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miércoles, 12 de agosto de 2009

BICICLETAS: en la buena senda


Son una banda en pleno crecimiento y no se atan a ningún género. Acaban de editar su segundo álbum: "Quema".

"11 y 20", primer corte de "Quema".

Mientras una revista semanal expone a una cuarentona sexy diciendo que se siente como a los veinte, hoy tener veintipico es frustrante. Aunque sea una crisis que excede al rock, en ese terreno, celulares, gaseosas y cervezas apuntan al joven a través de la maquinaria rocker, donde los modelos tienen más de cuarenta. Es mejor parecer que ser joven. Hasta mediados de los noventa, el ingreso económico de un músico podía estar basado en la venta de discos. Hoy no. La plata y el crecimiento están en el vivo y por eso las compañías discográficas se multiplican como productoras de shows y apuestan una y otra vez a lo canonizado, a lo seguro. El under es un limbo que promete la renovación. Y en tiempos en los que dos de las bandas más convocantes se retiraron, Bicicletas es promesa a futuro. Exagerado, sí. Pero si el indie fue y es frecuentado para elegir a la próxima gran cosa, Bicicletas no tiene lo anecdótico de otras promesas. Acaban de editar Quema, su segundo álbum.

Julio Crivelli (voz y guitarra) explica. "Yo creo que el tema es así: hubo toda una generación de bandas que no tuvo su momento en los medios masivos de comunicación. A las de los noventa las vimos: DDT, Babasónicos, Juana la loca, Turf, Bersuit, Piojos. Después, entre 1998 y 2009, hubo bandas que no vieron la luz de Clarín, La Nación, La Mega, Rock & Pop ni MTV. Nosotros somos unas de esas bandas. El Mató a un Policía Motorizado, Mataplantas, Los Alamos, Onda Vaga, Los Peyotes, Los Pakidermos, se me ocurren un montón. Recién ahora estamos viendo la punta de la lanza".

No es justo cargarles ninguna responsabilidad, pero Bicicletas arriesga al intentar crear algo nuevo. Las bandas de género tienen las reglas de juego planteadas. Bicicletas, en cambio, apuesta a una mezcla de new wave, sintetizadores, moogs, distorsión, guitarras strokes y sobrevuelta esa relectura que hizo el glam rock de blues. Julio dice: "con Quema queríamos demostrar que podíamos rockear". Su primer disco los llevó a telonear a Roger Waters en River, a los Arctic Monkeys en el Luna Park y a girar por el interior del país, Uruguay y México. Julio: "Entonces empezamos a tocar de forma más frecuente y más furiosa". Mariano Repetto (batería), agrega: "Este disco fue consecuencia de la decisión de irnos a vivir todos a la sala de ensayo. Una decisión totalmente desubicada". Ignacio Valdez (teclados): "Había que tocar fuerte para hacerse escuchar".

Pero su primer largo también sedujo a periodistas, y el proceso se repite: cosa nueva, cosa amada, cosa olvidada.

¿Existe ese peligro que después de entusiasmar a todos ya no les presten atención?

Julio. No nos está pasando. La verdad es que con cada disco nos dan más bola.

Ignacio: Es que nosotros apostamos a un crecimiento parejo. Y nos movemos por una arista muy personal.-

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