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viernes, 27 de noviembre de 2009

grandes canciones en grandes escenas del cine


Una decena de canciones inolvidables en momentos ídem del séptimo arte.

Ewan Mc Gregor en Trainspotting.

La idea es simple: ya que Michael Jackson sigue haciendo estragos en la cartelera, seguir jugando un poco con cine y rock, o pop, o lo que sea que suena y convierta a una escena en algo imposible de disociar de la canción de turno. Con cientos de otros posibles (anímense a tiren un par: nada más lindo que la bronca del "Uh, tenés razon hubiera puesto."), el resultado son estos momentos donde sin ser musical, cine y melodía se juntan para hacer estragos.

1-"Twist and Shout" por The Beatles en Experto en diversión
Si todavía se les aparece Tinelli como memoria inmediata al escuchar el "Twist and Shout" por los Beatles, es porque todavía no se perdieron en el momento más feliz de la historia del cine. Formateo y cuenta nueva, gentileza del más agridulce de los directores de los 80, John Hughes: Ferris Bueller se rateo del colegio y, de repente, cuando su novia y su amigo sostienen que el todo lo puede, el Bueller este va y lo demuestra. Y con creces. Por que los Beatles son alegría instantánea, porque Hughes entendió como nadie al ser joven y porque nos gusta tanto ese "Comeoncomeoncomeonbaby!!!!", todo en una escena, donde bailan todos, donde todos juegan. Especialmente, el cine.



2-"Bohemian Rhapsody" de Queen en El mundo segun Wayne
Pocas cosas tan cinematográficas como la amistad. Pero esa amistad que ya esta macerada, con rituales, sobreentendida. Y pocas cosas más tiernas en el mundo que Wayne y Garth, dos metaleros que tienen su show de cable pirata en el suburbio norteamericano de Aurora. Viernes a la noche, paisaje de suburbio, casete (si, casete, chicos) de Queen: empieza a sonar "Rapsodia bohemia". Para aquellos que sostenemos que ningún lugar como el auto para escuchar música, para los que todavía nos gusta darle al headbanger cuando estalla el himno de Freddie Mercury y pandilla, para los que sabemos que pocos instantes tan humanos y memorables como cantar todos juntos; para todo eso y muchas cosas más (todas maravillosas), la primera escena de El mundo según Wayne. Party on, Garth!



3-"God Gave Rock n' Roll To You" de Kiss en Bill y Ted 2
Nadie la veía venir y eso que la película lo anunciaba desde el principio: Bill y Ted (un Keanu Reeves con nada de Neo y todo de Beavis and Butthead), son supuesto zopencos, serían la base de un futuro en paz, metalero, donde frases de cabeza serían regla y la todos vivirían felices por suerte. Y la segunda Bill and Ted llega a su clima, y cuesta creer que con la canción que están a instantes de tocar junta su banda (sus dos princesas del medioevo, los Bill and Ted robot buenos, dos monstruos sacados del cielo cristiano y la muerte) salvará a la humanidad toda. Y arrancan, después de haber vencido al villano, mientras el mundo entero ve: ahí la sorpresa, los Wild Stallions suenan bastante parecido a los carapintadas Kiss. Y todo el mundo se derrite frente a la épica de "God Gave Rock n' Roll To You". No es para menos. No hay forma el futuro sea malo si esa canción es su himno.



4-"Holiday" de Bee Gees en Nowhere to Hide
Bueno, bueno, bueno: acá va la más difícil de la lista. De movida, el que no vió Nowhere to Hide, hace lo que puede para verla. Ya. Después, aquí el desafío, a ver como hacen para dejar de cantar ese estribillo Bee Gees: Pi pi pi pi pipipipipi... Dejando en el congelador a los Bee Gees de Fiebre de sábado por al noche, el director Lee Myung-See utiliza la gran "Holiday" del fundamental 1st para musicalizar una secuencia de asesinato. Porque musicalizar al herido del corazón es mucho más fácil que musicalizar al herido de katana. Aquí el milagro de este momento.



5-"A Quick One While He's Away" de The Who en Rushmore
Los excéntricos Tenebaums, Viaje a Darjeeling, Bottle Rocket y, la favorita de la casa, Rushmore son obras (maestras, todas) del gran Wes Anderson, un cinturón negro en este asunto de meter la canción precisa en el momento justísimo. Genio (de lámpara antes que de diploma), Anderson hizo tesoritos con "Hey Jude", "Life on Mars", "This Time Tomorrow". Y encima pareciera tan fácil cuando lo hace él. Pero hay un momento, cuando el adolescente Max Fisher decide declararle la guerra a Herman Bloom (el grandísimo Bill Murray). Toda esa batalla, por una mujer, obvio, implica corte de frenos, bicicletas destruidas y ataques de abejas. Pero lo que la hace increíble, joya de la corona Anderson, es su ritmo: el mismo de la frenetica y pirata "A Quick One While He's Away" de The Who. Para cuando se llega al agudísimo y demente "You're Forgiven" no quedan dudas.



6-"Perfect Day" de Lou Reed en Trainspotting
Ewan McGregor se había pasado de listo con el piquete. Y entonces entra, como epifanía, como despedida del mundo, mientras McGregor pelado se hunde, literalmente, en la alfombra y ve al mundo desde ahí, inmóvil, pasado, saliendo, la grandisima "Perfect Day" de Lou Reed. Contrapunto entre el pasado de rosca y la calma absoluta, de ultratumba enamorada, de la balada por excelencia del gran Lou, el director Danny Boyle logra tatuarnos en la retina todo es punto de vista, toda esa canción, como si fuera un sueño tan tremendo como demoledor, tan lindo (como al canción) y tan horrible (como el no poder reaccionar). Un momento perfecto.



7-"My Sharona" de The Knack en Generación X
Encontrar un tema en la radio, uno que da ganas de celebrar que existe pero que no rankea en nuestras listas personales, es uno de los placeres más subvalorados del planeta. Ahora, que ese tema sea "My Sherona" de The Knack, que justo estamos en una estación de servicio de bajón, que la euforia pueda demostrarse molestando un poquitito a quien no nos importa (ese vendedor ofendido), que seamos jóvenes aturdidos y confundidos; todo eso sería demasiado pedir. Y sin embargo, un profesional de la música en las películas como Ben Stiller (¡ese duelo con Michael Jackson de Zoolander!) nos lo regala, así, en paquetito y con Winona Ryder bailando, en su ópera prima, Generación X.



8-"Tell Me (You're Coming Back)" de The Rolling Stones en Calles salvajes
Nos ponemos de pie: si hay alguien dio cátedra en este asunto de momentos musicales, es San Martin Scorsese. Y sabemos de que banda Scorsese nos hizo más que fanáticos. Claro, los Rolling Stones. Ahí esta Shine a Light, el documental/recital donde las dos potencias de saludan. Pero antes, muchísimo antes, a instantes del ignifugo comienzo de Calles de fuego con las Ronettes de fondo, la ópera prima de San Martin se despachaba con un plano secuencia con Harvey Keitel, yéndola de Kananga y en cámara lenta en un barsucho, mientras suena el "Tell Me (You're Coming Back)". Suena simple, se ve simple, pero es pura, pero pura, magia.



9-"Stuck in the Middle With You" de Stealers Wheel en Perros de la calle
El melómano de cajonera, el que si viviera acá hubiera sido vitalicio del Parque Rivadavia, el más canchero de todos: Quentin Tarantino. Difícil elegir una sola perla de los tesoros robados de Quentin, sobran hitos, sobram bastardeadas sin gloria. Pero hay un momento, con perdón de Kill Bill y de la danza bestial de Travolta y Uma Thurman en Tiempos violentos, que trae una sonrisa la orejota y una "Que hijo de pu." como ninguna otra: Michael Madsen, es el que no se rescata de la pandilla de Perros de la calle, y justo a él lo vienen a dejar solo con lo que más odia en el mundo, un policía. Le pinta, pero a lo Van Gogh, el sádico, sube el volumen de la radio, suena "Stuck in the Middle With You", una melodía bonifica, amena, nada de otra galaxia, simpatica. Y el Mr. Blonde, Madsen mismo, pela la navaja, se pega un bailecito y finaliza el tema cortándole la oreja al policía, rociándolo en nafta y bueno, así sigue la cosa. Imposible, pero imposible, escuchar esa canción sin hacer el bailecito.



10-"Where's My Mind?" de The Pixies en El club de la pelea
David Fincher decide armar la escena más romántica posible en una película nihlista como pocas. Todo ya terminó, desapareció Brad Pitt pero no su plan de destruir a bombazos los edificios de las grandes corporaciones. No se puede detener. Edward Norton toma de la mano a su chica, Helena Boham Carter y mientras miran al mundo caerse a pedazos, justo antes de que un pene aparezca en la pantalla, suena "Where`s is my mind?" de los Pixies. Uno sospechaba que semejante canción merecía ser banda de sonido de un momento así, pero verlo, tener la plena conciencia de que el fin del mundo puede poseer ese tema como estandarte, ufff, eso es otra cosa.



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