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lunes, 28 de noviembre de 2011

FREDDIE MERCURY: A 20 AÑOS DE SU MUERTE.




A 20 años de su muerte El líder de Queen murió a los 45 años, pero su figura y sus canciones continúan vivas. Un repaso de su vida y su obra. Las impresiones de un periodista argentino que lo entrevistó.
24.11.2011

 Por Sandra Commisso

Alcanza con vislumbrar apenas una silueta para identificarlo. La de Freddie Mercury es de esas imágenes que no tienen igual: con capa y corona de piedras precisosas en pose de “reina”, con el puño en alto y los pies separados, con esa musculosa blanca y su bigote de otra época. Lo mismo pasa con su increíble voz, de un registro casi lírico inabarcable e inalcanzable, no sólo para otros cantantes de rock sino para los de otros géneros también. A 20 años de su muerte, la estampa y la voz de Mercury siguen siendo únicas. En sus 45 años de vida vivió con la intensidad de varias existencias y dejó su identidad marcada a fuego en el show bussiness.
C uriosamente, quien hizo famoso el mote de Reina ( queen ) no había nacido en Gran Bretaña sino en la isla de Zanzíbar, en pleno Océano Indico (antiguo portectorado británico, hoy parte de Tanzania), el 5 de septiembre de 1946. Esa geografía exótica, a medio camino entre Africa y la India, le marcó el carácter desde muy niño, cuando aún se llamaba Farrokh Bulsara. De ascendencia persa, Mercury fue de esas personas que se inventan a sí mismas. Fue él quien impuso el nombre del grupo (Queen) que formó junto a Brian May, John Deacon y Roger Taylor y fue él quien forjó la impronta visual que marcó una época del rock. Su carisma lo desplegaba por igual frente a miles de personas en los estadios y en la intimidad junto a sus amigos, quienes lo recuerdan como a alguien incansable para la diversión, y muy generoso.
A los 8 años, sus padres lo enviaron a estudiar a la India, de donde eran originarios. En Bombay vivió con su abuela y su tía, y aprendió a tocar el piano y la guitarra. Su familia practicaba la religión zoroástrica y él nunca renegó de sus orígenes. Sus rasgos asiáticos le daban el toque naturalmente exótico que toda estrella de rock puede pretender. Antes de cumplir los 20 años se mudó a Londres y allí su vida cambió radicalmente: además de estudiar diseño gráfico, vender ropa y tocar en algunas bandas, decidió cambiar su nombre.
Nacía Freddie Mercury, nacía Queen, nacía la leyenda.
Por entonces también apareció una de las personas más importantes de su vida: Mary Austin. Esta mujer, de familia humilde, fue su esposa durante seis años, y cuando Freddie descubrió y asumió plenamente su homosexualidad, la relación se transformó, pero mantuvo el cariño y el respeto por el resto de sus vidas. Tanto que él fue padrino, años después, de uno de los hijos de Mary con su nueva pareja. Freddie declaró que Austin era su mejor amiga y una de las pocas personas que estuvieron a su lado en sus últimos momentos. Ella fue la primera en enterarse de que Freddie padecía VIH y en su testamento, el músico le dejó la mitad de su fortuna, incluso Garden Lodge, la lujosa mansión que Mercury tenía en el exclusivo barrio londinense de Kensington, repleta de muebles antiguos, pinturas originales y rodeada de un jardín japonés.
El resto fue legado para su compañero de muchos años, Jim Hut-ton, sus padres, su hermana, su ayudante personal, su cocinero y su chofer y guardaespaldas. A mediados de los ‘80 encontró el amor en su nueva pareja, el peluquero Hut- ton, con quien vivió hasta su muerte, pero en el apogeo y gloria de su reinado como rey del rock. Freddie transitó muchos de los excesos que, años después, colaborarían en su fatal desenlace. Los más allegados al músico decían que hubo épocas, principalmente durante las giras, en las que Freddie no pasaba dos noches seguidas con el mismo amante, frecuentando clubes y fiestas gays donde la promiscuidad era lo más común. Sin embargo, él declaraba que toda la extravagancia y extroversión que mostraba en el escenario, menguaban cuando se encontraba en la intimidad. Por eso, declaró públicamente en una carta que padecía sida, recién un día antes de morir. Así, terminó con todas las especulaciones sobre su salud que habían rondado por meses. Unos años antes, Mercury vio avecinarse la tragedia cuando dos amigos suyos, ex amantes, murieron de sida. Entonces, la enfermedad era mala palabra, no sólo por sus consecuencias fatales sino por la estigmatización social que implicaba.
Rapsodia Bohemia , Somebody to Love , Don’t Stop Me Now , Crazy Little Thing Called Love , We Will Rock You y We Are the Champions son algunas de las decenas de canciones que fueron éxito en el mundo. Mercury, junto a Queen, vendió unos 300 millones de álbumes en todo el planeta. La mayor parte de esos temas ya son parte de la historia grande del rock.
M ercury consiguió lo que pocos logran: trascender el espacio del rock y volverse universal. Y eso lo llevó a ser elegido, por ejemplo, para grabar (antes de su muerte) el himno de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 junto a Montserrat Caballé. Después de su muerte, Mercury fue votado en varias encuestas como uno de los mejores cantantes populares de la historia. En 2006, la revista Time Asia lo nombró como uno de los asiáticos más influyentes de los últimos 60 años. En 2010, una encuesta del diario británico The Sun lo ubicó como el Máximo dios del rock, lo que indica, como en su himno de despedida ( Show Must Go On ) que realmente Mercury nunca se fue (Paul Rodgers lo reemplazó como pudo años atrás, pero no era el mismo Queen).
La madrugada del 24 de noviembre de 1991, después de haber sufrido tremendos dolores, casi sin poder ver ni moverse solo, Freddie murió en su casa, en su habitación pintada de amarillo y rodeado de sus afectos más cercanos.

 

 
 El Freddie que yo conocí

 Por Juan Manuel Cibeira PERIODISTA
 

Conocí a Freddie Mercury en circunstancias excepcionales. Fue en Nueva Orleáns, el 31 de octubre de 1978, noche de Halloween. Llegué allí como periodista de “Pelo”, y uno más de los 80 llegados de Europa, América latina y Japón para el lanzamiento internacional del álbum “Jazz”.  Esa noche comenzó con un demoledor concierto de Queen en el auditorio Cívico de la ciudad, tercer show de su gira norteamericana.  Luego, regresamos al hotel Fairmont, donde junto a 400 invitados exclusivos compartimos la fiesta de los excesos más grande del rock, bautizada “Noche de Sábado en Sodoma”. Alguien del sello discográfico nos presentó a  Brian May y a Freddie.
Cálido y locuaz, May contrastaba con la parquedad de un Mercury demasiado reticente al contacto con la gente, apenas disimulado por su británica educación. Al día siguiente hubo un nuevo encuentro con la banda y los medios en Brennan’s, un clásico restaurante del barrio francés. Allí, pudimos tener un aparte con los cuatro Queen y Freddie se mostró más amable y dispuesto a pesar de que ya quedaba clara su aversión a la prensa.
 Años más tarde nos volvimos a encontrar durante la cobertura de la gira de Queen por Argentina. Freddie estaba fascinado con la popularidad de la banda y la locura que desataba en los fans locales, que los perseguían todo el tiempo.  Luego de uno de los shows en Vélez y ante el asedio del público, la banda debió salir del estadio encerrada en un celular, como se denominaba en esa época a los vehículos policiales para llevar detenidos. A pesar del hacinamiento y la incomodidad, la banda estaba divertida, especialmente Freddie que entre el ulular de las sirenas  gritaba: “¡Amo esto, parecemos putas llevadas a la cárcel después de una redada!”.
Fuera del escenario Freddie era una persona tímida y reservada, especialmente con los extraños. Una noche compartimos un asado íntimo con los músicos y sus familias en la quinta del presidente de Vélez, en cuyo estadio Queen actuaba. Durante la sobremesa comentó que admiraba a Maradona y que iba a salir a cantar con la camiseta de la selección argentina; le dijimos que el rock y el fútbol no eran compatibles en la Argentina de esos años justamente. Escuchó nuestros argumentos, pero insistió que la gente apreciaría ese gesto, y que en Europa el rock y el fútbol tenían mucho en común. Intentamos disuadirlo  argumentando que sería catastrófico. Luego de escuchar pacientemente nuestros comentarios, dijo que no cambiaría su decisión y, cortés pero terminante, dio por concluída la discusión. Se salió con la suya, y la audiencia simplemente deliró: fue una victoria aplastante… Volví a cruzarme con Queen en 1985, en el backstage del festival Rock In Rio, en Brasil. Freddie estaba irritado porque Queen había actuado después de Iron Maiden y el público les había tirado de todo al escenario. Lo recuerdo altivo, con esa mezcla de soberbia y educación tan británica. Y recuerdo una respuesta sobre su lugar en el mundo del rock: “No quiero ser una estrella, quiero ser una leyenda”.

 

“Rapsodia bohemia”: su gran obra


Rapsodia Bohemia (1975) no sólo es la obra maestra de Freddie Mercury (y de Queen), sino que representó un acontecimiento en la historia del pop cuando volvió sus casi 6 minutos de collage un hit radial. E incluso televisivo, antes de que MTV existiera. Y mientras existió, fue en realidad gracias a una escena casi capusottiana en la película Wayne’s World (1992) que el simple volvió a los charts. Y hoy, post-MTV, la versión caricaturesca de Los Muppets es uno de los clips más bajados de Internet. En fin, algo de su intensidad camp, que exaltaba la cursilería de los tres géneros que contenía (balada de piano, Hard Rock con solo, tics de ópera con nombres italianos), se fue reproduciendo grotescamente, tanto en el mundo de Wayne como en el de los muñecos.
Esa “parodia apasionada” es marca de fábrica de Mercury. Catálogo definitivo de sus posibilidades compositivas y vocales, la Rapsodia Bohemia podría desprender de sí, como a gajos propios, a Love of My Life y We are the Champions . Pero, sobre todo, la pieza es una muestra de la genialidad de su productor, Roy Thomas Baker, encargado de armar el rompecabezas: grabar las casi 200 tomas de voces y superponerlas, ensamblar las partes y, además, agregar efectos (filtros, paneos, cámaras). Aún podríamos discutir si Queen inventó la fórmula de Bohemian Rhapsody , cuando un año atrás, el dúo Sparks editó dos álbumes de canciones de “pópera” y, ese mismo 1975, los 10CC grabarían The original Soundtrack , que contenía la “mini-operetta” Une Nuit a Paris . Sin embargo, el dúctil dramatismo con que la Rapsodia... hilvana sus secciones es de una eficacia insuperable.
La transgresión, la culpa y la condena son ejes narrativos de la letra. Como el protagonista es un asesino que le pide piedad a su madre, no falta quien esgrima una interpretación edípica y hable del interior de un homosexual conflictuado. Quizá sea un antecedente el que aporte más claves: Liar , del debut Queen de 1973. Aquí también el personaje le ruega a su madre y pide ser absuelto ante el Padre por un pecado que cometió. Una escena de confesionario católico que los Pet Shop Boys recuperarían en It´s a Sin (87). Además, en Liar debuta un efecto que Queen toma prestado de una canción ajena llamada… Liar (1970) de Argent, que Three Dog Night hizo famosa: el relámpago coral. Se lo puede seguir en el “ah” de The March of the Black Queen (74), el “back” de Flick of the Wrist (74), el “bicycle” (78) de Bicycle Race (otro gran hit extravagante) y el “Flash” de Flash (Gordon) (80). Esa estocada de altas voces apelmazadas resume una aspiración de Queen: sublimar la fuerza del rock hasta dar con una potencia tan destilada que nunca podrá ser del todo pop (como Beach Boys), ni tampoco sucia y desprolija, ni siquiera en la pulsional Get Down, Make Love (77).




Homenajes

Suele ocurrir: los aniversarios redondos traen consigo homenajes varios. Ahora que se cumplen 40 años del nacimiento de Queen y 20 de la muerte de Freddie Mercury, hay novedades discográficas, cinematográficas y hasta teatrales. Este año, Universal reeditó, con bonus tracks y mejor sonido, los últimos cinco álbumes de la banda: The Works , A Kind of Magic , The Miracle , Innuendo y Made in Heaven . Además, se editó el tercer volumen de Queen: Deep Cuts , un compilado con temas poco difundidos, y el dvd Live at Wembley Stadium , con dos shows de 1986. Y el lunes aparecerá, en dvd y blu-ray, el documental Days of Our Lives , sobre la historia del grupo. Mientras, se está preparando la película sobre la vida de Mercury, con Sacha Baron Cohen ( Borat ) como protagonista, y Peter Morgan ( Frost/Nixon ) como director. También está en carpeta la segunda parte de We Will Rock You, el musical con canciones de Queen que se presenta desde 2002 en todo el mundo. Aquí tenemos en cartel a Freddie , el musical protagonizado por Hernán Piquín, que hoy hará una función especial en su honor.

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