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lunes, 13 de febrero de 2012

Whitney Houston, otra estrella rota.



 La cantante, que ganó seis «Grammy» y arrasó con la banda sonora de «El guardaespaldas», fue encontrada muerta en un hotel de Beverly Hills tras años de adicciones
 



Tenía 48 años, una voz rota, una hija, un ex marido maltratador y una seria adicción a las drogas. Whitney Houston, la prodigiosa cantante que ganó seis premios «Grammy», la inolvidable intérprete de la canción de Dolly Parton «Will always love you» de la película «El guardaespaldas» -14 semanas en el número uno de la lista Billboard y el más vendido en la historia por una intérprete femenina-, fue encontrada muerta en la madrugada de ayer en la bañera de su habitación en el hotel Beverly Hilton de Beverly Hills (Los Ángeles). Los intentos de reanimarla fracasaron. Según el teniente de la Policía Mark Rosen, «no había signos evidentes de criminalidad» y se investigan las causas de su muerte.

La cantante tenía pensado acudir a la fiesta que había organizado en el citado hotel el productor musical Clive Davis, un evento que reúne a muchas estrellas de la canción y que se celebra la víspera de la gala de entrega de los premios «Grammy», la pasada madrugada, en la que muy probablemente Houston fue homenajeada. Su madre, Cissy Houston, dijo que había hablado con ella minutos antes de que fuera hallada inerme en su cuarto y que no había percibido nada anormal.

Whitney Houston llevaba años luchando con su adicción a las drogas que coincidió, en el tiempo, con su matrimonio con el rapero Bobby Brown, con quien tuvo una hija y del que se divorció en 2007.

Tras un nuevo ingreso el pasado mes de mayo en una clínica de rehabilitación -ya había estado en otras dos ocasiones, en los años 2004 y 2005-, Whitney Houston preparaba otro retorno. Confiaba mucho en la película que había rodado, «Sparkle», que se estrenará en los cines de Estados Unidos el próximo 17 de agosto, en la que aparecerán las últimas canciones grabadas por ella. Una de ellas la canta frente a la cámara y la otra aparece durante los títulos de crédito, según confirmó el estudio Sony Pictures.



Houston llevaba la música en los genes. Era hija de la cantante de góspel Cissy Houston; sobrina de Dionne Warwick, una de las grandes damas del soul y del pop en Estados Unidos, y ahijada de la gran Aretha Franklin. Comenzó a cantar de niña, en la iglesia baptista. Publicó su primer disco en 1985, con la compañía Arista, con la que permanecería hasta sus últimos trabajos.

El álbum, que incluía canciones tan famosas como «How will I know», llegó al número uno de la lista Billboard y vendió 13 millones de copias. Su segundo disco, «Whitney», la consolidó, y la consagración definitiva le llegó con la película «El guardaespaldas», que protagonizó junto a Kevin Kostner en el año 1992.

Su matrimonio dio un giro trágico y desgraciado a su vida. En 1997, se publicó una fotografía suya con un vendaje en la cara. Oficialmente, se dijo que había sufrido un accidente doméstico en el yate que compartía con su marido por aguas de Capri. Entonces tenía 34 años.

Junto a Denzel Washington interpretó «La mujer del predicador», en un intento de repetir el éxito de «El guardaespaldas». En 2000 fue detenida en Houston por posesión de marihuana. Ese mismo año, el compositor Burt Bacharat prescindió de ella para la gala de los premios «Oscar» por sus fallos de voz y su carácter.

Un año después, su hermano Michael también era arrestado por tenencia de drogas. Incluso su todavía marido, Bobby Brown, pasó por el hospital al desvanecerse durante una grabación. Por aquel entonces, la cantante ya había reconocido tener un problema con las drogas.

En 2001, su actuación en un concierto homenaje a Michael Jackson en el Madison Square Garden de Nueva York mostró a una mujer delgada, nerviosa y sin voz. Su disco «Just Whitney» (2002) fue un fracaso al vender sólo 200.000 copias.

En 2009, tras sus ingresos para rehabilitarse y su divorcio, presentó un nuevo álbum, «I look to you», pero la voz le seguía fallando, como pudo verse en la gira internacional de 2010, en la que recibió duras críticas por sus actuaciones en Australia y Gran Bretaña.

En España, actuó dos veces en Madrid y una en Barcelona, en 1988 y 1993, respectivamente. En este último año tuvo que suspender su concierto en Barcelona por una intoxicación de ostras.

Actuó por última vez el pasado jueves, cuando ofreció un breve concierto en un escenario pequeño en Los Ángeles. Se llevó aplausos y vítores.

 Aquella niña de New Jersey que cantaba góspel

La atormentada vida sentimental y las drogas resquebrajaron una voz portentosa que comenzó a pulir en un coro de góspel infantil

Pie de foto
Reuters  Whitney Houston posa con su Grammy a la mejor vocalista de pop en 1988.
EFE/Redacción  Whitney Houston, la diva afroamericana de los años 80 y 90 fallecida en un hotel de Los Ángeles (EE. UU.) a los 48 años, fue una de las voces más cálidas y aterciopelada de la música, pero su atormentada vida sentimental y las drogas resquebrajaron ese don portentoso.

Nacida en Newark, New Jersey, el 9 de agosto de 1963, Whitney Houston alcanzó el éxito con "I wanna dance with somebody", pero fue su "I will always love you", la canción que irá siempre unida a ella. Fue el tema central de "El guardaespaldas" ("The Bodyguard"), la exitosa película que protagonizó junto a Kevin Costner.

Sofisticada, elegante y muy esbelta, fue la intérprete de rhythm and blues (R&B) que más discos vendió con su potente, y a la vez, sensual voz, con la que interpretó desde soul, gospel, funky y blues, lo que la colocó desde mediados de los ochenta en lo más alto de la música y le valió ser galardonada con seis premios Grammy.

Su nombre fue recogido en el Libro Guinness de los Récords como el de la artista femenina más exitosa de todos los tiempos por haber vendido más de 140 millones de copias de sus álbumes.

La música la meció desde la cuna: su madre fue cantante de gospel y folk-blues y su padre dirigió un coro mixto de gospel; era sobrina de la cantante Dionne Warwick y pariente lejana de Aretha Franklin.

Una vida profesional luminosa que contrastaba con las sombras de su vida sentimental. Se casó el 18 de julio de 1992 con el cantante de "rap", Bobby Brown, con quien tuvo una hija (Bobby Kristina) el 4 de marzo de 1993, y de quien se separó tras catorce años de convivencia, en 2006, y se divorció un año después.

"Mi marido era mi droga", afirmó en septiembre de 2009 ante las cámaras de televisión tras confesar su calvario con las drogas y su anulación como persona durante su matrimonio con Brown.

Solo tenía 11 años cuando empezó a cantar gospel y espirituales negros en el coro que dirigía su madre en la iglesia baptista New Hope Baptist de Newark.

Hizo coros para artistas estadounidenses como Chaka Khan y Lou Rawls mientras trabajaba como modelo.

Sus fotos aparecieron en prestigiosas revistas de moda y consiguió el título a la Mejor Modelo Internacional de 1982.



Debut en 1983

Fue en 1983 cuando entró por todo lo alto en la industria discográfica: su primer disco, "Whitney Houston", le dio 40 discos de oro y de platino y fue siete veces consecutivas número uno.

De este álbum se extrajeron sencillos como "How will I know", "You give good love" o "Saving all my love for you". Por este álbum consiguió el "Grammy" a la mejor vocalista "pop" femenina" en 1986.

Su segundo LP, "Whitney", incluía el tema "I wanna dance with somebody" con el que ganó, en 1988, el Grammy a la mejor vocalista femenina de pop (1987). Además, consiguió varios premios "Emmy" y el título de "Artista del Año" de la revista "Billboard".

En diciembre de 1990 apareció su tercer álbum, "I'm your baby tonight", cuya gira fue suspendida por la Guerra del Golfo.

Y en 1992 estrenó "The Bodyguard", de cuya banda sonora se vendieron más 23 millones de copias y el famoso "I will always love you" fue el "single" más vendido en todos los tiempos, número uno durante 14 semanas en la "Billboard" y en las listas de 26 países. Recibió tres premios Grammy.

En 1993, Houston fue la protagonista de una nueva versión de la película "Ha nacido una estrella".

"My love is your love" salió en 1998; en el año 2000 obtuvo otro Grammy a la mejor interpretación femenina de R&B, por "It's not right but it's okay"; y en 2002 sacó su sexto disco de estudio, titulado "Just Whitney", además de un doble álbum de sus grandes éxitos por los 15 años de su carrera.

Reconoce su adicción


En 2002, tras meses de escándalos que eclipsaron el brillo de su carrera, Whitney se sinceró en televisión, en aquella ocasión junto a su marido. Reconoció su adicción a las drogas, que se sentía atraída por ellas y que confiaba en Dios para superar la tentación. Lo hizo una semana antes de que saliera "Just Whitney".

Fue reconocida con el primero de los premios Women's World Awards, por su carrera y por haber dejado su nombre impreso en la historia de la música.

En septiembre de 2009 publicó su séptimo disco de estudio, "I look to you", y cuya gira mundial para presentarlo fue un desastre.

Houston había completado recientemente el rodaje de "Sparkle", un filme del que se decía que podría devolverla al estrellato.

"Sparkle" se estrenará en los cines de Estados Unidos el 17 de agosto, según confirmó el estudio Sony Pictures.

Las últimas canciones grabadas por la artista aparecerán en ese filme. Una de ellas la canta frente a la cámara y la otra aparecerá durante los títulos de crédito, según la publicación Billboard.

WHITNEY HOUSTON O COMO IR DE ARETHA FRANKLIN A MARIAH CAREY

 

Houston, tenemos un problema

 


 Por Natali Schejtman


Justo ella, la cantante más premiada, apareció muerta en la habitación de un hotel a horas del comienzo de los premios Grammy, y dejando el tiempo de anticipación suficiente para que esta junta de la industria pesada musical regurgite una muerte trágica en la línea del show. El anfitrión, LL Cool J, puso cabizbajos a los músicos hiperlookeados para acompañar su plegaria. Pero luego, el verdadero homenaje-a-Whitney de los Grammy fue la performance de Jennifer Hudson, a quien Houston le entregó tres años antes el Grammy por disco R&B. Jennifer, ganadora de American Idol, cantó “I Will Always Love you”, mientras que de algún modo rozaba el complejo legado de Whitney Houston: un monumento al virtuosismo vocal que despierta pasión de fans desconsolados e interés en aquellos que ven en ella algo así como un punto de inflexión.
Su entorno desde los inicios estuvo marcado por la música: hija de la cantante Cissy Houston, prima de Dionne Warwick y ahijada de Aretha Franklin, dio sus primeros pasos en el coro de una iglesia en Newark. En los ‘80 y ‘90, su carrera fue ascendiendo, convirtiéndola en una diva y un éxito de mercado. Su voz impactante y esas notas alargadas le fueron dando un lugar privilegiado con sus particularidades. En un análisis muy iluminador sobre la relación de la cantante con la era post-derechos civiles y la cultura popular publicado en The Nation, la profesora de Inglés y Estudios Afroamericanos de la Universidad de Princeton, Daphne A. Brooks, expone que “Whitney no era Etta o Aretha, ciertamente tampoco era Diana Ross. Le faltaba la energía de alto octanaje de los shows de Tina Turner o el funk erótico de Chaka en la cima de la era Soul Train. Pero en muchos sentidos era la suma de todas estas artistas combinadas, rearregladas y reimaginadas para los ‘80 de Reagan y Bush”. Y agrega que Whitney Houston, tomando un poco de cada una, creó una heroína pop que el mundo antes no había visto: “El más reiterado de sus muchos logros como artista es quizá ser la primera mujer negra en tomar la virtuosidad técnica de sus habilidades aprendidas en la iglesia y trasponerlas exitosamente hacia los arreglos pop de Top 40 del industrial sello Arista previamente testeados en el mercado”. Whitney Houston ratificó un lugar de masividad para las cantantes negras y fomentó, según distintas voces, una nueva vía de visibilidad, si bien también fue acusada de falta de autenticidad por algunos críticos culturales negros. Incluso en una entrevista con Houston más o menos reciente, Oprah Winfrey le dijo: “Vos fuiste la primera princesa negra”, y mencionó una cita de LA Times en la que se la considera como un “tesoro nacional”. Es decir, algo más que mainstream.

Evidentemente, Whitney llegó a tener el mundo a sus pies, con canciones insignia y un hit que servía tanto para banda de sonido de una película con ribetes románticos-eróticos como para las promociones de una miniserie televisiva sobre un chico con síndrome de Down (así fue en la televisión argentina). Tal era su flexibilidad en sus años en la cima, en el centro, cantando en el Super Bowl de 1991 el himno nacional de Estados Unidos en plena Guerra del Golfo y convirtiendo su irrepetible versión en otro éxito de ventas.

Pero sus problemas de adicción no encajaban con Disney, ni con la imagen de una princesa. La cantante, que pasó por un matrimonio tormentoso con Bobby Brown, entró y salió de rehabilitación. Sus presentaciones, si bien con altibajos, distaban de ser lo que habían sido y su voz desilusionaba, seguramente a ella más que a nadie. Los medios se regodeaban en los efectos que causaban algunas de estas apariciones en público, incluso aquellas que eran vendidas como “el regreso de Whitney Houston después de la terapia”. Su último disco de estudio, lanzado al borde de 2009, tiene algunas menciones a la propia fuerza y a la oscuridad de su situación, fiel a esa recurrencia –más y menos sutil– de producir discos que “procesen” los eventos traumáticos de las estrellas, como fue en su momento Black Out, el disco del período derrapado de Britney Spears.

Ahora es la industria mediática la que revuelve esta miel agria: ya hay fotos que recrean “los últimos minutos” de Houston y hasta una periodista que quiso encontrar un posible culpable, a tal punto que el conductor de CNN que la escuchaba desde el piso despegó a la cadena de esos comentarios.
Whitney Houston triunfó con una voz inverosímil y una adaptación particular a lo largo de las décadas. Es un icono de esos cuya lectura ilumina algo más grande que su figura. Al igual que Michael Jackson, murió desoladamente. Sus vínculos con Michael son varios: ambas figuras record, saltaron más allá de las barreras que pudo suponer alguna vez el color de piel y cualquier otra, pero murieron lejos de la cresta y dejando como estela el indicio de un sufrimiento profundo. La muerte de Whitney también podría alinearse con la de tantas estrellas apagadas por el descontrol sobre su propia vida, ese que el showbiz extrema para contraponer a los nuevos tratamientos de belleza y múltiples ejercicios y dietas macrobióticas que realizan las figuras en su plenitud. La foto del actor corriendo por Beverly Hills vs. la de la estrella demacrada en la oscuridad de un boliche top.

En los mismos Grammy en que la cantante Melanie Fiona, hija de guayaneses, bendijo a Houston al dicho de “no estaría acá parada si no fuera por vos”, los padres de Amy Winehouse subieron a recibir un premio que le correspondía a su hija, muerta a los 27 años por ingesta excesiva de alcohol. Ahora, con Whitney Houston, una historia más se agrega a la lista de mujeres que no pudieron sobrevivir a pesar de una voz genial.

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