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sábado, 12 de septiembre de 2009

LA FRANELA EDITO, DESPUES DE VER


"ESTARIA BUENISIMO LLENAR RIVER CON AMIGOS"

El Piti Fernandez, ex guitarrista de Los Piojos, muestra en público su nuevo proyecto: La Franela. El músico defiende la fiesta piojosa, pero dice que los problemas aparecían “cuando se cerraban las puertas y quedabamos los cinco juntos”.

Por Lucas Kuperman

“Franela” es una palabra que puede tener muchas connotaciones. Puede ser un trapo, una caricia, en la cárcel es el nombre que se le da a la cocaína, o simplemente puede ser el nombre de una banda de rock. Más precisamente el nombre de la banda de Piti Fernández, ex guitarrista de Los Piojos, quien aprovecha la nota para hablar de su nuevo proyecto, que ya tiene un disco bajo el brazo.

Piti cuenta que la grabación de Después de ver, su primer disco con La Franela, se basó en que “los chicos se subieron a mi necesidad. Cada uno estaba resolviendo sus cosas. El Tucán (Martín Bosa, teclados y guitarras) con Attaque 77, Fran (Francisco Aguilar, guitarras y coros) y Diego (Diego Modica, batería) están con los chicos de Mil Hormigas, José (Joselo De Diego, voz) y Lucas (Lucas Rocca, bajo) se fueron de Skabeche. O sea, se engancharon en mi necesidad, con la idea de no parar. Antes de salir de Los Piojos, La Franela ya venía funcionando, pero sin abrirle las puertas a la prensa, para que nadie se confunda, porque yo todavía estaba en la banda. Tenía las canciones armadas y todos le tiraron su trabajo y su onda. Por eso el disco salió rápido, porque acompañaron mucho las canciones que ya estaban hechas. El último tema (Akanakena) lo hicimos en la sala y salió tan espontáneo que decidimos grabarlo”. La banda se completa con Diego Chávez en percusión y coros, y Pablo Avila en saxos y flauta.

Las canciones del disco fueron compuestas por Piti cuando todavía tocaba en Los Piojos. Lo mismo ocurre con las letras, excepto Pasarás, compuesta por el cantante y Germán Daffunchio (cantante y guitarrista de Las Pelotas), con el cual tiene una relación muy cercana: dice que Piti es como su “hermano menor”. Se conocieron hace muchos años cuando compartían escenarios con Las Pelotas y Divididos, y según comentan, no llevaban ni 150 personas entre las tres bandas.

Para el Tucán Bosa, “Piti es muy pictórico cuando escribe. Siempre habla de situaciones que ve, y no que inventa. Sus letras hablan de hechos reales; pero de una forma más cercana al cine que a la literatura”.

El cantante dice que “hay disparadores que son reales, y después escribo lo que me gusta, dentro de las posibilidades que tengo para hacerlo. No me gusta hablar de mí, ni en pedo. Y tampoco me gustan las letras que no se entienden. No me gustan las canciones cerradas, me parece que tienen que ser simples para que se entiendan”.

–¿De dónde sale el nombre del disco?

Piti: –Sale de la canción que hicimos con José. Gustó mucho cómo cerraba con el momento de haber dejado Los Piojos, que es una superbanda, de haber llenado River y esas cosas. Quedaba muy justito. Después de haber visto hoteles, fans en las puertas, combis que tienen que salir con la gente golpeándola. Y bueno, es después de ver todo eso.

–¿Cómo fue el momento en que pensaste en alejarte de Los Piojos?

Piti: –Todo el tipo que labura de esto tiene necesidades artísticas. Y yo las venía teniendo y me hizo tener canciones. Después hubo cuestiones personales que terminaron la relación. Yo venía con un bagaje de cosas: con el Tucán en 2004 veníamos haciendo demos de temas que quedaron en Civilización (el último disco de estudio de Los Piojos), con canciones como Bicho de ciudad, Cruces y flores, y Llega el tren, que lo hicimos ahora. Por ejemplo, Llega el tren quedó afuera del disco de Los Piojos porque no pudimos superar el demo que habíamos hecho con el Tucán, y a Alfredo Toth y Pablo Guyot (productores de Civilización) no les cerraba y terminaron eligiendo el tema Bicho de ciudad. A veces vos decís “tengo el hit”, y por ahí te gusta a vos solo; y el tema que a vos no te gustaba, le gusta a todo el mundo. En 2005, Ciro se operó la rodilla, y Fran y Dieguito me acompañaron a Córdoba a tocar con acústica. Hace como 4 años que se viene gestando la banda. Después me pasó algo personal con los chicos de Los Piojos, y teniendo –que no es menor– una banda de amigos contentos con las canciones que había, se me hizo más fácil la decisión.

El cantante cuenta que con Tavo, Roger y el Changuito Farías Gómez (guitarrista, baterista y percusionista de Los Piojos, respectivamente) sigue teniendo relación, que con Micky (bajista) perdió comunicación cuando se fue a vivir a Córdoba, y que con Ciro y Pocho le cuesta mucho hablar.

–¿Les gustaría lograr el éxito que tuvieron Los Piojos como banda?

Piti: –¿Qué, tocar en River, tomarse un avión y que te esperen chicas en la puerta del hotel? Noooo (risas).

Joselo: –Este grupo humano, fusionado, ni siquiera paralelamente hablando, como parte de un todo, da para que pase cualquier cosa.

Piti: –El tema es que no va a haber hotel que resista (risas).

Diego: –Desde el momento en que decidís mostrar lo que hacés públicamente, mientras a más gente le guste, mejor; porque, si no, te quedás en tu casa cantando las canciones y listo. Igual no está como objetivo tocar ante 50 mil personas, me parece que es utópico.

Joselo: –Igual, este proyecto tiene un tamaño y una potencia que puede provocar muchas cosas. Es ése el foco que tenemos, saber que la estamos pasando bomba, y es una cosa que sucede en los shows, sucede en la grabación y sucede en los ensayos.

Lucas: –El tema es que disfrutemos lo que suceda; obviamente se quiere llegar a la mayor cantidad de gente que se pueda, porque uno está confiado en el proyecto. La cuestión es cómo llegás a ese lugar. Nosotros tocamos en La Trastienda y estuvo buenísimo porque venimos de a poquito, se va sumando gente, y de a poquito van queriendo a la banda. No es lo mismo que te pasen 40 horas en la radio y te den manija, y vos llenás La Trastienda. Pero me parece que nosotros estamos llenando La Trastienda con un laburo de hormiga, ganado.

Piti: –Nada supera la alegría de una banda. Estaría buenísimo llenar River con amigos y con alegría general. No con uno que se quiere matar porque no se banca a otro, o porque sus ideas nunca llegan porque hay otro que se las filtra. Yo quiero comprobar que se puede, ésa va a ser mi búsqueda durante toda mi vida. Ojalá no sea utópico, yo quiero comprobar que se puede. Llegar a un lugar recontra pro, donde se pueda hacer todo recontra pro, pero que exista la alegría, porque, si no, es una cagada, me voy a morir en el intento por hacerlo.

–¿Te gustaría formar parte de un posible reencuentro con Los Piojos, o estás metido de lleno a La Franela?

Piti: –Mirá, para que yo vuelva a tocar con Los Piojos tiene que pasar que personas que piensan como piensan, dejen de pensar como piensan. Yo soy uno de ellos. No es un no. Pero que haya personas que cambien la forma de pensar es más difícil que atravesar la Muralla China a cabezazos. Igualmente estoy hablando de los integrantes, que quede claro: yo no reniego ni en pedo de lo que fue la fiesta de Los Piojos durante 20 años sino de lo que pasaba cuando se cerraban las puertas y quedábamos los cinco juntos. No la fiesta con el público, que nunca ninguno de los integrantes de Los Piojos le mintió a nadie, eso pongo las manos en el fuego. Ninguno de los que subió al escenario mintió, esto es así, te lo digo porque yo a los chicos los conozco mucho.

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