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viernes, 9 de octubre de 2009

TIM “RIPPER” OWENS, EL EX JUDAS PRIEST



JUDASISMOS

Owens sucedió a uno de los mejores cantantes heavy de la historia, pero eso no fue más que un recuerdo borroso.

Por Mario Yannoulas

Hasta mediados de los ‘90, Tim Owens era un gran cantante con un gran problema: su voz se disipaba en British Steel, una banda tributo a Judas Priest. Sin embargo, cuando Rob Halford decidió abrirse momentáneamente de la banda original, la destreza del hasta entonces ignoto Tim le valió el ingreso a Judas en 1996 bajo el apodo de “Ripper” por haberse lucido, durante una prueba, en la interpretación del tema que lleva ese nombre. “Uno de mis mejores recuerdos fue haberles avisado a mis amigos y a mi familia que me habían elegido; otro fue el primer show en Akron, mi ciudad natal”, rebobina sencillo a través del tubo. Pero pese a su buen rendimiento como sucesor de uno de los mejores cantantes heavy de la historia, o a su capacidad de doblar ese falsete y mostrar matices, el paso de Ripper por Judas no fue mucho más allá de un recuerdo borroso. La banda nunca tuvo la intención de trabajar sobre el material que él acercó (“Supongo que no era el estilo para ellos, está todo bien”, despeja) y Demolition, editado en 2001 luego de Jugulator (1997), fue el disco menos vendido del grupo. Sin embargo, esas dos placas, algunas giras mundiales (con una interesante presentación en Obras en 2001, donde se llegó a corear su apodo) y la realización de Rockstar, una floja película basada en su historia, alcanzaron para hacer del nombre de Owens una marca consistente.

Tras el regreso de Halford en 2003, cuando parecía que Ripper y el anonimato estaban por reencontrarse, llegaron la invitación de Iced Earth para reemplazar a su ex vocalista Matt Barlow, que se hizo policía, y la fundación de Beyond Fear, su propio grupo. El camino no terminó ahí: el año pasado, el exagerado de Yngwie Malmsteen lo convocó para cantar en su último disco: “Lo bueno es que ahí toda la presión está en él (risas). Con él, mi idea es subirme al escenario y hacer que la gente se olvide de la voz para concentrarse en la guitarra”, descarga.

Además de permitirle fundar un nombre indeleble, la experiencia con Judas le posibilitó entablar amistades grossas. Fue así que armó Hail!, una banda de covers junto a sus amigos Andreas Kisser (Sepultura) y los ex Megadeth, David Ellefson y Jimmy DeGrasso, con quienes se estuvo presentando justo antes de pasar a Sudamérica. Pero el gran momento de Owens llegó este año, cuando finalmente decidió lanzarse como solista con Play my Game, un álbum que no sólo lo presenta en solitario por primera vez sino que además reúne, en cada tema, a verdaderos animales del heavy metal en una suerte de alfombra roja inflamada con brea, con intérpretes de la talla de los ex Dio Simon Wright y Craig Goldy, Vinnie Appice (Black Sabbath), Doug Aldrich (Whitesnake), Rudy Sarzo (Dio, Ozzy, Quiet Riot) y James Lomenzo (Megadeth), entre otros. “Antes no me había sentido preparado para hacer un disco solista y por eso armé Beyond Fear. Ahora sí pensé que era el momento, me planteé hacerlo como yo quería, y por eso todos esos amigos participaron. Algunos temas los compuse originalmente para Judas, y uno de ellos es el que le da nombre al disco que, aunque lo compuse pensando en otra cosa, en este contexto tomó un doble sentido, una especie de ‘éste es el juego de Ripper, acá mando yo’”, sirve y aclara las dudas: “De ninguna manera veo a este disco como una venganza. Me divertí mucho con mis ex compañeros y hasta extraño salir de gira con ellos”.

Play my Game es algo más melódico que no pierde las referencias fundamentales de los propios Judas, el aura de Dio como cantante de Sabbath o solista, y la curiosa referencia del Soundgarden de Badmotorfinger: “Sí, es melódico, definitivamente. Se escuchan riffs y melodías vocales, que es lo que suele pasar cuando un cantante escribe un disco. Con respecto a Soundgarden, siempre me gustó la voz de Chris Cornell, esa mezcla entre lo natural y lo forzado influyó en mí como cantante. De todas formas me parece que Play my Game es el disco que más influencia de mí mismo tiene y, como soy un tipo del hard rock, compuse todos los temas haciendo riffs con una guitarra”.

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