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viernes, 14 de mayo de 2010

EL ROCK DE MASTIFAL


Extraña proeza en el mundo del thrash: una banda que –a partir del sábado– será una de las pocas excepciones en Argentina en llegar a su cuarto disco de estudio. Presentan Intermundia.

Por Juan Ignacio Provéndola







Un cuarto disco es una buena medida para cualquier banda de cualquier género. Salvo para la música pesada. Allí, la cifra ya resulta admirable por infrecuente: bandas clave como V8, Hermética o Malón, por ejemplo, no vivieron para contarla. Mastifal, referente local del más violento cepaje thrash, será una de las pocas excepciones históricas a partir del sábado, cuando (sin sumar el CD+DVD en vivo de 2007) llegue a la marca en ciernes, lanzando y presentando su flamante Intermundia en The Roxy Live (Niceto Vega 5542). Literal y simultáneamente, porque la entrada al show incluye el disco que será estrenado esa misma noche y, posteriormente, en Bariloche, Moreno, San Justo y La Trastienda de Montevideo, Uruguay.

El hito no es casual y podrían avalarlo el multitudinario grupo de Facebook y hasta los videos en YouTube de bandas que versionan sus canciones. “Lo más increíble fue Kartonhética –cuenta el guitarrista Diego Conte –, un grupo de pibes que en la hora de comida de su laburo nos imitaron con instrumentos, cables y equipos que hicieron con cartón. Son cosas que encuentro en mi laburo de computación, mientras espero tres horas a que se cargue una barrita azul instalando algún programa.” Sí, es para abrir los ojos a nivel huevo duro y encontrar la respuesta en su trabajo de largo aliento, con su notable instinto de supervivencia como principal recurso.

Entre 2001 y 2002, la banda había cambiado casi tanto de músicos como de presidentes el país. El ex Lethal Luis Sánchez, por ejemplo, duró un mes: “Estuvo en la que, para nosotros, fue la mejor banda thrash argentina. Lo admirábamos mucho, pero no funcionó”, evoca Diego. “En esa época, nuestro primer baterista se había ido a España y nos arreglábamos como podíamos. Habíamos conseguido a un fan nuestro que era de Banfield, así que íbamos todos a ensayar allá. Fue todo muy difícil y la verdad es que seguimos casi de casualidad.” Soplaban vientos menos plácidos que los de aquel enero de 1995, cuando tres hermanos entrerrianos sacaron del Diccionario Infernal del demonólogo francés Collin de Plancy el nombre para su aventura de verano en la ciudad termal de Colón.

El grupo se sobrepuso a los vaivenes y cerró filas con una formación que se mantuvo inalterable junto al propio Conte, Miguel Maciel (voz), Matías Menughini (otra guitarra), Alex Martín (bajo) y Rubén Barreto, hasta que éste abandonó la batería el año pasado y su lugar lo ocupó, finalmente, el ex Kaustos, Raúl López. Durante todo ese periplo supieron lo que fue trabajar intensamente, crecer... y ver cómo se pierde todo: “Creíamos que 2005 iba a ser nuestro año, que nos lo comíamos crudo. Pero lo de Cromañón nos partió al medio y terminamos empezando de cero”, recuerda Martín con cierta desazón. Embalados tras convocar medio millar de personas en la presentación oficial del disco Desde las tinieblas (numerazo inédito para la escena más extrema del metal local), habían organizado un tour de 14 shows aquel verano de 2005. “Lo hicimos gracias a varios contactos que se fueron armando en el interior, y yo me acuerdo de que rechacé una invitación a Brasil con todo pago para usar mis días de vacaciones en esta gira, porque iba a ser una apuesta fuerte de la banda. Con las clausuras por Cromañón, al final sobrevivieron sólo tres fechas”, recuerda Diego, entre lamentos propios y risas ajenas.

Lo que quedó, entonces, fue arremangarse y rearmarse entre las esquirlas de una mesa que estuvo servida. Dos años después llenaban El Teatro de Colegiales para registrar imagen y sonido, un formato que sólo había transitado Rata Blanca (“¡el nuestro es el primer DVD heavy porque ellos en realidad hacen hard rock!”, defienden su trabajo con un buen ataque). “Estaban de moda los DVDs de las bandas de afuera. Nos empezó a copar la idea y la flasheamos”, explica Matías, como quien cuenta un viaje de fin de semana a Chascomús. Para Alex, ese show no fue consecuencia sino causa: “Todas las bandas que graban un DVD generalmente quieren dejar registrado un status que ya alcanzaron. Nosotros no habíamos alcanzado nada sino que pretendimos que sea el quiebre de nuestra carrera y nos arriesgamos a filmarlo. Fue en la presentación de Carnívora, nuestro disco más rápido y rabioso. Lo hicimos para ver hasta dónde dábamos y se terminaron alineando los planetas”.

A partir de entonces, y después de mucho tiempo, se pudo linkear (aunque someramente) “metal argentino” y “convocatoria” sin hablar de los ex V8. Aunque la vinculación, tarde o temprano, se cuele por algún lugar. “¡Una vez nos obligaron a hacer Destrucción!”, denuncia el bajista. “Fue para un concurso de una radio; pero mucho cuidado con ese recurso porque las bandas que hacen covers generalmente envician a la gente que luego se los reclama.” Aunque Menughini aclara: “Tenemos armado un set rockero con temas que escuchaste toda tu vida para volarte la cabeza en ocasiones especiales”. En la lista están Pescado Rabioso, Sumo, Los Redondos y mucho de Pappo. “Muchos hablan de V8, pero el que les abrió el camino fue el Carpo. ¡Estuvo cuando se formaba Mötorhead!”, arenga Martín, con la banca de Conte: “Sucio y desprolijo es de 1973, pero tiene un riff onda The Trooper... ¡que Maiden grabó diez años después!”.

–¿En qué momento los encuentra la salida de Intermundia, su nuevo disco?

Alex Martín: –Tratamos de buscar más la canción y el gancho. Hay riffs rockeros, lo decimos abiertamente. Metimos el ingrediente del rock, que nunca lo habíamos pensado. No renegamos del metal, ni nada por el estilo, simplemente bajamos un poco la velocidad. Creo que empezamos a producir algo original a partir del momento en que decidimos abrir un poco la película.

–Tienen cuatro discos de estudio y un DVD en vivo editados de manera independiente, que circulan por Internet. ¿Cómo los afecta el “taringueo”?

Diego Conte: –Nuestro DVD estuvo para bajarse un día después de su salida. A nivel publicidad sirve un montón porque hay gente que tiene intriga, lo baja con dos clicks y, si le copa, tal vez lo compre y vaya a algún show. Pero también es cierto que de esto nos financiamos nosotros. Muchos se quejan de que las bandas argentinas no suenan bien o tienen mala calidad, pero si te rompés el lomo para grabar un disco juntando pesito por pesito y te lo piratean al otro día, se hace difícil. Igual, nunca lloramos y seguimos pedaleando para adelante.

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