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viernes, 9 de octubre de 2009

EL FANTASMA DE STRATOVARIUS



STRATODESVARIOS

La banda finlandesa que vendió en 1992 más que Deep Purple y Black Sabbath en Japón visita Argentina por séptima vez, aunque de aquella formación ya no quedan integrantes.

Por Juan Ignacio Provéndola

Lo verdaderamente sorprendente no es que bandas heavys de un país como Finlandia hayan alcanzado una interesante reputación en Argentina sino que, en realidad, logren sostenerla pese a sus considerables cambios de músicos en una escena que no suele reaccionar de la misma forma con los exponentes locales (el ejemplo va desde Rata Blanca hasta Animal). Así sucedió con Nightwish (en menor medida, con Children of Bodom) y así ocurrirá el miércoles próximo cuando Stratovarius vuelva a Argentina para presentarse en The End de Flores.

La banda que llegó a vender en 1992 más que Deep Purple y Black Sabbath con su disco Thilight time en Japón (tester de rock pesado si los hay) visitará el país por séptima vez, aunque de aquella formación memorable ya no queden músicos. Sí permanecen, en cambio, el cantante devenido en líder Timo Kotipelto, el tecladista Jens Johansson y el baterista Jörg Michael –-y no George Michael–, hijos de una etapa prolífica como fue la que comenzaron en 1995 y que tuvo entre sus hitos a Visions (¿el mejor disco power metal de todos los tiempos?).

Comenzaron a venir a la Argentina a partir de ese entonces, aunque ésta será la primera vez sin Timo Tolkki, el último sobreviviente de la etapa ochentosa que había dejado como rastro Fright night (1988) y que, desde ese entonces, se hacía cargo no sólo de la guitarra sino también de la composición musical y de la producción artística. Su salida definitiva, en 2008, fue el final de un turbulento trance que al grupo le costó cinco años de vida. La debacle comenzó a partir del disco doble Elements (2003) (“un trabajo realmente malísimo”, según Kotipelto) concebido según las oscuras motivaciones de un Tolkki al que le habían diagnosticado depresión maníaca.

A partir de allí, la banda abrió al mundo sus fuegos internos con cambios de integrantes, comunicados cruzados, golpes de puño entre Kotipelto y Michael y hasta una auténtica meada en vivo de Johansson a Tolkki (!). Mientras tanto, Stratovarius siguió su curso primero con Tolkki pero sin Kotipelto, luego con ambos y finalmente sin el primero, tras la internación de éste en un psiquiátrico. “Estaba medicado porque podía pasar de ser la persona más amable del mundo al peor forro que te puedas encontrar” pega Michael, mientras Kotipelto arremete: “Tenía ideas muy raras y nunca pudimos pararlo. A mí me echó, luego nos arreglamos, posteriormente quiso acabar con la banda y al final se apartó él, dejándonos los derechos del nombre”.

Para Johansson “a Tolkki la locura también lo hizo llegar alto, porque fue lo que le dio fuerzas para crear grandes canciones y luchar por el grupo siempre”, reivindicando a quien verdaderamente movilizó al conjunto hasta que, abatido por la fuerte medicación antidepresiva que recibía, decidió en 2008 abandonar (su) Stratovarius.

Reagrupados sin el histórico líder tras un período de silencio y descanso en el que cada uno recompuso su vida personal devastada por los consabidos culebrones, la agrupación intenta recobrar la calma a partir de Polaris, el reciente disco en el que pretenden volver a la senda del power metal europeo que los consagró como referentes del estilo.

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