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viernes, 27 de noviembre de 2009

VIDEOS: ESCENAS DE PELICULAS SOBRE ROCKEROS


Una decena de películas que documentan los hechos de grupos y solistas de rock.

Ramones. Foto de Corbis.

El estreno de This is it!, el documental sobre los últimos días (¿de la víctima?) Michael Jackson, abre el juego: sin repetir, sin soplar, los mejores documentales de rock. Astros caídos, confirmaciones de leyendas, hallazgos de tesoros, momentos para tatuarse: el rock hecho prisionero (del rock) por el cine.

1- Elvis:That's The Way It Is (de Dennis Sanders, 1970)
El Rey se había encerrado un par de años en Hollywood: jugaba al galan, jugaba al astro, todo bien pero la corona si bien no se la sacaba nadie, flaqueaba. Cansado, vuelve a su reino: Las Vegas. Nunca un documental de la preparación de un show y el show mismo confirmo tanto a una leyenda: Elvis, en vivo, en Las Vegas. Espiar a Dios, verlo detonar en "Suspicious Minds", el saludo final con Cary Grant: parece ciencia ficción pero no, es Elvis, detonando, demoliendo hoteles, borrando con su grandeza lo que Hollywood escribió con idiotez. Básico, fundamental, casi proteínico.



2- The Devil & Daniel Johnston (de Jeff Feuerzeig, 2005)
Daniel Johnston y su historia son espectrales: un joven lleno de energía, capaz de en lugar de copiar la cinta grabada realizarla una y otra vez, se convierte en fantasma de si mismo, culpa un poco de su educación y otro, de su mediación. Ver el proto ascenso, la caída -literalmente: casi hace estallar un avión al intentar manejarlo convencido de que es el Capitán America- y la proto subida, ese momento que es presente en The Devil & Daniel Johnston. Lo demoledor, más allá de todo Daniel Jonhston (sus canciones, de como nacen, sus obsesiones, esa infantil visión de todo: del pop, del amor, de la tristeza) es ver a la leyenda hecha paciente, ver a esos padres aterrados por que pasará con su hijo cuando ellos no esten, ver a Johnston y su intensidad llorando en un escenario. Y, lo más tremendo, que exista un registro de todo eso, que toda una vida, iluminada como la de Johnston, pueda registrarse de punta a punta.



3- Dig! (de Ondi Timoner, 2004)
Cuanta la leyenda que los Dandy Warhols eran amigotes de The Brian Jonestown Massacre, pero los únicos que la hicieron fueron los Dandy. Dig! es, precisamente, asistir a porque los TBJM (¿quieren ver cuan buenos son estos ya no muchachos? Escuchen "David Bowie (I love you since I was six)" y su talle XL mala suerte autobombardearon sus chances: justito antes de giras los para la policía, el día que lo vienen a ver de los sellos su cantante y líder se caga a piñas con el guitarrista en el escenario y así. No es solo un documental sobre la banda con probablemente los mejores títulos de la historia del rock ("Thanks God for Mental Illness", "Their Satanic Majestic Second's Request") sino sobre como el fracaso, a veces, es solo una medida que usan otros para ver que escuchan o no.



4- Shine a Light (de Martin Scorsese, 2008)
¿Por qué los Stones son lo que son en la historia del rock?¿Por qué Scorsese es lo que es en la historia del cine? Respuesta: Shine a Light. El director de Buenos muchachos, fanático desde la más tierna edad de los Stones (el clip de "Tell Me" en Calles salvajes, puff), se encuentra ya de grandote con sus heróes y el resultado es una bola de demolición. Jagger viejo es un haz de luz, uno que ilumina todo: y ahí va, la risa y el nervio de Scorsese, los viejos zorros Stones dando una clase de rock, y el cine, chocho, siendo testigo de la más bella música, una capaz de mover las rocas.



5- I Am Trying To Break Your Heart (de Sam Jones, 2002)
Yankee Hotel Foxtrot es una pieza clave no solo de Wilco sino del rock actual: varias lecciones, todas vivas, respiran en sus tristeza, en su intensidad. La de McCartney hecho Sonic Youth, la del indie devenido no himno sino sentimiento. I am trying to break your heart es el registro de la lucha, interna y externa, de Wilco para lograr grabar Yankee Hotel Foxtrot. O es presenciar como alguien que nació con estrella como Jeff Tweedy es capaz de matarle la cabeza a sus compañeros y después mandarse una epifanía como "Jesus Etc".



6- Neil Young: Heart of Gold ( de Jonathan Demme, 2006)
El gigante venía golpeado. Su papá había muerto y él se había sometido a una operación compleja. Pero su corazón de oro pudo más. Y Jonathan Demme lo capturó para siempre en Neil Young: Heart of gold. El difícil describir algo tan simple: Neil Young, sus músicos de siempre, el disco Prairie Wind y listo. Más que suficiente para hacer lo más parecido a la noche más perfecta jamás que pueda soñarse, o escucharse.



7- This is Spinal Tap! (de Rob Reiner, 1984)
¡Combustión espontánea! La farsa devenida alegría: el director Rob Reiner y el coguionista Christopher Guest inventan un falso documental sobre una banda de heavy metal. Y cada instante es no solo parodia, sentida y cariñosa, es un momento para colgar en un cuadrito: el Stonedge enano, la influencia de Mozart devenida en una canción llamada "Lame mi palo de amor", la salida al escenario al que nunca se puede llegar. O esta frase, rock pomeliano si las hay, del a punto de explotar baterista: "Mientras tenga sexo y drogas, puedo vivir sin el rock and roll".



8- End of the Century (de Jim Fields y Michael Gramaglia, 2003)
¿Qué puede pegar más fuerte en el corazón ramonero que el descubrir que The Ramones eran cualquier cosa -la mejor banda del mundo, por ejemplo- antes que una familia feliz? Nada. End of the Century es descubrir que Papá Noel es ya saben quien (perdón, nunca se sabe quien lee): las luchas internas, la furia alguna vez callejera ahora devenida en conflicto de interesés, Joey y su tristeza. Y aun así, demolidos por la novedad, alcanzan esos tres minutos de cualquier ramoneada para volver al cielo, pero ahora sabiendo contra que podemos llegar a chocar.



9- Metallica: Some Kind of Monster (de Joe Berlinger y Bruce Sinofsky, 2004)
Dios mío. Cuando las gracias, poco graciosas, que rodeaban a la casi visita de Metallica a la Argentina hace unos años salían a la luz, varios ya no se sorprendían. Es que Some Kind of Monster, documental sobre la realización de St. Anger, es ver, literalmente, al psicólogo que cobra cheque de 4 ceros de la banda opinar sobre el track lifting. Es ver a Hetfield sosteniendo que solo puede trabajar cuatro horas, es asistir a un dimensión desconocida: un millonario que anda triste por el metal. Tremendo.



10- Bewteen the Devil & The Wide Blue Sea (de Romuald Karmakar, 2005)
Tan simple como tragar una pastilla: Romuald Karmakar filma en plano secuencia, sin cortes, al underground del industrial alemán. Y la intensidad, lisergica, hipnotizante, que obliga a cualquier cosa menos a verla sentado es una confianza plena no tanto en el cine sino en esa verdad de Perogrullo que nadie puede parar la música.



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