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miércoles, 6 de abril de 2011

EL GRUPO DEFTONES VUEVE A BUENOS AIRES




El cantante Chino Moreno nunca quiso saber nada con el rótulo de nü metal que le endilgaron a su banda, en la que no siempre la agresividad está al frente. El cruce con los raperos californianos no será el primero: ambos grupos son muy amigos desde hace años.







Por Juan Ignacio Provéndola

Cuando a un creativo de la industria discográfica se le ocurre una idea suena una alarma en algún rincón del reservorio moral del universo. Puede suceder cualquier cosa, incluso que unos tipos de traje decidan que lo más conveniente es colgarle a “eso” una etiqueta que diga “nü metal”, por ejemplo. El nombre fue tan espantoso que ninguno quiso hacerse cargo. Korn, Limp Bizkit, Linkin Park, Slipknot, System of a Down: todos hicieron fila para despegarse de ese nombrecito que, de todos modos, les sirvió para pisar fuerte en los circuitos comerciales de la música e instalarse, aunque más no fuera por un momento, como aquello que finalmente vendría a lubricar los viejos engranajes de la música más salvaje. Eso sí, el envión del momento desparramó bandas por todo el mundo y a Deftones le tocó la Argentina en un calentito festival del verano en el que los Iron Maiden –que cerraban la velada– fueron silbados cuando blandieron la bandera británica en “The Trooper”. Fue en el agitado enero de 2001, cuando los “mochilas negras” fueron a certificar en vivo lo que habían escuchado pocos meses atrás en White Pony, el exitoso disco que alineó a Deftones en el frente nümetalero al fragor de canciones como “Elite”, “Digital Bath” y “Change (in the House of Flies)”.

“Eramos un grupo de bandas en el que la música no era simplemente heavy metal, y fue hecho con el fin de diferenciarnos comercialmente. Lo entiendo de esa manera, aunque nunca nos sentimos identificados y siempre elegimos distanciarnos lo máximo posible de la etiqueta del nü metal”, dice Chino Moreno, que no es el 9 de Almirante Brown, sino el cantante de Deftones. “En verdad, ninguna de las etiquetas nos representa claramente. Tenemos muchos aspectos del metal, pero no puedo decir que seamos una típica banda de heavy, porque extrajimos cosas de muchos estilos. Lo más fácil sería describirlo como ‘heavy rock music’, aunque con otra dinámica, no siempre con la agresividad al frente.”

Una década más tarde, Deftones vuelve a Buenos Aires en una supertemporada de música pesada, que comenzó con Ozzy Osbourne en GEBA y continuará con Motörhead, Iron Maiden, Slash y Mötley Crüe. Fieles a su heterodoxia, los muchachos de Sacramento lo harán en compañía de los raperos Cypress Hill –esta noche, en el microestadio Malvinas Argentinas–, en una conexión que encuentra más argumentos de los que se sospechan. “Conocí a B-Real cuando se mudó de Sacramento a Los Angeles, antes de hacer White Pony, cerca del año 2000”, dice Moreno, sobre el primer tête à tête entre cantantes. “Luego empezamos a juntarnos entre las dos bandas y generamos muchas amistades en común. A ellos siempre les gustó coquetear con el rock en sus sonidos y nosotros usamos ritmos que toman colores del hip hop, así que si hay banda rapera a la que nos sentimos cercanos es a Cypress Hill.”

El epicentro de sus encuentros sobre tablas fue el Smokeout, festival itinerante que Cypress Hill aún hoy organiza con el propósito de promover la despenalización del consumo de marihuana. “Una gran idea de B-Real de la que fue muy divertido participar”, afirma Chino. “No tengo una opinión muy formada al respecto, de todos modos. Por algunas razones es una tontería no legalizarla, pero al mismo tiempo pienso que si la legalizaran tendría que estar controlada. Soy padre, tengo hijos y quiero ser responsable con ese tipo de cosas. Tiene que ser monitoreado como deberían serlo el alcohol y el tabaco, ya que la marihuana no es ni de cerca tan peligrosa como estos dos últimos.”

Ambas bandas vienen a mostrar lo que lanzaron como nuevo hace un año. Cypress Hill va de frente con Rise Up, lo primero que graba desde 2004, mientras que, para Deftones, Diamond Eyes significa el primero de sus seis discos en el que no contaron con Chi Cheng, su bajista histórico, tras el accidente automovilístico que lo confinó a un coma inducido. El episodio, en junio de 2008, resultó tan conmovedor que fue capaz de reunir sólo por fines benéficos a los egos de Tommy Lee (Mötley Crüe), Dave Lombardo (Slayer), Rob Trujillo (Metallica), músicos de Korn, Linkin Park, SOAD y un largo etcétera. Para Deftones, además, significó un cimbronazo en el núcleo del grupo, que a partir de entonces tuvo que abandonar bruscamente la grabación del ahora inédito disco Eros y replantearse nuevos propósitos. Moreno lo admite: “Lo de Cheng fue un golpe durísimo que nos obligó a ser fuertes y a darle para adelante sabiendo que su recuperación va a llevar mucho tiempo. Lo extrañamos todos los días y rezamos para que pueda volver a comunicarse con nosotros, algo que, creo, es lo más difícil. Mientras tanto, seguimos con esto, pensamos canciones, grabamos discos y salimos de gira”.

Pocos días después de su show en el Malvinas Argentinas, Deftones lanzará un disco de covers, del que sólo se editarán cinco mil copias y en vinilo. Es un trabajo ad hoc para el Record Store Day, una celebración que se repite en Estados Unidos cada tercer sábado de abril con el objetivo de incentivar el negocio de las disquerías independientes y para el que ya supieron ofrendar sus voluntades los Rolling Stones, MGMT, Gorillaz, Muse, Devo y The Flaming Lips, entre otros. Covers, a secas, no hace más que reunir en un orden prolijo y consecutivo varias de las versiones que Deftones lanzó como lados B o bonus tracks de iTunes y, de paso, seguir alentando su rebeldía hacia las etiquetas. En el tracklist conviven armónicamente temas de The Smiths, Lynyrd Skynyrd, Sade, The Cardigans, Duran Duran y The Cars. “Aunque muchas bandas terminan condenadas a un cover que se convierte en hit, nosotros jamás les temimos”, defiende Moreno. “De hecho, cada vez que terminábamos un disco grabábamos una o dos versiones de temas ajenos con la idea de usarlos en algún momento para mostrar cuáles fueron nuestras influencias. Mi incursión en el heavy fue a los 15 años, con Slayer, Pantera y Metallica, pero para ese entonces ya conocía a muchas otras bandas que me gustaban igual o más, y no tengo por qué ocultarlo.”

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