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lunes, 18 de junio de 2012

PAUL McCARTNEY CUMPLE HOY 70 AÑOS.

   
La reina Isabel II acompañada por Sir Paul McCartney, Sir Tom Jones, Annie Lennox, Sir Elton John en el concierto por el jubileo de diamante de la monarca frente al palacio de Buckingham en Londres en una fotografía de archivo del 4 de junio de 2012. McCartney cumple 70 años este lunes 18 de junio de 2012. 



 Paul McCartney todavía puede rockear a los 70 años. ¿Qué más podría un ex Beatle pedir?

 
McCartney celebra su cumpleaños en privado este lunes, quizá para descansar de enormes conciertos como el que ofreció recientemente ante 230.000 personas en la Ciudad de México, pero no parece que vaya a reducir el ritmo; su música sigue llegando a nuevas generaciones, demasiado jóvenes como para haberlo visto con los Wings, mucho menos con los Beatles.

"Sir Paul", que alguna vez fuera un rebelde de contracorriente y fumador de marihuana, ahora es parte integral del establishment británico. Cerró este mes el concierto por el jubileo de diamante de la reina Isabel II con una mezcla de sus canciones favoritas, incluyendo una versión estridente de "All My Loving", de los primeros éxitos de los Beatles.





También se prepara para participar en la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres el 27 de julio, ante un público mundial que podría alcanzar los 1.000 millones o más para uno de los músicos más famosos en la historia pop.

Hasta McCartney podría estar algo nervioso por esa presentación, pero no por falta repertorio. Su catálogo incluye "Yesterday", "Eleanor Rigby", "Penny Lane" y otras decenas más de clásicos que nunca fallan con el público, como "Let It Be" y "Hey Jude".

Este ha sido un año importante para McCartney, que se casó por tercera vez en octubre con la guapa heredera estadounidense Nancy Shevell, dejando atrás el episodio de su fracasada unión y turbulento divorcio de su segunda esposa Heather Mills. Su primera esposa, Linda, murió de cáncer de mama en 1998.

McCartney ha lucido relajado y casi jovial en los últimos meses mientras asume su papel como uno de los viejos estadistas del rock, un puesto que comparte con Bob Dylan, de 71 años, y Mick Jagger, de 68.

McCartney ha admitido que se pinta el pelo (que a veces parece tener un raro tono rojizo), pero su capacidad musical no se ha reducido con la edad.

Todavía puede cautivar a multitudes con una presentación acústica de "Blackbird" y cambiar de velocidad instantáneamente para una fantástica presentación apoyada con pirotecnia, estilo Las Vegas, de "Live and Let Die", una de las favoritas de su repertorio.

 


sábado, 13 de noviembre de 2010

PAUL MCCARTNEY MARAVILLO OTRA VEZ AL PUBLICO ARGENTINO.




Todo lo que necesitas es a Paul

El cantante repasó en River canciones de buena parte de su carrera, con el acento lógicamente puesto en las que firmara junto a John Lennon en The Beatles. Unas 46 mil personas disfrutaron durante casi tres horas de un concierto imposible de borrar de sus memorias.


Por Eduardo Fabregat

Cuestiones de números, de fechas: el martes se cumplieron 49 años del mediodía en que un tal Brian Epstein bajó a ese “sótano lleno de ruido” y se encontró con la banda a la que ayudaría a convertirse en leyenda. Este año se cumplieron 40 años de la separación de aquella leyenda, cuyas canciones conservan una vitalidad asombrosa. Ayer se cumplieron 16 años y once meses de la primera visita de un Beatle a la Argentina, aquel New World Tour que conmovió al estadio de River. Y anoche, también, toda cifra y toda fecha quedó reducida a nada cuando Paul McCartney, Paul ‘Wix’ Wickens, Brian Ray, Rusty Anderson y Abe Laboriel Jr. pisaron el escenario del Monumental de Núñez bañados por la estremecedora ovación de una cancha agotada desde el mismo día en que se pusieron en venta las entradas. El contexto lleva a esta clase de alegorías: puede decirse que el Beatle tenía ganado el partido desde el vestuario. Pero la conmoción de comprobarlo tuvo, aun así, proporciones épicas.








Macca, viejo zorro de este asunto, sabe qué es lo que quiere su gente. Por eso se dio el gusto de abrir la fiesta honrando a Wings con el medley de “Venus and Mars/Rock show/Jet”, canciones que a pesar de sus valores fueron el aperitivo, el trago inicial antes del primero de los muchos temblores colectivos que anoche recorrieron Núñez: bastó que Paul se acercara al micro y largara “Close your eyes and I’ll kiss you/ tomorrow I’ll miss you...” para que todas las piezas encajaran en su lugar, para que la multitud se dejara ganar por el inenarrable placer de tener enfrente a un Beatle cantando a The Beatles. “All my Loving” fue como el verdadero puntapié inicial de una velada que quedará clavada en la memoria por siempre, y no solo por las dudas que abre la posibilidad de alguna visita futura de Macca, no solo por una lista en la que 22 de las 32 canciones pertenecen al universo Beatle. Para quien vio el show de 1993 y el de anoche, hubo también una diferencia sustancial: este quinteto tiene en sus espaldas más de 200 conciertos, algo que se traduce en un labor sólida como una roca, una cohesión que es el perfecto vehículo para esas canciones inoxidables. Y que tiene, sin dudas, un espíritu más rockero, más visceral que aquélla.

Y el zurdo lo sabe. Apoyado en ese impecable sostén instrumental y con una puesta en la que las imágenes sirven como pinceladas emocionales –sean de los años dorados de Liverpool o de Wings–, el músico de 68 años transita el escenario con la sapiencia de los años. Dedica una parte de la lista a Band on the Run, el disco que está reeditando en estos días en lujosa versión remasterizada, y que sirve tanto para rescatar canciones como “Nineteen Hundred and Eighty-Five” y “Let ‘Em In” (donde, lógicamente, el público se tomó un respiro) como para arrancar con “Let Me Roll It” y cerrarlo con una rendición al “Foxy Lady” de Jimi Hendrix. Se permite incluir un par de canciones de Electric Arguments, de su side project The Fireman (como la fogosa “Highway”), dedicando esa primera parte del show a saldar cuentas con el material si se quiere menos “esperado” antes de ir al hueso de su carrera.

“Hola Buenos Aires, hola porteños”, había saludado antes del primer clásico, coloreado por imágenes de A Hard Days’ Night. Apelando a un ayudamemoria en el piso, después señalaría que “estamos muy contentos de estar aquí de nuevo”, y elevaría un poco la temperatura de ese segmento no–Beatle informando, antes de “My Love”: “Escribí esta canción para Linda, pero esta noche es para todos los enamorados”. En el medio, el pase al piano para “The Long and Winding Road”, dejó a algún veterano lagrimeando.

















Pero ése fue sólo el arranque de un paquete de emociones fuertes, la seguidilla de “I’m Looking Through You”, “Two of Us” y una versión de “Blackbird” con Paul solo y su guitarra, en la que el paso del tiempo agrega algo de dramatismo a su voz, galvanizando la noche. Mientras otro veterano mira el reloj, se percata que apenas se acaba de arribar a la primera hora de concierto y no puede dejar de preguntarse cómo hará para resistir lo que vendrá, el protagonista está presentando “Here Today”, la canción que imaginó como “un diálogo que nunca tuve con mi amigo John”. Por eso, seguramente, la banda vuelve para “Dance Tonight”, de ayer nomás, del Memory Almost Full de 2007. Y de allí nuevamente a Band on the Run con “Mrs. Vanderbilt”... solo como preparación del terreno para el primer momento en el que, de verdad, la cosa se pone espesa.

¿Habrá algún tipo de explicación posible para las miles y miles de pieles erizadas porque explotan esos violines y esas voces, cuando “Eleanor Rigby” convierte a River en un caldero de emociones, tal que la gente ni se acuerda de levantar sus pantallitas de celular? Once a Beatle, always a Beatle: toda frontera temporal desaparece y todos vuelven a ser jóvenes, y los que son jóvenes hoy se encuentran mágicamente transportados al primer momento en que escucharon una de las más soberbias canciones de la banda que lo cambió todo. Y para coronarlo, Macca toma el ukelele y la pantalla que sirve de telón de fondo es un enorme George Harrison, y “Something”, la canción que alguna vez Frank Sinatra presentó como “la más hermosa de Lennon y McCartney”, viene a recordar el rol nada menor de “Georgie” en el cuarteto.

El clásico de Abbey Road es, podría decirse, la puerta de entrada a la segunda mitad del show, la hora y media final. Y esa última hora y media del Up and Coming Tour es, sin vueltas, un desafío al corazón. Otra enérgica canción de Fireman (“Sing the Changes”) y el mejor caballito de batalla de Wings, “Band on the Run”, dejan todo material “extra” detrás, y el estadio se prende fuego. Ese fuego será literal con el infierno desatado de “Live and Let Die” (qué vivos estuvieron los Guns N’ Roses...), pero lo demás será a todo Fab Four. La cabalgata Beatle que todos vinieron a buscar, que sólo se detiene para las pausas salvo entre las dos series de bises. El momento en que McCartney adopta un gigantismo que nada tiene que ver con las pantallas: es su estatura musical presentada de la manera más contundente posible. Con las ganas intactas a pesar de tantos años y tanta carretera, Macca encara el homenaje a John Lennon encerrado en el combo “A Day in the Life / Give Peace a Chance”, y ya no parece dispuesto a dar respiro. La banda se desboca en la festiva “Paperback Writer”, en “Back in the USSR” y una rockerísima versión de “I’ve Got a Feeling”.

Y la pólvora de los fuegos de artificio de aquella banda de sonido de James Bond todavía flota en el aire cuando “Hey Jude” convoca a ese momento épico por excelencia, mil veces escuchado y sin embargo incapaz de hartar: basta hacer un lento paneo, ver ese mar de gente de pie, elevando los brazos para un coro inmortal. No puede ser otra cosa que el primer final. Hay más. Todavía hay más.

Y así, Núñez estalla una y otra vez con mas leyendas musicales, con la potencia pop de “Day Tripper” y la furia de “Helter Skelter”, con el galope de “Get Back” y ese final apoteósico de “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band Reprise” y el adecuado final de “The End”, en el que ya no importa si Paul a veces se pasa de “comprador”. A esa altura, en rigor, ya no importa nada. Ni el pasado ni el futuro: todo es puro presente. McCartney conquistó Buenos Aires, otra vez. Una noche en la vida.

10-UP AND COMING TOUR

Músicos: Paul McCartney (bajo, guitarra, teclados, voz), Paul ‘Wix’ Wickens (teclados), Brian Ray (guitarra, bajo), Rusty Anderson (guitarra) y Abe Laboriel Jr. (batería).

Público: 60 mil personas.

Duración: 180 minutos.

Lugar: Estadio de River Plate, miércoles 10 de noviembre de 2010 .














Yesterday

- “Borombombón, borombombón, ésta es la banda de Say No More.” Así recibió el sector VIP del concierto a Charly García, a su llegada, un rato después de la breve presentación de Andrés Ciro, que entregó seis canciones de Los Piojos y de Los Persas (su nuevo proyecto) en formato acústico.

- “All WE need is love” era la inscripción de una de las primeras banderas desplegadas, entre otras de nacionalidades como Perú, Uruguay y, por supuesto, la Argentina.

- A las 19.30 de ayer, una hora y media antes del comienzo del show, ya la mitad del estadio de River Plate estaba colmada. Los primeros sectores que lucieron casi completos fueron las plateas altas, Belgrano y San Martín, bien ocupadas por familias lideradas por padres y madres cuarentones.

- Quince cuidadores de automóviles y cinco vendedores ambulantes fueron demorados cerca de River Plate antes del show de Paul, por cometer contravenciones como el cuidado de coches en forma ilegal y la venta de productos alusivos al ex Beatle sin la correspondiente autorización.

- Un comentario habitual entre el público era el relacionado con el precio que los cuidacoches le pusieron a su tarea: hubo casos de hasta... ¡100 pesos!

- Luego de su segundo y último show que dará en Buenos Aires, McCartney volverá a Brasil (desde donde vino tras tocar el domingo en Porto Alegre) para cerrar el episodio americano del Up and Coming Tour en San Pablo, los días 21 y 22 de noviembre. Hasta ahora dio 36 conciertos en Gran Bretaña, Estados Unidos y Sudamérica, reuniendo a unas 600 mil personas.

- McCartney ha publicado más de 40 discos en solitario, que le valieron 60 discos de oro y más de 100 millones de singles vendidos. Todo eso le permitió entrar, el año pasado, al libro Guinness: es el músico con más éxito comercial en la historia de la música popular.



miércoles, 10 de noviembre de 2010

PAUL McCARTNEY: "Jamás pensé que esta fuera mi última gira"




El ex Beatle Antes de tocaren Argentina, desmiente que abandona la música y los tours. Su recuerdo de Lennon y Harrison. Cómo fue su primer show sudamericano, en Brasil.






Por: Eduardo Slusarczuk



Ey, hola, hola, soy Paul . El saludo de Sir McCartney, desde el otro lado de la línea, interrumpe el check in del cronista en el que será su hotel en Porto Alegre, y termina con una espera que duró casi cuatro días a la vera del teléfono.


“Intenté llamar ayer, desde Londres, pero no logré comunicarme”, agrega, al mismo tiempo que aclara que para conversar no es ni Sir ni Mister. “Soy sólo Paul”, dice, y le aporta humanidad y espíritu hippie al aceitado engranaje de una empresa con más de 40 años en el show business mundial de más alto nivel. Y no está mal. Aunque juegue con la ansiedad de los periodistas.


Después de 17 años, a sus 68, el Beatle vuelve a tocar, mañana y pasado, en la Argentina y, apenas arranca la charla, desde algún otro punto de la ciudad del sur de Brasil, y mientras el cronista apura la llegada a la habitación en busca de un mejor lugar, le dedica un párrafo especial a los recuerdos que guarda desde aquellos tiempos.


“Nosotros sabemos, en Inglaterra, que los sudamericanos aman la música. Y recuerdo que cuando estuvimos por primera vez en Buenos Aires, el público nos recibió de una manera fantástica. Para quienes estamos en esto, es realmente gratificante que la gente sea tan receptiva con lo que hacemos. Además, tengo en mi memoria algunas imágenes de la belleza de la ciudad. Recuerdo haber pasado un buen momento allí”, monologa McCartney.


Una leyenda cuenta que al dejar el estadio, tras uno de sus shows, usted le pidió al chofer que se detuviera, para escuchar al público que aún seguía cantando el coro final de “Hey Jude” ¿Realmente ocurrió eso?

En verdad, no recuerdo si eso pasó. Pero, en todo caso, digamos que sí, y mantengamos viva la leyenda.


¿Cuáles son las diferencias más importantes entre aquel Paul y el de estos días?

Bien, los chicos han crecido; Linda ya no está. Esa es una enorme diferencia en mi vida. Musicalmente, los años me han hecho sentir más cómodo frente al público. Hoy me resulta más placentero tocar en vivo. Son muchas las diferencias, porque es otro tiempo. Pero lo más importante, para mí, es lo que no cambió, y es que realmente sigo disfrutando lo que hago. Lo demás, es la vida.


Siendo así, ¿qué hay de cierto en que ésta será su última gira?

Nada. Yo nunca dije eso. En mis shows, lo último que digo es “Nos vemos la próxima”. A veces lo dice la prensa, o algunos productores se valen de eso para vender más entradas. Pero yo jamás pensé que esta fuera mi última gira.


Su repertorio actual incluye “Here Today”, “A Day in the Life” y “Give Peace a Chance”, tres canciones ligadas a John Lennon. ¿Le produce alguna sensación especial cantarlas hoy, en los que John cumpliría 70 años, y a 30 de su asesinato?

Siempre es especial. Hubo una época en la que yo prefería no cantar otras canciones que no fueran las mías. Pero, por una o dos razones, comencé a cantar canciones de George, y de John. Por un lado, porque disfruto de hacerlo. Pero, la razón principal por la que las canto es porque creo que son muy buenas canciones. Además, yo he tenido una gran influencia en A Day in The Life . Es una canción que hemos escrito entre los dos. El llegó un día a mi casa, y tenía el primer verso. Después, continuamos escribiéndola juntos. Y cuando la canto puedo vernos a los dos, escribiendo, pasándola bien, mirándonos el uno al otro, riéndonos juntos. Recuerdo todos esos momentos.


¿Extraña esos momentos?

Los extraño. Pero también es cierto que, habiendo escrito muy buenas canciones, ya no había más posibilidad de que siguiéramos haciéndolo juntos. Lo habíamos hecho todo.


En “Here Today”, usted habla de su amor por John. ¿Pudo alguna vez decírselo, por aquellos días?

No. Estoy seguro de que los dos lo sentíamos. Pero, no es algo que dos muchachos suelan decirse. Si fueran gays, puede ser. De lo contrario no es frecuente que eso suceda.


El peso del legado Beatle es insoslayable. En ese marco, ¿cuán importante es que su público le preste atención a sus nuevas canciones?

En verdad, aun con The Beatles era difícil hacer escuchar las nuevas canciones, porque el público prefiere escuchar las que ya conoce. Cuando estrenamos Baby´s in Black , por ejemplo, la reacción fue muy diferente a cuando tocábamos los hits. No siento que sea tan importante que le presten atención a lo nuevo, pero lo interesante es que, con el tiempo, hay quien tras escuchar alguna canción que no llegó a ser un hit, se acerca para decir: “Ey, qué buena canción. No la conocía”. Me gusta que eso pase.


En estos días se acaba de reeditar “Band on the Run”. ¿Algo lo sorprendió durante su remasterización?

Me llamó la atención el sonido que habíamos logrado. Sonaba excéntrico. Inusual. Yo no suelo escuchar mis álbumes. Siempre estoy mirando hacia delante. Entonces, fue una oportunidad de chequear, prestar atención y decir “Guau, esto sonaba mejor de lo que creía”. Además, pienso que es una buena manera de que las generaciones más jóvenes conozcan el material.


¿Y qué sentido tiene incluir las versiones que fueron descartadas en aquel momento?

Cuando hacés un disco, vos ponés ahí lo que pensás que es lo mejor, en ese momento. Pero al volver sobre ese material, tanto tiempo después, es como desempolvar fotos familiares viejas, y decir: “Ey, ¡qué buena foto! ¿Cómo no la había visto antes?”. Entonces, creo que algunas de las versiones que hemos incluido suenan bien, y permiten ver el álbum desde otra perspectiva. Había una versión de Nineteen Hundred and Eighty-Five que me pareció realmente buena, y de hecho ahora la estamos tocando en vivo.


¿Cómo se lleva esta idea de reeditar su discografía anterior con las letras de su último álbum, “Memory Almost Full”, en las que habla de no estancarse en el pasado? ¿No es una contradicción, algo así como poner su pasado en competencia con su presente?

Estoy de acuerdo. Más de una vez lo he pensado así. Y creo, en definitiva, que no son muchos quienes tiene la fortuna de competir contra sí mismos. Por suerte, yo he podido hacer un disco, luego otro y luego otro más. Ya con The Beatles, cuando comenzaba a trabajar en un nuevo disco escuchaba el anterior y decía: “Bien, esto está muy bien. Ahora tenemos que mejorarlo”. Me gusta competir conmigo mismo. Cuando yo me siento a escribir algo, yo sé que estoy compitiendo con Yesterday o con The Long and Winding Road . Canciones que están en un nivel muy alto para que las pueda superar, para poder batirlas en la competencia.


Una competencia más que dura.

Es un buen desafío para enfrentar. Si hubiera algún otro compositor escribiendo las canciones con las que debiera competir, sería menos atractivo para mí. Siendo yo, me parece interesante enfrentarlo.


Si bien el “Up and Coming Tour” no tiene fecha de vencimiento, ¿qué planes tiene de cara al futuro?

Tengo en mente unas cuantas cosas para después del tour. El final de una gira, para mí, nunca es un final definitivo. Siempre tengo nuevos proyectos en estado de elaboración. Actualmente estoy trabajando en la composición de nuevas canciones, para lo que ve a ser un nuevo álbum de estudio, que grabaré el año próximo. Y al mismo tiempo estoy preparando una música para un ballet. Es algo muy interesante, diferente a todo lo que haya hecho antes. También seguiremos remasterizando mis discos anteriores. Siempre tengo algo para hacer. Soy una persona muy afortunada al poder hacer lo que amo. Siempre el último día de algo es el primero de algo nuevo.


viernes, 24 de julio de 2009

A los 67 años, Paul McCartney está más activo que nunca


McCartney le pone el cuerpo a la reedición del catálogo beatle y al lanzamiento de un videojuego con la historia y la música de los Fab Four

A los 67 años, Paul está más activo que nuncaUn mural de a dos para la tapa de Electric Arguments

Poder ser testigo del final de la parábola con la que Paul McCartney, a los 16 años, ilustró aquella canción en la que se preguntaba qué sería de él cuando llegara a los 64, ha resultado de lo más gratificante y por cierto revelador para una importante porción de amantes de la música pop alrededor del mundo.

¿Necesitaría el mismísimo Paul McCartney que lo alimentaran cuando cumpliera los 64? ¿Se dedicaría a arreglar los fusibles y cuidar del jardín de su hogar? ¿Alquilaría una casa de campo en la Isla de Wight para descansar y pasar así plácidamente el resto de sus días? Uno podría imaginar que a pesar de su condición de multimillonario algún que otro fusible debe haber cambiado en estos últimos años, pero lo cierto es que el hombre que pasó la barrera de los 64 años y que hace menos de un mes celebró sus 67 atraviesa un período creativo a la altura de su leyenda: en el último lustro grabó dos discos considerados por público y crítica de los más inspirados de su carrera solista ( Chaos and Creation in the Backyard y Memory Almost Full ); compuso y editó un álbum de música clásica y otro ligado a la experimentación electrónica junto al productor Youth y bajo el seudónimo The Fireman; participó activamente de la promocionada versión beatlesca del Cirque du Soleil y le puso el cuerpo a la presentación de la última ocurrencia marketinera en torno a la banda que, en 1966, lo convirtió en uno de los cuatro músicos más populares que Jesús: el videojuego The Beatles Rock Band , una suerte de actualización de la beatlemanía para una nueva generación de adolescentes.

¿Encuentro cumbre?

Pero hay más, porque a meses de recordarse los 50 años de la formación de The Beatles y a días nomás de la esperada reedición de todo el catálogo británico del grupo de Liverpool, por primera vez remasterizado digitalmente, Paul McCartney piensa en sacar otro as de la manga (y van...): una reunión cumbre con Bob Dylan para componer algunas canciones juntos y grabarlas en compañía de Ringo Starr.

Por estos días, la conexión entre McCartney y Dylan parece ir más allá de su longeva amistad -cuenta la historia que el joven Bob les hizo probar su primer porro a Paul, John, George y Ringo- y ahora se potencia con la confesión del ex Beatle acerca de la influencia que la generación de escritores y poetas beat ejerció en su última obra, el disco junto a Youth que acaba de editarse en el país: su título, Electric Arguments , fue extraído del poema "Kansas City to St. Louis", de Allen Ginsberg, y, según Macca , las letras de las canciones las escribió siguiendo el método "cut up" de escritura de William Burroughs.

"Los poetas beat han sido grandes maestros para mí", dijo y le abrió la puerta para ir a jugar al viejo Bob. Aunque McCartney no esperará sentado a que choquen los planetas. Mientras tanto, prepara la adaptación cinematográfica de un libro infantil que escribió junto a Philip Ardagh, para la que también compondrá la banda sonora. De arreglar fusibles y cuidar jardines, por ahora, nada.

Sebastián Ramos

Sobre Michael Jackson

  • "Es muy triste y conmocionante. Me siento un privilegiado por haber trabajado con Michael. El era un talentoso niño-hombre con un alma gentil. Su música será recordada por siempre y mis recuerdos del tiempo que pasamos juntos es de los más felices. Envío mis profundas condolencias a su madre y a toda su familia, y a sus fans alrededor del mundo".