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jueves, 21 de abril de 2011

TED DWANE BATERISTA DE MUMFORD AND SONGS: “No tenemos demasiadas pretensiones”




El sonido de Mumford & Sons refleja el peso de bandas estadounidenses de la categoría de Crosby, Stills, Nash & Young. Presentan Sigh No More.





Por Yumber Vera Rojas

Salvo “Country” Winston Marshall, el resto de los músicos que componen Mumford & Sons tocan la batería en la banda. Y en general todos son multiinstrumentistas y vocalistas. Fue seguramente la ruta la que los invistió con el don de la pluralidad, pues antes de pegarla al techo en el último año, el cuarteto recorrió de punta a punta su Inglaterra natal. “Tocamos con muchas bandas como soporte en Londres y otras ciudades, y a partir de eso fuimos dándole forma al grupo y empezamos a componer nuestras propias canciones”, evoca Ted Dwane, integrante del cuarteto parido en 2007, vía telefónica desde la capital inglesa. A contracorriente de las algaradas indie y dance que parecen haber acaparado todo el espectro y el dial británico, el conjunto ideado por Marcus Mumford acaba de abrazar la notoriedad al son del folk. “En Inglaterra existe una cierta comunidad entre los colegas. Tenemos amigos que van a raves, y sin embargo pueden estar dentro de la escena. No nos sentimos extraños. No es que tocamos un género que murió sino que es la continuidad de algo que se mantiene, pero que tiene menos lugar en la prensa. El folk estuvo vivo a lo largo de los años, y esto es una continuación.”

Pero el sonido de Mumford & Sons refleja más el peso de bandas estadounidenses de la categoría de Crosby, Stills, Nash & Young, que de exponentes históricos de la movida inglesa como Donovan o Fairpot Convention. “Escuchamos a todas esas bandas”, afirma Dwane. “Sin lugar a dudas, en algún punto, si vos creciste en Inglaterra no podés no haber escuchado a Crosby, Stills, Nash & Young. Pero, a pesar de eso, creo que el espectro de las influencias que tenemos es más grande. Nos gustan también el country y el jazz. Así que no sólo nos remitimos al folk. Oímos de todo. Hoy en día es muy fácil lograr una propuesta similar a la nuestra, más si estamos tocando y si podemos consumir a muchas bandas.” Esa edulcorada hibridez emparienta al cuarteto con formaciones norteamericanas del semblante de King of Leon, Fleet Foxes o Local Natives, todas ellas ajenas a la extravagancia de cantautores contemporáneos del talante de Devendra Banhart. “Me parece que lo que nos aúna es una cuestión generacional. Disfrutamos de los mismos artistas, y eso creo que se nota.”

Quizás esa textura musical fue la que dejó tan atónito a Bob Dylan, quien no dudó en confirmar su fanatismo por la banda desde que apareció en las bateas su disco debut en 2009, y hasta pedir que le sirvieran de soporte en la pasada entrega de los premios Grammy. “No sabemos bien si fue Dylan o los organizadores del evento los que impulsaron ese cruce generacional (los británicos interpretaron esa noche la canción The Cave)”, especula escéptico Ted, a semanas de que compartiera ese momento de gloria con la otra agrupación convocada para actuar con “Mr. Tambourine Man” en la gala, los estadounidenses The Avett Brothers. “La única realidad es que tocamos con él. Nos llamaron una semana antes para avisarnos, y ciertamente es un honor que un artista de esa magnitud sea seguidor de nuestra música. Si bien somos una agrupación que hemos hecho unas cuantas grabaciones y tocamos en un sinnúmero de lugares, no tenemos demasiadas pretensiones. No somos ambiciosos. Encima, saber que cada tanto lo que hacemos está bien, y que lo diga nada menos que Dylan, es sin duda un gran cumplido para nosotros.”

Después de esa aparición en la televisión, las ventas de su disco de estreno Sigh No More (2009), recién editado en la Argentina, se dispararon alrededor del mundo. Así que la edición 53ª del galardón que anualmente entrega la Academia Nacional de Grabación de Artes y Ciencias de los Estados Unidos, donde además estuvieron nominados en las categorías “Mejor artista nuevo” y “Mejor canción de rock”, no sólo fue memorable para Arcade Fire, con quienes Mumford & Sons comparten productor. “No lo planeamos de esa manera”, manifiesta el multiinstrumentista. “Tuvimos varias entrevistas hasta que nos encontramos en un coffee shop con Marcus Dravs, productor de nuestro primer larga duración (también de The Suburbs de Arcade Fire, y colaborador de Coldplay, Björk y Brian Eno), y automáticamente vibramos en la misma frecuencia. Lo que él nos brindó fue la posibilidad de empezar a pensar en sonar en las radios. Generar un material que pudiera brindar ese costado que nunca tuvimos en cuenta, porque les prestamos más atención a las giras o a los shows en vivo. Fue una gran experiencia haber trabajando con él.”

Aunque ya se encuentran trabajando en su nuevo larga duración, cuyos temas los están poniendo a prueba en los shows que están ofreciendo en este momento en Estados Unidos, el raudo éxito que saborea el cuarteto descubrió una breve discografía que curiosamente ha tenido en el EP su principal formato. “En la época en que nos abocamos al EP, formábamos parte de otro sello discográfico. Y como tocábamos todo el tiempo, nos gustaba la propuesta de grabar discos de corta duración y luego seguir de gira”, recuerda Ted Dwane. “En algún momento nos sedujo profundamente la idea de editar producciones nada más que en ese formato. Y de pronto surgió la posibilidad de sacar un larga duración. Se dio así, no lo planeamos. Encarar un álbum es otro tipo de proyecto.” Conformado por instrumentistas ávidos por la lectura, a Mumford & Sons se le ocurrió rescatar nada menos que a Shakespeare en la era de las redes sociales. “Si bien tenemos un gran respeto por Shakespeare, y su obra predomina a la hora de componer, la mayoría de nuestras canciones están basadas en lo que nos tocó vivir.”

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