Apoya mis publicaciones con un ME GUSTA!

Mostrando las entradas con la etiqueta LOU REED. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta LOU REED. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de octubre de 2013

Murió el músico estadounidense Lou Reed, leyenda del rock y de Nueva York.

  

  Lewis Allen "Lou" Reed (Freeport, Long Island, Nueva York, 2 de marzo de 1942 – 27 de octubre de 2013) , fue un cantante y compositor de rock, considerado el padre del rock alternativo, primero como líder del grupo The Velvet Underground y luego en solitario.

Enormemente influyente en el arte pop desde la década de 1960, sus principales discos son Berlin, Transformer, Rock'n'Roll Animal, Take No Prisoners, New York y, para un primer acercamiento, el soberbio concierto que ofreció en el Meltdown Festival: Perfect Night Live in London. Vivía en Nueva York.

En su época de The Velvet Underground escribió canciones que han pasado a la historia de la música como "Heroin", "Rock and Roll", "I'm Waiting for the Man" y "Sweet Jane".


 


Carrera

Reed era un fan del rock and roll y el rhythm and blues que tocaba en varias bandas durante su época de estudiante y había grabado un disco sencillo de estilo doo wop como miembro de The Shades. Asistió a la Universidad de Syracuse, donde conoció al poeta Delmore Schwartz, quien le animó a convertirse en escritor. Reed también se aficionó al free jazz y a la música experimental. Más tarde afirmó que sus objetivos eran "traer la sensibilidad de la novela a la música rock" o escribir "la Gran Novela Americana" en un disco.

Se trasladó a la ciudad de Nueva York, donde trabajó como escritor de canciones para Pickwick Records y cofundó The Velvet Underground como guitarrista/vocalista/letrista, junto con John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker. Aunque la banda se deshizo en 1970 y nunca tuvo éxito comercial, su reputación como uno de los grupos más influyentes en la cultura underground se ha mantenido intacta.

Después de dejar The Velvet Underground en agosto de 1970, decidió pasar un año sabático, y lo empleó en descansar y dedicarse a una de sus grandes pasiones, la pintura. Posteriormente Reed tomó un trabajo en la empresa de contabilidad de su padre como mecanógrafo, con un sueldo de 40 libras a la semana. Sin embargo, un año después, firmó un contrato discográfico con RCA y grabó su primer álbum solista en Inglaterra, con la colaboración con músicos de Yes como el tecladista Rick Wakeman y el guitarrista Steve Howe. El álbum, simplemente titulado: Lou Reed, contenía versiones alternativas de canciones con la The Velvet Underground muchas de las cuales fueron descartadas y archivadas (las cuales se pueden encontrar en el box set Peel Slowly & See). Pese a su calidad musical este primer trabajo solista pasó desapercibido por los críticos y tuvo muy pocas ventas.

Tras el fracaso con su primer álbum, a finales de 1972, Lou Reed trató de re-orientar su carrera musical lanzando Transformer, un álbum de glam rock producido por David Bowie. A continuación publicó Berlin, que cuenta una trágica historia de amor entre dos drogadictos en Berlín. Este disco incluye Caroline Says (violencia), The Kids (prostitución y adicción a las drogas), The Bed (suicidio) y Sad song ("Canción triste").

Reed se adelantó a su tiempo en la elección de estos temas. La música popular no se pondría a su altura hasta la aparición de los punks, entre mediados y finales de los años 70 del siglo XX; pero incluso entonces sus canciones eran únicas: ya fuese entre guitarras distorsionadas o suavemente melódicas, Reed cantaba sobre las cosas desasosegantes, o incluso sórdidas, que otros letristas no trataban. "Walk on the Wild Side" es un saludo irónico y gráfico a los inadaptados, chaperos y travestis en la Factoría de Andy Warhol. "Perfect Day" es una elegía a la adicción de Reed a la heroína, más tarde incluida en la banda sonora de la película Trainspotting. En el material que escogía, Reed seguía, y actualizaba, a autores tales como Allen Ginsberg y Jean Genet. La personalidad de Reed fue también avanzada, prefiriendo el cuero negro y la imaginería sadomasoquista incluso en la época hippie.






En 1975, produjo el doble álbum de estudio Metal Machine Music, lleno de pura distorsión y sonidos de sintetizadores electrónicos. Su discográfica lo estaba presionando para que grabara otro álbum comercial al estilo de Transformer, y Lou decidió cortar con ellos grabando intencionadamente uno de los discos más insoportables de la historia. El periodista de rock Lester Bangs lo declaró genial. Aunque admitiendo que las notas internas de los instrumentos usados es ficticia y paródica, Reed mantiene que MMM era y es un álbum serio. Sus discos de finales de los 70 son frecuentemente recordados con reservas por los críticos de rock, debido al menos en parte a las adicciones de Reed en aquellos años.
Lou Reed junto al actor Steve Buscemi y el músico Moby en la proyección del documental Iraq for Sale (octubre de 2006; Nueva York).

Al principio de los años 80, Reed dejó las drogas y comenzó, tanto en su trabajo como en su vida privada, a intentar asuntos más serios, notablemente en su aclamado disco de regreso The Blue Mask. Se casó con Sylvia Morales (más tarde, se divorciaron). En su exitoso álbum New York lanzó una enfadada salva contra los problemas políticos de su ciudad, denunciando el crimen, los caros alquileres, a Jesse Jackson e incluso al Papa Juan Pablo II y Kurt Waldheim. Cuando Andy Warhol, que fue anfitrión y productor de The Velvet Underground, murió tras una operación rutinaria, Reed cerró una brecha de 25 años para colaborar con su compañero de The Velvet Underground, John Cale, en Songs for Drella, una biografía de Warhol en música pop minimalista. Emocionante y dolorosamente confesional, a menudo ingeniosa, la voz de Reed produce ampollas cuando canta sobre presuntos errores médicos y sobre el intento de asesinato de Warhol llevado a cabo por Valerie Solanas en 1968.

Reed continuó en esos tonos oscuros con Magic and Loss, un disco sobre la mortalidad. En 1997 más de 30 artistas hicieron una versión de Perfect Day para un especial de la BBC en favor de los niños. En 2001 fue víctima de un bulo que afirmaba que había muerto de sobredosis de heroína.

En 2002, realiza una gira con el espectáculo Words and Music junto a Laurie Anderson, el espectáculo era un recital de poesía mezclado con algo de música,luz y color. Actuaron en ciudades como Turín, Venecia y Barcelona. En 2003, publicó un doble álbum, The Raven, basado en la obra de Edgar Allan Poe. En 2004, se publicó una remezcla de su canción "Satellite of Love" que alcanzó el número 8 en las listas inglesas.En 2007 lanzó su hasta ahora último álbum Hudson River Wind Meditations, influido por sus prácticas de yoga y cantó en la canción Tranquilize de The Killers. El disco que Gorillaz editó en el año 2010 lo encuentra en el track número 9, una canción llamada "Some Kind Of Nature", en la cual canta junto a Damon Albarn, líder de la mencionada banda.

En 2011 la banda de Thrash Metal, Metallica, a través de su página oficial, confirmó se encontraba trabajando en un álbum de estudio en colaboración con Lou Reed. 2 El disco Lulu, de 10 temas, fue lanzado el 31 de octubre del mismo año generando tanto aceptación como crítica desfavorable por igual. El álbum está inspirado en la obra de teatro Lulú de 1937 del dramaturgo alemán Frank Wedekind sobre la vida de una bailarina que fue víctima de abusos sexuales.





Discografía

Álbumes de estudio

    Lou Reed (1972)
    Transformer (1972)
    Berlin (1973)
    Sally can't dance (1974)
    Metal Machine Music (1975)
    Coney Island baby (1976)
    Rock 'n' roll heart (1976)
    Street Hassle (1978)
    The bells (1979)
    Growing up in public (1980)
    Suck me! Live at CBS-FM (1981)
    The blue mask (1982)
    Legendary hearts (1983)
    New sensations (1984)
    Mistrial (1986)
    New York (1989)
    Songs for Drella (1990) (con John Cale)
    Magic and loss (1992)
    Set the twilight reeling (1996)
    Ecstasy (2000)
    The Raven (2003)
    Hudson river wind meditations (2007)
    Lulu (2011) (con Metallica)





Murió el músico estadounidense Lou Reed, leyenda del rock y de Nueva York


El cantante y compositor americano Lou Reed asiste a la inauguración de su show de arte, la exposición fotográfica, "romanticismo", en el Centro de Congresos de Estoril durante el Estoril Film Festival 2010 en Estoril, afueras de Lisboa, en este 05 de noviembre 2010 foto de archivo. Los medios de comunicación estadounidenses han informado 27 de octubre 2013 que Reed, cuya banda The Velvet Underground se convirtió en uno de los más influyentes en el rock de fusionar el arte y la música en la década de 1960 "Nueva York ha muerto a la edad de 71 años. PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP/Getty Images

Por Mariano Andrade
AFP

NUEVA YORK -- El cantante y músico estadounidense Lou Reed, leyenda del rock y líder de la banda The Velvet Underground en la década del 1960, murió el domingo a los 71 años en Nueva York, indicó su agente literario.

“Murió este domingo a las once de la mañana en Long Island por complicaciones de su trasplante de hígado”, dijo su agente literario Andrew Wylie, contactado por teléfono, luego de que la revista especializada Rolling Stone diese la noticia.

Lou Reed había sufrido graves problemas de salud en los últimos tiempos que motivaron un trasplante de ese órgano meses atrás en una clínica de Cleveland (Ohio, norte de Estados Unidos).

Considerado una de las figuras emblemáticas de la cultura rock, Lou Reed fue el fundador de la banda The Velvet Underground a finales de los años 60 y luego llevó a cabo una brillante carrera solista.

El músico estaba casado desde 2008 con la artista Laurie Anderson, su pareja durante muchos años.

Había nacido en 1942 en Brooklyn (sureste de Nueva York), donde vivía actualmente. Junto con el cineasta Woody Allen o la cantante Patti Smith, entre otros, formaba parte del selecto club de leyendas vivientes de la Gran Manzana.

Poeta urbano y guitarrista, Lou Reed mostró como pocos la crudeza, tristeza y al mismo tiempo el romanticismo de la vida en las grandes ciudades, dando la voz hasta sus personajes marginados, como los homosexuales o los adictos a las drogas.

Producido en 1967 por el artista Andy Warhol, el primer álbum de The Velvet Underground -que formó junto con John Cale y en el que cantó en un principio la modelo Nico- es considerado una de las obras maestras del rock.

El disco incluye canciones como “I’m Waiting for the Man” (un joven que espera por su dealer de droga), “Sunday Morning” (que evoca la desolación de la mañana tras los excesos de la noche) y por supuesto “Heroin”, himno a esa droga dura cuya adicción aniquilaría a muchos de su generación.

Tras la separación de la banda a inicios de los 70, Lou Reed comenzó una carrera solista y dio a conocer en 1972 su disco quizás más célebre, “Transformer”, en el que sobresale “Walk On the Wild Side”, una invitación a vivir la vida en todos sus excesos y en la que celebra a travestis y homosexuales.

“Satellite of Love” y “Perfect day” son otras dos grandes composiciones de ese álbum, reinterpretadas por muchas bandas y la última de ellas utilizada en la película de culto Trainspotting (1996), del director escocés Danny Boyle.




A “Transformer” le siguieron dos discos muy reconocidos como “Berlín” (1973) y “Coney Island Baby” (1976).

En los últimos años Lou Reed se había dedicado a varios proyectos eclécticos, como una colaboración con la banda Metallica y un libro de poesías inspirado en “The Raven” del escritor estadounidense Edgar Allan Poe.

A fines del año pasado había publicado otro libro, “Rimes Rhymes”, con 300 fotografías de su autoría y textos Bernard Comment.

Sus problemas de salud habían limitado sus presentaciones en vivo, obligándolo a anular una serie de conciertos en abrilm entre ellos dos shows en el festival de Coachella en California (oeste de EEUU).

Lou Reed “se estaba muriendo”, había dicho Laurie Anderson al referirse a su trasplante de hígado, admitiendo que no sabía si su marido se recuperaría por completo.

Entre los primeros en reaccionar a su muerte estuvo el grupo británico The Who, que le deseó ir por el “lado pacífico”, en una alusión a su hit que propone tomar el “lado salvaje” de la vida.

También la cantante estadounidense Miley Cirus manifestó su tristeza en las redes sociales: “noooooooooo no LOU REED”, tuiteó la joven de 20 años que provocó un escándalo en la última entrega de los premios MTV.



sábado, 22 de octubre de 2011

LOU REED Y METALLICA, CREAN LULU.




Lulu, el disco que concibieron el ex Velvet Underground y los reyes del thrash metal, está basado en dos obras de teatro del expresionista alemán Frank Wedekind. ¿Les gustará a los fans de ambos? “Es algo diferente”, advierten. “Un nuevo animal, un híbrido.”

Lou Reed, neoyorquino por excelencia, está alabando el cuartel de Metallica en California. “Su magnífico estudio está armado por músicos y para músicos”, dice. “¿Esas cosas con las que uno desperdicia mucho tiempo peleando? No existen ahí. No aparecen porque está claro quién maneja la cosa: músicos creativos. No hay buitres. Es el sistema más magnífico para el poder real, el sentimiento y la emoción. Todo el mundo está en el mismo cuarto al mismo tiempo. Las voces, la batería, ese guitarrista en mi cadera, por Dios, esa cosa atronándome...”
“Ey –se ríe James Hetfield–, ¡vos también hacías bastante estruendo!” “Sí, yo les respondía atronando”, concede Reed. “No llegué desarmado.”
Hoy, Reed viene armado de ocurrencias, entusiasmo y un montón de fe para discutir la colaboración que demuestra ser la más profundamente esperada y hablada del año. El disco Lulu, en el que la –para algunos– rara unión entre Reed y Metallica ofrece cerca de noventa minutos de arte sónico perturbador y edificante, sin concesiones ni dilución, está destinado a correr los límites de lo que se entiende como rock. Ambas partes han dado anteriormente pasos agigantados en esa dirección, por supuesto. Hoy todos están felices de hablar acerca de un salto de la fuerza de voluntad, que muestra las palabras de Reed revolcándose entre los túneles y aros de riffs, ritmos, dinámicas y drones de Metallica.
Lou Reed, James Hetfield y Lars Ulrich están sentados en una suite del hotel Claridges de Londres. Están dispuestos a compartir su pasión por su nuevo proyecto, felicitándose afablemente unos a otros con bonhomía genuina. Reed hizo música inconmensurablemente influyente con The Velvet Underground en los ’60, luego se convirtió en una estrella solista de formas cambiantes con discos como Transformer (producido por David Bowie), el monumental y macabro Berlin, el pelador de empapelados Metal Machine Music y la poesía callejera de New York. El fusionó lo literario y lo lisérgico, siempre desde la diversidad y lo demandante, y desafiando los estereotipos. Metallica, formada en 1981, es la banda de thrash metal más vendedora de la historia (con más de un 100 millones de álbumes facturados), y nunca se ha apichonado a la hora de darles a la velocidad y al volumen nuevas formas en álbumes que son mojones sísmicos como Ride the Lightning y Masters of Puppets.
Muchos se sorprenderán por esta conjunción de titanes, ya que Reed, con toda su calle, siempre ha cultivado un aire literario (al mismo tiempo que su beligerancia instintiva), mientras que se puede decir tranquilamente que Metallica ha rockeado duro con pocas pretensiones. Pero, si se mira más de cerca, la conjunción tiene mucho sentido. Ambas partes siempre han estado dispuestas a tocar temas incómodos como la alienación, el miedo, el sexo, la muerte. Aquí, ellos se zambullen en... “No lo llamaría el corazón de la oscuridad”, musita Reed. “Lo llamaría el corazón de la iluminación.” El niega enérgicamente que la unión sea sorprendente. “¿Por qué?”, pregunta. “Una colaboración extraña sería Metallica con Cher. Eso sí sería raro. La nuestra es una colaboración obvia.”
Esta unión de fuerzas imparables genera una estimulante noticia y un intenso, incendiario ruido, ya que dos pioneros se combinan para entregar algo diferente, oscura aunque refrescantemente, tanto en el plano visceral como en el cerebral. Lulu es un conjunto de canciones extendidas, inspiradas en las obras teatrales de principios del siglo XX Earth Spirit y Pandora’s Box, del expresionista alemán Frank Wedekind, muy admiradas por Sigmund Freud. Las obras, originalmente publicadas en 1904 y ambientadas en Alemania, París y Londres en 1890, giran entre los puntos de vista de Lulu, una especie de Eva invertida, un espejo cifrado de deseo y abuso, y la gente que se enamoró desesperadamente de ella. Hay un montón de sexo. Y entonces ella se encuentra con Jack El Destripador. Así que también hay un montón de muerte. “No tengo sentimientos reales en mi alma. / Donde la mayoría tiene pasión, yo tengo un hueco”, exponen las terribles letras de Reed.
El había bosquejado canciones para las producciones teatrales de las obras de Lulu –muy controvertidas en su momento y a apenas un poco menos cien años más tarde– del director y coreógrafo Robert Wilson en Berlín. “El nos preguntó si nos enganchábamos –dice Ulrich– y hemos sido tocados y cambiados para siempre por la experiencia.” Hetfield agrega: “Pensamos: ‘¿Qué podemos hacer? ¿Qué podemos agregarle a la potencia que tiene esto para llevarlo a otro nivel, para hacerlo rockear?’”. “Esto es perfecto –asegura Reed–. Lo mejor que hice, con los mejores tipos que pude encontrar sobre el planeta. No le cambiaría ni una coma. Por definición, todos los involucrados lo hicieron honestamente. Esto ha llegado al mundo puro. Empujamos tanto como pudimos dentro del mundo de la realidad.”
El objetivo confeso de Reed ha sido a menudo hacer fraguar el espíritu de Burroughs, Tennessee Williams, Selby y Poe con tres o cuatro acordes, maridar la alcantarilla con las estrellas, fusionar la basura y la majestuosidad. Cierta vez él dijo: “Abrigué la esperanza de que la inteligencia que alguna vez habitó las novelas y las películas ingeriría al rock”. Y agregó: “Quizás estuviera equivocado”. O, después de esto, quizás él lo haya hecho bien.
Estos dos gigantes de la música se juntaron por primera vez en octubre de 2009, para los conciertos del 25º aniversario del Salón de la Fama del Rock and Roll en Nueva York. Metallica –Hetfield en voz y guitarra, Ulrich en batería, más el guitarrista Kirk Hammett y el bajista Rob Trujillo– tocó con el héroe local Reed los clásicos de Velvet Underground “Sweet Jane” y “White Light/White Heat”. Reed: “Desde entonces supimos que estábamos hechos los unos para los otros”.
“Nos invitaron a ser anfitriones de un segmento en la fiesta del aniversario del Salón de la Fama”, recuerda Ulrich. “Supongo que nosotros representábamos a los outsiders, a los artistas más radicales. En el primer lugar de nuestra lista para colaborar estaba Lou, quien es como una versión de Metallica en una sola persona, en un sentido. El siempre ha hecho lo suyo, durante décadas, siguió reinventándose, de-safiándose no sólo a sí mismo, sino también desafiando a sus seguidores. Y simplemente se sintió bien, no hubo que hacer esfuerzos. Así que nos las arreglamos, inspirados. Entonces Lou nos lanzó: ‘¿Por qué no vamos más allá y hacemos un disco juntos?’. Nosotros tuvimos que dar vueltas por el mundo y terminar nuestra gira de Death Magnetic, y después... ¡estuvimos listos!”
El plan original fue quizá menos arriesgado y atrevido: revisitar lo que el baterista describe como “algunas de las joyas perdidas de Lou”. “Eran canciones a las que él quería darles otra vuelta de rosca y nosotros podíamos hacer eso que hacemos con algunos de esos temas.” Esa idea “estuvo en el aire durante un par de meses”. Entonces, sólo una semana antes de que empezaran las sesiones, “Lou llamó y nos dijo: ‘Escuchen, tengo esta otra idea...’”.
“Nosotros teníamos mucho interés en trabajar con él”, explica Hetfield. “Yo tenía estos signos de pregunta enormes: ¿cómo va a ser?, ¿qué pasará? Así que estuvo buenísimo cuando nos mandó las letras para Lulu. Era algo a lo que nosotros le podíamos hincar el diente. Yo podía salir de mi rol de cantante y letrista y concentrarme en la parte musical. Estas letras eran muy potentes, con un paisaje sonoro detrás de ellas como atmósfera. Lars y yo nos sentamos con una acústica y dejamos que esta página en blanco nos llevara hacia donde ella necesitara ir. Fue un gran regalo que nos pidieran que estampáramos ‘Tallica en esto. Y eso fue lo que hicimos.”
“¿Estampado?”, se ríe Reed. “¡Marcado a fuego! Ya está ahí y no va a salir...”
“Esta idea sonaba como una situación incluso mejor para nosotros”, sugiere Hammett. “Nos daba la oportunidad de colaborar realmente con Lou en algo que no estaba establecido de antemano. Terminamos escribiendo y grabando con él en directo, sin demasiado trabajo posterior, ni ocurrencias tardías. Fue un ejercicio de espontaneidad, de improvisación: hay cosas que simplemente no podíamos recrear. Nos rendimos ante la magia.”
Reed repasa la génesis de su Lulu: “Había trabajado en esto durante un tiempo. En Berlín me dijeron que había catorce versiones de esta obra dando vueltas, con el énfasis puesto en lugares diferentes, pero la idea central es como la caja de Pandora. Lulu es la gran femme fatale. Fue concebida como inmoral, o amoral. Ella era impactante para la burguesía de esos tiempos; supongo que por eso fue escrita. Entonces metí mis zarpas en eso, traté de encontrarle un sentido con mi media naranja, Laurie Anderson. Al principio fue casi imposible. Tuvimos que entender quién era Lulu, su psicología. Tuvimos que darle vida de un modo sofisticado, usando el rock. Y el rock más duro y poderoso en el que se puede pensar es el de Metallica. Ellos viven en ese planeta. Tocamos juntos y lo supe: un sueño hecho realidad”.
“Mi Lulu tenía una cabeza, pero necesitaba un cuerpo”, sigue Reed. “Ellos dijeron: ‘Vamos, hagámoslo, no podemos esperar’. Yo había estado sumergiendo mi psiquis en Lulu y los otros personajes, y en el estudio lo examinamos más a fondo. No siempre canta Lulu; cambio de equipo, de personaje. No es fácil. No es un disco fiestero. Es tipo: ‘¿Qué pasa si tratás de llevar todo esto a un nivel superior?’. Se dice que si tenés que pensarlo, no podés rockear. Pero la mente es la zona más erógena que conozco, así que ése es un comentario inusualmente estúpido. Esto es un nuevo género; aquí es donde me gusta existir.”
Entonces, ¿cómo podrán los demás sentirse después de escuchar Lulu, con sus letras gráficas de celos, lujuria, violencia y revancha, sus riffs chirriantes y sus tonos tentadores? ¿Encantará u ofenderá a uno o ambos grupos de fans? “Definitivamente, no es ni un disco de Metallica ni uno de Lou Reed”, asegura Hammett. “Es algo diferente. Un nuevo animal, un híbrido. Nadie de nuestro mundo, el del heavy metal, ha hecho antes algo como esto.” Trujillo complementa: “Nos ha hecho ser una mejor banda. Y va a hacer que algunos pierdan la compostura. Y eso es bueno. Podría ser perturbador. Y al mismo tiempo podría ser hermoso. Es un matrimonio de actitudes”.
Cuando se le pregunta si sacó a Metallica fuera de su zona de confort, Reed se ríe. “¿Alguna vez escuchó su ‘zona de confort’?” Lars sonríe: “¡Estábamos inventando la rueda! Nos excitaba habernos arrojado a una situación sin estructura específica. A lo largo de los años hemos tratado, en ciertas piezas instrumentales, de ir lo más lejos posible, pero nada de lo que habíamos hecho nos preparó para el lugar hasta donde fue esto. Pasamos cuatro semanas en nuestro estudio; Lou llegó el primer lunes y para la hora del almuerzo ya estábamos metidos bien profundamente en esto, más rápido que lo que cualquiera pudiera medir. Ha sido un viaje auténtico, intuitivo e impulsivo. No estábamos siempre seguros de hacia dónde iba, pero seguro que era muy excitante vivirlo”. Reed acuerda: “Todos nos sentimos del mismo modo”.
Hetfield continúa: “Es fantástico tener con nosotros a otra fuerza poderosa como Lou. Hubo un período de sentirse fuera de lugar, pero enseguida –a pesar de que los otros Metallica me habían puesto el sobrenombre Dr. No– no podía parar de decir que sí. Pensé que simplemente teníamos que estar de acuerdo en que esto es fabuloso. ¿Quién maneja el barco en este punto? El momento. Tan pronto como nos sacamos el miedo a no poder controlarlo, estábamos en el paraíso. Tantas ideas, pero todos acordando en que esto es mágico, en que no había que arruinarlo. Celebremos lo que está pasando aquí”.
Reed dirige la atención al extraordinario track de 18 minutos “Junior Dad”. “Hay un tema clásico de una nota al final, que dura cierta cantidad de tiempo. A mí me resulta casi imposible escucharlo de nuevo. Pero era –es– lo que es. Entonces no se lo toca. No hasta la última nota. Me cortaría un miembro para asegurarme de que nadie toque eso y que expire naturalmente. Que vaya hasta donde va. Y como todo el mundo sentía lo mismo, no fue una medida tan difícil de tomar. Ahí está la clave: todos sentíamos lo mismo. Hubo miles de accidentes felices. Simplemente se trataba de nuestras respuestas emocionales, y de habilidad para tocar.”

“Disfrutamos cada momento”, dice Ulrich. “Cada momento”, repite.