el músico. "Había que encontrar a alguien para amar. Otro proyecto de vida", revelará esta noche en Elepé.

"Tenerlo a Luis es un honor", reconoce Nicolás Pauls, conductor del ciclo, quien asumió la tarea de comunicarse con el artista, habitualmente esquivo a la TV. La simpleza y bajada de línea de Todas las hojas son del viento, la deconstrucción poética que propone Por, el desarrollo de ideas de la Cantata de puentes amarillos, la versión Cerati de Bajan. Apenas algunos de los temas que permitirán conocer un poco más de cerca todo lo que aún encierra uno de los discos más importantes de la música popular de esta partecita del mundo.

domingo, 7 de junio de 2009

AMERICAN IDOL_ ESCANDALO



El ya viejo truco del SMS

AT&T, sponsor principal del programa estadounidense, regaló celulares y enseñó a los usuarios a mandar power texts para volcar la elección final a favor de Kris Allen, un participante mucho más “presentable” para el gusto medio americano.

Por Guy Adams *

Lo están llamando Textgate, y es el mayor escándalo relacionado con una votación en Norteamérica desde la larga batalla legal que convirtió a George W. Bush en el 43º presidente de la nación. Kris Allen, el último ganador del programa televisivo American Idol, fue expuesto esta semana como el involuntario beneficiario de decenas, si no cientos, de miles de votos ilegales organizados por uno de los mayores sponsors del show de talentos. AT&T, el “socio de comunicaciones” oficial de American Idol, admitió haber provisto teléfonos celulares gratuitos y servicios de SMS a fans del cantante, guitarrista y pianista Allen, en fiestas organizadas en su Jacksonville (Arkansas) natal en la noche del episodio final del programa. La firma no hizo esfuerzos similares para sostener al otro finalista, Adam Lambert, quien finalizó segundo.

Para agregar escándalo, los representantes de AT&T también proveyeron a los seguidores de Allen de lecciones sobre cómo enviar los llamados power texts, que envían diez o más votos con una sola tecla. Bobby Kierna, una de los 2000 asistentes a una de esas fiestas, le dijo a la prensa que ella había votado por Allen –compañero de universidad de su hija– 10.840 veces en la texting zone de AT&T que se había instalado en el lugar. Sus comentarios fueron publicados el jueves pasado en el diario regional The Arkansas Democrat Gazette y se volvieron virales rápidamente, disparando los debates sobre irregularidades en el procedimiento de votación y acusaciones de que AT&T intentó arreglar el concurso. La compañía de teléfonos emitió una rápida disculpa, en la que señaló que algunos empleados se habían “pasado de entusiastas”, y prometió que no volvería a suceder. Pero eso hizo poco por disminuir la furia pública y las teorías conspirativas que especulan sobre qué pudo motivar a la cadena televisiva Fox para influir en el resultado del concurso. Allen, cristiano con esposa y un background de familia tradicional, está a un mundo de distancia de Lambert, un cantante sexualmente ambiguo de Los Angeles que en su primera audición hizo una performance de “Bohemian Rhapsody” (Queen): en la carrera final, su rivalidad fue presentada más de una vez como un choque político entre la derecha y la izquierda.

En ocho años, American Idol creció hasta convertirse en una institución nacional. Es, por amplio margen, el programa más popular de la televisión estadounidense, con picos de 40 millones de espectadores, y sirvió de plataforma de lanzamiento para artistas como Kelly Clarkson y Carrie Underwood. Pero este año, como muchos otros programas, sufrió caídas de audiencia: la final del 20 de mayo atrajo a 28,8 millones de personas, su rating más bajo desde 2004. Allen fue visto como el ganador más atractivo en términos de la futura capacidad del show para pegar en el lucrativo mercado familiar.

La teoría de un esfuerzo organizado para arreglar la final encuentra más combustible en la negativa de Fox a revelar detalles de cómo se cuentan los puntos, o cuántos votos consiguió cada finalista. Todo lo que dijeron fue que se registró un total de alrededor de 100 millones de votos. En un comunicado, la cadena señaló su “absoluta certeza de que los resultados de la competencia son justos, precisos y verificados”, y alegó que un monitor independiente fue convocado para preservar la integridad del proceso de votación. “De ninguna manera existió algún individuo que haya influido de manera injusta en el resultado de la competencia”, señala el comunicado.

De todos modos, el power texting, junto a la decisión de AT&T de regalar teléfonos en los eventos, parecen contradecir abiertamente la declaración en pantalla que aparece al final de cada episodio de American Idol, donde se advierte que los votos enviados utilizando “tecnologías mejoradas” que pudieran influir en el resultado podrían ser descartados. Hasta Allen describió la práctica como “aparentemente tramposa” y, en una aparición en el programa de entrevistas de Jimmy Kimmel, se mostró preocupado por el escándalo que echa sombras sobre su victoria. “No tenía ni idea de qué estaba sucediendo un textgate”, dijo.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

sábado, 6 de junio de 2009

SUSAN BOYLE_"Te preparan para ganar y, si pierdes, te crees un fracaso."

Britain´s Got Talent refleja lo peor de los llamados reality shows


Atropellados por la fama
Foto: AFP

En la mañana del sábado 11 de abril de 2009, Susan Boyle era una mujer de mediana edad, pasada de peso y falta de cultura, bastante fea para los cánones modernos de belleza, que vivía recluida con su gato en un pueblo del sur de Escocia. Esa misma noche seguía siendo todo eso y, además, famosa. Muy famosa. De la mano de la televisión primero y de Internet después, su fama saltó todo tipo de fronteras y se convirtió en un fenómeno global. En una semana, más de 20 millones de personas habían visto en YouTube su angélica interpretación de "He soñado un sueño", uno de los temas centrales del famoso musical Los m iserables. Su éxito en la Red batió momentos cumbre de la historia del planeta, como la toma de posesión de Barack Obama, el hombre que acabó con el monopolio blanco en la presidencia de Estados Unidos.

Siete semanas después, Susan Boyle había ingresado en una famosa clínica de la periferia de Londres (de la que fue dada de alta ayer), especializada en tratar a los famosos que sucumben a las presiones del éxito y se abrazan a las drogas, al alcohol, a las pastillas, o, simplemente, sufren un ataque de nervios. Boyle quedó segunda el sábado último en el concurso que la ha hecho famosa, Britain´s Got Talent . Muchos psicólogos creen que ha sido una suerte para ella no ganar porque habría sido aún más difícil digerir el éxito.

Britain´s Got Talent refleja lo peor de los llamados reality shows . Al igual que Gran Hermano , el programa se reduce a manipular las ansias de alcanzar la fama de gentes vulnerables y a menudo desesperadas. "Cuantas más lágrimas, más humillación, más conflicto y más confusión, más disfruta el público", afirma el psicólogo David Wilson en un artículo en el diario The Daily Mail .

Video: Susan Boyle, una desempleada que conquista YouTube

Wilson fue contratado una vez por el Gran Hermano británico, pero dejó el programa enseguida. "Los productores me habían asegurado que el programa era un genuino estudio psicológico de la condición humana, pero enseguida me di cuenta de que no había nada de eso. Su verdadera agenda era atraer espectadores fabricando controversia y conflicto. Hablar de estándares éticos era una cortina de humo. No quería participar en algo así y me fui al cabo de una semana. Una similar falta de ética es evidente también en Britain´s Got Talent ", asegura.

Pero pocos tienen el dramatismo del auge y caída de Susan Boyle. Su fama ha sido instantánea y mundial. Un fenómeno que en menos de dos meses ha sido contemplado 185 millones de veces en Internet. El secreto de su éxito ha sido el contraste entre su descuidada apariencia física y su voz angelical. Esa misma voz en un cuerpo vulgar o en un cuerpo hermoso difícilmente habría llamado la atención.

Pero sería ingenuo pensar que el caso de Susan Boyle es meramente espontáneo. Esta mujer escocesa que tiene problemas para expresarse desde que nació porque dejó de recibir oxígeno durante varios minutos al nacer, ha sido víctima del marketing que rodea a la llamada telebasura. Su fealdad, su inocencia y su voz la hacían un personaje ideal para programas como Britain´s Got Talent , que detrás de la máscara de la búsqueda de talentos escondidos y de loas a la espontaneidad son el equivalente a las denigrantes ferias de finales del siglo XIX y principios del XX en las que se exhibían personas deformes o que simplemente rompían la media estadística por su escasa altura o su gigantismo. Las Susan Boyle de hoy en día son las mujeres barbudas y los hombres elefante de las barracas de feria en tiempos de nuestros bisabuelos.

Susan Boyle fue manipulada desde que apareció por primera vez en pantalla. Las burlas iniciales de los tres jueces y sus exageradas reacciones de sorpresa eran pura pantomima. ¿Acaso puede alguien creer que no sabían ya que aquella mujer tenía una voz de ángel?

Pero aquel ángel se convirtió en una muñeca rota con el peso de la fama. Fue incapaz de absorber el cambio de vida que se avecinó con el éxito. De pelearse con los adolescentes que se reían de ella en su pueblo pasó a verse perseguida por la prensa sin descanso. Que si se había teñido el pelo; que si se había depilado el bigote; que si había dejado de ser virgen; que si estaba perdiendo la naturalidad; que si la estaban manipulando; que si se le habían subido los humos a la cabeza; que si estaba enamorada de Piers Morgan, uno de los jueces; que si le dio un ataque de celos cuando Morgan alabó a unos de sus rivales en la final; que si se peleó con un grupo de periodistas en un hotel de Londres; que si se peleó con un policía; que si...

Boyle se ha sumado a una larga lista de famosos a los que el éxito ha llevado de alguna manera al desequilibrio. Algunos, sobre todo cantantes, han caminado siempre por la difusa frontera que delimita la cordura y la depresión. La cantante Amy Winehouse, por ejemplo, entra y sale de tratamiento con rítmica periodicidad, pero es difícil saber hasta qué punto su romance con el alcohol y las drogas es realmente una consecuencia de la fama.

Hay ejemplos de todo tipo de simples humanos a los que la fama no les dio la felicidad o los convirtió de alguna manera en esclavos, o en personas desequilibradas. Drew Barrymore, la niña de E.T ., con nueve años, ya era víctima de las drogas y el alcohol, y con 13 años tocó fondo. Tras un intento de suicidio y mucho tiempo de rehabilitación retomó su carrera a mediados de los noventa.

River Phoenix tuvo una infancia peculiar con unos padres que se dejaron seducir por el dinero de Hollywood. Comenzó en el cine a los 12 años y en poco tiempo se convirtió en todo un icono de su generación, con una de las carreras más prometedoras de Hollywood. Con tan sólo 23 años, falleció de una sobredosis en la puerta del local de Johnny Depp The Viper Room.

Macaulay Culkin, el niño de Mi pobre angelito , se convirtió en un fenómeno mundial con unos padres que lo exprimieron comercialmente. Su carrera se paró cuando se divorciaron e iniciaron una lucha por su custodia. No querían al hijo: querían el negocio de su hijo. Macaulay intentó retomar su carrera, pero su estrella se apagó y fue saltando de un lío a otro: a los 18 años se casó con la actriz Rachel Miner (de la que se divorció al poco tiempo) y en 2004 fue detenido por posesión de drogas. Ahora intenta relanzar su carrera.

"Todo comienza por la importancia que se da en la cultura actual al hecho de ser famoso. Que te conozcan se ha convertido en éxito", explica Fernando Chacón, presidente del colegio de psicólogos de Madrid. "Te preparan para ganar y, si pierdes, te crees un fracaso."

jueves, 23 de abril de 2009

SUSAN BOYLE LA NUEVA VOZ EN YOU TUBE


Susan Boyle es la nueva voz de Internet



Susan Boyle es la nueva  voz de InternetUna desocupada de 47 años cantó en Britain´s got talent; su video tuvo 100 millones de visitas en YouTube Foto: Reuters

Se llama Susan Boyle. Tiene 47 años. Es una trabajadora social escocesa desocupada y, en estos últimos días, fue escuchada, a través de YouTube, por más de 100 millones de personas.

Todo comenzó diez días atrás, cuando se presentó en el reality Britain´s got talent (en nuestro país la versión local fue Talento argentino, que se emitió por Telefé). Primero los jurados se le mataron de risa en la cara, pero cuando la escucharon cantar "I Dreamed a Dream", del musical Los miserables , quedaron con la boca abierta. Ovacionada por el público, el video de Susan llegó a la Red. Luego, los usuarios de YouTube hicieron lo suyo. Dicen que ahora Susan es más famosa que Barack Obama. Incluso hasta habría recibido ofertas impensadas, como la de participar en una película porno.

El éxito de Boyle no es el primer caso que se registra en este programa y que llega a la Red. En 2007, Paul Poots, un vendedor de celulares, conmovió a todos cantando "Nessum Dorma"; ese mismo año editó un álbum de arias y temas populares.

ELVIS COSTELLO_PROGRAMA DE TV


Un peculiar ciclo a la medida de su anfitrión

El rockero Elvis Costello entrevista en tono intimista a grandes figuras de la música de distintos géneros y luego comparte un escenario con ellas.

Por: Patricio Gómez Sánchez
Elvis Costello & Lou Reed: “Set the Twilight Reeling”.
Con bastante asiduidad la televisión ofrece entrevistas a músicos y conciertos en vivo. Sin embargo, la combinación de ambas propuestas es poco común y mucho menos si el conductor comparte el recital con su invitado. Es el caso de Spectacle (HBO Plus, miércoles a las 22.30), un ciclo en el que el rockero Elvis Costello se sube al escenario del mítico teatro neoyorquino Apolo junto a la celebridad del día luego de charlar con ella. Hoy es el turno de Lou Reed y del cineasta Julian Schnabel.

El programa, que es una coproducción entre la señal estadounidense Sundance Channel, la canadiense CTV y la inglesa Channel 4, persigue como fin recaudar fondos para la lucha contra el sida en Africa. En sus 13 capítulos, grabados entre noviembre de 2008 y febrero de este año, desfilan personajes de la talla del baladista Tony Bennet, el grupo The Police, la soprano Reneé Fleming, el pianista Herbie Hancock, la cantante Norah Jones, el ex presidente Bill Clinton y Elton John, que también es el productor ejecutivo de las emisiones.

La elección de Elvis Costello como presentador no fue casual. A los 54 años y luego de una brillante y prolífica carrera, el cantautor se ha convertido no sólo en un artista de culto, inclasificable y ecléctico, sino también en un conductor capaz de manejar con versatilidad diálogos con representantes de distintos géneros y estilos musicales.

Es que el propio Costello supo pasar a lo largo de su obra del rock al country, del soul a las canciones de amor, del jazz a la ópera, de los arreglos orquestales a la música para películas. Su propia vida es un reflejo de esa capacidad camaleónica para transformarse y evolucionar. A los 21 años, Costello era un oscuro empleado administrativo y se llamaba Declan MacManus, pero un día decidió tomar el nombre de su ídolo Elvis Presley y el apellido de su madre para convertirse en el cantante irreverente y polifacético que supo encabezar el movimiento new wave a fines de los '70.

El programa es una colección de confesiones memorables y momentos musicales inigualables.

En distintos episodios, Sting revela que el reggae Roxanne, quizás la más célebre canción de The Police, era en su versión original una rumba y hasta se anima a cantarla en vivo en su versión inédita; Tony Bennet cuenta por qué rechazó la canción What a wonderful world antes de que la hiciera famosa Louis Armstrong y el ex presidente Bill Clinton relata cómo fue el día en que tuvo que elegir entre ser músico de jazz o político.