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domingo, 11 de abril de 2010

Rubén Rada: "El sueño de casi todo artista es ganar plata y tener mujeres"



Acaba de sacar el disco de covers, Fan. Allí tributa a músicos argentinos y uruguayos como Spinetta, Charly y los hermanos Fattoruso, entre otros. Hoy va a ser homenajeado en la Casa de la Cultura del Mundo, en Berlín. Habla de su carrera, de las dificultades con el dinero y de su futuro.



Por: Gaspar Zimerman

HOMENAJE. En la Casa de la Cultura del Mundo (Haus der Kulturen der Welt) de Berlín el grupo Jazzanova y Javier Malosetti tocarán canciones de Rada, con él como invitado; también tocará Juana Molina y el periodista Pablo Schanton dará una charla sobre su vida; y toca Rada con toda su banda.

Hace un año y medio, Rubén Rada hablaba de agotamiento y le ponía fecha de vencimiento a su carrera. Decía: En julio del 2009 quiero dejar los escenarios, sólo aparecer como comodín en los recitales de otros, dedicarme a componer, producir a mis hijos, grabar relajado, sin pensar que tengo que vivir de esos discos. No pasó mucho tiempo y acá lo tenemos: de paso por Buenos Aires, otra vez inmerso en una seguidilla de entrevistas para promocionar Fan, su nuevo disco.

-¿Y, Rada? ¿Qué pasó?

-Yo estaba cansado de los shows, las giras, los micros, los representantes, los aviones, los aeropuertos. De terminar de tocar a las 3 y tener que viajar a las 7 para ir a otro lugar. De estar siempre sin dormir, arriba de un micro, comiendo cualquier cosa. Son 50 años de carrera así. Pero para dejar, necesitás guita. Si no aparece, tenés que seguir laburando.

-Por lo menos no vas a hacer shows para presentar este disco.

-Sí voy a hacer shows... Pensaba no tocarlo, pero es una utopía: para vender un disco tenés que tocarlo. Se venden más discos en las giras que en las disquerías. Me cansa andar por ahí, pero son quejas de viejo, ñañas de los seres humanos. Tengo que salir igual. Por ahí el año que viene nos encontramos de nuevo y te digo que estoy repodrido, pero si me quedara un año sin laburar me moriría de hambre y tendría que arrancar de nuevo. Si tuviera 300 mil dólares en el banco, la cosa sería diferente.

-Por eso salirte de la rueda es una fantasía, como irse a vivir al campo.

-Claro. Es como dijo John Lennon: "las grandes ciudades deberían construirse en el campo, allí el aire es más puro". Imposible.

En la voz de Rada no hay queja, apenas resignación. Comenta el estado de situación como quien habla de la mala pata de un tercero. Para él las cosas no son malas ni buenas; simplemente son. Nadie le daría 66 años, y menos con esos prendedores en la solapa de su chaleco: un elefante, Marlon Brando como Don Corleone, el logo de La Naranja Mecánica. Como un adolescente que lleva sus gustos como bandera. Algo así hace en Fan: se toma el recreo de ser intérprete y versiona canciones de gente querida -el subtítulo del cd es Pa' los amigos- de las dos orillas del Río de la Plata. Charly, Fito, Spinetta, Nebbia, Gieco, Calamaro, por un lado; Osvaldo y Hugo Fattoruso, Mandrake Wolf, Fernando Cabrera, Jorge Galemire, Mateo, Urbano Moraes, Chichito Cabral, del otro. "Es un saludo que les hago a ellos. Me da alegría, me divierte ser intérprete. Yo empecé, como todos los músicos, haciendo covers. Acá grabé las canciones que me gustaban. Y una mía, Cantares de la tierra mía, que resume lo que soñé cuando empecé en la música: ganar plata, tener mujeres. El sueño de casi todo artista".

-¿Y cuánto se te cumplió?

-Mujeres tengo: una mujer, dos hijas. Dinero no. Si hubiera sido un miserable ahorrista tendría un dinero. Pero lo gasté en vivir, criar hijos, viajar, comprar equipos, intentar tener un estudio de grabación, tener sonido. Se fue guita por todos lados. Los cachets de artistas en Argentina, a reventar, pueden llegar a 70 mil pesos. Yo estoy en 35, 40. Con los músicos, el sonido, las luces, no se gana mucha guita. Si no tenés épocas de siete shows en un mes, es difícil. Cha cha muchacha fue un éxito increíble, sonaba en todos lados, pero era la época del corralito: la gente no tenía plata, pasó ese disco y no agarré un mango. Perdí un filón.

-Con este disco podés remediarlo: es una que sepamos todos.

-Pero no lo hice por eso, sino por ganas de cantar estas canciones. Lo grabé sin pretensiones, para divertirme. Es más: toco la batería en todo el disco. Y si se vende más o menos, y se pueden hace unos conciertos y divertirme, mejor. ¿Cuál fue mi último disco? ¿Bailongo? Acá no tuvo mucha difusión, no sé por qué. Una pena.

-Cuando a un uruguayo le va bien, en la Argentina decimos que es rioplatense. ¿Vos qué serías?

-Yo soy uruguayo. Agradezco a la Argentina que me dio de comer toda la vida, pero soy un negro yorugua a muerte. Soy uruguayo de alma. Viví en México y Estados Unidos y nunca se me pegó ni una palabra. Pero Argentina y Uruguay son los países más parecidos del mundo.

-Acá envidiamos el civismo, los modales uruguayos.

Siempre les digo a los uruguayos que si no existiera Buenos Aires, los porteños seríamos nosotros. Cuando salen de paseo, los uruguayos y los argentinos se van a Europa o a Estados Unidos. Nos creemos europeos. Mucha gente blanca, mucho rubio. Uruguay tiene negros, pero están integrados. Claro, son considerados porque son buenos músicos, son lindos, bailan. Como si fueran osos panda. Pero es así, Argentina y Uruguay son países muy parecidos. Los de las papeleras es un problema político de dos personas testarudas, Kirchner y Tabaré, que nunca se juntaron a hablar. Hace siete años, esto se solucionaba en dos minutos.

-¿Alguna vez te ofrecieron meterte en política?

-Nunca me interesó. Estuve en la Vertiente, la lista de Arana, ex intendente de Montevideo, pero en el puesto 120, sólo para poner el nombre. Cuando te metés en lo que no sabés, la cagás.

-Pero vos hiciste de todo: fuiste actor, hiciste música para chicos, el personaje de Richie Silver...

-Cuando hice Gasoleros me fue muy bien. En otras ficciones, en Uruguay, también. Rada para niños me encantó hacerlo. Siempre salí para cualquier lado.

-¿Ese fue tu pecado?

-Pecado no. Soy un tipo de fusión, vengo de un país rodeado por Argentina y Brasil, que tienen millones de músicos, y atacado por Los Beatles, Sinatra, Nat King Cole, Kool and The Gang. Fue difícil encontrar un sonido. Por eso no me gusta que me digan rockero ni candombero. Me considero cantante de fusión.

-¿Finalmente no te perjudicó esa diversidad?

-Me jodió en la música. Si hubiera tenido el sello de negro candombero, sabés dónde comprar el disco de Rada. Tocar distintas músicas hace que cuando gano un público pierdo otro. A la gente no le gusta que la distraigan. Pero no tengo solución, porque me gustan toda la músicas. Lo lamento en el alma. Los que me siguen saben que ahora puedo hacer un cd de tango o de candombe. Aunque siempre es bueno tener un marketing: decir soy rockero, baladista... Por eso, cuando salió el rótulo world music, dije ¡iupi, nos salvamos!

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