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viernes, 13 de septiembre de 2013

THE ROLLING STONES: La historia de Brenda Jagger.





Julián Ruiz

A primeros de marzo de 1984, Michael Jackson tiene decidido no utilizar la voz de Freddie Mercury en 'State of shock'. Simplemente, Michael había visto como Freddie sacaba una aguja hipodérmica y se inyectaba heroína delante de sus narices. En el baño de su casa en Encino, donde habían grabado las maquetas. Por aquel tiempo, Walter Yetnikof, presidente de CBS/Sony, le sugiere a Michael que puede convencer a Mick Jagger para que cante con él, ya que los Rolling Stones han firmado un contrato de 28 millones de dólares con la compañía. Mick Jagger era mejor nombre publicitario que el de Freddie Mercury. Mick Jagger, harto de Keith Richards, pretende despegarse de los Rolling Stones e iniciar la construcción de su propia escalera hacia el paraíso de las estrellas. Está terminando su primer álbum en solitario, 'She's the boss'. Keith Richards se había pasado dos años llamando a Mick: Brenda, Brenda Jagger. El cantante ya no aguanta a su guitarrista. No lo puede ni ver. No lo quiere ver más.



Mick Jagger se cita con Michael Jackson por la tarde del 16 de abril de 1984 en un hotel de Nueva York. Jagger había tenido un día horrible. Por la mañana había estado en el juzgado para acabar los negocios con su viejo mánager Allan Klein. Pero tenía que cumplir su palabra: le había dicho que sí cantaría ese tema a Michael.

El 8 de mayo Jagger y Jackson se vuelven a encontrar en un estudio de Nueva York. Según la versión del ingeniero Bruce Swedien, la relación entre ellos fue distante, bastante fría. Pero a Swedien le impresionó que Jagger obedeciera sin rechistar a Michael y estuviera un par de horas haciendo escalas hasta calentar la voz. La participación de Mick no terminó hasta el día siguiente. En realidad, Michael se había cansado e irritado con la voz de Jagger, sabiendo que no había sido una buena elección. Meses más tarde, Michael le contaba a Quincy Jones que le había sorprendido muchísimo cómo desafinaba Mick Jagger. No podía entender como había llegado a poder ser una gran estrella.

El 28 de junio aparece el disco de The Jacksons con el dueto de Mick Jagger, 'State of shock'. Pasó bastante inadvertido. Mick y Michael no se volvieron a ver nunca.

Mick lo intenta

A continuación, 'She's the boss', el primer álbum en solitario de Jagger apareció y no, no fue un éxito, a pesar de los cinco millones de dólares que se gastó en promoción la CBS.

"Que se joda Brenda", dijo Keith Richards, que acababa de ser padre con Patti Hansen. Mick Jagger trató de provocar una cortina de humo con su actuación en el Live Aid, en Filadelfia, en 1985. Tocó con un grupo de músicos nuevos e hizo una interpretación del famoso 'State of shock' de Michael Jackson, pero con Tina Turner. Michael ni quiso aparecer con Mick, aunque se lo pidió personalmente Jagger. De aquello, lo más espectacular fue ver a bailar a Mick con Tina Turner en un par de interpretaciones geniales.

Keith Richards y Ronnie Wood, que también estaban allí, en Filadelfia, ni saludaron a 'Brenda'. Patéticamente, emborracharon a Bob Dylan y los tres hicieron el ridículo en el Live Aid.

Fue en Boston, en la penúltima gira de los Stones, donde Keith Richards me contó de donde había salido lo de Brenda. Me dijo que cuando pasaban mucho tiempo en París, a comienzos de los años 80, él vivía muy cerca de los estudio Pathe-Marconi. Al lado de su casa había una librería inglesa. En su escaparate había un libro donde ponía en grandes letras doradas: 'Brenda Jagger'. Desde ese preciso momento, Keith siempre se refería a Jagger como Brenda. Creo que Keith nunca supo ni siquiera quien era la auténtica Brenda Jagger, en realidad, una escritora inglesa de novelas románticas, al estilo de Corín Tellado.

Pero el Brenda Jagger 'stoniano' se convirtió en la burla provocativa, sustancial y publicitaria para vender más ejemplares de 'Life', la autobiografía de Keith Richards. Que si Brenda tenía un pene pequeño, que si Brenda era un insoportable, que si Brenda era un roñoso.


 


Querida bestia

Mick Jagger nunca se lo perdonará a Keith Richards. Jamás. Incluso se sabe que le escribió a Keith una carta terrible hace poco más de un año. Franca, directa al corazón de su amigo desde los cuatro años. Una carta que parcialmente ha caído en manos de los 'amigos' de Mick Jagger. Según Mick, para Keith los gays son 'maricones' y las mujeres, 'putas". Se ha quedado en la ideología reaccionaria de los viejos tiempos. Jagger les decía a sus amigos que era absurdamente injusto y patético que en 'Life' su personalidad fuera presentada como un despojo de la humanidad. Un tipo pobremente dotado, con un pene muy pequeño. Sin saber cantar. Un déspota que ni le dejaba hablar a Keith en la reuniones.

En definitiva, un tipo insoportable con nombre de mujer. Pero es que Mick consideraba a Keith un bocazas impertinente. Un tipo violento al que nadie se atreve ni siquiera a despertarle, porque tiene una pistola debajo de la almohada. Un tipo que se comportaba como un canalla, un desastre que se drogaba delante de desconocidos y que presumía de que la policía lo persiguiera y junto a ella, media docena de chicas de las que se reía.

Mick recordaba que todas aquellas sórdidas historias de Richards sólo le llegaban a través de un asistente, un abogado o un 'tour manager'. Jagger siempre se temía lo peor y sufría cuando alguien llegaba diciéndole: "Keith ha desaparecido". "Keith se ha dormido en el camerino y nadie se atreve a despertarle y el concierto tiene que empezar".


Jagger sentenciaba que era imposible convivir con un ser catatónico. Y condenaba: "¿Te puedes imaginar lo que es ir de gira con un alcohólico, un yonqui, un adicto al crack?". O quizá escuchar: "Keith ha sido arrestado con un tarro lleno de heroína y una bolsa llena de otras drogas y parafernalia. Y le han acusado de tráfico de drogas. Era su maleta para un fin de semana en Toronto". Mick concluía: "Es difícil dar un concierto con un guitarrista loco y pervertido, pero más aún cuando está en la cárcel durante 10 días". Finalmente, Mick no tuvo más remedio que recordar el apelativo que le había puesto Elton John: "Keith es un mono artrítico".

Pasta para los abuelos


Los 50 años del grupo y los intereses de todos sus miembros volvieron a unir hace un año a Brenda y al pervertido. Sólo el dinero ha amansado a Brenda, según la versión de Keith Richards, que no se ha atrevido a usar el apodo desde que recibió aquella carta. Pero el pasado viernes, los Rolling Stones iniciaron la segunda parte de su gira con una pésima noticia. En su primera cita, en el Staples Center de Los Ángeles, el aforo no se ha completado. Sobre todo, hubo claros en las gradas en las que las entradas costaban 600 dólares o 400 dólares, las más caras de la historia del rock. Así comenzaba la gira de los 50 Años o de "repelar dinero para nuestra vejez", como la llama.

Tras conocer el fracaso de las ventas de entradas, Keith volvió a las andadas y a montarla antes de salir al escenario. "Ya la ha jodido otra vez Brenda". "Es un gilipollas, un torpe y un usurero con la pasta.

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