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jueves, 19 de febrero de 2009

Paul McCartney y The Fireman

Paul McCartney: "Para mí, es importante correr riesgos todavía"

El ex Beatle grabó un disco experimental con el productor Youth bajo el nombre The Fireman. Aquí explica caprichos y objetivos tras un proyecto con el que tributa a la generación beatnik. Cómo se mantiene tan activo. Y un recuerdo beatle.

Por: Jonathan Wingate
"Sing The Changes", corte de Electric Arguments, nuevo álbum de The Fireman, nuevo proyecto de Paul Mc Cartney.

Cuando el frenesí mediático que rodeó su reciente divorcio alcanzó su apogeo, McCartney se retiró al refugio del estudio y empezó a trabajar en Electric Arguments, el tercer disco que graba con el productor Youth (trabajó para U2 y The Verve y formó parte de Killing Joke y The Orb) bajo el seudónimo The Fireman. Si sus dos álbums anteriores consistieron en música para bailar, Electric Arguments es el primer disco de Fireman que presenta su forma característica de cantar: es abstracto, pero el pozo aparentemente inagotable de melodías memorables de McCartney garantiza que nada resulte demasiado inaccesible. En recientes discos como solista -Chaos And Creation In The Backyard (05) y Memory Almost Full (07)- produjo algunos de los temas más poderosos de los últimos años. Pero a los sesenta y seis años, Paul McCartney sigue decidido a plantearse desafíos.

¿De dónde sale lo de "Electric Arguments"?
Sale de una frase que saqué de un poema de Allen Ginsberg. Parecía encajar en el espíritu del álbum. Conocía las técnicas "cut up" de William Burroughs, autor de El amuerzo desnudo. Pensaba tomar unas palabras y agregar algunas mías del mismo tono. Buscábamos cosas como Ferlinghetti, Ginsberg y tipos así. Busqué en libros de poesía. Tomaba una palabra y la combinaba con una frase de otro poema. Unía las palabras y les daba un sentido.

¿Conoció a Burroughs?
Sí, pero no bien. Era enigmático y no hablaba mucho. Yo tenía un pequeño estudio en el West End de Londres donde había un grabador Revox y un micrófono para hacer demos. Les alquilé el sótano a unos amigos suyos y preguntaron si William podía usar mi máquina. Grabó cosas, pero hace poco hablé con Barry Miles, que hizo un disco con grabaciones de Burroughs, y dijo que esas grabaciones se habían perdido para siempre.

¿Decidió que "Electric Arguments" se basara más en canciones?
Los otros dos álbums de Fireman fueron instrumentales. Lo habitual es que todo el tema se base en un acorde, como en la música india. Cuando pasamos a la teoría de "más de un acorde", seguimos con la teoría de "¿y qué tal algo de canto?" Esta vez usamos más de un acorde y decidimos diversificar y cantar.

¿Trabajar con un seudónimo le hace sentir cierto grado de libertad creativa?
La idea original de Fireman era sentirse completamente libre en un estudio, que es algo que me interesa desde Sgt. Pepper, donde nos dimos alter egos para conseguir el mismo efecto. Eso hace sentir que todo es posible y evita que uno se ponga demasiado serio. Con Fireman, uno se oculta detrás del seudónimo y eso es un sentimiento muy liberador.

¿Diría que se sintieron intimidados por la jerarquía mitológica que rodeó a los Beatles desde mediados de los '60?
Decidimos que nos intimidaba demasiado la presión de ser los Beatles y de tener que hacer "un tema Paul McCartney" o "un tema John Lennon", de modo que se me ocurrió la idea de la Banda del Club de Corazones Solitarios del Sargento Pepper, la idea de fingir que no éramos los Beatles sino esa otra banda. Fue muy liberador. Nos permitió ir a lugares que no pensábamos que estaban a nuestro alcance.

Para este disco parece haber adoptado la estética del poeta beat de que "lo primero que se piensa es lo mejor".
Sí, no había escrito ninguna letra, así que tuvimos que improvisarlas cada día en el estudio. Si bien me daba algo de miedo, fue muy emocionante aprender a trabajar de esa forma. Todo se hacía en un solo día, en el mejor estilo de la poesía beat. Lo hacíamos todo ahí, sobre la marcha.

¿Cómo era Ginsberg?
Era como un profesor de poesía, pero también era un verdadero hippie. Tenía un armonio que había traído de India. Era un tipo muy simpático. Se quedó con nosotros varias veces y leyó algo de mi poesía. Yo estaba haciendo un libro con algunos de mis poemas y letras llamado Blackbird Singing. Le mostré algunos de mis poemas. No le gustaban los artículos "el" y "la"; los sacaba de todos los textos. Editó mucho un poema mío. Se llamaba Ivan y era sobre un amigo mío, Ivan Vaughan, que nació el mismo día que yo en Liverpool y murió de Parkinson. Era muy amigo mío. Fue el tipo que me presentó a John. Yo había escrito un poema que decía algo como: "El 18 de junio nacieron dos bebés en Liverpool". Pero él me dijo: "Junio 18. Liverpool". Señalé: "Sí, Allen, lo que hacés es económico y muy interesante, pero me estás convirtiendo en un poeta beat. Y yo soy inglés".

¿Se sintió parte de la vanguardia de los años '60?
Sí, de lo que hacía Andy Warhol también, que una vez vino a mi casa y proyectó una de sus películas sólo porque había un proyector de 16 milímetros. Tenía mucho tiempo en Londres y podía ir a muchos conciertos, así que vi, por ejemplo, a Luciano Berio y su música electrónica vanguardista delirante y también a Cornelius Cardew, que trabajaba con pianos preparados. Iba a muchas cosas de ese tipo, de modo que uno recibía la influencia de ellos y ellos la de uno.

¿Hoy le resulta difícil encontrar un socio creativo fuerte?
Sí, aunque la verdad es que no lo sé. Nunca pienso en eso. Supongo que tengo que decir que uno se acostumbra mal después de trabajar con John, que era un gran socio creativo. Pero Youth y yo trabajamos bien juntos. A veces aparece alguien con el que uno la pasa bien trabajando, y trabajar con él me resulta cómodo y fácil. Es bueno contar con alguien en quien se puede confiar. A veces digo: "Ah, eso estuvo mejor", y él escucha, pero por lo general no digo nada y me limito a pensar: "Sí, está bien. Vos elegí el que te guste. Confío en que vas a elegir las mejores ideas".

¿Tiene importancia para usted seguir corriendo riesgos creativos a esta altura de su carrera?
Para mí, es importante correr riesgos todavía. Tal vez en mi lugar otros pensarían: "Bueno, es mejor apostar a lo seguro", pero a mí nunca me pasa. El estudio me emociona. Me entusiasmo y digo: "Sí, hagamos eso", y sólo después me doy cuenta de que corrí un riesgo.

Nunca perdió la pasión por aprender, ¿verdad?
No, nunca. A veces me preguntan por qué sigo en esto. Siempre contesto que lo hago porque me encanta. Es la mejor de las razones. Me entusiasma mucho. Estaba ensayando con mi banda para una gira que hicimos hace poco y me di cuenta de que miraba el amplificador, las guitarras y el micrófono y pensaba: "Es como un sueño hecho realidad". Nunca empecé a pensar: "Es sólo un amplificador; es sólo un bajo". No pienso así. Si algo no funciona, lo que pienso es: "Bueno, eso no funcionó. ¿Por qué? Bueno, entonces probemos con esto". Claro que todos tenemos nuestros días malos, pero casi siempre tengo un entusiasmo natural.

¿Sigue corriendo y tratando de hacer 101 cosas en un solo día?
Hoy corrí mucho, pero la verdad es que siempre lo hago. Esa es la cuestión. Pero está bien. Duermo mejor (se ríe). Me agoto y después me duermo. Siempre me gusta estar ocupado.
Traducción: Joaquín Ibarburu

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