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martes, 30 de junio de 2009

EDUARDO LAGOS_SU MUERTE


EL PADRE DE LA PROYECCION FOLCLORICA

Murió el pianista Eduardo Lagos. Fue uno de los más grandes renovadores de la música folclórica de la Argentina. Tenía 80 años.

Por: Juan Andrade
UN RENOVADOR "NO HACEMOS FOLCLORE, HURGAMOS EN SU ESENCIA Y SUS RAICES PARA PROYECTARLO HACIA HOY", DECIA.
En la madrugada del viernes, el pianista Eduardo Lagos falleció en el departamento de la Recoleta en el que atesoraba unos cinco mil discos y un piano Erard de fines del siglo XIX. Médico oftalmólogo de profesión, fue una de las figuras que inauguraron la música de "proyección folclórica" cuando parecía que se trataba de términos antagónicos. A lo largo de sus 80 años de vida también ejerció ocupaciones como el periodismo (fue crítico musical del diario La Prensa y de las revistas Gente y Folklore, además de ocupar la dirección artística de las radios El Mundo, Belgrano, Municipal y Nacional), la navegación y la organización de interminables veladas con colegas y compinches.

Nacido en Buenos Aires en febrero de 1929, en plena infancia empezó a tomar clases con el compositor Juan Carlos Paz. Así fue como a una edad temprana se hizo habitué del paraíso del Teatro Colón y se familiarizó con la obra de Claude Debussy y Erik Satie. Pero más tarde quedó fascinado por el universo autóctono que se desplegaba en las peñas encabezadas por los Hermanos Abalos. Aunque pretendía imitar a su admirado Adolfo Abalos, el mayor elogio que recibió de parte de éste fue una frase algo socarrona: Ay, Laguitos, que atrevido...

Para Lagos, el folclore nunca supo a tradición anquilosada. La oncena, la chacarera de avanzada que escribió en 1956 y más tarde registró Mercedes Sosa, lleva por título una referencia al acorde principal del tema. Junto con La bacha y Cuando los gauchos vienen marchando encabezaba el ránking personal de su trabajo autoral. Según la definición que había tomado prestada de Waldo de los Ríos, se las podía escuchar como piezas de "música argentina contemporánea".

"Sabemos perfectamente que no estamos haciendo folclore, pues el folclore ya está hecho y, a lo sumo, podremos hurgar en su esencia y en sus raíces para proyectarlo hacia hoy", escribió en 1969 a propósito de la salida de Así nos gusta, disco que grabó con Astor Piazzolla, Hugo Díaz, Antonio Agri, Domingo Cura, Oscar Cardozo Ocampo y Oscar Alem, entre otros.

En compañía de varios de los mencionados y otros pares, Lagos animaba en su casa reuniones en las que diálogo se producía a menudo a través de las notas musicales. Orientados por su espíritu inquieto y vanguardista, encontraban en las armonías del folclore un espacio de libertad apto para la improvisación. Por su similitud con la jam sessions del jazz, el armonicista Díaz las bautizó folkloreishons. La serie de tres volúmenes con grabaciones encontradas que Lagos editó desde 2005 a través del sello Melopea se titulan, en honor a aquellos encuentros, Folkloreishons.

Debido al mal de Parkinson que le diagnosticaron a comienzos del nuevo milenio, en los últimos años casi no salía de su casa. "Me da bronca no poder tocar bien el piano", solía repetir, ya definitivamente alejado de los escenarios. De todas formas, siguió recibiendo la visita de nuevas generaciones de músicos que supieron valorar el lugar de precursora que tuvo su obra. Y él les contaba quiénes habían sido Manuel Gómez Carrillo o José María Hoyos, para que sus nombres no cayeran en el olvido. Como tampoco caerá el suyo

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