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miércoles, 1 de septiembre de 2010

SE EDITO EN LA ARGENTINA LA BANDA DE SONIDO DE ZABRISKIE POINT, DE PINK FLOYD




Viaje olvidado





En 1970, Michelangelo Antonioni quiso abordar el movimiento hippy en una película, a la que llamó Zabriskie Point. Y para la banda de sonido convocó al grupo psicodélico que, creyó, mejor interpretaría su visión: Pink Floyd. La reciente edición de una versión extendida de dos discos con la música ya conocida de la película, más un segundo CD con outtakes, grabaciones nunca escuchadas previamente, sirve para volver a ese punto de inflexión en el choque entre la cultura del flower power, la vanguardia intelectual de la generación anterior y el establishment hollywoodense.



Por Alfredo García

Durante mucho tiempo, varios LPs con soundtracks originales con música de Pink Floyd de films fueron totalmente desconocidos por los fans argentinos de la banda fundada por Syd Barrett. En especial More, de 1969, con los temas del film de Barbet Schroeder sobre las andanzas drogonas de Mimsy Farmer en Ibiza, y también Obscured by Clouds, que incluía las canciones del soundtrack de otro film de Schroeder, el extraño viaje hippy–antropológico Le Valée. Dado que ambos films estuvieron prohibidos en la Argentina de los ‘70 (y aún son difíciles de encontrar en DVD, mucho menos en ediciones subtituladas al castellano), el disco más conocido con música para cine de los Floyd era el LP con la banda de sonido original de Zabriskie Point, de Michelangelo Antonioni.

Sólo que a diferencia de los otros dos álbumes citados, Zabriskie Point formó parte de la discografía oficial del grupo de Waters, Gilmour, Mason y Wright, ya que el LP incluye temas de otras bandas como Grateful Dead y The Youngbloods, a pesar de que originalmente fueron los Floyd los músicos convocados por el cineasta italiano famoso por La aventura y El eclipse.

La reciente edición de una versión extendida de dos discos con la música ya conocida de Zabriskie Point, más un segundo CD con outtakes, grabaciones nunca escuchadas previamente, sirve para volver a ese punto de inflexión en el choque entre la cultura del flower power, la vanguardia intelectual de la generación anterior y el establishment hollywoodense.

En realidad, el cineasta de vanguardia en cuestión no tenía mucho que ver con el rock o la estética psicodélica, y eso a pesar de que su reciente y muy exitosa Blow Up era un retrato perfecto del Swinging London, incluyendo una mítica performance de The Yardbirds justo en el breve momento en que dos de los grandes violeros de todos los tiempos, Jimmy Page y Jeff Beck, convivían en la banda.

Que Antonioni era de otro palo quedó claro en su siguiente proyecto, un desastre memorable que logró casi aniquilar por completo la carrera internacional de su director.

El proyecto flower power de la MGM Zabriskie Point (1970) tenía un argumento imposible de seguir sobre la relación entre una antropóloga, un fugitivo hippy acusado de matar a alguien durante una protesta antiestablishment y un ejecutivo straight insertado bastante a la fuerza en la trama, encarnado por Rod Taylor.

Los miembros de Pink Floyd nunca quedaron conformes con su colaboración con Antonioni para Zabriskie Point. Pocos saben que el director italiano convocó originalmente a los Doors, que llegaron a proveer su tema “L’America”, pero que Michelangelo Antonioni dejó afuera del film. Esto daría la razón a los Pink Floyd, que contaban que no había modo de satisfacer al cineasta italiano, quien incluso dejó fuera del score un tema que luego aparecería en The Dark Side of the Moon como “Us and Them”. “El decía siempre cosas como ‘este tema es demasiado lento, ¿no lo pueden volver un poco mas movido?’”, contaron los músicos tiempo después.

En cambio, el director explicó alguna vez que los Pink Floyd no parecían muy dispuestos a trabajar demasiado en el soundtrack, y se pasaban prometiendo más material musical que nunca terminaban de grabar (algo parecido a lo que contó Stanley Kubrick cuando, luego de pedirle a Pink Floyd música para 2001, tuvo que terminar usando valses vieneses).

Finalmente en el film hay música de Jerry Garcia y sus Grateful Dead mezclada con los Youngbloods, los Rolling Stones y The Kaleidoscope, y el único tema de Floyd al que realmente se le da importancia en relación con las imágenes es una tema preexistente, al que sólo le cambiaron el nombre: “Come in Number 51, your Time is Up”, utilizado en la escena en la que todo explota como en un mal ácido; no es otra cosa que el viejo instrumental “Careful with that Axe Eugene”, uno de los puntos culminantes del Pink Floyd inmediatamente anterior a la salida del líder y fundador de la banda, Syd Barrett. La única canción realmente nueva es la excelente “Crumbling Land”.

En los créditos originales, la música de Zabriskie Point figura a cargo de Pink Floyd y Jerry Garcia. La insistencia de Antonioni por tener temas menos lentos tiene una buena evidencia en el muy interesante doble CD con outtakes recién editado por Sony en la Argentina (el mismo material circula desde hace años en distintas ediciones extranjeras, incluyendo una muy recomendable de Rhino Records). Como todo el segundo CD con material inédito está sólo a cargo de piezas de Pink Floyd y algunas variaciones en guitarra de Jerry Garcia, es una experiencia sonora mucho más coherente que el disco con los temas ya conocidos del film. Por otro lado, en defensa de Pink Floyd aparecen dos o tres temas realmente contundentes, como “Red Queen” y “Rain in the Country”, que perfectamente podrían haber dejado por satisfecho al director italiano.

A diferencia de Blow Up, Zabriskie Point fue un estrepitoso fracaso comercial. Costó 7 millones de dólares y apenas llegó a recaudar menos de un millón, eliminando todo interés posterior de Antonioni en nada que tuviera algo que ver con el rock o el flower power. De hecho no pudo volver a filmar hasta la excelente El pasajero, con Jack Nicholson, de 1975.

Como síntesis general del intento fallido de Antonioni de intelectualizar el hippismo, basta este fragmento de la crítica de la época publicada en Chicago Sun Times por Roger Ebert: “Esta es una película tan estúpida, llena de referencias a una ideología que no comprende, que directamente da pena. Antonioni intentó hacer una obra seria, pero el resultado no llega a tener la profundidad de una película de fiesta playera”.

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