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jueves, 8 de marzo de 2012

REPORTAJE A SPINETTA Y CHARLY GARCIA.


 

“Los pibes van a ser más libres que nosotros”

 

Julio de 1992. Muere Astor Piazzolla, el “Dream Team” de cracks de la NBA (Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Charles Barkley) hace historia en los Juegos Olímpicos de Barcelona, y otro equipo de los sueños, el que integran Charly García y Luis Alberto Spinetta:

 Por Carlos Polimeni

–¿Qué tema de Charly te hubiera gustado componer, Luis?

S: –Viernes... Bueno, creo que hasta a Lennon y a McCartney les hubiera gustado componer Viernes 3 AM. Después de discos muy grossos de él, como Yendo de la cama al living o Clics modernos, hay una parte del material mío que entra en la onda charlyana o garciesca. Nunca es el mismo efecto, porque siempre, por algún lado, se me escapa la deformidad. En algún lado corto el ritmo, y mando un tono que... Yo siento que me he acercado al terreno de él en mis temas más simples. Sin embargo, García nunca cometió ese error...

–¿Y a vos, de Luis, Charly?

G: –Los libros de la buena memoria. Y después, Artaud, todo el disco Artaud. Spinetta me influenció, también; El karma de vivir al sur es García pasado por la experiencia de trabajar con el genio de al lado, y de haber sido siempre su honesto fanático.

–Llevan veinte años en el negocio musical...

G: –Tenemos las cachas tan abiertas que...

S: –... cuando viene algo finito, uno lo goza (risas). No sé, Charly, la verdad es que yo he vendido diez veces menos discos que vos.

G: –Pero eso es relativo.
S: –No, loco, es posta, vos has ayudado a que se abran más cabezas que nadie en el rock de este país, porque has llegado a más gente. Y el saber construir las cosas de manera tal que impacten en la masa es también, a esta altura, una característica del genio. No digo que el arte sea eso...
G: –Luis, en muchas épocas, en ventas, vos has estado por encima mío. Vender muchos discos... no sé si es artístico. Por ahí tiene que ver con la difusión, las giras, factores hasta psicológicos... Hay comidas que le gustan a todo el mundo, y hay comidas para paladares exquisitos. No sé cuánto vendió Pelusón of Milk, pero merecería vender cien mil, o medio millón.
S: –A mí me han cagado toda la vida, me pintan en la espalda un blanco, me paran debajo de un puente de la Panamericana, y desde arriba del puente hacen puntería de soretes. Gano 45 centavos por cada disco que se vende a 23 dólares. El año pasado me broté y casi hago una barbaridad: les iba a quemar todo.

–Los dos tienen hijos músicos...

S: –Ellos van a ser músicos... para que les afanen las regalías toda la vida, como a nosotros. Yo lo veo a Dante y pienso... ¡qué mejor sería que fuese doctor!
G: –Yo no pienso que si Migue tiene un grupo quizá lo garquen. Lo van a garcar seguro.
S: –Pero los pibes, Charly, van a ser más libres que nosotros. Tienen la cabeza más limpia. Los pibes vienen re-grossos. Salvo los hijos de los milicos, que los han educado con odio y tienen el boomerang de la picana. A mí, mis hijos me pueden ver re-loco de todo, pero saben qué hago, y nunca les voy a tirar una mala onda.


lunes, 5 de abril de 2010

REPORTAJE A CHARLY GARCIA


Charly García: "Tenía el alma muy escondida"

Charly habla de todo. De su música, del tratamiento médico, de su novia, de la reconciliación con Andrés Calamaro y de su etapa tóxica. Dice que necesita hacer un click en su carrera.


Por: Mariano del Mazo













TENIA EL ALMA ESCONDIDA. Así definió Charly García su peligrosa etapa tóxica.
Charly García sigue experimentando. Ahora experimenta que es otra persona. Y va a fondo. Parece que le sale cada vez mejor. No es ni siquiera una reconstrucción: es una construcción. Los médicos van aflojando la medicación: se expresa cada vez más nítido, su psicomotricidad mejora y la inteligencia aparece cada vez más afilada. Viene de dar dos muy buenos conciertos en el Luna Park (agregó función para este sábado) y Charly García -un genio que quedó atrapado en una megalomanía tóxica que lo dejó a un centímetro de la nada- dice que está feliz, que es bastante libre, que está enamorado, que quiere hacer un click en su carrera, que se reconcilió con Andrés Calamaro, que se quiere comprar una casa, que quiere viajar, que va a tocar en los

Estados Unidos e Israel... Todo esto dice Charly, y más. Sentado en una mesa del bar del aristocrático Museo Metropolitano, ahí, donde la calle Castex es un recorte de París, deja enfriar un café con leche, fuma en piloto automático y responde con la serenidad y la firmeza de los conversos. A veces, en sutiles brillos de su mirada, aparece Lucifer. Como flashes. Enseguida desaparece.

¿Cómo estás?

Bien, muy bien. Mirando la vida del lado bueno. Me están pasando tantas cosas... Creo que el segundo show del Luna Park fue uno de los mejores de mi vida. Hice Desarma y sangra a cuatro manos con Fito, la gente no se iba, y tuve que salir a tocar Canción para mi muerte solo, al piano. Muy emocionante.

¿A cuánto quedó aquel concierto de Luján?

Muy lejos. Eso fue super improvisado. Como una explosión. Ahí yo necesitaba probarme a mí mismo que podía tocar y cantar. Ese era mi desafío. El show fue un poco terrorista, sin seguridad, sin nada. Evolucioné mucho.

¿Ahora el desafío sería que podés componer?

Sí, sí, es el próximo desafío. Tengo algunos temas nuevos, los estoy terminando de a poco. Ya estrené uno en el Luna, no sé si le voy a poner La medicina del amor o La medicina del doctor...

¿Y estás conforme?

Sí, sí... Igual estoy buscando un click en mi carrera, algo que se aleje de lo que estoy haciendo ahora, que es presentar mi obra, un material de hace mucho tiempo, muy cuidado. Cualquier cosa que haga va a ser comparada con esa obra, y es un nivel muy alto... ¿Qué hacer entonces? Quizás empezar a componer a partir de mi banda, como hice en Piano bar: tocar en vivo en el estudio y aprovechar los músicos... Me gusta el rol de director de orquesta. Al tener una banda ensayada me puedo dedicar a lo fino, a lo sutil, al matiz. Que la banda ruja, y después sea un suspiro. Dedicarme a las texturas de las guitarras, los teclados, es decir, al arropamiento. En esa situación me siento como un director de orquesta e, incluso, como un compositor de orquesta. Ahí me siento fuerte.

Gran parte de tu obra narra tu vida. De hecho, la canción nueva remite al proceso de recuperación ... ¿No estás limitado de alguna manera?

Sí, por ahí agarro para otro lado. Hace mucho que no hago cuentos, por ejemplo, tipo Adela en el carrousel. Ficción. Porque está bueno hablar de la recuperación, pero es como cuando trataba temas políticos, que había que disfrazarlos para que no sean panfletos. Hay que encontrar la poesía en cada cuestión. Tengo muchas ganas de trabajar.

¿Antes no?

Antes estaba muy ensimismado, producto de la vida que llevaba. Agarraba una cosita chiquita y le daba y le daba hasta que brillaba. Ahora miro alrededor, y puedo apreciar más todo. Veo, qué sé yo, que puedo colaborar con alguien y hacer, ponele, una ópera, un espectáculo teatral. Estoy más reflexivo.

¿Qué reflexionás?

En el cerebro. Ahí está todo, también el alma. Mi alma antes la tenía escondida detrás del Say No More. Fue una etapa muy interesante, muy creativa... pero si seguía así me mataba. Toda esta nueva etapa me puso más en perspectiva, me volvió más autocrítico. Me fijo en cómo estoy cantando, cómo interpreto la canción, cómo puedo trasmitir el sentimiento con que la canción fue compuesta... En mis últimas épocas le dejaba la letra al público, yo cantaba dos o tres estrofas y chau... De alguna manera estaba malgastando mis canciones. Las maltrataba.

Ahora que estás autocrítico, ¿cuál es tu peor disco o tu peor etapa?

No, no sé. Creo que el público, la prensa, yo, estábamos muy obsesionados en dividir todo por bandas... Y ahora veo que todo lo mío es como una gran y única canción. Que puedo cambiar el vestuario, pero finalmente siempre soy el mismo. Cada etapa, cada banda, reflejó lo que yo quería decir. Ahora lo puedo ver mejor: por ejemplo, yo despreciaba mucho a Sui Generis, y ahora me doy cuenta de que hay canciones que son maravillosas... y proféticas: Cuando ya me empiece a quedar solo, Canción para mi muerte...


¿Con quién hablás de música, aparte de tu banda?

Con Pedro (Aznar) hablo mucho. Y con mi novia Mecha.

¿Cómo estás con ella?

Muy bien, muy enamorados. Estamos viviendo casi juntos. Y tengo ganas de comprarme una casa con un estudio. Vamos a ver... Ahora que estamos hablando de Mecha... otro gran inspirador de canciones es el amor. Yo creo que es lo más fuerte, lo que más nutre las letras. Yo he escrito muchas canciones de amor, a favor y en contra. Ultimamente lo que uno escucha en el rock argentino son canciones de amor muy malas, donde el sentimiento está muy bastardeado.

¿Quién te gusta de la nueva generación del rock argentino?

Me ponés en un compromiso... ¡Me gustan los que no se parecen a mí ni a Calamaro!

¿Te reconciliaste con Calamaro?

Sí, hablamos. Era hora. El tiempo lima asperezas... ¿Viste cuando te peleás con alguien y ya te olvidaste de las causas? Eso nos pasó. Vino al Luna, iba a subir a cantar, pero al final se bajó.

Pipo Cipolatti lamentaba que no te podía ver ... ¿Cuándo creés que vas a ser realmente libre?

A los que no pueden ver, bueno ... estoy más visible de lo que parece. Son circunstancias de la vida. Soy libre, soy bastante libre. Con la música me siento libre, gozo los shows. Antes los conciertos eran muy... agresivos. En fin, estoy viajando, algo que como dijo Litto fortalece el corazón... Voy a tocar a los Estados Unidos, después a Israel... Esto es un proceso. Cuando salí de la clínica no podía tocar directamente. Era angustiante. Hice un esfuerzo enorme, pasito por pasito.

Con la ayuda de Palito ...

Con la ayuda de Palito y de otros amigos, pero en definitiva el que te ayudás sos vos... Mirá, el peligro es volver a la cocaína. La vengo llevando muy bien. No es fácil, pero hace años que no la veo.

¿Te da ganas a veces?

A veces sueño con la cocaína.

¿Soñás?

Es una lucha. Sé que si vuelvo va a ser terrible. Voy a tirar abajo todo este laburo, todo este esfuerzo.

¿Qué dicen los médicos? ¿Cuándo vas a prescindir de cualquier químico?

Cada vez me van sacando más medicación. En algún momento no voy a tomar nada. Voy despacio. No soy un monje: ya puedo tomar un poco de vino, un poco de champagne. Como lo que quiero, aunque estoy en una especie de régimen, porque no quiero engordar. Practico natación, kinesiología, terapia cognitiva. Hago todos los deberes. Hay un tema que no puedo resolver.

¿Cuál?

No puedo dormir. Me cuesta. Necesito muchos medicamentos para poder dormir.

¿Siempre fue así?

Toda mi vida.

La frase llega acompañada por ese brillo fugaz en la mirada. ¿Un rasgo del viejo Charly García? Quien quiera que sea este señor lúcido y gentil, ahora se va por Castex. El otoño estalla en la arboleda. Y todo esto, este proceso, este real aguante, suena a una buena canción de Charly. Ni Mr. Jones, ni el de Viernes 3 A.M. ni mucho menos Natalio Ruiz. La canción se está escribiendo en este mismo instante.

Fuente: Clarin

viernes, 4 de diciembre de 2009

Premios Clarín Espectáculos: Charly García y Mercedes Sosa, los grandes ganadores


En un emotivo reconocimiento, La Negra fue elegida la Figura del Año, a casi dos meses de su muerte. Charly ganó el premio a la trayectoria. La película "El secreto de sus ojos" se llevó nueve estatuillas.


AGRADECIMIENTO. Charly con su premio. Se lo entregó su amigo Palito Ortega.

La intimidad del arranque de la fiesta. Por Lucila Olivera, desde el Luna Park.

Fue, quizás, la entrega de Premios Clarín Espectáculos más emotiva de todas. Ya era casi medianoche cuando Charly García anunció que Mercedes Sosa se consagraba como la Figura del Año 2009. La Negra, fallecida el 4 de octubre, fue, una vez más, aplaudida de pie por todo el Luna Park. Ella, "la mejor artista argentina", según la definición de Charly, fue la ganadora del premio más importante de los 66 que se entregaron anoche. Antes, acompañado por Teresa Parodi, su hijo Fabián Matus había recibido la otra estatuilla que se llevó esa mítica figura del canto popular, la de Figura del Folclore.

Habían pasado casi seis horas desde que había empezado la duodécima entrega de los premios, en la que un jurado compuesto por más de mil personas destacó lo mejor del año en las áreas de televisión, cine, radio, teatro, música y danza. La ceremonia televisada por Canal 13 arrancó a las 21, con la conducción de María Laura Santillán y Andy Kusnetzoff: de vestido rojo furioso ella, de elegante traje gris él.

El primer premio de la noche fue para la televisión: Julieta Zylberberg se lo llevó como Revelación Femenina por su papel en Enséñame a vivir (El Trece). No fue la única distinción que ganó: también se llevó el de Revelación Femenina pero en teatro, por su actuación en Agosto.

Hubo varios que se volvieron a sus casas con más de una estatuilla. El ganador del Clarín de Oro del año pasado, Diego Capusotto, fue uno de ellos, junto a su socio, Pedro Saborido. Peter Capusotto y sus videos resultó el mejor programa humorístico; Saborido fue el mejor guionista y Capusotto, el mejor actor de comedia. Como de costumbre, dieron la nota: dos de los premios los recibió Elisa, la hija mayor de Capusotto, porque su papá está en Córdoba filmando Pájaros volando a las órdenes de Néstor Montalbano (con quien ya hizo dupla en Soy tu aventura). "Saludos a mi papá, a mi mamá, a mi hermana... y a todos mis compañeros de colegio", mandó la nena. A su turno, Saborido saludó a Juan Carlos Mesa y "a mi prima, que me enseñó a caminar".

Otro que se cansó de subir las escaleras del escenario para recibir premios fue Juan José Campanella. Además de batir récords de público -ya superó largamente los dos millones de espectadores y es la producción argentina más vista de los últimos 25 años- su película, El secreto de sus ojos, batió récords de premios en la noche: se llevó un total de nueve. Primero, Campanella subió acompañado por el escritor Eduardo Sacheri, coguionista, a recibir el premio por el guión, y se mantuvo callado. El del gag fue Sacheri: "Esto demuestra que los pelados podemos ganar un premio alguna vez", en alusión a su calva y la del cineasta. Andy Kusnetzoff lo aprobó ("es un buen augurio lo de los pelados"), mientras María Laura Santillán lo cargaba por su "obsesión capilar".

El Campanella-show siguió cuando recibió el premio a mejor director. "Como verán, tengo facilidad de palabra", se rió después de su largo agradecimiento. Y minutos más tarde, cuando subió junto a todo el elenco para recibir la estatuilla de mejor película, acaparó el micrófono: "Es increíble lo que ha pasado con esta película. Generalmente no me pongo nervioso con estas situaciones, pero ahora estoy desbordado. El afecto que estamos recibiendo es asombroso. El premio más grande sería que la gente se sintiera orgullosa del cine argentino". Después agradeció a su mujer, que también trabajó en la película y, cuando parecía que el elenco no iba a poder emitir palabra, Guillermo Francella y Ricardo Darín lo desplazaron. "Tenemos preparado un dúo", dijo Darín. Y arrancaron a coro con Oh mamá, de Pablito Ruiz. Recién después se pusieron un poco más serios y repartieron agradecimientos.

Otra dupla letal a la hora de los discursos fue la que formaron Elizabeth Vernaci y Betty Elizalde, que compartieron el premio de Mujer de Radio. "¿Quién nos va a creer que estamos contentas por compartir este premio?", arrancó Elizalde. "Uno piensa que puede ganar y prepara unas palabras, pero quiero ser breve y contundente", siguió. A lo que Vernaci la interrumpió: "Yo, cuando hay gente, no puedo. En el sexo sí". Y Elizalde retrucó: "Yo de eso ya me olvidé". Después, ambas les agradecieron a sus hijos ("Todavía me banca que diga todo tipo de guasadas", explicó Vernaci).

También hubo lugar para que los conductores, Kusnetzoff y Santillán, bromearan con (o sobre) los premiados. Primero, cuando subió el elenco de Los exitosos Pells a recibir la estatuilla por ser la mejor comedia, se preguntaron por la relación entre Carla Peterson y Mike Amigorena. Después, Andy les preguntó a los protagonistas de Valientes (Mariano Martínez, Gonzalo Heredia y Luciano Castro), que estaban sentaditos uno al lado del otro: "¿Van juntos a todos lados? ¡Se están mimetizando! Se visten igual, tienen la misma barbita...". Más tarde, cuando el trío le entregó el premio de Ficción Unitaria al elenco de Tratame bien, María Laura deslizó: "Quiero ver bien esos saludos", en relación al romance entre Cecilia Roth y Heredia.

Algunos de los entregadores de premios también tuvieron protagonismo. Mercedes Morán y Norma Aleandro, antes de dar la estatuilla al mejor Actor de Teatro (Osmar Núñez), se pronunciaron a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo ("no queremos discriminaciones de ningún tipo", subrayó Aleandro). En otro tono, Adrián Suar creó suspenso antes de dar el premio al Actor de Reparto de cine: "Tengo una anécdota con esta persona. Siempre me decía ¿qué tiene conmigo Clarín? Nunca gané. Bueno, Guille, subí: ahora ganaste". Y, gracias a su estupenda actuación en El secreto de sus ojos, Francella subió a recibir el primer premio Clarín Espectáculos de su carrera: "Hace doce años que lo estaba esperando", dijo, chocho de alegría.

Hubo tiempo para más emociones. Elena Roger (elegida Figura de música Melódica Popular) conmovió a todos con su interpretación de L'accordéoniste, parte del repertorio de Edith Piaf que canta en Piaf (obra elegida como mejor comedia musical). Se vieron ojos llenos de lágrimas cuando por las pantallas gigantes desfilaron los nombres de los artistas fallecidos durante el año. La platea se puso de pie cuando Palito Ortega le entregó a Charly el premio a la Trayectoria. Y, una vez más, todos se pararon para ofrendarle una última ovación a la Negra Sosa cuando el propio Charly anunció que era la Figura del Año 2009.