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martes, 16 de febrero de 2010

HELEN MERRILL: una de las grandes voces blancas del jazz




La cantante, Helen Merrill (New York, 1930), es una de las grandes voces blancas del jazz. Su estilo siempre ha estado exento de ornamentas y vibratos adicionales y su canto es un homenaje a la desnudez vocal. Con un registro pequeño en comparación con sus colegas, su especialidad es la balada. Nunca fue una cantante de bigband, ni cultivaba el arte del scat,
pero en los tiempos lentos es toda una autentica especialista.





De origen yugoeslavo, Jelena Ana Milcactic, verdadero nombre de Helen Merrill, consiguió con su primer álbum (Helen Merrill, Emarcy 1954) llegar a lo mas alto del jazz vocal. Con el mismo acompañamiento instrumental que había tenido días antes la gran Sarah Vaughan -Con Clifford Brown, a la trompeta como principal solista- tuvo la virtud de grabar un disco original, intimista, inteligente y con una voz prodigiosa. Clifford Brown, estaba en el momento álgido de su carrera y eso lo agradece el disco. Su debut como profesional tuvo lugar con la orquesta de Reggie Childs con quien estuvo de vocalista entre 1946 y 1947. Después vino el disco de su debut con Clifford Brown ya citado y a continuación varios mas para el sello Emarcy -una casa discográfica, filial de la Mercury que se especializó en grabar a cantantes- algunos de ellos también excelentes como el grabado en 1956 titulado: "Dream of You" y que cuenta con la extraordinaria aportación en los arreglos del maestro Gil Evans, ya famoso por su participación fundamental en el Noneto Capitol, y que por vez primera se decidía a trabajar exhaustivamente con una cantante. Los cincuenta y los sesenta vieron como la cantante, que seguía teniendo una naturalidad apoteósica y una dicción matizada, dejó algunos discos salteados para varios sellos: Verve, Milestone o Landmark.

Su estancia en Europa y en Japón- donde vivió entre 1967 y 1972- contribuyó a su renacimiento artístico en el país nipón, y en Europa tuvo que esperar a que en 1984 publicara el disco "No Tears, No Godbyes" (OWL) junto al pianista, Gordon Beck y mas tarde el magnifico "Music Makers" con Steve Lacy y Grapelli en 1986 para que el publico francés la redescubriera. Antes, en 1967, había grabado para Milestone una serie de discos con el extraordinario pianista, Dick Katz -su acompañante y director musical, antes de instalarse en Japón- que aportaron nuevos horizontes a su voz humeante. Dos discos dejaron testimonio de aquella feliz etapa: "The Feeling is Mutual" un disco admirable, y "A Shade of Difference" (1968) algo mas desigual pero con una magnifica versión de "Lonely Woman" la obra maestra que compuso Ornette Coleman.

En 1987, treinta años después de la primera colaboración con Gil Evans, cantante y arreglista se juntan de nuevo para grabar "Collaboration" (Emarcy) una reedición con los mismos temas y arreglos de la primera ocasión. En 1989 llegó la esperada cita con Stan Getz, uno de sus músicos preferidos "Just Friends" (Emarcy) aunque ya su voz no era la misma y anunciaba la cercanía del retiro. Su obra postrera mas importante, es el álbum que ella misma se retrata. Esa autobiografía musical titulada "Jelena Ana Milcactic a. k. a. Helen Merrill" (Gitanes, 18 abril de 2000) es además de un gran disco, una especie de tributo a su magnifica carrera como cantante de jazz.


Una de las cantantes de jazz más distintivas que haya habido nunca, Helen Merrill comenzó a cantar profesionalmente hace 60 años,
cuando su cálida voz se sumó a la Reggie Childs Orchestra en 1946. Pero ese fue sólo el comienzo de una larga y vívida historia que llevaría a la talentosa y joven hija de inmigrantes croatas a hacer historia en el jazz grabando con el trompetista Clifford Brown y el arreglador y director Gil Evans en los 50. Una historia que incluye la oportunidad de compartir el escenario con luminarias como Charlie Parker, Miles Davis y Bud Powell, de cantar con el pianista Earl Hines y de vivir en diferentes países, de Italia a Japón. ¿Suficiente para alguien que quiere saber más acerca de esta gran señora de la canción? Bueno, entonces siga leyendo...

All About Jazz: Mirando hacia atrás, de esos 60 años de tantas canciones, discos (más de cuarenta), de importantes compañeros musicales y de shows por todo el mundo, ¿cuál es el balance de su carrera?

Helen Merrill: Tengo una personalidad que siente que cada día es el comienzo de algo nuevo y, entonces, el balance de mi carrera siempre está cargado de posibilidades, tanto negativas como positivas. No soy buena para ocuparme de mi carrera, que me mantiene en una suerte de limbo.




















AAJ: Después de todos estos años, ¿hay todavía algún país donde nunca haya estado y donde le gustaría cantar?

HM: He soñado con China desde que era muy niña. Leí tantos libros sobre ese país cuando era una niña. Incluso grabé una canción china. Me parece que mi acento no fue muy bueno.

AAJ: Bueno, volvamos hacia atrás en el tiempo. Usted comenzó su carrera en el 845 Club, en el Bronx, cuando todavía estaba en el colegio secundario. ¿Cuándo se dio cuenta por primera vez de que quería ser una cantante? ¿Fue muy importante ese club en su carrera?

HM: Siempre supe que sería una cantante, desde muy joven. Además, era más que pensar que cantar me abriría al mundo, que lo hizo. El 845 Club fue muy importante porque confirmó mi talento. Bud Powell era el pianista, Kenny Clarke el baterista y había montones de solistas, todos muy bien conocidos en el mundo de la música.

AAJ: Era el final de la era Big Band, pero usted sí cantó con la Reggie Childs Orchestra entre 1946 y 1947. ¿Qué aprendió de esa experiencia, qué pudo usar luego en el contexto de un pequeño grupo?

HM: Todo lo relacionado con interpretar música era excitante para mí. Aprendí a cantar con una banda, lo cual no fue difícil. Tuve que suplicarle a mi padre que me permitiera viajar con la banda, lo que hizo tras muchísima persuasión de mi parte.
























AAJ: ¿Cómo y de qué manera Jelena Ana Milcetic se transformó en Helen Merrill? ¿Hay algo importante que rodeara la elección de su nombre artístico?

HM: Ahora siento que el nombre Merrill fue un gran error. Pero en aquellos días todos cambiaban sus nombres, y yo también. Fue en un momento de chiquilinada, mi amiga tenía un novio con ese nombre y me sonaba tan bien en aquel momento... Muy americano.

AAJ: ¿A qué cantantes estaba escuchando cuando comenzó su carrera? ¿Tenía algún ídolo a quien quisiese emular?

HM: Nunca tuve a un/a cantante como ídolo. Escuchaba a muchos músicos y mis ídolos fueron Ben Webster, Lester Young, Johnny Hodges. Esas personas sabían las letras de las canciones e interpretaban la música con el significado de las canciones en su mente, añadiéndole sus propios sentimientos especiales. Mi madre fue mi verdadera influencia. Ella sentía la música desde un lugar muy espiritual. Un lugar privado que era totalmente propio. Ese tipo de música no puede tener maestros. Venía de su lugar natal, que era la isla de KRK en Croacia. A partir de eso, permití que mis propias experiencias guiaran mi interpretación de la música. No creo que el arte deba emular, o que debamos estar buscando clones. Aprendemos los unos de los otros y, a partir de eso, continuamos nuestro propio viaje.

AAJ: A veces a Ud. se la ha visto como una mezcla de la intensidad voladora de June Christy y de la flexibilidad de Sarah Vaughan. ¿Concuerda en algún sentido con esa comparación?

HM: Sarah fue fabulosa y fue mi favorita. Su voz era un instrumento musical y su don era enorme. Mi atención estaba en los instrumentistas. Me sorprende que me compare con otras maravillosas cantantes pero yo he sido siempre yo misma. Siempre corriendo muchísimos riesgos...



















AAJ: Su primer álbum, Helen Merrill (Emarcy, 1954), tuvo un invitado muy especial: Clifford Brown, y así también lo era su arreglador y productor, Quincy Jones. ¿Qué recuerdos tiene de esa grabación? ¿Las canciones se grabaron con todos los músicos tocando juntos o hubo mezclas?

HM: Mi grabación con Clifford fue un hecho muy natural. Sin ensayos, sin reuniones. Clifford era tímido, y yo también. Estábamos en la misma habitación y Quincy escribió los arreglos e hizo que todos nos sintiéramos como una familia. Quincy de hecho nos reunió a Clifford y a mí. Siempre tuvo una habilidad mística para reunir a las personas adecuadas. Creo que Clifford juega su mejor parte emocional en nuestro disco.

AAJ: Después de Helen Merrill, Ud. grabó Dream of You (Emarcy, 1956), con Gil Evans, lo que ayudó a sacarlo de su retiro y trabajar luego con Miles Davis. ¿Quién eligió a Gil? ¿Fue decisión suya?

HM: Fue mi decisión y el productor Bob Shad estaba horrorizado porque Gil era famoso por usar muchísimas horas de grabación. Aun así, yo seguía queriendo a Gil y él nunca olvidó mi lealtad hacia él. Él era un tesoro viviente y todos nosotros lo amábamos. Miles y Gil tuvieron una relación de mucha protección. Creo que él lo veía a Gil como una súper figura paterna. Sí, yo le conté a Miles de mi grabación y él simplemente dijo: “Creo que voy a llamarlo a Gil y a grabar de nuevo con él...”

AAJ: Aunque el disco con Clifford Brown fue bastante importante, hay quienes dicen que este “resalta mejor su expresivo talento vocal” y, treinta años después, usted trabajó nuevamente con él en Collaboration (Emarcy, 1987), que es considerado como uno de sus mejores discos. ¿Qué tan diferente fue esta experiencia de la primera?

HM: Kyoshi Koyama fue mi productor en ese álbum con Gil, y Gil aceptó la propuesta. Gil era un autor muy cuidadoso y muy, muy lento. No estaba bien en aquel momento y entonces decidimos rehacer lo viejo y agregar “Summertime.”

AAJ: Hablando de colaboraciones, en 1989 usted grabó Just Friends (Emarcy, 1989), un hermoso disco con Stan Getz, donde ustedes compatibilizaron tan perfectamente, estando a la vez relajados y en ritmo. ¿Cómo se dio esa oportunidad de grabar juntos?

HM: Stan y yo éramos viejos amigos. Trabajamos juntos en Escandinavia por mucho tiempo.

AAJ: ¿Por qué se mudó a Italia, Europa, a finales de los 50? ¿Estaba teniendo problemas para encontrar trabajo en los Estados Unidos?

HM: Siempre hubo problemas para los artistas del jazz en los Estados Unidos, pero mi motivo fue más bien un lugar común. Estaba escapándome de un romance muy malo. Me fui a Inglaterra con el crítico de jazz Leonard Feather para cantar en la BBC con Dudley Moore (que era un pianista muy bueno), y de allí a Bélgica y el Festival Comblain. Allí me encontré con el pianista Romano Mussolini, quien me invitó a cantar con él y con sus varios grupos. Tuve bastante éxito allí haciendo festivales, TV e incluso música para películas. Estando allí me invitó el Hot Club of Japan para cantar en aquel país. Eso fue en 1960.




















AAJ: ¿Cómo fue esa experiencia?

HM: Fue una experiencia fantástica. Fue como un sueño. Yo no fui a vivir a Japón, fui allí para trabajar. A finales de los 60 conocí allí a un caballero con quien me casé. Él estaba a cargo de la UPI para toda Asia. Fueron días excitantes, de muchos viajes, pero de alguna manera yo me veía forzada a interrumpir mi carrera.

AAJ: ¿Realmente esperaba Ud. hacerse tan popular en Japón, como afortunadamente resultó?

HM: La fortuna tiene poco que ver con esto. Yo trabajé muy duro y por muy poco dinero. Mi música me hizo popular con el público y con los músicos, como ocurrió también en Italia y en Francia. Japón es un país de gustos e intereses diversificados. Hay un grupo leal de seguidores del jazz y ellos siguen siendo leales. Mi popularidad, de largo tiempo, tiene que ver en parte con mi sincero interés en aquel país y en su cultura, y en parte, como diría el pianista Roland Hanna, “Tú tienes una mágica manera de tocar el corazón de la gente”. De modo que aun cuando canto en inglés, no parece importar. Lo mismo en Francia.

AAJ: Japón siempre ha sido un mercado muy importante para el jazz y para los músicos del jazz. Habiendo vivido y grabado allí, ¿cómo explica Ud. este fenómeno?

HM: Las personas japonesas tienen muchos intereses y son ávidos en sus hobbies. Cuando fui a Japón por primera vez, me encontré con algunos de los mejores músicos, del jazz y de música clásica y del pop. Los músicos clásicos como Tortu Takemitsu, Seiji Ozawa y otros, ya tenían un gran conocimiento de la música clásica occidental. Los músicos jóvenes del jazz estaban muy ávidos de aprender y yo traté de impartir cuanto conocimiento yo tuviera. Hoy, los músicos japoneses de jazz han alcanzado un nivel muy alto. También tienen un gusto muy sofisticado para seleccionar la música y los músicos, de modo que continúan disfrutando del jazz.

AAJ: ¿Por qué decidió regresar a los Estados Unidos en los 70?

HM: Como dije, mi carrera en Japón es como que se había terminado cuando me casé. Así, el hecho de que yo viviera allí era para los japoneses más como un enigma que una ventaja. Volví a los Estados Unidos porque así lo hizo mi esposo.

AAJ: De vuelta a su hogar usted grabó dos álbumes muy exitosos con el pianista Dick Katz y con músicos como Thad Jones, Gary Bartz, Jim Hall, Ron Carter y Elvin Jones: The Feeling is Mutual (Milestone, 1967) y A Shade of Difference (Landmark, 1968). ¿Cuán importantes fueron en su carrera?

HM: Las grabaciones que hice con Dick Katz siguen siendo frescas y bastante maravillosas. No lo digo por mí, sino que sólo el calibre de los músicos en aquellas sesiones podía crear una música sorprendente. Dick fue y es un arreglador interesante y su música suena muy contemporánea. La grabación fue en vivo y tiene un sonido que es sorprendentemente bueno.

AAJ: En 1976 Ud. grabó con John Lewis, un álbum principalmente de duetos. Luego en los 80 grabó de nuevo en dueto con Gordon Beck (1984) y con Ron Carter (1987). ¿Es desafiante y gratificante cantar en ese contexto?

HM: Puede ser muy gratificante cantar en dueto pero el espíritu tiene que ser el correcto y ser interesante el diálogo. Las grabaciones que hice con Gordon fueron un gran éxito en Francia. Hicimos muchos conciertos en Francia y vivimos algunos momentos mágicos.






















AAJ: Tenemos que hablar sobre Brownie (Polygram, 1995). Además de ser un gran disco, es asimismo un homenaje a Clifford Brown 40 años después del encuentro de ustedes en un estudio de grabación. Todo comenzó con un homenaje por el 35to. aniversario de la muerte de él, pero llevó dos años entrar finalmente a un estudio y grabarlo. ¿Por qué?

HM: Un disco homenaje, que es muy personal para uno mismo, nunca puede ser como uno siente que debería ser. Así fue siempre respecto de mis discos en homenaje. Usted de repente confronta lo enorme de su responsabilidad de representar a estas personas muy especiales. Llevó mucho tiempo mi CD Brownie a causa de mi gran respeto por Clifford y por su hermosa esposa Larue. Escribí la letra de “Your Eyes” para Larue y ella me envió la carta más conmovedora y hermosa, sobre su reacción ante mi letra. El otro caso fue tratar de interpretar las vidas de mis padres: una misión imposible. Cuando mi madre cantaba, siempre había un mensaje subyacente que era el secreto de ella. Aprendí que los espacios y la imaginación del que escucha eran tan importantes como la persona que envía el mensaje. Hay versos en “I'll Take You Home Again Kathleen” que al día de hoy me emocionan profundamente: “Las rosas todas han abandonado tus mejillas, yo las miré desvanecerse y morir... tu voz es tan triste cada vez que hablas, las lágrimas detrás de tus ojos amantes... Oh te llevaré a tu casa Kathleen, adonde tu corazón no sienta pena...”, etc. Estaba claro para mí que mi madre estaba cantando sobre sí misma. Mi madre extrañaba su patria y a su familia allí.

AAJ: ¿Quién, entre la nueva generación de trompetistas, puede continuar mejor la voz de Clifford?

HM: Bueno, nadie de quien yo sepa personalmente. Tom Harrell en sus mejores ocasiones es maravilloso. Hay muchos trompetistas muy buenos.

AAJ: A propósito, ¿habitualmente escucha usted sus discos en su casa?

HM: No, no escucho demasiado mis discos pero cuando lo hago, es como escuchar a una extraña y generalmente me sorprende qué buenas pueden ser algunas de esas grabaciones.

AAJ: ¿Qué escucha últimamente?

HM: Estoy buscando nuevo material para mi próximo CD y estoy escuchando música de todas las clases para inspirarme. Hasta ahora tengo un par de canciones que me gustan.

AAJ: ¿Tiene cantantes favoritas entre la nueva generación de cantantes mujeres de jazz?

HM: No tengo cantantes favoritas, pero a veces escucho alguna interpretación que me emociona muy profundamente. Amo a Shirley Horn, principalmente la de antes de que se hiciera más popular. Su música es hermosa y la extraño muchísimo. Cantantes de la nueva generación... bueno, no he estado escuchando pero comenzaré a hacerlo.

AAJ: ¿Cuál piensa que será su legado en el jazz?

HM: Mi legado, bueno… He tratado de hacer música interesante toda mi vida, he tenido el honor de trabajar con grandes músicos. Personas por las que siento el mayor de los respetos. Encuentro inspirador trabajar con músicos creativos. A diferencia de muchísimos cantantes, yo prefiero transformarme en una voz dentro de la música, más que tener un acompañamiento.

AAJ: Si pudiera comenzar todo de nuevo, ¿todavía querría ser una cantante de jazz?

HM: Sería una cantante de jazz, sí, a causa de mi necesidad de interactuar con los músicos. No es una vida fácil y no la recomendaría. No obstante, se hace amigos de toda la vida y eso es divertido.





















AAJ: De todos los músicos de jazz con los que ha tocado y grabado, ¿cuáles la impresionaron más?

HM: Hay tantos músicos que me han impresionado… Trabajar con Bill Evans, Gil Evans, Clifford Brown, George Mraz, Torrie Zito, Elvin Jones, Masahiko Satoh, Masaaki Kikuchi, Ennio Morricone, Dick Katz., Thad Jones, Oscar Pettiford... hay tantos. Todos tienen sentimientos muy profundos, sensibilidad y un modo original de expresar la música. Casi todos los músicos con los que he grabado son fabulosos instrumentistas.

AAJ: ¿Qué es el jazz para usted? ¿Qué le puede dar a la gente, a saber, a la gente joven?

HM: El jazz permite la expresión de sentimientos que pueden ser universales en la naturaleza. Puede ser profundamente triste o muy divertido. La parte que no es accesible para todos los artistas es la capacidad de proyectar esos sentimientos para quienes te están escuchando. Los jóvenes tienen una gran necesidad de expresar sentimientos y yo pienso que el jazz, desde el blues hasta el de vanguardia, puede ser un modo interesante de encontrar aquello que los haga ser sensibles.

AAJ: ¿Cómo piensa que cambiará el jazz en este nuevo siglo?

HM: Pienso que la world music está cambiando rápidamente el jazz, y podemos esperar maravillosos nuevos sonidos provenientes de todo el mundo que afectarán a nuestra música. También encuentro que el jazz es una forma maravillosa de diplomacia. La libertad en nuestra música es universal y atractiva para los jóvenes.

AAJ: ¿Todavía va a clubes y a shows de jazz?

HM: Sí, voy a clubes de jazz cuando hay algo interesante. Recién estoy regresando de una gira de conciertos en Japón con George Mraz, Ted Rosenthal, Bryan Lynch y Terry Clarke. Tuvimos una gran gira y nos divertimos muchísimo.

AAJ: Hablando sobre la Gran Manzana, ¿cómo está viviendo esta New York post 11 de septiembre?

HM: Los neoyorquinos somos personas muy resilientes… Estamos bien y deseando que el mañana mantenga la paz para las futuras generaciones. La terrible imagen de dos jóvenes tomándose de las manos y saltando de un edificio en llamas sigue estando por siempre en mi mente.

AAJ: El lado humano de Helen Merrill no es tan conocido como el artístico. A esta altura de su vida y de su experiencia, ¿qué tiene para decirle al mundo?

HM: Mi vida siempre ha estado ricamente cargada de curiosidad y de amor por la humanidad. Siempre he sido una viajera en mi mente y continúo siéndolo. La mejor manera de permanecer joven es continuar trabajando. No abandonar nunca tus sueños.


-fragmentos de una larga entrevista de All About Jazz.
Extraido de: musicacion.blogspot.com




Helen Merrill sings "I'm A Fool To Want You" live in Japan, at Club Byrd. Piano- Torrie Zito, Drums- Terry Clark, bass- Ned Mahn.

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