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jueves, 17 de febrero de 2011

GARY MOORE: ENTREVISTA II









Gary Moore: "Los guitarristas de flamenco son muy, muy buenos"










Por: Juan Jesús García


Héroe de la guitarra en toda regla el irlandés Gary Moore es uno de los músicos de blues más populares del planeta. Su paso por Thin Lizzy le descubrió para el gran público aunque ya con 16 años había iniciado su actividad profesional con Skid Row, rentabilizando ese capital hasta la actualidad. Prototipo de músico independiente ha sido amigo de de múltiples encuentros con su compañeros de generación para todo tipo de aventuras antes de ser abducido definitivamente por el entorno del blues. Gary Moore fue el cabeza de cartel del Tabaco Blues el pasado sábado 16 de mayo.

- Empezando por el principio, ¿qué le llevó a iniciarse en la guitarra?

- Sencillamente me gustaba su sonido. Mi padre regentaba un salón de baile a donde me llevaba desde los cinco o seis años. Allí actuaban grandes orquestas con elegantes trajes y grandes secciones de vientos, y siempre había un guitarrista. Soñaba ya con tocar la guitarra, así que fue una verdadera necesidad personal aprender a hacerlo.

- Salvo excepciones puntuales (¡esa Strato rosa!) sigue fiel a Gibson y Marshall, ¿no?

- Sigo usando los dos, aunque en los últimos discos uso mucho también un amplificador de Fender. Nunca me da un sonido malo cuando estoy grabando. Es enchufar, colocar el micro y a grabar. Mi Les Paul del 59’ sigue siendo la guitarra que mas uso.

- En sus primeros discos especificaba que todo lo que se escuchaba estaba interpretado sólo con guitarra, ¿había que dar explicaciones?

- (Risas) También lo hizo Brian May, era la época. Experimentando llegabas entonces a sitios sonoros inauditos, el valor pues estaba en hacerlo con una guitarra y no con sintetizadores ni teclados; eso había que explicarlo, ahora ya no hace falta.

- Querría preguntarle por dos ‘supergrupos’ fallidos, K2 y BBM, ¿qué ocurrió?

- Con K2 realmente fue una colaboración que hice en un disco que era para las víctimas del K2 en 1986, no era un grupo en realidad. Realmente el disco se hizo en cuestión de días y yo realmente solo estuve en el estudio unas tres horas. BBM fue un duelo de titanes y un guiño a los grandes aficionados al blues rock.

- ¿Tuvo algo que ver ese trabajo con la reunión posterior de Cream?

- (risas) Bueno… el hecho es que luego se juntaron de nuevo para una gira.

- Su carrera ha oscilado entre el blues psicodélico, el rock y de nuevo el blues. ¿En la última década ha cerrado el círculo volviendo a sus inicios, fascinados por Peter Green?

- Más bien fascinado por el blues y por supuesto por Green, pero también por los reyes: Albert Collins, B.B. King, Albert King. El blues me permite sentirme cómodo en lo que estoy haciendo, me permite saber cuál es mi tempo, cuales son las notas que quiero tocar o cual es el riff que sienta bien a una canción, siento fascinación por el blues, por su cultura, por lo que encierran sus letras, creo que es la música más grande de todos los tiempos, lo creo y lo práctico sobre el escenario... (risas)

























- Aunque Thin Lizzy hicieron historia en el hard rock, ¿qué porcentaje de sus influencia llegaron de la música tradicional irlandesa?

- Honestamente creo que toda la música recibe influencias de otras músicas, de otros estilos, no sé qué parte de la música tradicional irlandesa recibieron Thin Lizzy aunque tocando ‘Whiskey in the jar’ queda claro que bastante. A mi personalmente sí me influyen esas tradiciones, me gusta descubrir nuevas canciones, pero pese a todo siempre termino en el mismo punto, siempre en el blues…

- Muchos fans disfrutarían con algunos temas de Thin Lizzy en directo, ¿los toca?

- Pues si le soy sincero esa etapa ya no es una de mis predilectas, no reniego de ella, pero es verdad que en los ochenta si querías triunfar tenias que ir de ese estilo, del hardrock, hoy en día no es algo que me interese demasiado, me siento más cómodo en otras batallas.

- Precisamente el rock metálico ha evolucionado mucho haciéndose muy extremo, ¿le interesan ahora esos sonidos?

- El mundo cambia mucho pero yo creo que el rock duro ya se ha dicho casi todo, todo lo que oigo ahora son copias de lo que se hizo antes, Black Sabath, Metallica, Rage Against the Machine…

- Pertenece a una generación que escribió las reglas del rock, ¿piensa entonces que en los 60-70 se hizo ya todo?

- Puede sonar arrogante, pero sí, lo pienso, no veo referencias de aquellos años en grupos de ahora que pudieran ser referentes dentro de dos décadas, no veo a unos nuevos Cream, a unos nuevos Pink Floyd, por supuesto nada de BB King, Albert Collins… etc., aunque debo reconocer que grupos como Muse, me llaman la atención y han provocado que me compre su disco…

- En esta gira presenta su último trabajo, “Bad for your baby” ¡véndamelo por favor!

- Básicamente es un disco que tiene canciones para los amantes del Blues. Siempre me gusta incluir canciones tradicionales en mis discos. Y además tiene alguna canción lenta que es donde yo realmente puedo perderme con los solos y con mi guitarra. Las canciones lentas me permiten extender las notas más y llegar a un sonido original.

- ¿Qué queda de aquel Gary Moore experimental, impulsivo, feroz…?

- (risas) Todos hemos sido jóvenes ¿no? (risas)… Creo que cuando empecé en el blues era distinto por mi bagaje previo, hacía un blues distinto y para un público diferente. Pero realmente aquel iracundo guitarrista de rock ha desaparecido hace muchos años y ahora sólo queda este guitarrista de blues que tiene al teléfono.

- Uno de sus temas y discos se llama ‘Spanish guitar’… ¿se ve tocando con Paco de Lucía?

- (risas) Ese sí que es un monstruo. Me encantaría jugar con algo de flamenco, hacer algo de fusión porque los guitarristas que más me han gustado siempre han sido los que se arriesgan a mezclar cosas y estilos para hacer cosas nuevas. Pero con el flamenco… (risas)… no me atrevo, es que esos tíos son muy, muy buenos. (risas)

- El blues es un género en el que se puede morir con la guitarra puesta… ¿está afectado por la crisis?

- Efectivamente, en el pop y el rock el tiempo pasa mucho más rápido, pero en el blues y en el jazz los músicos podemos seguir creciendo hasta…hasta el final. Son valores fiables y seguros que no cotizan en la bolsa del consumo rápido, así que tampoco se ver perjudicados por modas o crisis, si entra en mi web comprobará que estoy dando más conciertos que nunca.

GARY MOORE: ENTREVISTA I


















Por: Courtney Grimes

Desde la década de los 60, el rockero
británico Gary Moore ha interpretado todo el
espectro de la guitarra, desde las cuerdas
poderosas del rock duro de Skid Row a las
sesiones de improvisación de Los Hermanos
Allman. Comenzó su carrera apasionado por
Elvis, los Beatles y el rock and roll de los
60, y poco después desarrolló interés en toda
clase de música, incluyendo soul y funk.
Aunque Gary ama todos los géneros, tiene una
profunda conexión con la conmovedora verdad de
los blues.
En su nuevo álbum, El Poder de los Blues, Gary
ha echado mano de su fuente constante de
inspiración -la vida- para producir su album
más salvaje hasta ahora. Con piestas como "I
Cant Quit You, Baby" ("No te puedo dejar,
nena"), "Theres a Hole," ("Hay un Agujero"), y
la pista que da nombre al álbum, continúa
demostrando su habilidad para combinar blues
con rock y funk. Actualmente está bajo
fisioterapia por una herida en una mano el año
pasado, y dedicó algunos minutos a conversar
sobre las grandes bandas, siendo "la pistola
más rápida en el oeste," y encontrando
inspiración en los sitios más extraños.

¿Cómo está su mano? ¿Qué sucedió?

Me lastimé la mano el año pasado y fui a que
me pusieran una inyección. Terminé cogiendo
una infección debido a la inyección y mi mano
se hinchó. Estuve tomando antibióticos. ¡Ha
sido muy doloroso! Tuve que hacer fisioterapia
porque mi mano se cerró en la misma posición.
Aún voy una vez por semana aproximadamente,
pero estuve yendo unas tres veces por semana.
Incluso no pude tocar por semanas.

























Compare su época con Skid Row con su época con
Thin Lizzie.

Bien, había un denominador común con Phil
(Lynott) porque él estaba en ambas bandas.
Pero eran bandas muy distintas. Skid Row era
mucho más parecida a una banda de sesiones de
improvisación y Thin Lizzy era mucho más
estructurada. Cuando me incorporé, era mucho
más rígida en los arreglos. Tocábamos más en
la tradición de Cream y Hendrix, y con Thin
Lizzy la música se inspiraba más en el aspecto
poético de la música irlandesa, de modo que
había bastante diferencia entre las dos
bandas.

¿Cómo se sentía siendo parte de Skid Row con
sólo 16 años?

Tuve que abandonar mi casa y vivía a 150 km.
de Belfast en mi propio apartamento. Tenía un
cuarto con una lamparilla de luz roja. Era
genial porque de repente, de la noche a la
mañana, tocaba tanto como quería, y salía por
ahí todo lo que quería. Había ciertas personas
en la banda que no me gustaban. Era la banda
del bajista y él quería que yo fuera "la
pistola más rápida en el oeste" y toda esa
m....a Y a mí no me interesaba eso, de modo
que casi me sentía como si en cierta forma me
estaban manipulando. Cuando él mismo se me
presentó y me dijo (Skid Row) necesitaba un
guitarrista, le pregunté si tocaban blues. Me
dijo que no tocaban blues, por lo que le dije
no, que no estaba interesado. Pero Phil me
atrajo hacia la banda, y tenían algunos
aspectos interesantes. Y después Phil se
marchó, bien... después de eso era un poco
extraño. Sin embargo, dimos algunos buenos
conciertos.

¿Qué edad tenía cuando aprendió a tocar la

guitarra?

Empecé cuando tenía diez años. Mi padre tenía
un salón de baile en Holywood y un viernes
regresó del trabajo y me preguntó, "¿Te
gustaría aprender a tocar la guitarra?" Tenía
un amigo que estaba aprendiendo a tocar la
guitarra y este tío me enseñó el acorde de La,
con sólo tres dedos allí juntos. Y simplemente
todo comenzó allí. Realmente no tuve ninguna
formación formal. Sólo escuchaba mucho los
discos viejos y volvía loca a la gente.

¿Qué le hizo querer aprender?

Sencillamente amaba el sonido de la guitarra.
El salón de baile de mi padre tuvo mucho que
ver con eso. El me había estado llevando allí
desde que tenía unos cinco o seis años.
Teníamos bandas que iban allí, grandes
secciones de metales, e igualmente había tíos
más viejos vistiendo traje y todo eso, pero
siempre tenían guitarra. De modo que estuve
expuesto a la música en vivo desde pequeño. Me
sentaba en el colegio con cinco, seis, siete,
años y pensaba en guitarras todo el tiempo. De
modo que era algo muy importante para mí
incluso antes de aprender a tocarla.

¿Quiénes fueron sus influencias musicales más
importantes?

Cuando comencé, había solamente gente como
Hank Marvin en mi generación. Y de allí salté
a George Harrison porque realmente amaba a los
Beatles y entonces, inmediatamente después,
estaban los blues británicos con Jeff Beck,
Clapton, Peter Green y luego Hendrix quienes
sencillamente abrieron por completo el camino.
Yo simplemente estaba más o menos armando mi
propio estilo. Estoy seguro que (mis
influencias) surgieron en mi propia manera de
tocar sin que yo siquiera me diera cuenta de
ello. Me encantan también los reyes del blues
como Albert King, B.B. King, Albert Collins..
amo toda la música, realmente. Hay un viejo
cliché de que sólo hay dos clases de música -
la buena y la mala. Estoy de acuerdo con eso.
Todo está allí para disfrutarlo, sólo hay que
tener una mente abierta.

¿Hay alguien que está escuchando ahora, que
pensó que nunca lo haría?

Bien, escucho toda clase de música. Pasé por
una fase donde escuchaba mucha música bailable
que venía de Londres hace unos cinco años
porque realmente tenía curiosidad por saber
por qué no había ninguna guitarra en nada de
esta música. De modo que intenté hacer un
álbum con música bailable con guitarra y me di
cuenta de la manera más difícil que la
guitarra simplemente no funciona en nada de
esta música! ¡Pero me divertí intentando
lograrlo! Me gusta el single de Green Day. En
realidad compré el álbum. Me gusta mucho el
rock, realmente aún escucho mucho rock. System
of a Down, Rage Against the Machine, me gusta
mucho Tom Morella. Hay muchas cosas estupendas
allí fuera.
Me gusta muchísimo Muse. Ahora lo están
haciendo realmente bien. Son un poco
operísticos, con algo de influencia clásica.
Suenan realmente británicos pero no están
tratando de copiar a nadie. Así que es lindo
escuchar una banda que permanece tan fiel a
sus raíces. Que es lo que me gustaba de Thin
Lizzie, siempre conservaban su herencia
irlandesa. Tenían un norteamericano en la
banda, un tío escocés, dos tíos irlandeses, y
luego siempre subyacía esa cosa celta. La
mayor parte de la música que amo viene de los
blues, pero tienes que hacerlo a tu propia
manera, si puedes.
























Hablemos del equipo. Cuénteme sobre sus
Gibsons.

Bueno hombre... (riéndose) ¿cuánto tiempo nos
queda? Bien, las dos principales que tengo son
dos Les Pauls de 1959. Una pertenecía a Peter
Green, una guitarra muy famosa, que él utilizó
en muchas de sus grabaciones. El hizo The Hard
Road con John Mayall. Le vi cuando tenía 15
años en Belfast y me impactó muchísimo.
Finalmente me la dejó algunos años más tarde
cuando se marchó de Fletwood Mac. Tengo otra
Les Pauls muy cercana a ésa. La de Peter Green
se usó para interpretar música de Thin Lizzie
y mucha otra música y la otra se utilizó en
Still Got the Blues, y a partir de allí. Cada
una tiene un sonido muy característico. La de
Peter Green es mucho más difícil de tocar que
la otra. Tengo mi propio modelo (ofrecida por
Gibson desde 2001 a 2003), la que uso
principalmente en mis apariciones en directo
estos días y es una gran guitarra. Tiene lo
mejor de lo viejo y de lo nuevo. Tiene el tono
de las viejas y lo mejor de lo de las nuevas.
Tiene lo mejor de los dos mundos. He grabado
en vivo con ella. La he usado en giras y suena
también espectacular.
Tengo una Les Paul SG del 61, como la que Eric
Clapton solía emplear en Cream, tengo un par
de esas Les Paul Uniors amarillas, simplemente
las pequeñas de una sola pastilla.
Tengo una Les Paul Jr. del 55, me la dio Steve Jones de
los Sex Pistols. ¡No le pregunté dónde la
consiguió (riéndose)! La dejó un día en mi
apartamento y me preguntó si la quería
comprar, así que lo hice a finales de los 70,
y ha estado en Victims of the Future y cosas
como ésa. Tengo una Double Cutaway Les Paul
Jr. y una Melody Maker, y un par de las nuevas
Double Cutaway Les Pauls. También tengo cinco
Gibson Explorers.

¿Tiene una favorita?

Si se trata de eso, esas dos Les Pauls del 59
tienen que ser mis favoritas. Son especiales
para mí por los momentos que he vivido con
ellas. Esas serían las dos que destacarían.

¿Por qué quiso pastilla de mástil con bobinado
inverso en su propio modelo Gibson?

Bueno, como en la Les Paul de Peter Green, Ud.
puede ver cómo son las pastillas. La manera en
que las dos pastillas interactúan, es la única
guitarra que suena así. No sé lo que es - es
algo distinto. He escuchado a otras personas
intentar conseguir ese sonido... simplemente
no es lo mismo.

Ud. tiene un nuevo álbum que se lanzó en
EE.UU. en junio - The Power Of The Blues. ¿Qué
es lo que más le gusta de este álbum?

El hecho de que simplemente se interpretó en
vivo en el estudio. Es muy auténtico. En ese
álbum también utilicé mi Gibson Explorer -una
blanca, de las fabricadas en serie. Realmente
se convirtió en una de mis favoritas para
tocar en vivo ahora. Grabando ese álbum,
éramos sólo tres tíos en un cuarto, ni
siquiera separados por muros o cualquier cosa,
y simplemente tocábamos juntos y produjimos el
álbum de esa manera. Fue lindo porque mucha
gente ya no hace eso.

























¿Por qué escogió grabar la mayor parte de él
en vivo el estudio?

Es la clase de música... cuando uno toca,
simplemente es mejor no complicarlo mucho. Se
le quita toda la personalidad. Estábamos
tratando de hacer un álbum de blues con un
toque de rock. Fue realmente bueno porque
todos realmente se empujaban uno a otro.
Teníamos a Bob en el bajo y yo no había
trabajado con él desde los 80. Por cierto,
está utilizando un bajo Gibson, por eso tiene
ese viejo sonido distorsionado. De modo que
Bob de alguna manera resucitó el EB-3 allí
mismo. Fue divertido hacerlo y mantener la
autenticidad de la música allí y no hacerla
sonar demasiado pulida o perfecta.
Cuando hicimos "I Cant Quit You, Baby", lo
hicimos en una sola toma. Simplemente tocamos,
y no ensayamos o ninguna otra cosa,
simplemente entramos y lo hicimos. Si no se
tienen los intérpretes apropiados algunas
veces no sale bien, pero esta vez salió.
Teníamos la gente adecuada y fue sencillamente
fresco y genial. Y realmente todos tienen que
lograrlo en el primer par de tomas. Teníamos
una regla, sólo tres tomas, de lo contrario lo
dejábamos de lado y seguíamos adelante.

¿Qué es lo que le continúa inspirando
musicalmente?

Oh, todo -el mundo, el universo, la gente que
encuentro. Las cosas que veo, las cosas que
leo en las noticias. Eso es realmente lo que
me ha inspirado siempre. Siempre he escrito
canciones acerca de cosas que han sucedido en
mi vida o a la gente en mi vida, simplemente
cosas que eran auténticas.
Y musicalmenteaspiro a ser un buen intérprete y a ser tan
bueno como la gente a la que crecí escuchando
y sólo tratar de desarrollarme de esa manera.
Uno siempre está escuchando cosas nuevas, de
todas partes. Uno simplemente puede encender
la radio, y mi hijo toca la guitarra ahora y
me hace escuchar mucho rock que viene de los
Estados Unidos ahora. System of a Down y cosas
como eso, de modo que entonces siento
curiosidad acerca de distintos sonidos de
guitarra y cosas como ésas. Uno puede aprender
de otros estilos de música. La inspiración
llega de cualquier parte.

¿Qué podemos esperar de Ud. en el futuro?

No tengo ni idea. Para ser sincero,
simplemente sigo la música en lugar de
arrastrarla a algún lugar donde no quiere ir.
Cuando hice Still Got the Blues, en Alemania,
estaba haciendo After the War, y era en 1989.
Me encontré tocando blues cuando estaba solo,
y Bob dijo, "Deberías hacer un álbum de
blues." De modo que lo hice. Así que eso me
enseñó una lección allí mismo -simplemente
sigue tus instintos. No lo digo en un sentido
comercial, simplemente como músico. Si uno
sigue la música, siempre te llevará donde
quieres ir, eso es lo que creo.

miércoles, 16 de febrero de 2011

ENTREVISTA A CHRIS SLADE EL LEGENDARIO BATERISTA.


La semana pasada nos visitaba Chris Slade con STEEL CIRCLE, su proyecto/banda tributo a AC/DC. No podíamos desaprovechar la oportunidad de reunirnos con el veterano batería en la propia sala (antes de su concierto en la capital) y dar un repaso a sus 45 años de historia, en los que ha pasado por bandas tan importantes y reputadas como TOM JONES, MANFRED MANN´S EARTH MAN, URIAH HEEP, GARY MOORE, AC/DC o ASIA entre otros. De manera muy relajada y distendida charlamos durante un buen rato con un afable Slade sobre las mil y una desventuras de la carrera del "batería calvo de AC/DC". Un documento muy interesante (y que amplia nuestra catálogo de entrevistas retrospectivas a grandes de nuestro rollo) que podéis leer a partir de aquí: Chirs Slade

- Hola Chris, es un placer saludarte y tenerte aquí delante por fin. Como te dije por teléfono, la idea era hacer una entrevista retrospectiva y repasar un poco por encima toda tu carrera.

Chris.- Perfecto, sin problemas, no tengo prisa (risas).

- Comencemos hablando de la actualidad, ¿qué tal te encuentras?, ¿en qué estás metido a día de hoy, aparte del tema de esta banda tributo?

Chris.- Pues estoy muy contento tocando con estos tipos, y muy feliz en general de seguir tocando (risas). De hecho, sigo muy ocupado, estoy encantado de reconocerlo, y especialmente el año pasado estuve haciendo muchas cosas, participé en varias grabaciones y he formado parte del grupo "The groove remains the same", no sé si has oído hablar de esto…

- No, la verdad es que no…

Chris.- Es un tributo a John Bonham (ndr: difunto batería de LED ZEPPELIN) que empezamos varios baterías en septiembre de 2010. Bueno, sobre todo lo pusimos en marcha entre Brian Titchy, que es un gran batería que ha estado con BILLY IDOL o FOREIGNER, y de hecho es el nuevo batería de WHITESNAKE, si no recuerdo mal, y además es un gran guitarrista, por cierto, y yo. El proyecto consiste en 20 baterías reputados que tocamos una canción de LED ZEPPELIN cada uno, y por ejemplo están Chad Smith de RED HOT CHILI PEPPERS, Simon Wright, ex de AC/DC y DIO y más grandes baterías históricos. De hecho, podéis buscar en Internet información sobre esto, la lista de los participantes y demás.

El caso es que hicimos un concierto homenaje en Hollywood en el 30 aniversario de la muerte de Bonzo (ndr: concretamente el 25 de septiembre de 2010 en el Key Club de Sunset Boulevar, se puede ver la información aquí), y luego hace dos semanas hicimos otro con los mismos músicos y baterías. Fueron grandes noches, y también participé en el NAMM, esa famosa reunión anual de músicos e instrumentos que se hace en Anaheim, California.

- ¿Tocaste con Michael Schenker en la convención de este año o no? Es que he visto algún vídeo de su actuación con Robin Macauley cantando pero no me fijé si tocabas tú o no…

Chris.- No, pero fue curioso porque Robin estuvo cantando conmigo la misma noche, justo cuando terminó con MSG vino a cantar conmigo (risas). El caso es que yo estaba trabajando esos días en varias cosas y no podía preparar y hacer el concierto de MSG en NAMM, y curiosamente fue Brian Titchy el que tocó con ellos en mi lugar, fíjate que tanda de casualidades. Entonces, lo que hicimos después del concierto de la banda de Michael Schenker fue una jam session en la que participé yo, el teclista Teddy ZigZag, ex de GN´R, y más gente como Robin, como te decía, gente de BLUE OÿSTER CULT, Alan White de YES, Jeff Kathan de la PAUL RODGERS BAND y mucha más gente que incluso no sabía sus nombres, pero lo pasamos muy bien.

Y nada, luego volví a tocar algunos shows con MSG, junto a Chris Glenn también, que hoy está aquí con nosotros, y después ya me metí en esta pequeña gira de CHRIS SLADE´s STEEL CIRCLE, que van a ser unas 3 semanas en total. Luego voy a hacer algunos conciertos en Rusia, donde me acompañará Keri Kelli, que también está hoy por aquí, y después me marcho a Japón, que voy a participar en una especie de tributo a LED ZEPPELIN en una nueva banda con dos tipos americanos y un japonés. Así que lo tengo todo bastante ocupado hasta abril o así.

- ¡Vaya, no parar de hacer cosas!

Chris.- Sí, y después haremos lo de BONZO otra vez, el tributo a John Bonham de nuevo.

- Por cierto, ¿qué pasa con MSG?, ¿sigues en la banda o qué? Michael siempre está tocando con gente diferente pero bueno, de alguna manera la banda parecía bastante establecida en estos dos o tres últimos años.

Chris.- Sí, sí, ahora he estado algunos meses sin poder tocar con Michael, pero sigo en la banda, sí. De hecho, ahora en breve entramos Chris Glenn y yo a grabar nuestras partes en el que será el nuevo disco de MSG. De hecho, la próxima semana se empieza a grabar, y estaremos grabando en principio durante dos semanas.

- Hoy vas a tocar en un pequeño club y bueno, de alguna manera es como volver a los comienzos de cualquiera en el rock n´roll, ¿no?

Chirs SladeChris.- Sí, tío (risas).

- Mi pregunta es muy sencilla: ¿cómo te sientes tocando en una sala tan pequeña después de muchos años tocando en recintos realmente grandes?

Chris.- Bueno, el caso es que nunca he dejado de tocar en lugares pequeños, incluso cuando he estado en bandas que llenaban grandes pabellones y estadios. Y es que a los músicos nos gusta tocar en clubs e incluso en bares. Acuérdate que incluso los propios AC/DC, antes de comenzar la gran gira de estos dos últimos años, tocaron algunos conciertos sueltos en pequeños recintos a modo de prueba y sólo por el placer de tocar enfrente de una pequeña audiencia. Es que es bonito ver a la gente de cerca, ver sus reacciones, sus caras y demás… y juzgar sus reacciones también, por supuesto. Y sinceramente pienso que si miras a los ojos de la audiencia en este tipo de conciertos, al final te pica mucho el gusanillo de volver a tocar en pequeñas salas. Está muy bien, ¡a mí me encanta!

- En tantos años de carrera has estado con gente tan variopinta como AC/DC, GARY MOORE, TOM JONES… Cuéntanos un poco a nivel general en qué bandas de tu dilatada historia te has sentido más cómodo y cuáles son los momentos o experiencias con las que realmente te quedas después de tantos años.

Chris.- ¡Oh!, pues en todas ellas (risas). No, pero siendo sincero, en general siempre he tenido buenas experiencias, y la mayoría han sido diferentes entre sí: diferentes músicos, diferentes personas, formas distintas de tocar… La verdad es que estoy muy agradecido de haber podido adaptar mi manera de tocar a tantas bandas y tan variopintas, y además haber podido formar parte de diferentes estilos de música y épocas incluso. Fíjate si se parecen en algo AC/DC con ASIA, por ejemplo. En el segundo caso la forma de tocar en más complicada, con muchos cambios, estructuras muy variadas mientras que con AC/DC es más bien tocar duro, directo y darle mucho a la batería (risas).

En definitiva, estoy muy orgulloso de haber podido tocar tantos años y en bandas tan diferentes entre sí. Por ejemplo en los 70 la mayoría de grupos eran muy progresivos, sobre todo en directo, al menos más que en los discos, que se hacía mucho jazz-rock, por decirlo de alguna manera, pero con URIAH HEEP no era así, y lógicamente tampoco con AC/DC, que es todo lo contrario pero a su vez es la mejor banda de rock n´roll del mundo, al menos desde mi punto de vista, aunque claro, es que no he estado aún en los ROLLING STONES (risas)…

- Bueno, podría ser tu siguiente paso, ¿no?, si Charlie (Watts) decide dejarlo en algún momento…

Chris.- (Risas), sí, sí, estaría bien ese puesto… aunque no creo que tuviera esa oportunidad, pero bueno, no la rechazaría. De todas formas, supongo que Charlie sólo lo dejaría si Keith Richards se muere alguna vez… No, Charlie Watts es irremplazable.

- A nivel profesional tengo entendido que empezaste con la banda de Tom Jones hace ya la friolera de 40 años. ¿Qué recuerdas de entonces?, ¿cómo fue el estar en una banda como ésa cuando tú entonces eras muy joven?

Chris.- Fíjate que ni siquiera se llamaba TOM JONES cuando yo me uní a la banda, porque de hecho no es su nombre real. Es más, el nombre entonces era TONY SCOTT & THE SENATORS, porque él es Tony Scott, aunque sí sonaba ya como lo que conocemos. Y bueno, no teníamos un duro pero nos mudamos de Gales a Londres, donde tuvimos bastante éxito especialmente en la zona del South West. Ahí fue cuando Tom se cambió el nombre y empezó a ser importante como cantante solista, pero nosotros siempre fuimos una banda de rock, con chaquetas de cuero yvaqueros, y además por aquella época hacíamos mucho material de gente como Jerry Lee Lewis o Little Richard.

Al principio era un poco rollo BEATLES, pero no dejaba de ser una banda de rock. Y bueno, así es como empezamos, y es que de hecho yo conocí a Tom con el tema de las versiones, y me uní a su banda y ya comenzamos a hacer cosas propias con el tiempo. Yo estaba capacitado ya para tocar con una gran banda, tipo orquesta de jazz/rock, ya que llevaba tocando cosas así desde que era un crío, y es que la mayoría de baterías que había en esa época eran de esa escuela, por ejemplo John Bonham era uno de ellos, de los que más se fijaban en los viejos baterías de jazz de la época como Buddy Rich y gente así. Por tanto, empezamos como una banda de versiones y luego pasamos a ser una banda de jazz/rock con un gran cantante que se sorprendía de que yo pudiera tocar ese tipo de música (risas).

- Aparte de la experiencia algo más fuera del rock entonces con gente como TOMORROW, donde cantaba una jovencísima Olivia Newton John, por cierto, o con Tom Paxton y su banda, uno de las grupos más importantes con las que estuviste en los 70 fue MANFRED MANN´s EARTH BAND, que entonces eran muy grandes. ¿Qué tal la experiencia, qué tal fue tocar con ellos?

Chris.- Pues fueron buenos tiempos y una gran experiencia porque tuve que ayudar a componer varios temas y también en tareas de hacer arreglos e incluso de producción. Aprendí mucho a todos los niveles pero sobre todo a nivel de formalismos y formulismos, por decirlo de alguna manera, de cosas como producción, composición e incluso presentaciones en directo.

- Otra banda importantísima en tu carrera, aunque ya en los 80, fue obviamente THE FIRM, con Jimmy Page y Paul Rodgers, nada menos. En aquel momento la banda, los discos y demás parecía que iba a ser algo muy grande, pero al final se quedó un poco ahí, ¿qué pasó?Chirs Slade

Chris.- Simplemente se terminó, pero en dos años hicimos dos discos, que es algo que no consiguen todas las bandas, ¿eh? Pero fue genial, y es que Jimmy Page es un tipo muy humilde, la clase de tipo mucho más sencillo de lo que aparenta, realmente agradable. Y Paul Rodgers es un cantante increíble, increíble, de hecho le suelo ver 4 o 5 veces al año, sigo en contacto con él y su mujer, incluso con su management. Es más, su batería es uno de mis mejores amigos, Jeff Kathan, que te nombraba antes. Y también he seguido teniendo mucho contacto con Tony Franklin, el bajista, que su casa estaba a 45 minutos de la mía, cuando yo vivía en California, así que nos veíamos a menudo, y hemos coincidido también en la carretera de vez en cuando… La verdad es que estaría genial reunir a THE FIRM de nuevo, no lo descarto, y podría ocurrir alguna vez, ¿por qué no? Sería fantástico.

- También estuviste muchos años implicado en la banda de GARY MOORE, especialmente en directo. ¿Cómo fue tu etapa con Gary y qué se siente al tocar al lado de uno de los mejores guitarristas de la historia? (ndr: la entrevista se hizo pocos días antes de la muerte del gran músico irlandés)

Chris.- Fíjate que he tocado con Jimmy Page, Gary Moore y también con David Gilmour, ¿qué más puedo pedir? (risas) No, pero Gary es un guitarrista increíble, tiene un tono personal genial, es como que de repente estás en cualquier sitio y suena una canción suya y la reconoces al instante, porque su estilo es inconfundible. Siempre ha tocado muy bien y yo he disfrutado mucho tocando con él en todo momento. Entonces era una gran banda, con Bob Daysley también, que es un gran bajista.

- También tocaste a principios de los 80 con URIAH HEEP, que se me había olvidado nombrarlo antes. De todos modos creo que sólo grabaste un disco y giraste varios meses con ellos, pero nada más.

Chris.- Pues fíjate que coincidí con ellos hace un par de años, que hicimos un concierto conjuntos con MSG y algún grupo más en el cartel. Pero bueno, en su momento los problemas fueron con el management no con la banda. Hubo problemas también con Bronze Records, o con Jerry Bronze directamente, de hecho tuvo problemas también Ken Hensley, que al final dejó la banda. Es más, Mick Box se quedó sólo y tuvo que reformar la banda, y fue lo que hizo. Fue su elección porque llegó un punto en el cual había tenido suficiente con la situación que estaban viviendo a nivel contractual y con la oficina de management, y decidió cortar por lo sano y seguir por su cuenta. De todos modos, yo no tengo ningún reproche para URIAH HEEP, eran buena gente y lo siguen siendo.

- Volviendo a mentar a Gary Moore, creo que fue en un concierto con su banda en Los Angeles en el 89 cuando Malcom Young te vio y pensó que podrías ser un buen batería para su banda… Cuéntanos la historia, por favor…

Chris.- Sí, sí, es verdad, así fue. De hecho, creo que estaban ambos hermanos, Angus y Malcolm, les gusté y me dieron la oportunidad de hacer una audición… Pero no me ofrecieron el puesto sino que me invitaron a probar junto a más de cien baterías de primera línea de todo el mundo, y es curioso porque muchos me decían "por favor, no le digas a mi banda que estoy aquí". De hecho yo fui el número 100, y es curioso porque cuando híce la prueba no pensé que lo hubiera hecho muy bien, incluso aún hoy sigo pensando que lo hice bastante mal.

Pero fue gracioso porque ya de vuelta, que estaba como a hora y media de coche de mi casa, llamé a mi mujer para decirle que no había salido bien, y ella me dijo que no lo habría hecho tan mal porque acababan de llamar del entorno de AC/DC diciendo que había conseguido el puesto (risas). Así que probé el número 100 y se decidieron incluso antes de que volviera a casa, ¿qué te parece?

- Hasta entonces era lo máximo en tu carrera porque habías tocado con bandas increíbles pero AC/DC es otro nivel…

Chris.- ¡Absolutamente!

- Muy resumido, ¿cómo fue la experiencia?

Chirs SladeChris.- Increíble, no puedo decir otra cosa. Es la banda más grande del planeta y sobre todo Malcolm desde el principio hizo que mi trabajo fuera muy fácil porque es un guitarrista rítmico fantástico, posiblemente el mejor del mundo. Es como un reloj, nunca falla, y tocar con él siguiendo o marcando el ritmo, según el momento, es realmente fácil. Para mí es el corazón de la banda, con todos los respetos para Angus, pero una cosa es la diversión y otra la maquinaria, por decirlo de alguna manera, y para mí Malcolm es el secreto, de hecho, el arma secreta de AC/DC (risas).

- Pues yo pienso parecido porque Angus es Angus, por supuesto, alguién único e irrepetible, pero la base es Malcolm…

Chris.- Sí, es que es así. Y bueno, en dos semanas voy a ver a Cliff Williams en California, y es que también sigo manteniendo el contacto con la banda. Les ví tres veces el año pasado, por ejemplo, y siguen siendo imparables… ¡Ah!, y también vi a Simon Wright, mi predecesor en el grupo, hace un mes… Bueno, si Phil se siente viejo en algún momento, que me vuelvan a llamar (risas).

- Hablando de esa etapa, tú grabaste "The razor´s edge", que para mí es sin duda uno de los mejores discos de la banda, y posiblemente mi álbum favorito de AC/DC, y es que tengo que reconocerte que ahí me puede mi vena heavymetalera (risas). ¿Cómo fue grabar un disco tan importante para la banda entonces?, ¿qué recuerdas de esa etapa y qué piensas del disco a día de hoy?

Chris.- Es un disco impresionante, y toda la experiencia alrededor de ese disco fue algo genial. La gente me pregunta a veces, "¿qué hacías cuando las cosas iban mal?", pero es que nada fue mal en esa época, nunca hubo ni un concierto malo en directo en esos años. Es que los tíos en directo son increíbles y no cometían ni un sólo fallo en directo, eran precisos y perfectos como un reloj, tío.

A nivel de la grabación del disco, bueno, fue una grabación difícil porque ellos grababan las tomas una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, varias veces al día, y Brian cantaba sobre todas ellas. Es que en AC/DC la banda graba toda junta, no es en plan "tú siéntate ahí mientras yo hago mis partes" o "voy a hacer ahora la batería y luego nos ponemos con otra cosa". Graban todos juntos en el estudio, y quizás es el secreto para saber porqué son una máquina perfecta en directo. De todos modos, la razón de su genialidad es que parezca que lo que hacen es sencillo, que son canciones muy simples, pero te aseguro que no es así…

- Es que si fuera tan fácil, simplemente trata de hacerlo tú, ¿no?

Chris.- Claro, eso es. La prueba es muy sencilla, y es intentar hacer temas de AC/DC con cualquier banda, y ya verás como que, por muy buenos músicos que sean, nunca suena como ellos, nadie puede hacerlo igual, son genios. La magia está precisamente en hacerte pensar que es tan sencillo que cualquiera podría componer y tocar esos temas en su habitación en un momento, pero te aseguro que por ejemplo ensayando con STEEL CIRCLE para estos conciertos, gente tan experimentada como los que llevo de gira se quedan con la boca abierta con los temas cuando tienen que tocarlos bien.

- Otro de los momentos más legendarios de tu etapa en la banda fue el concierto de Donnington del 91, que sigue siendo muy especial ver el DVD ahora, el vídeo en su momento, y verte tocando en ese escenario, delante de más de 100.000 personas. ¿Qué recuerdas de ese concierto en concreto, que imagino que habrá sido uno de los más grandes e importantes de tu carrera?

Chris.- Bueno, para ser honesto, hemos hecho algunos otros conciertos igual de grandes, pero ése es el que fue filmado y el que ha quedado para la historia de ese momento. Pero sí, el concierto de Donnington fue impresionante, aunque justo poco después hicimos otro en Moscú en el que habría un millón de personas, pero estoy muy orgulloso de que se grabara el de Donnington, que era un concierto especial (ndr: recordemos que entonces era el festival de rock duro más importante del mundo), un gran show para enseñar a los nietos, "mira al abuelo, ¡cuánta gente!" (risas)

- En el 94 dejaste la banda, o te echaron, no lo sé, ¿qué paso?… imagino que Phil Rudd querría volver a la banda y contra eso no se puede luchar.

Chris.- Exactamente fue eso, y es que no puedes competir o discutir nada con los miembros originales. Para mí fue una gran tristeza, está claro, pero no hay discusión posible si un miembro clásico quiere volver a su banda. Ringo también volvió a los BEATLES…

- Estoy de acuerdo en lo que dices, pero por otro lado está claro que los fans de AC/DC siempre te tuvieron, y te siguen teniendo, un gran cariño. Ya sabes, ¡eres "el batería calvo del DVD de Donnington"! (risas). Supongo que esto te hará sentir bien, ¿verdad?

Chris.- ¡Oh, sí!, por supuesto. Es algo que noto en la gente, y bueno, estoy muy agradecido pero también orgulloso, ya sabes, yo estuve allí, era yo (risas).

- Ya para ir terminando casi, ¿qué balance nos puedes hacer después de 45 años de carrera, es posible?, ¿con qué cosas y momentos concretos te quedas?… o quizás con toda tu carrera en sí.

¿Chris.- 45 años ya?, ¡guau! Pues mira, por ejemplo me encantó trabajar con David Gilmour, (ndr: tocó con él en la gira que hizo en el 84 presentando su disco en solitario"Blue light"), que es un gran tipo además de un excelente músico, y por ejemplo en esa banda estaba también mi amigo Mick Ralphs (ex MOTT THE HOPPLE y BAD COMPANY), y fue todo algo muy familiar que me encantó. Luego por supuesto que todo el tema de AC/DC fue increíble, cada minuto de la experiencia.

Pero vamos, todo han sido cosas diferentes y es como los niños, que no puedes elegir cuál es tu favorito, y es que cada período de mi vida, banda y demás han sido experiencias distintas y han empezado y acabado por diferentes razones. Y por decir algo más, Donnington es como una gran cima para mí, todo un hito en mi carrera, está claro. Creo que han sido dos o tres veces las que he tocado allí, y siempre fue especial. Y es curioso porque el concierto de AC/DC fue número 1 en cuanto salió, pero es que luego cuando se reeditó en DVD, ¡volvió a ser número 1 en todo el mundo!".

- Por cierto, uno de los proyectos más interesantes en los que has participado en los últimos años fue DAMAGE CONTROL, la banda británica que hiciste hace pocos años con Pete Way de U.F.O. Y Spike, el cantante de QUIREBOYS (ndr: editaron su debút en 2006 y había rumores de una posible vuelta a la acción). ¿Alguna novedad al respecto?

Chris.- Pues fíjate, estuve con Pete Way un par de veces a comienzos de año, que estaba ensayando con Michael Schenker…Chirs Slade

- Sí, en otra entrevista hace poco, Herman Rarebell (el ex batería de SCORPIONS) me comentó que estaban trabajando juntos en una banda Pete, Michael y él…

Chris.- Sí, sí, así es, y tiene buena pinta. Y por esto entre otras cosas no creo que haya continuación de DAMAGE CONTROL. Es que además Robin George (productor y guitarrista) vive aquí en España, o al menos vivía hasta hace poco, no sé exactamente dónde pero sé que es en la costa.

- Cambiando de tema, es interesante que tú llevas aquí más de 40 años, y que has tocado con muchas de las bandas de rock más importantes de la historia, pero para mucha gente no eres más que un batería más o menos conocido, poco más. Es que por ejemplo me pasó lo mismo el otro día hablando con Herman Rarebell, como te decía, y le híce la misma pregunta que te hago a tí ahora. ¿Te has sentido infravalorado en algún momento?

Chris.- No, supongo que no…

- Es que al final toda la gloria se la llevan los cantantes y guitarristas, y es bastante injusto muchas veces, ¿no?

Chris.- No sé, a mí me encanta ser batería, y supongo que es algo que la mayoría de mis compañeros te responderán igual. Mira por ejemplo a Dave Grohl, que me da mucha envidia, que el tío sabe cantar, tocar la guitarra, componer…, yo sólo toco la batería como el infierno (risas), pero envidio todo ese talento para hacer más cosas, la verdad. Es que el tío encima es una gran batería, y estoy seguro que si se pusiera sería un gran actor. Pero vamos, no todos podemos ser Dave Grohl, ya sabes, y los baterías al final hacemos como piña entre nosotros, y es que el tocar la batería al final es casi más una actitud que una habilidad. Quiero decir que la mayoría de nosotros no querríamos ser el frontman o el guitarrista o lo que sea, nos gusta más estar detrás, en la sala de máquinas.

- Por cierto, ¿qué me dices del tópico sobre que todos los baterías estáis un poco locos?, ¿es verdad o mentira?

Chris.- Hmmm… puede ser (risas). Algunas veces es así, pero otras tiene que ser simplemente con la reputación (más risas).

- Ya para terminar, una pregunta que me gusta hacer a los veteranos y a los músicos que han sido realmente importantes en la historia del rock…, ¿qué va a ser del futuro de nuestra música? Quiero decir que dentro de nada ya no habrá más AC/DC, IRON MAIDEN, SCORPIONS, JUDAS PRIEST… más bandas realmente grandes. ¿Qué te parece?

Chris.- Pues no lo sé, tío, aunque tienes razón porque por ejemplo THE SCORPIONS van a hacer su gira de despedida este año…

- Claro, pero es que es lógico después de 40 años…

Chris.- Sí, sí, claro… El caso es que no va a haber ningún nuevo LED ZEPPELIN en los próximos 10 años, ni se ve a nadie con la fuerza de AC/DC en los escenarios. No sé, a lo mejor Angus quiere seguir tocando los próximos 10 años, que está en forma seguro, aunque lo que sí duda es si tardarán otros 10 años en sacar otro nuevo álbum. Y personalmente pienso que harán algo más rápido, aunque Angus tendrá mi edad dentro de 10 años, ¿eh?, y yo todavía me mantengo bien en el escenario (risas).

Pero bueno, es que tocar la batería es cómo correr una maratón, realmente es así, con lo que esto me mantiene en forma. Te mantiene joven el cuerpo y la mente también, que es muy importante, y es que creo que es la razón de que los baterías seamos tan veteranos. Es algo muy físico pero tienes que pensar mucho a la vez, no es tanto como cantar, supongo, que tiene otra dificultad… Bueno, que ningún cantante se enfade (risas), que puedo estar equivocado.

- Por cierto, ¿cuál es el futuro próximo de Chris Slade?, ¿quieres continuar hasta que no puedas más?

Chris.- Sí, sin duda, roquearé hasta que me caiga, "I´ll rock´till I drop"… De hecho, escribí una canción que se llamaba así, en serio que lo híce. Quizás alguna vez la utilice con otra banda diferente, ¿quién sabe?

- Ok, Chris, muchas gracias por esta entrevista, que ha sido un placer, y enhorabuena y gracias por esta larga carrera tan variada e interesante. La verdad es que nunca pensé que estaría hablando con el insigne "batería calvo de AC/DC" en unos locales de ensayo de Madrid…

Chris.- ¡Pues aquí estamos! (risas)

- Es verdad, es verdad… Bueno Chris, comenta lo que quieras para cerrar la entrevista.

Chris.- Bueno, creo que te lo acabo de decir ya: roquearé hasta que me caiga. La verdad es que siempre he disfrutado cada minuto que he vivido en la música, casi siempre tocando rock, y espero poder hacerlo al menos 10 años más. Y ya entonces me plantearé hacer jams en una banda de jazz o algo así, para no tener que darle demasiado fuerte a la batería (risas).

David Esquitino (david_esquitino@rafabasa.com) febrero - 12 - 2011


martes, 15 de febrero de 2011

AEREA NEGROT: la nueva gran incorporación de la banda neoyorquina Hercules and Love Affair.







Aérea Negrot es la artista transgénero del momento y una de las nuevas divas universales de la contracultura. En estos días se tornó en la nueva gran incorporación de Hercules and Love Affair.











Por Yumber Vera Rojas

La base aérea comercial más importante de Venezuela, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, se encuentra a 20 kilómetros de Caracas, en la pequeña ciudad playera de Maiquetía. Allí, Aérea Negrot pasó un sinnúmero de domingos de su infancia en compañía de su abuelo y de su hermana, disfrutando del helado, viendo los aviones despegar y tramando sigilosamente un futuro que sin imaginárselo la convertiría en la artista transgénero del momento y en una de las nuevas divas universales de la contracultura. “Como vivía en La Guaira (N. del R.: pese a que es el nombre de la capital del estado Vargas, es al mismo tiempo la manera en que el venezolano denomina a esta provincia que cobija al aeródromo mencionado) y mi mamá nos daba sundae porque trabajaba en el Burger King del aeropuerto, era el programa completo”, recuerda la cantante y performer de la nación caribeña, desde Berlín, donde vive. “Entonces veía a las aeromozas y les pedía monedas para coleccionarlas, explicándoles, en mi machucado inglés, que en algún momento iba a descubrir de dónde venían. Y poco a poco lo logré.”

Aérea es noticia por estos días debido a que se tornó en la nueva gran incorporación de la banda neoyorquina de house y nü disco Hercules and Love Affair. “Esa fue una coincidencia de la vida”, asegura. “Estaba en un teatro viendo a Antony and the Johnsons, y salí llorando emocionada del auditorio. Una vez que terminó la función, conocí a Andy Butler, creador de Hercules and Love Affair, en una época en la que ni siquiera había salido el primer álbum de su grupo, y le di un demo con canciones que grabé por mi cuenta. Tiempo después, a través de varios contactos, nuevamente llegué a él. Y en 2008 pautamos un encuentro para hacer dos temas que hoy forman parte del reciente disco de su proyecto.”

Blue Songs se titula esta producción –lanzada el 31 de enero– que Butler, junto a la inminente alineación de su laboratorio dance, saldrá a defender en vivo con una gira mundial que arrancará el 17 de febrero en España e incluirá la Argentina. “Andy quiere que la música decida cuál es el color de la voz del cantante y no al contrario. Por eso, por ahora, soy parte de la formación. En 2010 estuvimos ofreciendo algunos recitales, pues queríamos probar cómo era la reacción del público con este material que es más electrónico y que está inspirado en Berlín.”

La Grace Jones venezolana recaló en la capital alemana en 2004, tras circular por Amsterdam –donde terminó cantando en la Estación Central de trenes después de que un amante que trabajaba en KLM la echara de su casa–- y Londres. “Fui rodando de lugar en lugar porque siempre pensé que había uno mejor para mí”, explica esta mulata que acaba de compartir una serie de shows con Gossip. “Caí en Berlín sin ninguna expectativa. De hecho llegué a pensar que no iba a estar mucho tiempo porque me pareció muy oscura y fría. Sin embargo, gracias a la ayuda de los amigos que tengo aquí, me di cuenta de que podía pertenecer a esta ciudad con mi horrible alemán y mi falta de idea de la burocracia local. La propia urbe me ayudó a adaptarme, incluso con mis latinadas, porque tiene una influencia internacional tan fuerte que permite que te amalgames al circuito que está a tu alrededor.” Y desde ese epicentro del dance mundial comenzó a construir una trayectoria que ya degusta el éxito. “Yo sé que todo el mundo espera que diga que fue complicado. En realidad, lo más difícil para mí fue estar metida en mi casa de lunes a lunes, luego de las fiestas, de la discoteca, de la depresión o de la diversión, haciendo música.”

Mientras participa en la actual columna vertebral de Hercules and Love Affair, Negrot le saca brillo a una ascendente carrera solista apadrinada por Ellen Allien, la emperatriz alemana del techno, y su etiqueta BPitch Control, que tuvo a manera de introducción la inclusión de un tema suyo en el compilado Watergate 05, en febrero de 2010, pero que meses más tarde se consolidó como una de las grandes promesas de la movida con la salida de su primera realización discográfica, el EP All I Wanna Do. No obstante, nada de esto hubiera sucedido sin el espaldarazo de Miguel Toro, referente venezolano en la escena electrónica berlinesa, y de Tobias Freund, productor germano de música dance cuyo nombre está asociado al de figuras de la envergadura de Allien, Uwe Schmidt y Ricardo Villalobos. “Una cosa se unió directamente a la otra. Es un honor que Ellen se haya dado cuenta de mí. Es más: mi debut como artista de su sello fue junto a ella en París. Hay cosas que comencé a hacer dos o tres años atrás, y que ahora están floreciendo. Todavía no me llegó el estrés del jet business. La música es lo que me mantiene aquí, así que me siento feliz por el ritmo con el que me pasó todo esto.”

Si el minimal techno que cultiva ostenta ese matiz tan experimental y al mismo tiempo tan estrafalario, absurdo y hasta operético, se debe a que, antes que productora e intérprete, la venezolana es un baluarte de la performance contemporánea. “Mi relación con el género se dio porque me la pasaba metida en una discoteca, y yo quería bailar y cantar a la vez. Si los DJs tenían micrófono, me lo daban e improvisaba sobre sus sets”, recuerda Aérea. “Al llegar a Berlín me sentí influenciada por Miss Kittin o la propia Ellen Allien, pero no pensaba hacer música. Mi intención de cantar fue la que me llevó a descubrir la tendencia que desarrollo, que espero no sea ninguna.” Oriunda de la localidad guaireña de Los Corales, la exponente de 30 años describe su cabaret electrónico: “Empecé a producir música para tener shows. Por eso mi trabajo lo vendo como presentación en vivo. Mi mayor referencia es lo que veo en la tele desde que era chiquita. Y al igual que la mente elabora conexiones insólitas, hago lo mismo con mi propuesta. El comentario unánime tras mis actuaciones es: ‘No lo entiendo’. Y es maravilloso porque sé a qué se refieren. Ese rollo sensual, de duda y de mentira es parte de mi propósito. Es una gran farsa electrónica. Me gustaría que la gente lo considere así”.

Pero la búsqueda más intricada de Negrot ha sido la de su identidad sexual. “Lo trabajo desde la niñez”, revela sin resquemor esta fan de Antony Hegarty, con esa elocuente y fina entonación que está a un tris de estallar en mordacidad. “Cuando era una niñita, en todo caso niñito, el mundo decía que era un hombre, pero sentía que me habían metido en una película mala. Uno aprende a luchar contra esos sentimientos porque la sociedad, la familia y Dios te juzgan. A mis 16 años saqué a esa demonia que tenía escondida. Y con el tiempo hice las paces con mi pasado y descubrí la música. Sin embargo, el proceso continúa.” Aunque la historia de Aérea evoca a la del personaje central del music hall Hedwig and the Angry Inch, lo que las vincula es su identidad transgenérica, las lentejuelas y su entrada tardía en la música. Las separa la ficción, el origen (una es de la Alemania del Este y la otra de la cuna de Bolívar) y Berlín antes y después del Muro. “Lo que más recuerdo de cuando vi la caída del Muro en la televisión eran los cortes de pelo de los alemanes. Me parecían chocantes. Esa gente vive aún en la ciudad y la ves con el mismo look, lo que reafirma la importancia del hecho porque se quedaron como suspendidos en esa época.”

VAMPIRE WEEKEND PRESENTARON EL ALBUM "CONTRA" EN BUENOS AIRES.




Estos chicos blancos universitarios tal vez no chupen sangre durante el fin de semana, pero son buenos para “succionar” culturalmente elementos de la música africana. El flamante Contra está inspirado en la música latina de California.







Por Roque Casciero

Tres de cuatro Vampire Weekend nos reciben con gesto de amable hastío: son las 5 pm del sábado, afuera el clima está espectacular (“no como en Brasil, donde nos morimos de calor”, dirá más tarde el baterista Chris Thomson), y ellos acaban de terminar la prueba de sonido de su primer show porteño. Es evidente que Thomson desearía estar repasando algunas de las calles que recorrió hace un par de años, cuando anduvo por acá de vacaciones, pero los tres le ponen bastante onda a la situación. El que falta es Ezra Koenig, el cantante y guitarrista del grupo, que se volvió al hotel con dolor de garganta (que no se notará durante el show), así que adiós a la idea de preguntarles por la mención a los argentinos en Mansard Roof, del debut epónimo de Vampire Weekend. El que toma la palabra en la mayor parte de la breve entrevista es Rostam Batmanglij, tecladista y guitarrista, con alguna intervención de Thomson y el bajista Chris Baio. Ah, y están los tres vestidos con remeras: nada de las chombas que en el pasado les atrajeron críticas (los “acusaban” de ser de alta sociedad, en parte porque estudiaron en la prestigiosa Universidad de Columbia), ni de las prolijas camisas que más tarde usarán para salir a escena.

El paso del grupo por Buenos Aires es también el cierre de la gira de presentación de Contra (2010). El disco llegó al número 1 del ranking estadounidense, algo nada frecuente para una banda indie en estos días. Pero todo lo que se habló acerca de Vampire Weekend desde su aparición –a favor y en, ejem, contra– generó una expectativa que el álbum logró satisfacer con creces. Las melodías irresistibles siguen allí, lo mismo que los ritmos africanos y las guitarras limpias y saltarinas, tan propias del afrobeat. Continúan las letras irónicas, aunque ya no dirigidas a la vida en el campus universitario, ni a la alcurnia neoyorquina, sino a los primeros pasos en la madurez. “En parte, Contra fue específicamente inspirado por nuestro interés en la cultura latina en California”, arranca Batmanglij. “También pasamos algún tiempo en México haciendo el disco. Creo que hay ciertos ritmos latinos que son asimétricos que están conectados con los de otros lugares. Por ejemplo, el ritmo del reggaetón es igual a algunos de la música turca. Al ser ritmos asimétricos, están conectados: música caribeña, india. Entre ellos hay huellas que pueden ser unidas.”

–Afrobeat, música latina... Hace unos años quizá no había la posibilidad de acceder a toda esa música en Estados Unidos como en estos tiempos de globalización e Internet.

Batmanglij: –En realidad, en Nueva York todo eso ha existido desde hace décadas. No creo que sea necesariamente por esa razón.

Thomson: –Ninguno de nosotros se crió en Nueva York, pero cuando fuimos a la universidad allí nos conocimos y formamos la banda. Antes de Internet, los relanzamientos en CD fueron importantes: ahora es más fácil acceder a material oscuro de cualquier parte del mundo.

Batmanglij: –Lo que sí tuvo mucha influencia fue haber convergido en Nueva York. La ciudad ciertamente me afectó de manera positiva. Por ejemplo, ahí escuché dancehall durante las celebraciones de carnaval, o iba a un lugar llamado Tonic en el Lower East Side, que ya cerró, a escuchar diferentes clases de música. El haber podido ver ciertos shows fue crucial para mí. De hecho, creo que nuestra puerta de entrada a la cultura latina viene de Nueva York.

–En las entrevistas, incluso aquellos a los que les gusta su música, hablan de “apropiación cultural” porque ustedes son chicos blancos y universitarios que toman muchos elementos de la música africana. ¿Creen que eso se desvanecerá con el tiempo? Porque algo parecido les pasó a David Byrne y a Peter Gabriel, por ejemplo, y hoy ya nadie habla de eso.

Baio: –Creo que con el paso del tiempo es como si desaparecieran las cosas que rodean a un álbum. Cuando era más chico y escuchaba algún disco que había salido antes de que yo naciera, no necesariamente sabía acerca de los conceptos relacionados con él. Lo bueno es que lo que permanece es la música.

–Pese a eso, ¿sus discos no son bien de este momento?

Batmanglij: –Sí, creo que nuestra música sólo podría ser hecha hoy. No somos revivalistas. Pero, al mismo tiempo, nuestra influencia africana la recibimos de nuestros padres, antes de que existiera Internet.

–Cuando se dieron a conocer, decían ser del “Upper West Side Soweto”, lo cual les atrajo muchas críticas. ¿No creen que a veces son demasiado “cancheros” como para que se los entienda de manera masiva?

Batmanglij: –Quizás (risas). No creo que nuestros álbumes sean difíciles de digerir, aunque sí creo que hay referencias bastante oscuras, tanto en lo musical como en lo lírico. Pero tenemos la esperanza de funcionar como puerta de entrada a nuevas cosas para mucha gente.

–Y la ironía de sus letras muchas veces es malinterpretada.

Batmanglij: –¡Sí! Pienso exactamente lo mismo. Pero no creo que sea adecuado usar el término “apropiación cultural”.

–¿No es un concepto viejo, pasado de moda?

Batmanglij: –El término “apropiación cultural” tiene mucha implicancia racial, cosa que descubrís que es pura mierda si te detenés a revisar nuestro background familiar (Nota: el tecladista es hijo de iraníes, por ejemplo). Algunos tipos se meten con eso y otros simplemente ponen las palabras en su crítica del disco.

–Dijeron que Contra era su disco “californiano”. ¿Fue algo buscado?

Batmanglij: –Sí, ése es uno de los lazos que unen al disco. Creo que puede escucharse en el tono de la guitarra de Cousins, o en las trompetas y la batería en varias partes del disco. Pero es sólo una de las cosas que hay en el disco, no es que sea como una isla sino que está conectada a otras ideas.

–¿Es cierto que se fueron un tiempo juntos a California antes de grabar Contra?

Thomson: –En realidad, pasamos ahí mucho tiempo. Cuando sos una banda norteamericana y salís de gira, seguramente vas a tocar todo el tiempo en Los Angeles, San Francisco, San Diego y otras ciudades. Nosotros somos de la costa este y, visto desde allí, California es como un símbolo de ciertas cosas, más allá de que realmente las represente o no.

–Hay un cliché que dice que, para los neoyorquinos, California es como un lugar sin cultura.

Thomson: –Sí, pero eso también está medio pasado de moda. Supongo que es algo que viene de las películas de Woody Allen. Todos nosotros amamos California, nos encanta pasar tiempo allí y tenemos muchos amigos. Seguro, hay gente que todavía piensa así, pero no la de nuestra edad.

Batmanglij: –California es un lugar al que mucha gente se mudó en los últimos tiempos y eso hace a la cultura que se generó, que no existía hace cien años. Por eso nos interesó tanto.

–Para las personas de cierta edad, la palabra “contra” remite a Nicaragua; para los más jóvenes, a un videogame con ese título. ¿Usan esas palabras para hablarles a diferentes generaciones?

Batmanglij: –Sí, pero casi todo lo que una banda hace es para hablarles a diferentes generaciones. Uno le transmite cosas distintas a gente diferente al mismo tiempo. Creo que lo que nos interesa a nosotros son las intersecciones: está bueno que los chicos hablen con sus padres acerca del nombre de un disco y que ambos puedan tener una visión distinta a la que tenían. Definitivamente teníamos en claro que la palabra “contra” tenía diferentes connotaciones: en inglés ni siquiera existe como palabra en sí misma, es sólo un prefijo.

VOLBEAT NUEVO DISCO: BEYOND HELL / ABOVE HEAVEN




La banda hard europea grabó el tema Ahora te puedes marchar, conocido aquí por Luis Miguel, pero que en realidad era de Dusty Springfield, la dama blanca del soul. “Al carajo, él no la escribió”, dice Michael Poulsen.







Por Luis Paz
Cuando se supo que el cuarto disco de Volbeat, una de las bandas de mayor desarrollo en los últimos años del rock duro europeo, sería editado en la Argentina, y se rastreó en los sitios de videoclips, el resultado lindó lo bizarro: I Only Wanna Be with you, uno de sus cortes más festejados, es una versión thrash de Ahora te puedes marchar, el tema de Luis Miguel que marcó a fuego a nuestras poco instruidas tías/primas/hermanas mayores (tachar lo que no corresponda) a mediados de los ‘80. “En realidad es un tema de Dusty Springfield” (la dama blanca del soul), aclara el cantante de Volbeat, Michael Poulsen. Y explica antes de que aparezca cualquier confusión: “Sabíamos que él la había tocado; pero al carajo, él no la escribió y es una canción hermosa. Apareció mientras ensayábamos, al comienzo de la banda. Como sólo teníamos un demo con pocos temas, la sumamos a la lista en vivo, a la gente le encantó y se convirtió en un pico de los shows”.
Si bien la versión comprime tres de los elementos esenciales de Volbeat (una ingeniería de sonido thrash, una ejecución entre hard rock y hardcore y unas melodías ancladas en el pop de los ‘60 y los ‘70), no alcanza a registrar el resto de los elementos dispersos en Beyond Hell / Above Heaven, de pronta edición en la Argentina. Rockabilly, folk estadounidense, death metal, gothabilly. Algo así como Misfits revuelto con Elvis y los bloques centrales del programa Top of the Pops. “Al principio –evoca Poulsen–, un crítico le dio 10 puntos a nuestro demo, pero decía que ‘no hay modo de que estos tipos, después de este disco, sigan siendo interesantes: ya lo han tocado todo’. Por suerte pudimos seguir ampliándonos y moviéndonos.”
“Hay como dos grandes tipos de bandas: las que son como AC/DC, que sacaron una barbaridad de discos, creo que como treinta, y siguen con lo mismo, pero no dejan de ser geniales. Y otras como Volbeat, a las que nos cuesta la genialidad, pero que seguimos encontrando variaciones que nos incentivan. Me inspira la diferencia y estar abierto a lo que venga. Es como en la búsqueda del amor –compara–: si te gusta sólo un tipo de mujer, te estarás perdiendo de mucha belleza durante tu vida, amigo.”
Para graficarlo mejor, Poulsen lanza casi un haiku: “Mi cuerpo dice metal, pero mi corazón dice Johnny Cash”, uno de esos tipos que hizo del canto de raíz norteamericana, de la música de la profundidad estadounidense, una materia de alcance mundial. “Creo que él, Bruce Springsteen, Elvis y Bob Dylan son tipos súper americanos que lograron llevar su música al mundo. Y en esa lista, ¿sabés a quién más pongo? A Mike Ness, el cantante de Social Distortion.”
Estéticamente, la influencia de esos autores es indudable en Volbeat, lo mismo que la del rockabilly o la del thrash mundialista de Metallica, dos de los otros faros que alumbran el mar de estéticas e instrumentos que abarcan estos daneses: “Definitivamente no tengo miedo de intentar nada. En el tema Heaven or Hell pusimos una armónica y sé que la gente piensa: ‘¿Qué mierda hace eso ahí?’. Es el instrumento que escuchaba en ese momento en mi mente para esa canción, no se trata de provocar, o de intentar ser especial, sino de ser honesto”, distingue esta pequeña mole de 35 años que tiene una hermana melliza y otras dos hermanas mellizas entre sí.
Cuando habló , Poulsen estaba en “una hermosa casa en Dinamarca” con su esposa. Por estos días está comenzando un tour por su país para presentar el disco y luego irán a Estados Unidos para una gira de un mes y medio. “Sabemos que para los estadounidenses nuestra música es familiar, pero no tiene que ver con que nos consuman sino que ¡somos nosotros los que consumimos su música!”, vuelve a separar.
“Después volvemos a Europa y si podemos juntar voluntades en la Argentina, trataremos de estar ahí cuanto antes. Ahora que nuestro cuarto disco va a ser editado allá tal vez podamos conseguirlo.” De globalizar su música se trata la misión de Volbeat: “Es importante tener un lugar al que pertenecer y que te defina quién sos, pero es un error quedarse en eso. Somos lo que llevamos dentro, lo que pensamos, no dónde nacimos. Está mal quedarse siendo unidimensional”, alecciona este folk metalero en tres dimensiones.

PEZ Y NUEVO DISCO: VIVA PEZ.




El flamante segundo disco en vivo de una de las bandas más prolíficas, independientes y confusas del rock argentino llega en un momento especial: a contrapelo de sus integrantes, la edad de su público empezó a bajar.








Por Santiago Rial Ungaro

¿Es Pez la mejor banda de rock de la Argentina? Después de escuchar el apoteósico, rápido, furioso y ruidoso Viva Pez (su flamante segundo disco en vivo), quizá la pregunta que uno deba hacer sea otra: ¿no es Pez la banda de rock esotérico de la Argentina? No es casual que en la sala en donde los Pez siguen ensayando varias veces a la semana haya un par de fotos de Neil Young, ni que este disco en vivo cierre con Caballo Loco, el homenaje del grupo al autor de Hey Hey My My, emblemático tema de 1979 en el que Neil Young hermanaba a Johnny Rotten con Elvis y decretaba que el rock and roll nunca podía morir. Minimal, líder de una banda que parece decidida a entregar su vida a esta causa, cuenta que “en 2001 lo vi a Neil Young con los Crazy Horse tocando y ya era un señor grande, pero tuve una especie de epifanía: ‘Yo quiero llegar a esa edad así’, pensé. Y lo mismo me pasó el año pasado con ZZ Top. O con Spinetta haciendo un show de cinco horas. Como cualquier disciplina, cuando hacés algo a través de toda una vida, al final tiene que haber un momento de sabiduría. En las películas orientales, el sabio no es un pibe de 18 años re-fachero: es un viejo”. Y si en 1994, en Cabeza (aquel de los tres prepucios en la tapa), un Minimal fachero advertía a quien quisiera escucharlo que se iba a encontrar con un “pendejo cabrón”, en Viva Pez, cuando canta ese mismo tema (Introducción Declaración Adivinanza) apenas le cambia la letra: ahora es un “viejito cabrón”. Y a mucha honra.

Convivencia sagrada

Si durante sus primeros tres discos Pez parecía ser una banda a lo Deep Purple (por los permanentes cambios de integrantes), lo cierto es que a partir de Fragilinvencible (2000) se consolidó como un power trío tremendo: Minimal, un guitar héroe con Frank Zappa tatuado en el cuerpo y Black Flag tatuado en el corazón, un cantautor rockero que, como su admirado Pete Townshend, se sigue preguntando a sí mismo quién es, había encontrado a dos hermanos: Franco Salvador (que ya había grabado en el segundo disco, junto a la genial Iris Auteri) y Fósforo García. Si Pez hoy es lo que es, más allá de los aportes de su talentoso pianista y tecladista Leopoldo Pepo Limeres (que entró a la banda en 2003), es en gran medida porque este trío siempre se mantuvo, más allá de las entradas y salidas de algunos integrantes (en su momento los aportes free jazzeros de Pablo Puntoriero en el saxo y los sintetizadores de Ernesto Romeo, de Klauss, fueron decisivos).

No hay nada más lindo que la familia unida. Fósforo: “Yo estuve presente como amigo desde la formación de la banda. Ya antes de grabar el primer disco (en el que apareció como invitado haciendo coros) me parecía de las mejores bandas de acá. Y cuando me llamó Ariel para sumarme en el ‘96 fue realmente una alegría: yo ya me sabía todos los temas”. Para Minimal, la clave es que “todos los Pez somos gente que siempre escuchó música y que tocamos desde que éramos chiquitos. Todos queríamos ser músicos de rock: ninguno de nosotros fue al Conservatorio”. Por eso, para los Pez el mejor disco suele ser el último. Y lo que en otras bandas resulta a veces poco creíble o simplemente ridículo, en ellos tiene sentido: “Mi disco favorito de Pez siempre es el último que grabamos, así que hoy es el disco en vivo Viva Pez. Todos compartimos las mismas ganas de tocar todo el tiempo, por eso ensayamos tanto: lo disfrutamos. ¡Pez es una máquina que no para! ¡No puede parar! ¡No sabe parar!”.

Haciendo real el sueño imposible

Si, hace apenas un par de años, Pez parecía ser una banda de rock “esotérica” (que se vanagloriaba de no tener hits, una banda que casi no hace videos: un grupo para iniciados, sólo para algunos melómanos o buscadores de tesoros), lo cierto es que, en el algún momento que ni ellos pueden precisar, el público de Pez empezó a cambiar: si la cantidad de público empezó a crecer, la edad del público comenzó a bajar. De repente el público de Pez es cada vez más joven. Si cuando salió el disco en vivo anterior (el doble Para las almas sensibles, 2005), la misma banda bromeaba sobre los personajes que los seguían (en su mayoría treintañeros), ahora lo común es que en sus shows haya muchos chicos. Y chicas. “Ojo: Pez nos empezó a dar de morfar en el último par de años, después de 15 años de laburar sin parar. Ninguno de los que entró a tocar en Pez lo hizo pensando en salvarse”, aclara Minimal sobre el lógico éxito de la banda. Para Franco, quizá la razón sea “que cada vez tocamos más fuerte... ¡y más metaaaallll!”. “Creo que nuestro público sigue siendo bastante variado”, afirma Fósforo. “Nos pasa seguido que nos encaren padre e hijo para contarnos que comparten nuestra música. Por otro lado, es una suerte que la música (y a veces los músicos) estén ahí para ser escuchados más allá de la moda o ‘lo nuevo’, y que un chico de 12 años se pueda interesar. Creo que todavía no nacieron pibes que en su infancia van a flashear con bandas de los ‘60, ponele. Me pasó a mí, a vos... es bastante común que se dé.”

Los caretas del reggae se lo quieren llevar, pero el porro es del metal

Haciéndole honor al nombre de este tema (un clásico de sus shows en vivo que recién ahora se incluye en este disco en vivo), ahora estamos en la sala de los Pez y Minimal propone picar y armar. Claro que el humo dulzón y los efectos del THC a los Pez no los sedan. Más bien se diría que los ceban. El sonido mutante de Pez (una banda que arrancó tocando una especie de punk progresivo, que coquetea con Piazzolla, con el folklore, el hardcore, la psicodelia y toda la historia de rock) contiene una dosis de metal que en este disco resulta contundente. Esa alquimia (al principio de la nota hablamos de rock esotérico) se genera acá, en la sala de ensayo, suerte de marmita donde se mezclan todo tipo de influencias y donde generan su propia poción mágica.

Acá se gesta esa máquina de rock aceitada que en vivo dispara un tema tras a otro a toda velocidad. ¿Los Ramones? “Mmm... no. Yo creo que eso lo aprendimos de Frank Zappa, que engancha todos los temas. Aunque nosotros la hacíamos así nomás: pura adrenalina”, sintetiza Minimal. Es cierto: no es fácil seguir a los Pez. A veces tantas mutaciones generan ciertas confusiones que con el tiempo se van aclarando. “No siempre me salgo con la mía en Pez y te doy un buen ejemplo: yo detesto la idea de rock sinfónico asociada con Pez. Me duele en mi corazón hardcore. A mí nunca me gustó Yes. Yo creo que cuando pusimos más de un tecladista nos pasamos de rosca. No reniego de ese disco (está haciendo referencia al fascinante Folklore, 2004), pero sí de que alguien considere a Pez un grupo de rock sinfónico.” Claro que Pez tampoco es un grupo de metal, ni de canciones, de hardcore, ni de punk rock. Pez es Pez.

La estética del resentimiento

En Pez, el todo es más que la suma de las partes. En palabras de Minimal: “Creo que esa cosa gestáltica de Pez se da en el contexto de una banda de rock. No es que yo voy y les digo a todos lo que tienen que hacer. No funciona así. Y si bien tocaron músicos que en otras bandas fueron sesionistas (como Pablo Puntorieri, que también tocaba como sesionista en los Cadillacs), todos siempre trataron de dejar su impronta. Siempre se fueron armando bandas de rock. Con toda la ebullición y la tensión de un grupo de gente que va del amor al odio todo el tiempo”. Para Fósforo, el rol más definido “es el de Ariel, en cuanto a ser el principal compositor y un poco el director de la cosa. Franco, además de hermosas composiciones, aporta solidez y brillo a nuestro sonido: es un baterista increíble. Pepo suma fantasía, musical y extramusicalmente. Yo le pongo el hombro en la música y llevo adelante la pata internética. Con el tiempo la gente fue apareciendo: Mario, nuestro manager, definitivamente es uno más. Y lo mismo Mauro Taranto (ingeniero desde 2004).

Franco: “Yo creo que seguimos todavía unidos porque nadie se guarda nada, nos decimos todo y de todo, entonces no hay rencores. Funcionamos un poco como un grupo de amigotes”. Un grupo de amigotes caprichosos desde lo artístico (fueron muchos los que se decepcionaron por el clima preciosista, folk y armonioso de Hoy, 2006), pero rigurosos a la hora de ensayar, zapar y tocar en vivo. En Pez no hay tiempos muertos, más allá de que Minimal haya tocado con Los Fabulosos Cadillacs o con Litto Nebbia. Después de 17 años de carrera, recién ahora se pudieron ir a Chile y a Uruguay. “Somos hippies y viejos”, dice Ariel Minimal. Puede ser, pero también son punks y joviales. “El tema es que cuando arranqué con Pez, si bien era joven (tenía 24 años), mi decisión era que siempre iba a ser Pez. No quería tener que empezar de nuevo con otra banda. Cuando empezamos yo tenía la idea de hacer muchos discos. Pero tampoco podés estar preso de esa idea de que tenés que cambiar siempre. Nosotros no nos hacemos los independientes, los autogestionados. Estamos corriendo en la misma pista que las demás bandas, tocamos en los mismos lugares, pero no tenemos para la nafta, el auto corre menos, las ruedas son viejas. Pero la carrera la estamos corriendo. Y desde lejos, el auto sin stickers se ve interesante.”

Hago lo que quiero y quiero lo que hago

Genéticamente anarquista (sus abuelos y bisabuelos lo eran), Minimal aclara que, de todos modos, su ideología de la autogestión tiene más que ver con la escena del hardcore de Washington DC, con la filosofía del punk y con haber conocido a Patricia Pietrafesa, que con su historia familiar: “Mi abuelo escribía en La Protesta, pero yo de eso me enteré de grande. A mí lo que me marcó fue a los 15 años ir a ver a Todos Tus Muertos en El Altillo, y lo vi a Fidel con toda la cara pintada de blanco. Eran buenos shows, era shockeante. O ver a Los Corrosivos. No era una gilada. Todo eso me marcó”. Pero si a principios del siglo XX el activismo anarquista estaba relacionado con tener una imprenta para agitar políticamente, a principios del siglo XXI el activismo de los Pez tiene que ver con la existencia de un sello como Azione Artigianale (del que, para variar, Minimal reniega: ‘Si fuera por mí, no existiría’) o con los Festi-Pez, sus propios festivales en los que ya tocaron bandas como Fútbol, Compañero Asma, Honduras, Gabo Ferro, Flopa, los marplatenses Tantra o el trío cordobés Sur Oculto. En una época en la que la mayoría de las bandas dependen del Estado o de los festivales que organizan empresas multinacionales, los Pez se dan el lujo de organizar sus propios festivales.

jueves, 10 de febrero de 2011

EL SELLO UNIVERSAL REEDITO DOCE DISCOS IMPORTANTISIMOS MERCEDES SOSA




Desde Yo no canto por cantar, editado en 1965, hasta Corazón libre, publicado cuarenta años después, estos álbumes permiten ubicar el contexto y la evolución de la cantante tucumana, más allá de las canciones para compilados de “grandes éxitos”.






Por Diego Fischerman

Nadie duda de que martillarle un dedo al David de Miguel Angel significa un daño al patrimonio a la humanidad. Con el sonido, tan inasible, las cosas son, sin embargo, diferentes. No hay tipificación alguna acerca de lo que podría considerarse una lesión al patrimonio musical. A diferencia de lo que sucede con pinturas y esculturas, en el caso de las grabaciones hay cuestiones de derechos privados y, para peor, no siempre bien establecidos. El disco es un patrimonio cultural pero también un negocio y, en principio, todavía a nadie se le ocurrió, por ejemplo, que la destrucción de una cinta maestra –para la cual el derecho asiste a las compañías– podría tratarse de un delito. Y, mucho menos, que la mera reticencia a publicar determinados materiales sería un daño al patrimonio, tan perjudicial como el golpe a una escultura.

Mercedes Sosa fue una de las grandes artistas del último medio siglo. Entre 1961 y su muerte grabó más de cuarenta discos, gran parte de los cuales –el núcleo central de su carrera– fue publicada por Philips y, más adelante, en otros sellos subsidiarios de la misma multinacional (primero Polygram y luego Universal). Y aunque resulte increíble, salvo por dos o tres títulos y algunas antologías, ese formidable conjunto permanecía inédito en CD. La culpa –el daño al patrimonio– no era, por supuesto, exclusiva de la compañía. La última dictadura militar había censurado gran parte del material, había impedido en su momento la publicación de ciertos discos o algunas de sus canciones, y también había “sugerido” la conveniencia de la destrucción de los masters. En conclusión, la tarea aparentemente sencilla de restituir aquello que Sosa había grabado y tal como ella lo había hecho, resultaba ciclópea.

Finalmente, a fines del año pasado Universal comenzó el proyecto, que acaba de culminar con la edición de los últimos doce discos de un total de treinta y cinco que abarcan desde Yo no canto por cantar, editado en 1965, hasta Corazón libre, publicado exactamente cuarenta años después. Y lo primero que salta a la vista (o al oído) es casi una obviedad: el formato de cada disco, la elección de sus canciones, el tipo de arreglos, su estética musical y hasta la presentación gráfica implican una cierta unidad. No es lo mismo escuchar cuarenta grandes éxitos, mezclados de cualquier manera, que reencontrarse con un objeto como el que inaugura esta serie, con un dibujo de Carlos Alonso en la tapa, con una importante proporción de temas nuevos (y fundantes) de Tito Francia, Tejada Gómez, Hamlet Lima Quintana y Oscar Matus, y con una propuesta que llama la atención, todavía hoy, por su osadía y espíritu de renovación.

Las selecciones de “grandes éxitos”, que es la manera en que la música de Mercedes Sosa circuló durante casi tres décadas, generan una manera de escucha que, más allá de no permitir reconstruir contextos ni identificar momentos creativos en la vida del artista, deja inmensos agujeros. Todos escucharon “Alfonsina y el mar” o “Balderrama”. Pero pequeñas joyas como “Zamba azul” o “Mi canto es distancia”, ambas incluidas en Yo no canto por cantar, “Canción para un niño en la calle”, de Para cantarle a mi gente (1967), su versión de “Negrita Martina”, de Viglietti, perteneciente a Navidad con Mercedes Sosa (1970) o “Canción del centauro”, de El grito de la tierra (del mismo año), entre muchas otras olvidadas –o casi– durante años, resurgen ahora con todo su interés.

Como toda discografía extensa y rica en búsquedas y variedades, la de Sosa habilita varias listas de preferencias posibles, según quién sea el oyente. Y no se trata sólo de elecciones musicales o poéticas puras, sino que, en un caso de una artista tan imbricada con la vida política y con las resistencias, públicas o privadas, de varias generaciones de argentinos, resulta inevitable el eco que algunas de esas canciones tienen para cada uno. Pero hay discos de una contundencia, una homogeneidad y una belleza notables. En ese sentido, resultan imperdibles Yo no canto por cantar, desde ya, el hermoso Con sabor a Mercedes Sosa, dedicado a un repertorio tradicional, grabado en 1968 y en ese entonces bastante discutido, El grito de la tierra (allí están “La pomeña”, “Balada de marzo”, “Canción con todos” y “Desde el regreso”), el Homenaje a Violeta Parra (1971), el impecable Hasta la victoria, de 1972, donde no hay una sola canción que no merezca escucharse (“Balderrama”, “Campaña de palo”, “El violín de Becho”, “Juancito caminador” y “Plegaria a un labrador” son sólo algunas de ellas), Mercedes Sosa ’83 (“La maza”, “Un son para Portinari”, “Tonada de otoño”, “Unicornio”), el dolido Como un pájaro libre, grabado en el exilio, o el histórico Mercedes Sosa en Argentina, con el registro de sus conciertos en el Opera, en febrero de 1982.

El trabajo de remasterización llevado a cabo por Jorge “Portugués” Da Silva (que fue ingeniero de grabación de varios de estos discos) y Osvel Costa tiene numerosos méritos y algunos pocos desaciertos. Entre los primeros está el hecho de haber logrado corregir vicios de origen prácticamente insalvables, como la saturación de la voz en Mujeres argentinas, y conseguir que fuentes muy disímiles –en muchos casos debió recurrirse a discos de vinilo– sonaran parejas en el resultado final. Entre los segundos se cuenta la mezcla de “A quien doy”, que directamente desnaturaliza el arreglo, y el haber pasado por alto, de manera inexplicable, un salto de púa en la introducción de guitarra de “Canción para un niño en la calle”.

En cuanto a la concepción general de la colección, hubiera resultado deseable que los temas editados en discos simples y no incluidos en los larga duración originales hubieran sido introducidos, como bonus tracks, en los CD correspondientes a los mismos años de grabación. Y que en los casos en que la dictadura no permitió la edición de los discos tal como habían sido concebidos (que sí se realizaron en países como México) se hubiera optado por las versiones sin censura, incluyendo los otros temas como anexo. Por eso, sería recomendable que se encarara un disco más con todo lo faltante: “Te recuerdo Amanda” (de un simple de 1969, junto a “Gracias a la vida”), los dos simples junto a Horacio Guarany (“Si se calla el cantor” y “Guitarra de medianoche”, de 1973, y “Recital al cantor” y “Canoítas tristes”, del año siguiente), otro simple de 1974 con “Canción de lejos” y “Corazón”, un EP de 1975 (“Niño de mañana”, “Duerme mi tripón”, “La niñez” y “Drume negrito”), la canción “Adiós a Belgrano”, de la banda de sonido del film El santo de la espada, y, de 1977, “Cio da terra”, de Chico Buarque y Milton Nascimento, y “San Vicente”, de Milton.

Lo otro que permanece inédito son los temas censurados en Serenata para la tierra de uno (además de “Cio da terra”, la grabación de estudio de “Como la cigarra” y las primeras versiones de “Como un pájaro libre” y “Canción de las simples cosas”, ambas con arreglos de Nicolás Brizuela y Roberto Prais), y aquello que los dictadores no permitieron que se incluyera en la versión argentina de Como un pájaro libre: “Sueño con serpientes”, de Silvio Rodríguez; “Fuego en Anymaná”, de Isella y Tejada Gómez, y “Gente humilde de Garoto”, de Vinicius y Chico Buarque.