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lunes, 7 de marzo de 2011

NA OZZETTI: Moderna y primitiva







Entre los muchos y muy interesantes artistas que llegan para el festival Músicas del Sur II, el espacio para conocer lo mejor de la música popular alternativa de Argentina, Brasil y Uruguay, sobresale la visita de una verdadera maravilla: Ná Ozzetti, cantante paulista que debutó como solista recién a los 30 años y que, moviéndose con gran comodidad entre el samba y el rock, homenajea tanto a Carmen Miranda como a Rita Lee.









Por Mariano del Mazo

Es casi como pasar un mediomundo y encontrarse con una inusitada cantidad y variedad de perlas. El festival Músicas del Sur II es una contundente puesta al día de mucho de lo que pasa en cierta música popular alternativa de Argentina, Brasil y Uruguay, y representa un atajo a un mainstream saturado de vueltas y más vueltas alrededor de figuras como Charly García, Caetano Veloso y Jaime Roos. Aquí se trata de artistas que piden lupa, y que la merecen.

Organizado por el Centro Cultural San Martín, Cultura de la Ciudad, el IICES más el apoyo de las secretarías de Cultura de Porto Alegre y San Pablo, entre otras entidades, se va a realizar entre el 10 y el 20 de marzo en el Teatro 25 de Mayo de Villa Urquiza, con entrada gratis, y tiene en su grilla varias posibles sorpresas. La programación completa se puede chequear en www.musicasdelsur.org: allí se amontonan solistas y bandas como los extraordinarios correntinos radicados en París Rudi y Nini Flores, Carmen Baliero –que estrenará su versión de Centésimas del alma, de Violeta Parra–, el debut musical del productor Carlos Villalba y su Orquesta Velázquez (con Liliana Herrero, Alberto Muñoz y Carolina Neal), el tango de El Arranque y Diego Schissi Quinteto (que mostrará sus Tongos, tangos improbables), Omar Giammarco, Dolores Solá, la distinguida mirada folclórica de Aca Seca y de Guillermo Klein, Leo Masliah –hará Cantanotas con la chelista y cantante Lucía Gatti–, Samantha Navarro, Martín Buscaglia y muchos más.

Como suele ocurrir, el team que llega del Brasil destaca por rotación y toque: vienen Marcelo Pretto –un rocker experimental surgido del grupo Barbatuques–, Thiago Pethit –paulista mimado de Caetano, un songwriter oscuro y elegante–, el Dúo Deno de Arthur de Faría & Fernando Pezao junto con los Pato Fu Fernanda Takai y John Ulhoa de invitados, la dupla Luis Felipe Gama y Ana Luiza, el rock de Wander Wildner y sus Comancheros, Mauricio Pereira y, objeto de desvelo de esta nota, la extraordinaria cantante Ná Ozzetti.

Ná Ozzetti nació en San Pablo el 12 de diciembre de 1958 y se crió, dice, en tensión entre la rock y la tradición del samba, desarrollo que acompañó con estudios de piano y una graduación en Bellas Artes. Patito feo de la formidable cantera de voces femeninas brasileñas, hizo la primera parte de su carrera como vocalista del grupo Rumo y recién debutó como solista a los 30 años. Se destaca el disco que hizo junto al pianista André Mehmari y el impecable Show, un disco basado en viejos sambas. Esa idea la retoma ahora con Balangandas, álbum con canciones eternizadas por Carmen Miranda. Antes había hecho otro homenaje a otra cantante, un disco de título inmejorable: Love Lee Rita. Entre ese surco ancho que cabe entre la psicodélica ex Mutante y la artista de las bananas en la cabeza que conquistó los Estados Unidos en los años ’40, se desliza el arte de Ozzetti. “Como la mayor parte de los músicos de mi generación, tuve una formación ecléctica. Crecí escuchando a Los Beatles y a Los Rolling Stones, y también música clásica y jazz, pero finalmente la mayor influencia fueron las canciones brasileñas desde 1930 hasta la actualidad, en diversos estilos: samba, marcha, bossa...”, dice a Radar. “Por eso creo que no hay contradicciones en mis homenajes a Rita Lee y a Carmen Miranda. A mí me resultó natural. Tienen mucho en común, nada más que vivieron en tiempos y en ciudades diferentes. Carmen enalteció el samba; Rita el rock”.

Carmen Miranda es periódicamente revisitada en Brasil. El estigma de haber sido un producto construido por los Estados Unidos sobre la caricatura de lo que se entendía por “lo brasileño” ya fue sepultado o, al menos, cubierto por una pátina de glamour. La exuberancia ridícula que sintetizaba la Miranda (y que finalmente abarcaba a toda América latina; la ignorancia yanqui no llegaba a distinguir si esa mujer era brasileña, mexicana o argentina) fue reciclada y legitimada. El primer paso lo dio Ney Matogrosso cuando en 2001 editó Batuque, un precioso tributo al cancionero interpretado por Carmen Miranda. Ahora Ná Ozzetti perfecciona ese gesto con un disco que recorre prácticamente el mismo repertorio: “Tico-Tico no Fubá”, “Adeus batucada”, “E o mundo no se acabou” y esa joya que cantó también Caetano Veloso titulada “O samba e o tango” que resume la relación entre competitiva y de fascinación mutua que tuvieron en los años ’30 el samba y el tango, géneros que sirvieron además para definir en cada país la idea de “musica nacional” y que, como lo explica Florencia Garramuño en su libro Modernidades primitivas. Tango, samba y nación, vivieron en esa década un intenso período de modernización.

“En Brasil no se tiene la real dimensión del suceso que tuvo Carmen Miranda entre 1930 y 1950. Es una de las artistas más importantes de todos los tiempos, un icono total, como Mercedes Sosa para los argentinos. Ocurre que a nadie le importa la tradición cultural y se crean vacíos generacionales. Al final son los artistas los que terminan manteniendo la memoria de una nación. Brasil es un país de una cantidad y calidad de cantoras increíble, y no se puede soslayar la importancia de Carmen en esta saga. Ahora mismo, cada una en su estilo, hay una generación impresionante: Roberta Sá, Céu, Tulipa Ruiz, Tatiana Parra, Luisa Maita, Mariana Aydar, Gianna Viscardi...” Ná Ozzetti se entusiasma, dice que su idea de show es trasladar la exuberancia escénica de los ’40 a la actualidad y se desliza por otros temas: desde su apoyo a Dilma hasta la maradoniana despedida de Ronaldo (“un genio del fútbol”). Y razona que lentamente se va zanjando la histórica indiferencia musical de Brasil respecto del resto de América latina. “El que más pierde con esa actitud es Brasil, pero no nos damos cuenta. Nos creemos autosuficientes. Y eso siempre es un error. En la música y en la vida”.

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