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domingo, 6 de septiembre de 2009

SIMIAN MOBILE DISCO



Por el placer baila el mono

EN EL FLAMANTE TEMPORARY PLEASURE, LOS SMD LES DIERON A SUS INVITADOS (COMO GRUFF RHYS DE SUPER FURRY ANIMALS O ALEXIS TURNER DE HOT CHIP) LA POSIBILIDAD DE ROBARSE EL CENTRO DE ATENCION CON CANCIONES REFINADAS.

Por Crhis Mugan

Si se juzga por el upgrade de su estudio, a James Ford y Jas Shaw les está yendo bien. La última vez que nos encontramos, hace dos años, corrimos cables de encima de las cajas de instrumentos para poder sentarnos en algún lado. Ahora ellos se encorvan sobre un escritorio sentados en sillas y se vanaglorian de su cabina para grabar voces. De todos modos, son los invitados los que la usan, lo que demuestran realmente cuán lejos han llegado los Simian Mobile Disco. Para su álbum debut, Attack Decay Sustain Release (2007), metieron al cantante de The Go! Team Ninja para que rapeara sobre sus beats dance endurecidos. Para su seguidor, “la dupla ha levantado el perfil”.

“Beth Ditto estuvo ahí”, se jacta ingenuamente Shaw, el de anteojos. “Acabábamos de mudarnos y ella trajo una botella de whisky. Estaba muy nerviosa y dijo que la había traído para aflojar su garganta. Pensé: ‘Ok, allá vamos’.” Su socio musical explica que querían que Ditto saliera de lo que hace habitualmente. “Ella tenía ganas de hacer disco. Tiene una diva house dentro de sí. Definitivamente no queríamos que cantara a los gritos como hace habitualmente (en su banda soul punk Gossip). Queríamos que saliera con algo mucho más soulero.”

Su recuerdo sugiere que Temporary Pleasure es un trabajo más pensado que su antecesor. Attack... se armó durante fines de semana, entre shows y los trabajos de producción de Ford, el de corte de pelo a lo profesor chiflado y, gracias a su labor de movedor de perillas para los Arctic Monkeys, los Klaxons y Florence & The Machine, el de la agenda protuberante. Con poco de planeamiento anticipado, SMD puso en orden sus armas de dancefloor y las convirtió en una masa coherente de sonidos analógicos y beats crujientes.

Para su segundo álbum, SMD les dio a sus invitados, entre ellos Gruff Rhys de Super Furry Animals y Alexis Turner de Hot Chip, la posibilidad de robarse el centro de atención con canciones más refinadas. Suena como si le hubieran puesto mucho esfuerzo a planear este trabajo, aunque nada podría estar más lejos de la verdad. Para empezar, Pleasure iba a ser un disco tecno, explica Shaw. “Nosotros estamos entre dos estéticas, abasteciendo al ruidoso público crossover de rock y a un público más de discoteca, tecno, y nos estábamos inclinando por el segundo.”

“Arrancamos escuchando música disco esotérica, cosas medio krautrock, funk minimalista. Queríamos hacer un disco más de izquierda que lo que terminamos haciendo.” Hace unos meses, la dupla filtró un par de tracks instrumentales descarnados, 10.000 Horses can’t Be Wrong y Synthesise, para sugerir su dirección de entonces. “Esos eran representativos. Ibamos a meter dos o tres tracks cantados, el resto iban a ser locuras instrumentales.” Durante los cinco meses que pasaron entre que lanzaron esos tracks y que terminaron el disco volvieron todas las contribuciones de los invitados. “Nos hicieron descarrilar y nos secuestraron algunas muy buenas partes vocales.”

Las respuestas a los tracks que SMD había enviado fueron de tal calidad que no les quedó otra que usarlos de un modo más estructurado que antes, explica Ford. “En el primer disco cortamos las partes vocales y las usamos como instrumentos pero, por la gente que elegimos o debido a la calidad de lo que entregaron, estos tracks funcionaban mucho mejor en un formato de siete u ocho minutos, entonces teníamos que editarlos.” “Mi teoría es que esta vez escribimos mejores acordes”, agrega Shaw. “Lo que sostuvo al primer disco fue que tracks como Sleep Deprivation tenían melodías realmente buenas. En lugar de tener blips que nos gustaban, metimos blips que se movían de un interesante modo armónico.”

De todos modos, al mirar atrás él puede ver que este proceso encaja con el modus operandi de SMD. “El punto en el que nos sentimos excitados con un track es cuando tratamos de hacer una melodía disco y desaparece porque se va en una dirección diferente, y uno ya no sabe dónde ubicarla. Si terminás un track y suena a disco noruego o a tecno de Berlín, no es muy interesante. Sólo cuando perdemos el control sobre el tema es cuando pensamos: ‘Vamos a quedarnos con éste’.”

Del mismo modo, seleccionar cantantes fue un proceso azaroso, que dependió de quién se encontraron en shows y festivales. “Operamos en modo random”, dice Ford, quien lucha para explicar qué le atrae de un colaborador. “Por lo general, descubrimos que tenemos algo en común, tipo: ‘Oh, no sabía que te gustaba Todd Rundgren’. O pensamos: ‘Esta canción podría funcionar con una parte vocal, quizá de un hombre, una voz profunda. ¿A quién conocemos? Y entonces le mandamos un e-mail con un mp3.”

A pesar de la presencia de nombres bien conocidos, la contribución vocal que se roba los aplausos en Temporary Pleasure es la de Chris Keating, frontman de la esotérica banda indie estadounidense Yeasayer. El encara una dirección completamente diferente en el primer single del disco, Audacity of Huge, interpretando a un materialista avaro que no puede conseguir a la chica, a pesar de tener “una pileta de natación llena de gaseosa de uva”. La versión sorprendió a SMD, admite Ford. “Estuve en un par de sus shows y me gustan sus discos, así que no esperaba esto. El dijo que había buscado ‘una asquerosa onda N’Sync’. El material tuvo que ir y volver varias veces antes de que nos convenciera.”

Aunque SMD es su banda principal, está claro que, especialmente para Ford, el proyecto es una especie de escape de su trabajo más fuerte, produciendo a algunos de los nombres más celebrados de la escena musical inglesa. A fines del año pasado, Ford estuvo muy involucrado en cuatro discos: éste; Humbug, tercero de los Arctic Monkeys; Lungs, de Florence & The Machine (nominado al Mercury Prize); y el segundo de los Klaxons. En uno de esos casos, el sello le pidió a la banda que volviera a grabar el material. Su productor responde lacónicamente: “Hacer los discos de otra gente siempre es más estresante y Simian es una liberación de eso”.

La gigantesca agenda de shows de SMD, tanto para shows en vivo como para fechas como DJs, demuestra su popularidad en los circuitos de rock y de discotecas. Hace dos fines de semana tocaron en Malmo, Suecia, antes de volar inmediatamente al icónico Space de Ibiza. Ford se maravilla de la habilidad de su compañero para criar a dos hijos al mismo tiempo. “A menudo volvemos a las 6 de la mañana. Yo duermo todo el día, pero Jas tiene que prestarles atención a sus chicos.”

De todos modos, desde que se casó en septiembre del año pasado, Ford ha debido reacomodar el balance de su vida laboral. “Me descubrí a mí mismo haciendo sólo medio disco, lo cual es muy frustrante porque, cuando te involucrás en algo, querés ir hasta el final. Y después de tres años en los que constantemente llené cada día con producción, giras o lo que sea, me estaba volviendo loco. Necesitaba pasar más tiempo con mi familia y amigos, de otro modo me hubiera convertido en un robot.”

Así que el productor más requerido se tomó libre este año para hacer su propia música y los resultados demuestran que acertó. Temporary Pleasure suena a éxito a largo plazo.

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