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sábado, 16 de junio de 2012

Rufus Wainwright: “Trato de ser positivo”

                                                                      OUT OF THE GAME.
                                                                     Ya lejos de las sombras, su nuevo disco destella luz.
 
Tras un disco sombrío donde lloraba la muerte de su madre y una ópera en francés, el cantante y compositor habla del luminoso “Out of the Game”.


Por Lucas Garofalo    

De un lado, Rufus Wainwright, el cantante y compositor. Del otro, Mark Ronson, el productor. Hoy que Out of the Game (Universal), su primer disco en colaboración, es un hecho, cuesta creer que no se hubieran encontrado antes. Pero tenían sus motivos. Ronson apareció en el mapa del pop mundial no hace tanto, recién en 2006, año consagratorio para él, durante el cual produjo un disco de Lily Allen, uno de Christina Aguilera, uno de Robbie Williams y, sobre todo, Back to Black de Amy Winehouse, el álbum que catapultó a la cantante al estrellato y la estableció como una de las voces más reconocibles de esta época. En 2007 se dedicó a terminar su propio disco solista, mientras que Wainwright hacía lo propio con Release the Stars –el quinto de una carrera prolífica y de culto, construida alrededor de su voz de tenor y un pop barroco que estremece–, producido por Neil Tennant de los Pet Shop Boys, uno de sus héroes.

Durante los años siguientes su actividad musical pasó por saldar viejas cuentas personales: un show en homenaje a Judy Garland, luego editado en dvd, y una ópera con el guión escrito íntegramente en francés. No eran precisamente los proyectos más accesibles para el gran público. En 2010 murió su madre y en su honor Wainwright grabó All Days Are Nights: Songs for Lulu, un disco triste y oscuro. Todavía no era el momento de trabajar con Ronson, as del pop, que, por su parte, seguía cosechando éxitos con artistas como Adele, gran revelación que llegaba para ocupar el lugar de Winehouse. En 2011, finalmente, los planetas se alinearon. Con 15 años de carrera en sus espaldas y una hija recién nacida (concebida por la hija de Leonard Cohen y criada juntamente con su novio), un Wainwright feliz y renovado sintió que era el momento de probar suerte en las radios. Ronson, a su vez, buscaba la clase de oscuridad que Amy Winehouse ya no podía aportarle. Se necesitaban el uno al otro. Cuesta creer que no se hubieran encontrado antes.

Dos a quererse

-¿Por qué fue a buscar a Mark Ronson?

-Por varios motivos, pero principalmente porque quería acercarme al pop. Yo venía de hacer una ópera en francés y un disco bastante sombrío tras la muerte de mi madre, y necesitaba relajarme, involucrarme en un álbum en el que pudiera divertirme un poco más. Esa fue la idea inicial. En ese sentido, la elección del productor no era simple, porque yo buscaba a alguien que tuviera mucha experiencia dentro del pop, pero que al mismo tiempo entendiera todo lo que hice en el pasado. No me servía una persona que quisiera cambiar mi estilo por completo.

-¿Conocía a Ronson personalmente?

-No. Conocía lo mismo que la mayoría del público: su espectacular trabajo como productor de Back to Black de Amy Winehouse, que me parece uno de los mejores discos de los últimos 20 años, por lo menos. Pero debo reconocer que estaba muy intrigado por su personalidad. Definitivamente quería conocerlo. Mark es una de las personas más glamorosas y cosmopolitas del ambiente artístico y ese condimento extra musical me atraía muchísimo.

-¿Cómo reaccionó él cuando le propuso el trabajo?

-Aceptó enseguida. Eso fue alucinante, porque en el pasado yo ya había intentado trabajar con algunos de los grandes productores del momento y quizás por la naturaleza de mi carrera, que es bastante inusual, por lo general no se mostraban demasiado entusiasmados. Eso no significa que no haya tenido la fortuna de hacer música con grandes productores, pero lo cierto es que cuando buscaba a los de más renombre, salían corriendo. Con Mark fue exactamente al revés: apenas nos conocimos expresó un fuerte interés por trabajar a la par conmigo. Fue un alivio.

-¿Qué cree que vio en usted para aceptar el desafío?
-Estoy convencido de que ambos nos dimos cuenta de que teníamos algo que el otro necesitaba. Yo quería nutrirme de su sensibilidad pop y me parece que él estaba nuevamente buscando un poco de oscuridad. Y también hay que tener en cuenta el hecho de que Mark suele hacer sus mejores trabajos con grandes vocalistas. No diría que yo soy un experto, pero sí me considero un muy buen cantante, y él es un experto en voces.

-Con el disco terminado, ¿pudo descubrir cuál era su secreto como productor?

-Para mí todo tiene que ver con la calidad del sonido que produce, que tiene mucha profundidad. Creo que una de las claves es su aproximación analógica al proceso de grabación. Ese es su sistema. Usa equipamiento de otra época, no como un gesto snob, sino porque es más delicado, tiene otra sensibilidad y le da una calidez al sonido, que es exactamente lo que yo estaba buscando.

-¿Cómo fue la grabación?

-Primero le pasé las canciones a Mark y él se fue solo a un estudio durante una semana para grabar unos demos. Yo canté en esas versiones, pero él tocó todos los instrumentos. Me encantaría que esas maquetas salieran a la luz algún día… Luego, con esas grabaciones como guía, fuimos a un estudio en Brooklyn junto a los Dap Kings –¡la backing band de Amy en Back to Black!– y volvimos a grabar todo, esta vez en vivo, ellos y yo tocando al mismo tiempo. Nada de edición ni de computadoras: se trataba de encontrar el feeling en cada toma, como se hacía en el pasado. Fue muy excitante, porque además no teníamos tanto tiempo, así que resolvimos un montón de trabajo de una manera muy rápida. La verdad es que fue arriesgado y podría haber salido muy mal, pero finalmente todo fluyó de la mejor manera y creo que esa energía está presente en el disco.




-¿Cómo fue tocar junto a los Dap Kings?

-¡Fue fantástico! Incluso dejando de lado lo musical, que fue maravilloso, se generó una tensión entre nuestras personalidades que me inspiró mucho. Era como un juego erótico, ellos siendo tan heterosexuales y yo tan gay. Venían con sus novias, tomaban sus cervezas y trabajaban duro hasta las tres de la mañana, y yo caía en el estudio vestido de Louis Vuitton y miraba sus caras barbudas… Fue muy bueno encontrarme con esa mente masculina durante la grabación.

-También participa su amigo Sean Lennon…

-Sí, nos conocemos hace muchísimos años, somos muy amigos. Pero en realidad todas las personas que participan del disco, a excepción de mi hermana y algunos familiares que siempre están, fueron idea de Mark. El venía y decía “acá sería bueno que tal persona hiciera tal cosa”, tenía todo resuelto en su cabeza. Y también conocía a Sean, así que se dio de una manera bastante natural.

-¿Qué tan fanático es usted de los Beatles?

-Antes que nada soy fanático de la música y creo que si uno ama la música, sin dudas tiene que ser fanático de los Beatles, no veo que haya otra opción…

-¿Y qué tan difícil es para un fanático de los Beatles estar junto al hijo de John Lennon y no hacerle miles de preguntas sobre su padre?

-Bastante difícil, pero yo lo conozco hace tanto que me parece que ya le pregunté todo lo que quería saber. Por suerte Sean es un tipo muy amable y le encanta habar sobre su padre y el legado de los Beatles. No tiene ningún problema. De alguna manera creo que eso demuestra la clase de persona que es.

-Decía al comienzo que necesitaba volver a divertirse en un disco, ¿lo logró?

-Sí, totalmente. Yo venía de años muy intensos, con la muerte de mi madre y el nacimiento de mi hija, y además, al margen de que haya escrito algunas canciones divertidas a lo largo de mi carrera, es cierto que suelo ser más bien romántico y hasta solemne en mi sensibilidad. En un punto era extraño, porque cualquiera que me haya visto tocar en vivo sabe que durante el show intento jugar con el humor. No quiero que la audiencia se aburra en mis conciertos. Y en general trato de ser una persona positiva para mantener el barco a flote. Entonces quería que esta vez eso se trasladara al disco y creo que finalmente lo logramos.

-¿Le gustaría convertirse en una estrella pop?

-Seguro, ¿por qué no? Quizás no una estrella pop absoluta, de esas que se tienen que poner un vestido para tomar el desayuno, pero sí creo que me merezco la oportunidad de sonar en la radio. Sobre todo porque estamos atravesando una época bastante crítica para la radio, donde todo suena bastante parecido. Reconozco que de pronto aparecen bandas buenas, como Arcade Fire, que me encanta, o mis amigos de Scissor Sisters, cuyo éxito me tiene muy entusiasmado, pero por lo general se ha volcado casi exclusivamente hacia un sonido muy dance. Me gustaría colaborar para mejorar esa situación, si puedo.

-¿Aún sabiendo que una estrella pop vive permanentemente de gira? ¿Cómo afectaría eso la relación con su hija?

-Bueno, yo mismo crecí de esa manera. Mis padres eran músicos y había épocas en las que prácticamente no los veía. A esta altura ya es casi una tradición familiar. De todos modos creo que hoy, con aparatos como el iPhone, aplicaciones tipo Skype y pasajes de avión baratos, es mucho más fácil. Tenemos grandes chances de hacerlo funcionar sin que se convierta en una desgracia familiar.

-Hablando de familia, el disco tiene varias canciones de agradecimiento a sus seres queridos…

-Me pone muy contento que se note. Probablemente estos años de muertes y nacimientos me hayan movilizado. Hicieron falta muchas personas para que sea quien soy hoy. Mi hermana, mi novio… Hay un increíble elenco de personajes que me apoyan desde hace años. Les debo mucho y me hace bien poder expresarlo en mis canciones.

-¿No es curioso que su disco más pop sea también uno de los más íntimos?

-Puede ser, pero a eso me refería cuando decía que necesitaba un productor que entendiera mi carrera y no me quisiera cambiar por completo. Hay un gran mérito de Mark en lograr conectar esos dos mundos, en captar mi esencia, quedarse con eso y exponerlo al público de una manera un poco más simple, ¿no?

-¿Le gustaría volver a trabajar con él?

-No tengo ningún tipo de dudas. Me encantaría.

Comentarios

Rufus Wainwright: “Trato de ser positivo”

2 comentarios:

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