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miércoles, 3 de noviembre de 2010

CARAJO PRESENTA EL MAR DE LAS ALMAS



“EN LA TELEVISION YA NO SABES QUE ES VERDAD”

Después de un tiempo de giras agitadas, la banda liderada por Corvata cuenta las diferencias entre grandes ciudades como Buenos Aires, La Habana y Colombia, habla de su relación con las marcas y dejan algo en claro algo que ya sabíamos: “No nos va a llamar Tinelli nunca”.





Por Luis Paz

“Si querés conocer a una persona, revisá su basura”, dice una máxima, que bien podría ser actualizada a “revisá su papelera de reciclaje”. Aquí hay una caja de vinos sin botellas pero con escombros dentro, algunas tablas de machimbre quebradas, un gran bolso al que se le han roto la correa y el cierre, y una bolsa de basura con restos de frutas y una caja de jugo. Es una esquina perdida en Villa Ortúzar coronada por lo que fue el frente del bolichito de un español, ahora tapiado, y una colonial ochava. Son tres niveles que casi les juegan mano a mano a las alturas de las fábricas y los supermercados que decoran un barrio que de tarde es puro tráfico de operarios fabriles y de noche queda desierto. En ese oasis de tranquilidad en la Ciudad de Buenos Aires, una palabra irrumpe en el paisaje, graffiteada sobre la ex fachada del bolichito: “Carajo”. La basura, al fin, era de ellos y dice bastante del trío: que han trabajado duro allí, en el flamante Estudio Joder, con tareas de remodelación; que llevan una alimentación sana, y que atraviesan un buen pasar que permite descartar el bolso en lugar de mandar a que le cambien el cierre. También hay una anotación en la pared que podría aportar más información sobre el grupo: “Esta banda tiene aguante”. Pero no, la inscripción habla de River: “Vas a correr cuando juguemos en nuestra cancha”, le avisa un graffitero anónimo a vaya a saber qué otro cuadro.

La sala tiene forma de codo. Apenas entrando, uno casi se topa con el gigantesco tambor de pie de la batería de Andy Vilanova. Un poco más allá está el soporte para la multitud de bajos de Marcelo “Corvata” Corvalán. Más allá aún, la superpoblada pedalera de Tery Langer. Y al fondo ellos tres, dueños de una historia de nueve años y ahora, con El mar de las almas, cuatro discos. “Fue hacer lo mismo de siempre. Lo que cambió es que acá estamos de locales y ese factor, la comodidad, marcó mucho este disco”, empieza Corvata. “Acá grabamos todo: las cuerdas arregladas por Alejandro Terán, el bebito que llora en la Intro del disco, los truenos”, revela Andy sobre ciertos ruidos resignificados en instrumentos para el disco que todos los sábados de noviembre presentarán en El Teatro de Flores. “Nunca pensamos que este disco, grabado acá, iba a sonar mejor que los otros. Pero sí. Más allá de la tranquilidad, es indudable que, estando juntos tanto tiempo, las cosas se den también con mucha naturalidad. Armar tu estudio es hoy uno de los pocos modos de mantener la autogestión”, sigue el guitarrista. Y completa: “Me parece que en ese sentido también es un disco independiente: no depende de lo que pase en el mercado discográfico o de cuánto dinero tengan los sellos para que graben sus artistas”.

El sueño logrado del estudio propio marca que hay Carajo para rato. Nadie se manda con una inversión (de dinero, salud mental y esfuerzo físico) como ésa para separarse o dejar de andar en el corto plazo. Corvata cree, en ese sentido, que fue un gran paso: “Venimos todos los días como si fuera un laburo y, gracias a Dios, tenemos laburo. Como estudio, dio mejor resultado que discos anteriores, aunque es una suma de cosas: el estudio propio, que estamos tocando mejor, componiendo mejor y nos conocemos más”, entiende el cantante y bajista.

Para El mar de las almas, Carajo compuso 30 canciones en un año. Quedaron las once que se presentan en este álbum en dos partes: una primera, netamente forzuda, que va desde el corte Acido (con video recién estrenado) hasta Pruebas. Limbo, un instrumental surgido de lo mejor de una zapada de 40 minutos que grabaron al final del proceso, separa esa primera parte, la principal, de los cuatro temas finales, más aireados, pero con el mismo sello de Carajo. Virus Anti-Amor, uno de esos temas, es incluso de los más votados en el ranking que el grupo puso en su sitio para enterarse de cuál es el tema favorito de sus seguidores. “Es contundente este disco. Hicimos Acido de corte porque representaba muy bien el disco y es un tema que lo abre bien, y que puede abrir un show. Pero Luna herida tomó su camino propio, se puso al frente en esa votación y en algún punto nos influye: a veces uno elige qué mostrar y en otras la gente te lo marca. Estamos pensando en Luna herida como próximo corte y posible video”, revela Tery para la tribuna.

–El mar de las almas tiene muchos sentidos posibles. Uno es la ciudad. Entendido así, ¿qué es lo que contamina el mar de las almas citadinas?

Corvata: –Los egos, el egoísmo natural del hombre, que haya pocos con mucho poder. La ciudad es un alto mar. Y un alto bardo.

Andy: –El miedo, también. Del miedo surgen las reacciones violentas al que no conocés y a lo que no sabés.

–Ese mar también podría ser Internet. Un mar donde naufragan muchos pibes y que ustedes surcaron con buenas ideas, como ir transmitiendo un reality de la grabación del disco.

Corvata: –Internet es algo amplio y liberado porque es la gente misma la que sube sus cosas. Entonces tenés toda la variedad de lo que se puede decir, hacer o pensar en el mundo. Pero el problema va a ser cuando todo eso se regularice, porque va a llegar un momento en que el que tiene el botón va a decir: “Listo, no le doy más esto gratis a nadie”. Y lo va a hacer porque así funciona el imperialismo. Por eso hay que aprovecharlo ahora, porque en los otros medios, la televisión sobre todo, ya no sabés qué es verdad y qué es mentira.

–En la red tampoco. ¿Hasta dónde es verdad o mentira la sociabilidad de las redes sociales?

Corvata: –Bueno, ahí está el vicio también: antes tenías que escribir la carta, conseguir un sobre, llevarla al correo, entonces no escribías boludeces. Era algo que tardaba y no sabías si llegaba. Ahora sabés que a todos les llegan los mails y tendés a boludear porque sentís la obligación de escribir, aunque no sepas qué decir. Y eso termina empañando la herramienta.

Tery: –Lo interesante es que te juntes en la plaza con tus amigos en lugar de en el chat. Que no te olvides de los deportes.

Corvata: –Y hay que ver que la calle es más peligrosa, también, y los padres no quieren que sus hijos salgan, entonces les compran las cosas tecnológicas que les piden. Creo que todo parte del amor, de la familia y de la educación. Y eso no quita la rebeldía, ni que uno se juegue por lo que hace. Pero uno puede hacer algo increíble en Internet o mirar pornografía.

–También está ese “mar de las almas” que es su público. ¿Qué ven desde el escenario? ¿Qué ven en las chicas y los chicos cuando se les acercan?

Tery: –Un mar revuelto, joven, de chicos muy jóvenes y movedizos, pero también tranquilos.

Andy: –Hace poco, en una firma de autógrafos, se habían juntado un montón de chicas y de chicos en Loco Pro (el local de Corvata), y en un momento vino el policía que los cuidaba. Pensamos que iban a cancelar todo por la cantidad de gente, y no: nos venía a felicitar por lo bien que se portan los pibes. En los festivales nos dicen: “Qué bien la gente de Carajo, siempre; qué público sano que tienen”.

Corvata: –Más allá de escribir letras tirando buena onda, de disco a disco empezó a funcionar una idea en común, entre los pibes y la banda, de que se puede tocar música re-pesada y salir a rockearla y volver con todos los huesos adoloridos, sin bardos. No es que somos unos caretas o la Madre Teresa: hay mil maneras de salir, encontrarte con tus amigos, tomar algo, conocer a una chica. No hay que darle excusas a la policía para que reprima. Hoy eso es más rockero y punk, en el sentido de que sacamos una ventaja en algo que nadie apoya, como es el rock.

–Bueno, en esta ciudad hay un gobierno que o le teme o lo detesta y no te deja tocar.

Corvata: –El grado de irrealidad de los gobernantes de nuestro país es tremendo; pero hay como oasis en el interior, donde la gente está más tranquila y cómoda, si bien muchos se quejan. En algunas grandes ciudades se está marcando una diferencia para bien de puestos de trabajo y flujo de gente. Hubo conexiones que hay que ver hasta dónde se dan, como en Córdoba, donde la Municipalidad puso el dinero para que se pudiera hacer un festival. Eso pasa en el Sur, el Norte, en Córdoba, Rosario, donde hay mucha gente ávida de esta cultura.

Tery: –El problema, para esa gente, es que puedan llegar acá, o al menos salir de su provincia.

–Ustedes han salido, además, del país. Tocaron en el Rock al Parque en Colombia y grabaron un video en Cuba. ¿Qué vieron allí? ¿Qué habría que importar de esos países?

Tery: –En Cuba y Colombia te dan una lección de cómo tratar al otro. Y eso que La Habana y Bogotá son grandes ciudades, como la nuestra, pero la gente se trata con educación y respeto.

Corvata: –Lo único que es igual allá y acá es la foto del Che. Quedó ahí, intachable, aunque no todo el país piense como Fidel. Es un gobernante que trajo beneficios políticos para esa ideología, que pudo sostenerla hasta hoy quedándose al margen de la globalización, pero para muchos cubanos no es más que eso. Conocimos a un señor que tenía un programa de tango en el que hablaba de la calle Corrientes, pero no la conocía: era su sueño. Cuba tiene esas cosas.

–Pero así como pueden tener una mirada crítica hacia Cuba, la tienen hacia el imperialismo. Sin embargo, han tocado en festivales esponsoreados y tienen su línea de indumentaria para Vans. ¿Eso les trae algún conflicto? ¿Por qué sí participan de esas cuestiones?

Corvata: –Vans es una marca que usamos y nos gusta porque apoya al rock y al deporte. Nunca fuimos una banda política y no nos molesta que Pepsi ponga plata para que se hagan recitales de rock. La tendría que poner Kirchner, la mujer, Macri. Pepsi es una marca más que, de última, hace gaseosa. No sé si el presidente de Pepsi es buen tipo y no me corresponde investigarlo.

Andy: –Estamos en la misma vereda con Vans, que podría apoyar a Kudai o a Chayanne y, sin embargo, decide hacer una movida diferente: vincular al rock con el deporte, con el dinero del que disponen como empresa. Tiene que ver con algo sano, también, con armar una movida que, si no, nadie patrocina.

–Bueno, de donde el Estado se retira, aparece la empresa privada. Y ahí la negociación de los particulares se vuelve distinta: no reclamás como ciudadano, llamás la atención al cliente.

Andy: –Pero siempre tenés la posibilidad de mostrarte y decidir qué mostrás.

Tery: –A nosotros nos publica Universal, sí. Pero decimos lo que tenemos ganas, elegimos los cortes. O podemos tocar en Pepsi sin tener que cantar lo que cantan los Teen Angels, o en el Quilmes sin tener que cantarle a la cerveza. Valoramos que alguien apoye al rock y la música, y esperamos sinceramente que no sea gente que lava dinero o narcotraficantes.

Andy: –Hay que ver, también, que después de lo que pasó con Cromañón, los que tuvieron los medios para hacer estas cosas y los pusieron fueron las marcas, no los gobernantes.

–La plata no es de los gobernantes, es del Estado.

Tery: –Tenemos en claro esas cosas, y una postura con respecto a eso y otras cosas. No nos va a llamar Tinelli nunca; y si nos llama, tendríamos que pensarlo mucho. Una vez pasó que Philip Morris nos invitó a una movida y no participamos porque no nos pareció honesto con nosotros, ni el cigarrillo es algo piola.

–La postura de Carajo es muy clara: metal sano en cuerpo sano. Acaba de ser presentado en el Congreso un proyecto de ley para despenalizar el uso de marihuana. ¿Qué opinan?

Andy: –Me gusta que la gente tenga libertades en todos los sentidos, poder decidir qué hacer sin que a otro le moleste, poder estar de acuerdo con otra persona en un amor sin que a nadie le moleste. Mientras no estén entrometiéndose en tu vida, que hagan lo que quieran, que elijan qué consumir y qué no. Me parece piola porque con la capacidad de elección uno puede definir qué está haciendo realmente para uno, con su cuerpo, con su amor, con su mente.

–Bueno, en esa línea va la Ley de Matrimonio Igualitario y en la de la información para decidir está la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. ¿Qué piensan de que todo esto se haya dado en este último tramo? ¿A qué creen que responde?

Corvata: –Se trata de poner a tiro la ley: una pareja homosexual no me viene a pedir permiso a mí, quiere regularizar una situación que, por imposición de un gobierno y de una Constitución, necesita de un papel para ser válida. De algún modo, es modernizar o poner al día esas viejas disposiciones que los gobernantes de otro momento histórico pusieron. Una cosa es la ley y otra la libertad. Cualquiera es libre y hace lo que quiere, pero cuando frente a una ley sos un delincuente, como pasa con el pibe que fuma marihuana, está bueno que no sea castigado. Y hoy es castigado con las mismas categorías que el asesino o el violador: como un delincuente.

Tery: –Y lo interesante de la ley de medios es que haya nuevos canales de comunicación que apoyen a bandas chicas porque, si no, todo sigue cayendo en las mismas diez bandas. Y eso, en un contexto en el que no hay lugares para tocar, si los medios siguen pensando en las mismas diez bandas de siempre, estamos frente a una situación muy grave.

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