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lunes, 22 de noviembre de 2010

YES DESPEJO LAS DUDAS SOBRE SU PRESENTE GRACIAS AL CANTANTE BENOIT DAVID




Cómo hacer olvidar a Jon Anderson.
Casi un clon del histórico vocalista, el reemplazante se ganó al exigente público con versatilidad y seguridad.







Cristian Vitale

Luna Park semi lleno. Generación de 40 para arriba. Van treinta minutos de la hora anunciada y la banda no sale. Algo de calor, algo de color, algo de humedad y aplausos tibios. Cierta ansiedad y una sensación ambiental: la formación de Yes que visita esta vez la Argentina no es, a priori, la que todos quisieran. Sí, está Mr. Chris Squire, el bajista gigantón que la fundó cuando trabó relación con Jon Anderson, hace 43 años, en un extinto pub de Londres, y que nunca la dejó. También Steve Howe, ese guitarrista genial que suplió a Peter Banks cuando todo era casi nada –Time and a Word, 1970– y empezó a mostrar la hilacha al mes, con dos gemitas de inspiración propia que serían esenciales al The Yes Album: “The Clap” y la tercera parte de “Starship Trooper”, que se grabaría en el imaginario de los primeros seguidores bajo el nombre de “Wurm”. Y está Alan White, hombre de Pelton (Durham) que ya le había dado una oportunidad a la paz junto a Lennon y Yoko en la Plastic Ono Band cuando le tocó ocupar el pedestal que había ganado la bestia de Bill Bruford durante el período dorado (Fragile-Close to the Edge). Pero no está Anderson. Tampoco Rick Wakeman. Uno, enfermo de asma; el otro ¡conduciendo programas de televisión! Los huecos, en la previa, son un enigma. No tanto por el tecladista rubio de la capa a lentejuelas, porque al cabo es su hijo Oliver el que lo disimula, y muy bien, pero sí por el otro: un ignoto cantante de una banda de covers canadiense (Close To The Edge) al que Squire tuvo que recurrir para no cancelar la gira: Benoit David.

“¡Pero este tipo está clonado!”, grita alguien en la platea y el veredicto, visceral, contagia al resto. De arranque, “Firebird Suite”, la pieza clásica de Igor Stravinsky que la banda reprodujo en el mítico Yessongs (1973), esfuma de cuajo el prurito colectivo. David, además de llegar a todos los altos de Anderson con su refinada voz contra tenor, tiene personalidad y carisma. Mucha, y de ambas. Es seguro y no le pesa –al menos es lo que trasmite– ocupar el lugar del hombre que le imprimió el sello vocal a Yes. La llegada a un público para nada complaciente es directa y no admite discrepancias. Squire había dado en el punto vital, en el lado nítido del alma de Yes. David aguanta sin esfuerzo y con el cuerpo levemente danzante todos los temas que había inmortalizado Anderson, e incluso le sobra resto para adaptarse al capricho de Howe y Squire de reflotar temas de Drama, único disco sin el cantante –lo sustituyó Trevor Horn–, que la banda no tocaba desde 1980. El intenso, desarrollado y descomunal “Machine Messiah”, por caso, es de los picos más altos –y largos– en esta noche del Luna, en la que las aplausos tibios y timoratos del principio habían devenido en una aceptación sin contemplaciones. La sombra de Jon, para Benoit, tiene el peso de eso mismo: una sombra.

Atravesada la prueba central, entonces, el resto fue relajarse, gozar y constatar que ciertas veces pueden pasar los años, pero el talento jamás. White, siempre exacto, hace el solo de “Astral Traveller” (Yes, 1969) y tal vez no llegue, por duración y austeridad, a las alturas del que Neil Peart, de Rush, hizo hace poco en GEBA, pero no sobra. Howe refrenda su maestra versatilidad tocando todo lo que le den y tenga cuerdas: la acústica a los fines de recrear ese diamante de los cielos llamado “Mood for a Day” (Fragile, 1972); la mandolina cuando llega el turno de “I’ve Seen All Good People” (The Yes Album, 1971); la eléctrica y lacerante para que nadie recuerde al Trevor Rabin de “Owner of a Lonely Heart” (90125, 1983); o la diminuta para introducir la pieza tal vez más bella, emocional y acabada que haya construido el grupo en su historia, “And You and I” (Close to the Edge, 1972). Y Squire mantiene incólume su ser en sí. El bajista le puede tanto a la fulminante y cadenciosa versión de “Heart of the Sunrise” (Fragile) como al bis final que cerró perfectos todos los frentes abiertos durante 120 minutos, “Starship Trooper” y sus tres partes: “Life Seeker”, “Disillusion” y “Wurm”, como si el tiempo se hubiese congelado en Autumn, algún día del ’72. El 3 de diciembre, cuando este Yes dé su segundo concierto en Buenos Aires (en el Gran Rex), nadie osará dudar de las dudas... David despejó el camino.

Yes: viaje a las profundidades del rock progresivo.




A pocas cuadras de Costanera Sur y a contramano de la idea dominante de estar a tono con los tiempos que corren, el peso de la historia ocupó por algo más de dos horas el escenario de calle Bouchard. Como aquellas viejas noches del Luna, cuando la técnica no hacía milagros y el galpón de los deportes se resistía a ser domado, Yes ofreció un show de clásicos para honrar la etapa dorada del rock progresivo y celebrar la contundencia de una obra que viaja más allá de las categorías que impone el paso del tiempo. El público, en su mayoría, viejos militantes del detalle: tipos criados en las armonías perdurables, los viajes cósmicos y la psicodelia entendida como esa nave que te trasporta quién sabe adónde. También muchos sub-20 acompañando a sus padres y ubicando los tantos con remeras de Dream Theater. Como es sabido entre las huestes del gigante progresivo, un recital de Yes siempre incluye sorpresas en la alineación: desde 1968 sólo Chris Squire, bajista y fundador, ha resistido a todas las resurrecciones de la banda inglesa. Pero esta vez la previa señalaba un dato digno de la fabulosa película This Is Spinal Tap: un nuevo cantante, Benoit David, reclutado de un grupo tributo para ocupar el lugar de Jon Anderson, la voz sagrada de Yes; y la inclusión de Oliver Wakeman a cargo de los teclados, sí el hijo de Rick. Por el lado de las garantías, ver en vivo a Steve Howe, quizá uno de los mejores violeros vivos del planeta junto a los inmortales Alan White (batería) y Squire seguía siendo atractivo para los fanáticos más conspicuos.

Las dudas y los temores se despejaron cuando pasó la introducción de "Siberian Khatru" y la voz de David llegó sin problemas a los agudos conocidos de Anderson. Aún el sonido conspiraba y desde varios sectores del estadio llegaban pedidos de subir un poco más el volumen. Pandereta en mano y con tímidos pasitos de baile, el cantante nacido en Canadá empezó a ganar confianza mientras la sólida base instrumental recorría los intrincados cambios de ritmo de la joya oculta de Close To The Edge y Howe bajaba escalas con su técnica insuperable, más afinada en el buen gusto que el virtuosismo exacerbado. Todos tranquilos y más aún con los ajustes de sonido para "Seen All Good People", en donde los juegos vocales mandan para el tema incluido en The Yes Album, el disco que marcó la consagración de la banda en 1971 y también la del género progresivo en su idea de ir más allá de los límites del rock.

Un poco para marcar el territorio y confirmar que en Yes no existen los miembros imprescindibles, Chris Squire presentó a los nuevos integrantes y giró hacia "Tempus Fugit", aquel pasaje veloz de Drama, el álbum que marcó la ausencia de Jon Anderson y el ingreso de Trevor Horn, líder por entonces de la banda pop The Buggles. Aquel atrevimiento que incluía programaciones y mucho vocoder significó todo un sacrilegio para muchos fanáticos, hoy suena a tema menor frente a canciones como "Astral Traveler", una suite espacial registrada en Time and a World de 1970. En esa hendija del pasado permanece lo mejor de Yes y todos los que llenaron el estadio Luna Park esperaban más momentos del período 1970-1973, por eso cuando sonó el riff inicial de "Perpetual Change" o la bellísima sinfonía melódica que encierra "And You And I" los brazos extendidos y los coros casuales lanzaban devoción hacia el escenario, la misma que también acunó a bandas argentina como Aquelarre, Invisible y hasta La Máquina de Hacer Pájaros, entre muchas otras.

En la cuenta de imágenes retenidas gana Steve Howe, cambiando tres veces de guitarra en un mismo tema, utilizando un dispositivo para resolver cómo pasar de lo acústico a lo eléctrico sin descuidar un acorde o el uso del slide con fines espaciales. Nada de pirotecnia en el momento Howe, sólo los caminos flamencos de "Mood for a day", y una versión libre de "Clap" para seguir compartiendo su amor por el rag time. Pegadito al violero, la mole Squire, todo se sostiene en su bajo melódico y el exacto entramado que forma junto a White. Más atrás, sin el protagonismo de su padre, un sobrio trabajo orquestal de Wakeman y su imagen casi calcada a los años de juventud del tecladista insumiso. ¿Y David?: muy cercano a un clon de Anderson, pero en términos funcionales es la pieza necesaria, Yes con una voz distinta a la de su cantante original es otra banda, y anoche nadie deseaba eso.

Para los flashes finales de la quinta visita de Yes a la Argentina, una versión épica de "Heart of The Sunrise" entre un dueto de habilidades de Squire y Howe mientras David se recibía de Anderson, y la arenga vitalista que siempre provoca "Roundabout". El bis llegó con otra canción de The Yes Album, la perfecta melodía "Starship Trooper" y la gloriosa coda final de Howe: diez minutos para volver una y otra vez a esa época en donde sabíamos cómo formaba cada equipo progresivo y las tapas de Roger Dean casi siempre incluían viajes extras. Algo de eso pudo verse en el Luna cuando varios barrigones pelaban panzas y quedaban en cuero en busca del talle adecuado de la última remera de Yes.

Por Oscar Jalil

CHANGO SPASIUK: EL JOVEN MANOS DE ACORDEÓN.






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ENTREVISTA: El joven manos de acordeón










Nació en Misiones, pero recorrió el mundo con su música. En octubre último se presentó en los más selectos reductos de la vanguardia neoyorquina para tocar chamamé. Su preocupación es una sola: tocar para merecer esa música que es su pasión.
"Cuando era chico, iba a los casamientos y miraba a los músicos. Cada vez que un acordeonista descansaba se lo pedía y si el tipo tenía onda me enseñaba algo. Era como una desesperación"
En la casa donde vive el Chango Spasiuk hay televisor , pero se ve un solo canal: el 7.
A él no le preocupa. En este lugar alejado del mundo -un barrio tan privado como modesto de General Rodríguez- no necesita demasiado. Vive en una casa blanca rodeada por un parque con Vanessa -su mujer-, Lucía -su hija de 2 años-, Cartucho -un perro gigante y lanudo- y Morocha -una perra callejera recién llegada.
Se llama Horacio, pero si alguien gritara ese nombre en la calle él no se daría vuelta. Desde chico le dicen Chango. Es un viernes por la tarde, principios del calor, y él ceba un mate. Se hace extraño pensar que hace una semana estuvo en Nueva York convocado por Bob Telson (compositor y pianista nominado al Oscar por la canción Calling You, del film Bagdad Café) para que interpretara en vivo la música compuesta por él para el grupo de danza Manhattan Tap. Este que usa la remera salpicada por la tierra del jardín en el que hasta hace cinco minutos estuvo trabajando, es el mismo hombre que hace cuatro días tocó en vivo en el B.A.M. de Brooklyn, un centro de arte y música de la vanguardia neoyorquina, y que cerró con sus chamamés el Festival Argentino Brasileño de Jazz, organizado por el Consulado argentino en Nueva York, donde lo escuchó nada menos que David Byrne. Claro que, después de todo, está acostumbrado a los cambios. Nació en Apóstoles, Misiones, donde antes nacieron sus padres y donde antes encontraron la tierra más o menos prometida sus cuatro abuelos llegados desde Ucrania. El Chango está diciendo que no habla ucranio, que apenas se defiende con el portugués, cuando entra Lucía. La hija. Dos años rubios hasta el ardor. Semidesnuda o medio vestida. Se queja. El perro Cartucho no la deja meterse dentro de un fuentón y la empujó y se mojó y buá. -Tas teyible mi ángel -reconviene el Chango al ángel con todo cariño, y el ángel se va a cambiar la ropa mientras el Chango se acuerda de su padre. Un tal Lucas.
-Era carpintero de lunes a viernes y los fines de semana tocaba el violín en las kermeses, en las fiestas. Así empecé yo con la música. Por mi papá. Cuando él vio que yo iba a tocar el acordeón, me prohibió seguir trabajando en la carpintería para que no me lastimara las manos, como se habían lastimado todos mis hermanos. Mi papá no me apoyó para que yo desarrollara mi música. Mi papá me empujó.
Lo empujó tanto que el nene resbaló en caída libre y gozosa hasta el centro mismo de la música. Aunque sólo a los 12 años tuvo acordeón propio, el veneno del chamamé y de las polcas se le pegó desde chico. Aprendió pellizcando consejos a los que sabían, revolviendo en los placares de los tíos que tenían el instrumento descansando un sueño mudo que a él lo lastimaba.
-Yo vivía fascinado por el acordeón, por ese pedazo de madera que termina siendo algo tan bello.
Dice el Chango y mira uno de sus tres acordeones, un hocico blanco iridiscente que descansa en la alfombra.
-Cuando era chico, iba a los casamientos y miraba a los músicos. Cada vez que un acordeonista descansaba se lo pedía y si el tipo tenía onda me enseñaba algo. Era como una desesperación.
Tan enorme era, tan vasto el desespero, que el chico aprendió algo y enseguida se hizo músico de casamientos.
-Dos temas tocaba, nada más. Y en el pueblo decían: "Che, Lucas, así que tu hijo es músico, decile que venga a tocar, que se casa fulana". Ibamos. Con mi papá, y mi tío Marcos, que canta. Hoy es casi impensable creer que en un casamiento se baile durante toda la noche un solo tema, pero eso pasaba. La gente bailaba. Claro que bailaba. Toda la noche. Esa es una idea que tengo y es que la música no es una cosa teórica, donde la gente se conecta intelectualmente diciendo: "Ah, no, esto es moderno, contemporáneo, vanguardista". No. En una reunión así lo que menos hay es un proyecto intelectual de conocimiento de la música. En esas circunstancias, la vibración de la música se vuelve casi una vibración de amor, una forma del amor. Entonces, no importa si uno sabía tocar cien temas o uno. No importa si esa gente conoce a Bach. Importa que uno toca, y que se cumple ese sentido de la música que es la hermandad y la unidad de las personas.
Entonces Lucía vuelve a entrar medio vestida y casi mojada, rubia platino, con una almohada bajo cada brazo, y dice que Cartucho, el perro, todavía no la deja meterse en el balde, ufa.
Eran los años 80. Todos sus compañeros del colegio religioso mixto al que iba se morían por Michael Jackson y las chicas entonaban aquello de Chiquitita dime por qué... porque Abba reinaba sobre el mundo. Y el Chango ahí, adolescente tiempo completo, sin poder hacer otra cosa que ir tras los pasos de su pasión. De lunes a viernes estudiaba y los fines de semana desembarcaba con su conjunto -él en acordeón, su padre en el violín, y su tío Marcos en voz y guitarra-, trepándose a escenarios de bailes y kermeses, pistas al aire libre y clubes. A tocar chamamé. -La adolescencia fue medio complicada. Por un lado tocaba chamamé y por otro lado era un adolescente que iba a la secundaria y al chamamé se lo tildó siempre como música de viejos. Pero era la música que yo amaba. A veces me preguntan por qué se me ocurrió tocar el acordeón, y yo digo que de donde yo vengo hay miles de chicos que tocan el acordeón, pero no tienen dónde hacerlo. Cuando terminan la secundaria sienten vergüenza porque parece que estuvieran tocando algo que es "grasa" y abandonan. Eso a mí me apena. La falta de espacio para esos chicos. Pero yo no soy un extraterreste que cayó de otro planeta a un planeta donde no se toca chamamé y no se toca el acordeón.
No es el producto very tipical de una discográfica multinacional, ni la perla alternativa de un sello subterráneo. Spasiuk es producto del esfuerzo de Spasiuk. De subir unos peldaños muy resbalosos y muy inestables hasta la cima. El primer peldaño fue Expresión Regional Chamamecera.
-Era un programa de televisión muy popular que mandaba un móvil a pueblos del interior para difundir a los músicos locales. El móvil pasó por Apóstoles, y toqué yo. Después de Expresión Regional fui invitado a otros festivales en el interior de Misiones: Festival del Docente en Campo Grande, Festival del Tarefero en Concepción de la Sierra, Festival de la Mandioca en Cerro Azul...no... en Cerro Azul era del Durazno; del Tabaco en San Vicente...no, San Vicente de la Madera...
Era una figurita difícil de acomodar. Rubio bonito crítico y desconforme. Entre los chamameceros tradicionales era un mocoso a contrapelo. Entre la gente de su generación, un chico raro. El joven manos de acordeón. -La verdad que yo era rebelde, discutidor. No me gustaba lo que escuchaba de los chamameceros, ni me gustaba cómo hacían sus performances. Yo tenía la idea de que el chamamé era una música para escuchar, no para bailar. En esa época yo no hacía nada interesante musicalmente, y encima no quería que la gente bailara. Imagináte lo que era eso. Un horror.
Pero sus vecinos, si es que se acuerdan de esa época terrible, lo han perdonado.
-A Apóstoles vuelvo una vez por mes, o más si puedo. Paro a casa de mi mamá, Eugenia. Si bien la gente pudo haber salido espantada, y con mucha razón, por cosas que yo he hecho, siempre entendieron mi búsqueda, porque siempre fue sincera aún si fue desastrosa. Nunca fui con aires de decir "Acá son todos brutos, lo que pasa es que no me entienden".


















Alguna vez, pensó que el bruto era él y que necesitaba ilustrarse. Entonces, apenas terminó el secundario, se fue a Posadas a estudiar Antropología, pero no rindió ni un solo parcial porque en lugar de descubrir los rigores del saber descubrió de la mano de los estudiantes eternos -esos seres barbados que todas las facultades tienen, esos chicos con aire de desabrigados profetas melancólicos- a Miles Davis, Astor Piazzolla, Dino Saluzzi, Hermeto Pascoal, Los Jaivas y Jimmy Hendrix. Y conoció también a Norberto Ramos, un pianista de Buenos Aires, que le propuso ser su maestro de música.
-Me dijo "Qué hacés en Misiones? Vení a Buenos Aires".
Así fue como empezó la peregrinación. No sabía bien a qué iba ni por qué ponía tanto empeño, pero cuando conseguía algunos pesos se subía al tren en Posadas y se bajaba veinte horas después en la estación Federico Lacroze más muerto que vivo, con el acordeón bajo el brazo y el sórdido recuerdo del asiento clase turista clavado en la espalda. Eso sí: dispuesto a todo.
-Norberto me enseñaba un par de horas y me decía "Bueno, ¿te vas a quedar en Buenos Aires?". "Si, si", le decía yo. "Entonces vení mañana". No me preguntaba dónde vivía, dónde estaba parando, nada. Yo no le decía nada, pero no tenía dónde viviren la Capital.
Se ríe. Una carcajada sin autocomplacencia, como diciendo a quién le importa si tuve que dormir en estaciones de trenes y pasar hambre, y pasear por Buenos Aires de madrugada para hacer tiempo, Si ahora estoy acá también gracias a eso.
-Después empecé a venir con un músico que se llamaba Jorge, un guitarrista. Empezamos a tocar en peñas y siempre conocíamos a alguien que nos ofrecía su casa para dejar las cosas. Nos quedábamos durmiendo en algún garage, hasta que no dábamos más, y tomábamos el tren de vuelta a Misiones. Era como decía Yupanqui: "Buenos Aires, ciudad gringa, la gente se te hacía a un lado como cuerpo a la jeringa". Igual veníamos. No sé para qué, pero veníamos.
Entonces empezó a sufrir el síndrome-de-incomodidad-permanente. El síndrome-de-ajenidad-irreversible.
-Cuando volvía a Apóstoles sentía que no tenía nada que hacer ahí. Algo adentro mío me pedía pista. Entonces volvía a Buenos Aires a hacer mis eye eye pe pe.
-¿Tus qué?
-Yelaciones públicas.
Durante todo 1988 peregrinó hacia Buenos Aires. Un día recordó que el hijo de unos vecinos de Apóstoles vivía en la Capital y era portero de edifico.
-Entonces le caí y ese terminó siendo mi centro de operaciones. Dejaba todas las cosas en la portería y como el edificio tenía caldera, dormíamos con José donde estaba la caldera. Era todo muy contrastado, porque nos invitaron a tocar al festival Eurolatina, en Holanda, y la embajada de Holanda nos mandó un auto para llevarnos hasta el aeropuerto. Entonces salíamos de ese lugar de la caldera, donde no sabías si hacía frío o calor, si era de día o de noche, y afuera te esperaba el coche de la embajada y el chofer te decía "Señor", y te guardaba las cosas en el baúl y te llevaba a Ezeiza para que te tomaras un avión a Holanda.
En 1989 ya habían pasado diez años desde que a los doce se colgara el acordeón por primera vez. Había recorrido el país tocando en festivales, había salido de gira con sus músicos en un 404 gasolero bochornoso.



















-Era patético. Nos aplaudían como locos en un festival, y después le teníamos que pedir a uno de los asistentes del escenario que nos ayudara para empujar el auto.
Entonces lo invitaron a tocar en Cosquín. Preparó diez parejas de baile en Apóstoles, armó una coreografía, consiguió dinero prestado y alquiló un colectivo para trasladar a la troupe. La noche del 27 de enero la plaza Próspero Molina conoció al huracán misionero.
-Fue un lindo concierto, pero como la plata me alcanzaba solamente para tocar y volver, toqué y volví. Cuando llegué a Misiones me llamaron por teléfono para decirme que había sido la consagración de Cosquín, pero ni siquiera pude estar para recibir el premio.
El mismo año que devino consagración coscoína se instaló en Buenos Aires. Alquiló un departamento, grabó algunos discos: Chango Spasiuk, Contrastes. En esa época, por un problema en el corazón y demasiado joven para casi todo, murió su padre.
-Fue una estocada muy grande. Una de las primeras veces en que me sentí solo. Fue como cambiar de piel.
Entonces el Chango cuenta algo. La noche del velorio, cuando se quedó solo, cuando se fue la última visita compungida, sacó el acordeón y lloró su llanto terrible.
-A papá lo velaron en casa. Cuando todos se fueron le pregunté a mamá qué le parecía y ella me dijo que si quería tocar, que tocara. Entonces le metí nomás. Le di duro. Te imaginás, a las tres de la mañana, tocando el acordeón en el velorio de mi papá, es una imagen loca y se puede malinterpretar, pero por qué no iba a tocar, si mi papá amaba la música.
Y él, claro, amaba a su papá.
Ese mismo año, 1992, los Divididos lo invitaron a presentarse con ellos en Obras como músico invitado. Después, fueron los Cienfuegos, la banda de Sergio Rottman, quienes descubrieron al muchacho del acordeón. La mezcla tuvo consecuencias. El Chango hizo un paso en falso. Se puso deforme y electrónico.
-Armé un grupo con baterías, guitarras eléctricas, y fue muy caótico. Yo volvía al mismo circuito de festivales donde era famoso, archiconocido, el hijo que todas las madres querían tener, el ejemplo de juventud, y cuando escuchaban eso se quedaban espantados. Sonaba todo distorsionado. A mí me parecía que había dado un show bárbaro, y cuando escuchaba la grabación era una cosa desprolija. De muchos de esos festivales no me llamaron nunca más.

La vida siguió sin su padre. Grabó otro disco, La Ponzoña, que llegó a manos de los organizadores del Festival Internacional de Jazz de Montreal y en 1997 desembarcó en Canadá para tocar chamamé en un escenario en el que también estarían Pat Metheny y John Mc Laughlin, entre muchas otras glorias. Dos semanas después de Montreal, de regreso en la Argentina, tocó Pequeña ala de Jimmy Hendrix en el Festival del Poncho de Catamarca.
Entonces hubo un accidente.
El 6 de marzo de 1998, cuando él y su banda regresaban a Buenos Aires desde Ayacucho, la combi en la que iban se estrelló contra un camión. En el accidente murieron Gabriel Villalba (guitarrista, de lo mejor del folklore de estas tierras) y uno de los asistentes. El Chango pasó siete meses sin tocar. -Esa muerte fue casi más fuerte que la muerte de mi papá. Mucho más violenta. Mucho más profunda. Mi hija Lucía nació dos semanas después.
La muerte violenta y el rescoldo dulce de la hija recién nacida le hicieron mezclar y dar de nuevo.
-Se me cayeron todas las cosas tontas de las estanterías y me quedó lo esencial. No tenía banda. Estaba como perdido. Dije para dónde voy. Y arranqué con Polcas de mi tierra.
El disco Polcas de mi tierra fue Premio Carlos Gardel año 2000, y catalogado de excelente por la mayoría de los críticos de distintos medios. Lo grabó llevando micrófonos y acordeón hasta los pueblos de su provincia, y tocó gratis en las kermeses con tal de poder grabar el exacto sonido del entusiasmo, el chas chas de las alpargatas contra el suelo, el júbilo despeinado de los gritos y los murmullos, el cloqueo de las risas y las gallinas sueltas en el patio. Habló con los ucranianos y sus hijos, y los dejó contar historias, tocar sus instrumentos armados con maderas de cajón, grabó sus casamientos y sus fiestas. El resultado es un disco donde cada quien cuenta su parte, un documental sonoro sobre la historia de Misiones, la polca y los campesinos.
-Quería hacer un disco con todas las cosas que tocaba papá. Y Polcas...es eso. Mostrar el contenido de las cosas. La música como una forma de amor. Más allá del relevamiento musicológico, del siglo de música que trajeron los inmigrantes ucranianos, fue mostrar gente tocando música, gente que no le da gran importancia al virtuosismo. Yo no toco música para jóvenes ni para viejos, ni para intelectuales. Toco música para lo que hay del cuero de las personas para adentro. No es música para rockeros ni para misioneros, es música de nadie y música de todos. Cuando subo a un escenario compartido con un grupo de rock como Cienfuegos o Divididos y la gente se copa y baila con el chamamé, no digo: "Ah, clavé mi banderita, los hice bailar chamamé". No. Lo que propongo es un juego de respetarse, de tolerarse, y por ahí alguien además se entera de que en el acordeón se puede tocar un blues. El chamamé siempre ha sido una música orillera, a pesar de que tiene docientos años y es la música del nordeste argentino. Sin embargo cuando se reconoce a la gente del folklore nunca se habla de los grandes compositores del chamamé, como Coromarola, Montiel, gente que a nivel compositivo están a la altura de Troilo, de Yupanqui, del Cuchi Leguizamón. No eran amigos de Cortázar, porque eran personalidades diferentes, pero musicalmente era gente muy mágica. A mí me molesta cuando dicen que el chamamé es demasiado popular. ¿Quieren decir demasiado provocador? La tonada misionera se le encrespa. El chamamé le produce sobresaltos en cuerpo y un estado alterado del alma.
-Es que algo pasa cuando uno toca chamamé. No es que uno se retuerza porque quiere. El chamamé te retuerce. Te pasa algo en el estómago. El chamamé es una música peligrosa. Mal llamada música alegre. Mal llamada música fiestera. Me molesta que se diga eso, porque por la forma se descarta el contenido. Si por afuera se ve lindo, es interesante aunque adentro no haya nada. El chamamé también tiene belleza pero ven a un tipo que habla español mezclado con acento guaraní y dicen "¿Pero qué puede tocar este tipo?". Pero los negros que tocan blues, para la misma gente que dice así, son bárbaros. ¿Entonces por qué no escuchan a uno que toca chamamé? Dicen que el folklore está pasando por un buen momento, y todo lo que se escucha son letras que podría cantar Luis Miguel, en tiempo de chacarera. No está mal que haya esas letras, me parece mal que sea sólo eso.
Toca para merecer esa música que lo apasiona. Toca también para que el mundo se detenga. -Hay algo que hace que el mundo se detenga en tu cabeza, y eso es tocar música. Cuando vos tocás, no existe el mundo. El mundo puede tener una aceleración, pero esa aceleración desaparece cuando tocás. El mundo está dentro tuyo, y eso es el mundo y si hay diez personas, cien o diez mil escuchando, no importa. Cada vez que toco estoy ahí solo y me vienen las mismas imágenes.
Una después de otra, como cartas diáfanas: el rostro de su padre, la cara de su hija, su primer acordeón.
-Era así chiquito. Amarillo. Un Maestrina de veinticuatro bajos. Hacía meses que lo veía en Apóstoles en una relojería de un señor que se llama Massuh. Un día llegó mi papá a casa y llamó: "¡Gurisada, vengan para acá!". Llegamos todos corriendo y me dijo: "¡Usted, vaya para el living!". Fui y me encontré el acordeón amarillo en el sillón. Me lo colgué ese día y me lo descolgué al día siguiente, para almorzar.


Entonces, Lucía llega desde el patio.
-Saracatunga- dice.
El Chango se ríe. La nena le pide siempre lo mismo. Que toque el tema emblemático del programa Sábado Bus, de Nicolás Repetto.
-Saracatunga.
Repite Lucía.
Afuera el perro Cartucho sigue a los saltos, loco de alegría. El Chango ceba un mate. En un rato, va a estar tocando Saracatunga, como si esa fuera, también, otra de las formas del amor.
La provocación y el arte
En su último disco, Chamamé Crudo, editado igual que Polcas ... por el sello independiente nacional Acqua Records, la ranchera La Camorra, está dedicada a Astor Piazzolla. La dedicatoria reza: "A Astor y la soledad de la provocación apasionada", haciendo referencia al disco La camorra (La soledad de la provocación apasionada), de Piazzolla, pero también con toda premeditación y alevosía, queriendo decir otra cosa. "Salvando las distancias, yo no soy Astor Piazzolla ni mucho menos, pero a veces creo que lo entiendo. Sé lo que se siente, la soledad de ir en contra del consenso estético impuesto. La provocación muchas veces te deja solo. Leí un libro de Kandisnky, Sobre lo espiritual en el arte, y el libro dice que el arte es un triángulo en permanente ascenso, todo lo que hoy está en el vértice, mañana está en el centro y pasado en otro lado. Todo lo que hoy es incomprensible, con el tiempo empieza a entenderse. Una discográfica me dijo, por Polcas de mi tierra, que a quién le interesaba un disco con inmigrantes hablando, a quién le interesaban los viejos de la chacra. La soledad de la provocación tiene que ver mucho con eso. Provocación no es insultar, sino empujar el límite. El arte no es para entretener a las personas, sino para que las personas sean disparadas por una obra y vean que hay cosas especiales dentro de ellas. La gente puede estar dentro de un hueco, pero el arte no es una botellita de cerveza para que la gente se lo pase bomba. Creo yo que el arte es hacer que la gente dentro de ese hueco tenga otra actitud. Y que ese hueco no es para siempre. El arte es una cosa de la que estamos hechos todos, por eso respondemos a sus estímulos. Porque estamos hechos también de eso.

Fuente: Entrevista Revista del diario La Naciòn, Buenos Aires, Argentina, publicado el 7 de enero de 2001







viernes, 19 de noviembre de 2010

La “madrina del punk”, Patti Smith, ganó el Premio Nacional de Literatura de EE.UU.















En la categoría “no ficción” por el libro de memorias Just kids, que relata su estrecha relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, el artista del under neoyorquino que murió de sida en 1989. “Soñaba con tener un libro propio, con escribir uno que pudieraponer en mi estantería”, señaló la rockera en su discurso de aceptación, donde además aprovechó la ocasión para pedirle al público que no abandonara el libro impreso, ante la amenaza que significa la irrupción del e-book en todo el mundo. “No hay nada en nuestro mundo material más bello que el libro”, afirmó la líder del grupo Patti Smith & Her Band, de 63 años. En Just Kids (que en Argentina Lumen publicó bajó el título Eramos unos niños), la polifacética artista retrocede hasta julio de 1967, cuando en San Francisco se celebraba el primer “verano del amor” y ella, con apenas 20 años, decidió mudarse a Nueva York en busca de nuevas experiencias. Allí conoció a Mapplethorpe, con quien vivió un intenso vínculo amoroso que luego derivó en una gran amistad, convirtiéndose ambos en iconos de la contracultura estadounidense de la década del ’70.

Patricia Lee "Patti" Smith (nacida el 30 de diciembre de 1946) es una cantante y poetisa estadounidense.

Saltó a la fama durante el movimiento punk con su álbum debut de 1975 Horses. Llamada "La madrina del punk", trajo un punto de vista feminista e intelectual a la música punk y se convirtió en una de las artistas más influyentes dentro de la música rock, integrándola con un estilo de poesía beat.

Sus alusiones introdujeron la poesía francesa del siglo XIX a la juventud norteamericana, mientras que su imagen andrógina y poco femenina, desafiaron a la era de la música disco.

La canción coescrita con Bruce Springsteen, "Because the Night", es su canción más conocida, llegando a la posición número 13 de las listas Billboard de Estados Unidos en 1978, y siendo versionada por el mismo Springsteen, R.E.M. o U2.

En 2005, fue nombrada Comandante de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, y en 2007 entró en el Salón de la Fama del Rock



Biografía

Los primeros años

Patti Smith nació en Chicago, Estados Unidos, donde su madre, Beverly, fue cantante de jazz y su padre, Grant, trabajó en la planta de la multinacional Honeywell.

Pasó su infancia en Deptford Township, New Jersey,criada como la hija de una testigo de Jehová.

Dice haber recibido una fuerte educación religiosa y una buena educación sobre la biblia, abandonando la religión organizada en su adolescencia por encontrarla demasiado restrictiva. Al respecto, Smith escribió años después en la estrofa inicial de su versión de una canción de Them, "Gloria", que "Jesús murió por los pecados de alguien, pero no los míos" en respuesta a esta experiencia.

Smith se graduó en 1964 en el colegio de Deptford Township y por las dificultades económicas que atravesaba la familia, Patti comenzó a trabajar en una fábrica.






















1967–1973: Nueva York

En 1967 dejó los estudios universitarios en Glassboro State Teachers College y se mudó a la ciudad de Nueva York. Allí, mientras trabajaba en una librería con su amiga Janet Hamill conoció al fotógrafo Robert Mapplethorpe. Las fotografías de ella hechas por Mapplethorpe se convertirían en las portadas de los álbumes de Patti Smith Group, y siguieron siendo amigos hasta la muerte del fotógrafo en 1989.

En 1969 se fue a París con su hermana, donde comenzó a actuar en las calles y a hacer arte de performance. Cuando Smith regresó a Nueva York, vivió en el Hotel Chelsea con Mapplethorpe y frecuentaban los clubes de moda de la ciudad, como el CBGB y el Max's Kansas City. Ese mismo año, Smith apareció con Jayne County en la obra de teatro de Jackie Curtis, Femme Fatale. Además, como miembro de un proyecto de poesía de St. Mark, pasó los primeros años de los 70 pintando, escribiendo y actuando.

En 1971 hizo una performance en la obra Cowboy Mouth de Sam Shepard,[9] y colaboró con Allen Lanier, del grupo de rock Blue Öyster Cult, grabando juntos varias de las canciones en las que colaboró Smith, incluyendo "Debbie Denise" (de su poema "In Remembrance of Debbie Denise"), "Career of Evil", "Fire of Unknown Origin", "The Revenge of Vera Gemini", y "Shooting Shark". Durante estos años, Smith también ejerció de periodista musical, escribiendo sobre rock en varias publicaciones, entre ellas la revista musical Creem.

1974–1979: Patti Smith Group


Para 1974, Patti Smith ya hacía sus propios conciertos de rock, inicialmente con el guitarrista Lenny Kaye, y posteriormente con una banda completa formada por Kaye, el bajista Ivan Kral, el batería Jay Dee Daugherty, y el pianista Richard Sohl. Ivan Kral era un refugiado checoslovaco, huido en 1968 tras la caída de Alexander Dubček y su intento reformista, de implantar "el socialismo en libertad", un régimen con rostro humano. Financiados por Robert Mapplethorpe, la banda grabó su primer sencillo, "Hey Joe / Piss Factory" en 1974, siendo la cara A una versión de la canción de rock escrita por Billy Roberts y previamente versionada por Jimi Hendrix y Deep Purple, con un añadido de palabra hablada que trataba sobre el secuestro y posterior fuga de Patty Hearst, y la cara B un tema que habla sobre la frustración e ira que sentía Smith al trabajar en una línea de ensamblado de una fábrica, y la salvación que encontró en un libro de poesía francesa del siglo XIX, llamado Iluminaciones de Arthur Rimbaud, previamente robado de una tienda.


























Patti Smith Group firmó con el sello discográfico Arista Records, editando el álbum Horses, producido por John Cale en 1975. El álbum fusionaba punk rock y poesía hablada, comenzando con una versión de la canción "Gloria" de Van Morrison, y las palabras de Smith: "Jesús murió por los pecados de alguien, pero no los míos". La austera fotografía de la portada hecha por Mapplethorpe se ha convertido en una imagen clásica del rock.

Mientras Patti Smith Group estaba de gira por Estados Unidos y Europa, la popularidad del punk comenzó a aumentar. El sonido más crudo de su segundo álbum, Radio Ethiopia, reflejaba este cambio, recibiendo unas críticas bastantes mediocres. Aun así, varias de las canciones del álbum han sobrevivido al paso del tiempo, y Smith aun las toca en directo hoy en día.

El 23 de enero de 1977, mientras se encontraba de gira para promocionar el álbum, Smith tuvo un accidente al caerse de una tarima, en Tampa, Florida, cayendo al cemento de la fosa de orquesta, y fracturándose varias vértebras. El accidente la obligó a descansar y a hacer rehabilitación. Después de la recuperación, Patti Smith Group editó dos álbumes más antes de finalizar los años 70, Easter de 1978, que contenía el sencillo "Because the Night" coescrita con Bruce Springsteen, y que fue su álbum con más éxito comercial, y Wave de 1979, que fue menos exitoso, aunque las canciones "Frederick" y "Dancing Barefoot" fueron radiadas.

Patti Smith Group firmó con el sello discográfico Arista Records, editando el álbum Horses, producido por John Cale en 1975. El álbum fusionaba punk rock y poesía hablada, comenzando con una versión de la canción "Gloria" de Van Morrison, y las palabras de Smith: "Jesús murió por los pecados de alguien, pero no los míos". La austera fotografía de la portada hecha por Mapplethorpe se ha convertido en una imagen clásica del rock.

Mientras Patti Smith Group estaba de gira por Estados Unidos y Europa, la popularidad del punk comenzó a aumentar. El sonido más crudo de su segundo álbum, Radio Ethiopia, reflejaba este cambio, recibiendo unas críticas bastantes mediocres. Aun así, varias de las canciones del álbum han sobrevivido al paso del tiempo, y Smith aun las toca en directo hoy en día.

El 23 de enero de 1977, mientras se encontraba de gira para promocionar el álbum, Smith tuvo un accidente al caerse de una tarima, en Tampa, Florida, cayendo al cemento de la fosa de orquesta, y fracturándose varias vértebras. El accidente la obligó a descansar y a hacer rehabilitación. Después de la recuperación, Patti Smith Group editó dos álbumes más antes de finalizar los años 70, Easter de 1978, que contenía el sencillo "Because the Night" coescrita con Bruce Springsteen, y que fue su álbum con más éxito comercial, y Wave de 1979, que fue menos exitoso, aunque las canciones "Frederick" y "Dancing Barefoot" fueron radiadas.


























1980–1995: Boda e hijos

Antes de lanzar Wave, Smith, ahora separada de Allen Lanier, conoció a Fred "Sonic" Smith, ex guitarrista de la banda de rock de Detroit, Míchigan , MC5, que en aquel momento había formado la banda Sonic's Rendezvous Band, y que adoraba la poesía tanto como ella ("Dancing Barefoot" y "Frederick" del álbum Wave estaban ambas dedicadas a él). Esta unión suscitó la broma sobre el hecho de que solo se casaba con él para no tener que cambiarse el apellido.

Tuvieron un hijo, Jackson (nacido en 1982), y más adelante, una hija, Jesse (nacida en 1987). Durante la mayor parte de los años 80 Patti estuvo retirada de la escena musical, viviendo con su familia en St. Clair Shores al norte de Detroit, editando en junio de 1988 el álbum Dream of Life, que incluye la canción "People Have the Power".

Fred Smith murió el 4 de noviembre de 1994, y al poco tiempo, Pattie también tuvo que afrontar la inesperada muerte de su hermano Todd, y del teclista de su banda, Richard Sohl.

Al cumplir su hijo 14 años, Smith decidió volver a Nueva York, donde sus amigos Michael Stipe de R.E.M. y Allen Ginsberg (a quién había conocido en sus primeros años en Nueva York) la instaron a volver a hacer giras para recuperarse del impacto de los últimos acontecimientos, por lo cual, se embarcó en una pequeña gira junto a Bob Dylan en diciembre de 1995 (captado en un libro fotográfico de Michael Stipe).

1996–2003: Retorno


En 1996, Smith volvió a trabajar con su banda habitual para grabar Gone Again, que incluye el tema "About a Boy", un tributo al cantante de Nirvana, Kurt Cobain. Smith era admiradora de Cobain, pero declaró estar más enfadada que triste por su suicidio.

Ese mismo año colaboró con Michael Stipe en "E-Bow the Letter", una canción de R.E.M. del álbum New Adventures in Hi-Fi, que también ha tocado en directo con ellos.

Después del lanzamiento de Gone Again, Patti Smith grabó dos álbumes más: Peace and Noise en 1997 (incluyendo el sencillo "1959", que trata sobre la invasión de Tibet) y Gung Ho en 2000 (con canciones sobre Ho Chi Minh y su propio padre). Las canciones "1959" y "Glitter in Their Eyes" fueron nominadas a un premio Grammy como Mejor Interpretación Pop Femenina.

Una caja recopilatoria con su trabajo realizado hasta el momento, The Patti Smith Masters, se lanzó en 1996, y en 2002 vio la luz Land (1975–2002), un álbum recopilatorio doble que incluye la versión de la canción de Prince, "When Doves Cry".

El 28 de septiembre de 2002, se exhibió en el Museo Andy Warhol de Pittsburgh una exposición de arte llamada Strange Messenger, que incluía dibujos y arte visual de la artista.

























2004 - actualidad

Actuación de Patti Smith en el TIM Festival de Río de Janeiro en 2006.

El 27 de abril de 2004, Patti Smith lanzó al mercado Trampin' que incluía varias canciones sobre ser madre, en parte en tributo a su propia madre, que había fallecido dos años antes.

El 25 de junio de 2005, actuó en el Festival Meltdown de Londres tocando el álbum Horses íntegramente, donde el guitarrista Tom Verlaine de Television sustituyó a Oliver Ray. Esta actuación en directo se grabó y salió al mercado bajo el título de Horses/Horses.

El 10 de julio de 2005, Smith fue nombrada Comandante de la Orden de las Artes y las Letras, de manos del Ministro de cultura de Francia.

El 15 de octubre de 2006, Patti Smith hizo una actuación en la mítica sala CBGB de Manhattan, con una actuación de tres horas y media, que acabó con la lectura de una lista que incluía a los músicos de punk rock fallecidos en los últimos años.
Smith fue incluida en el Salón de la Fama del Rock el 12 de marzo de 2007, dedicándoselo a la memoria de su marido fallecido, Fred, y tocó la canción de The Rolling Stones, "Gimme Shelter". Como cierre de la ceremonia, se tocó por parte de los músicos presentes, la canción "People Have the Power".

Entre el 28 de marzo y el 22 de junio de 2008, la Fondation Cartier pour l'Art Contemporain de París, exhibió un trabajo de arte visual de Smith, titulado Land 250 (después se editaría un libro), que incluía dibujos hechos entre 1967 y 2007.
En 2008 se le hace un homenaje en forma de documental, Patti Smith: Dream of Life, mientras que en julio de ese mismo año, se edita un álbum en vivo con Kevin Shields, The Coral Sea.



















Activismo

Smith apoyó al partido de los verdes, apoyando a Ralph Nader en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2000. Cantó en la campaña del partido las canciones "Over the Rainbow" y "People Have the Power", actuando en varios de los mítines de Nader.

Smith habló y actuó en una de las primeras protestas contra la guerra de Iraq organizada por Louis Posner el 12 de septiembre de 2002, mientras el Presidente George W. Bush hablaba en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2004, Smith apoyó al candidato del Partido Demócrata de los Estados Unidos. Bruce Springsteen continuó tocando la canción de Smith "People Have the Power" en la campaña. En el invierno de 2004/2005, Smith volvió a juntarse con Nader en una serie de protestas contra la guerra de Iraq y en el movimiento social promovido para procesar a Bush.

Smith estrenó dos nuevas canciones protesta en Londres en septiembre de 2006. Louise Jury, escribiendo para el periódico The Independent, las llamó "emotivas críticas a la política exterior de Estados Unidos e Israel". La canción "Qana" trata sobre el ataque militar de Israel sobre el pueblo libanés de Qana. "Without Chains" es sobre Murat Kurnaz, un ciudadano turco criado en Alemania, retenido en el Centro de detención de Guantánamo durante cuatro años. En el artículo se cita a Patti Smith:
Escribí estas dos canciones en respuesta directa a los eventos que me tenían molesta. Son injusticias contra niños, jóvenes y mujeres que están siendo encarcelados. Yo soy estadounidense, pago impuestos para que después se lo den a un país como Israel, que utiliza bombas contra los ciudadanos de Qana. Es terrible. Es una violación a los derechos humanos.
En una entrevista, Smith afirmó que la familia de Kurnaz se puso en contacto con ella y que escribió un pequeño prólogo al libro que estaba escribiendo. El libro de Kurnaz, "Five Years of My Life", fue publicado en marzo de 2008, con la introducción de Smith.

El 26 de marzo de 2003, diez días después de la muerte de la activista Rachel Corrie, Smith hizo una aparición en Austin, Texas, en un concierto contra la guerra. Hizo un prefacio sobre ello en la canción "Wild Leaves", escribiendo después la canción "Peaceable Kingdom" dedicada e inspirada en ella.

Apoyó al demócrata Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2008.

Influencia

Patti Smith ha sido una gran fuente de inspiración para Michael Stipe de R.E.M.. Escuchando su álbum Horses a los 15 años, le impactó sobremanera. Dijo:
En ese momento decidí que iba a montar una banda.

En 1998, Stipe publicó una colección de fotografías llamada Two Times Intro: On the Road with Patti Smith. Stipe canta los coros en las canciones de Smith "Last Call" y "Glitter in Their Eyes". Patti, también ha cantado los coros de la canción de R.E.M., "E-Bow the Letter".


En 2004, Shirley Manson de Garbage habló de la influencia que había ejercido sobre ella Smith, en la edición especial de la revista Rolling Stone, "The Immortals: 100 Greatest Artists of All Time" (Los inmortales: Los 100 grandes artistas de todos los tiempos), en que Smith aparecía en el número 47.

Los miembros de The Smiths, Morrissey y Johnny Marr dijeron que su canción "The Hand That Rocks the Cradle", es una adaptación de la canción de Smith,"Kimberly". Después, Morrisey hizo una versión de "Redondo Beach," otra canción del álbum Horses.

En 2004, Sonic Youth lanzó, junto al músico de jazz, Mats Gustafsson, un álbum llamado Hidros 3 (to Patti Smith).

U2 también cita a Patti Smith como influencia.

En 2005 la cantante y compositora escocesa KT Tunstall lanzó el sencillo "Suddenly I See" como homenaje a Patti Smith. La letra de la canción describe a Tunstall mirando una foto de ella en una revista, admirando su fama y logros y dándose cuenta lo que quiere hacer con su vida.[39] La portada del álbum debut de Turnstall, Eye to the Telescope, también está inspirada en Smith, específicamente en la portada de Horses, de la que dijo:
Yo aspiraba a lo que representaba la imagen - que era una mujer vestida con ropa de caballero con tanto misterio, pero tanto carácter y confianza en sí misma. Pensé, así quiero ser cuando me haga mayor.

La actriz canadiense Ellen Page, menciona frecuentemente a Patti Smith como una de sus ídolos y ha hecho varias sesiones fotográficas emulando las de Smith. Ha comentado que la única vez que realmente ha estado estremecida ante a un personaje famoso, fue cuando conoció a Patti tras los bastidores de un concierto en Europa. Incluso tiene un perro al que ha llamado Patti en su honor. Gracias a las sugerencias de Page, el trabajo de Smith aparece como factor importante en las películas de la actriz, Juno y The Tracey Fragments.

PATTI SMITH CON PREMIO.








La “madrina del punk”, Patti Smith, ganó el Premio Nacional de Literatura de EE.UU.


En la categoría “no ficción” por el libro de memorias Just kids, que relata su estrecha relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, el artista del under neoyorquino que murió de sida en 1989. “Soñaba con tener un libro propio, con escribir uno que pudiera poner en mi estantería”, señaló la rockera en su discurso de aceptación, donde además aprovechó la ocasión para pedirle al público que no abandonara el libro impreso, ante la amenaza que significa la irrupción del e-book en todo el mundo. “No hay nada en nuestro mundo material más bello que el libro”, afirmó la líder del grupo Patti Smith & Her Band, de 63 años. En Just Kids (que en Argentina Lumen publicó bajó el título Eramos unos niños), la polifacética artista retrocede hasta julio de 1967, cuando en San Francisco se celebraba el primer “verano del amor” y ella, con apenas 20 años, decidió mudarse a Nueva York en busca de nuevas experiencias. Allí conoció a Mapplethorpe, con quien vivió un intenso vínculo amoroso que luego derivó en una gran amistad, convirtiéndose ambos en iconos de la contracultura estadounidense de la década del ’70.



Patricia Lee "Patti" Smith (nacida el 30 de diciembre de 1946) es una cantante y poetisa estadounidense.

Saltó a la fama durante el movimiento punk con su álbum debut de 1975 Horses. Llamada "La madrina del punk", trajo un punto de vista feminista e intelectual a la música punk y se convirtió en una de las artistas más influyentes dentro de la música rock, integrándola con un estilo de poesía beat.

Sus alusiones introdujeron la poesía francesa del siglo XIX a la juventud norteamericana, mientras que su imagen andrógina y poco femenina, desafiaron a la era de la música disco.

La canción coescrita con Bruce Springsteen, "Because the Night", es su canción más conocida, llegando a la posición número 13 de las listas Billboard de Estados Unidos en 1978, y siendo versionada por el mismo Springsteen, R.E.M. o U2.

En 2005, fue nombrada Comandante de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, y en 2007 entró en el Salón de la Fama del Rock



Biografía

Los primeros años

Patti Smith nació en Chicago, Estados Unidos, donde su madre, Beverly, fue cantante de jazz y su padre, Grant, trabajó en la planta de la multinacional Honeywell.

Pasó su infancia en Deptford Township, New Jersey,criada como la hija de una testigo de Jehová.

Dice haber recibido una fuerte educación religiosa y una buena educación sobre la biblia, abandonando la religión organizada en su adolescencia por encontrarla demasiado restrictiva. Al respecto, Smith escribió años después en la estrofa inicial de su versión de una canción de Them, "Gloria", que "Jesús murió por los pecados de alguien, pero no los míos" en respuesta a esta experiencia.

Smith se graduó en 1964 en el colegio de Deptford Township y por las dificultades económicas que atravesaba la familia, Patti comenzó a trabajar en una fábrica.

1967–1973: Nueva York

En 1967 dejó los estudios universitarios en Glassboro State Teachers College y se mudó a la ciudad de Nueva York. Allí, mientras trabajaba en una librería con su amiga Janet Hamill conoció al fotógrafo Robert Mapplethorpe. Las fotografías de ella hechas por Mapplethorpe se convertirían en las portadas de los álbumes de Patti Smith Group, y siguieron siendo amigos hasta la muerte del fotógrafo en 1989.

En 1969 se fue a París con su hermana, donde comenzó a actuar en las calles y a hacer arte de performance. Cuando Smith regresó a Nueva York, vivió en el Hotel Chelsea con Mapplethorpe y frecuentaban los clubes de moda de la ciudad, como el CBGB y el Max's Kansas City. Ese mismo año, Smith apareció con Jayne County en la obra de teatro de Jackie Curtis, Femme Fatale. Además, como miembro de un proyecto de poesía de St. Mark, pasó los primeros años de los 70 pintando, escribiendo y actuando.

En 1971 hizo una performance en la obra Cowboy Mouth de Sam Shepard,[9] y colaboró con Allen Lanier, del grupo de rock Blue Öyster Cult, grabando juntos varias de las canciones en las que colaboró Smith, incluyendo "Debbie Denise" (de su poema "In Remembrance of Debbie Denise"), "Career of Evil", "Fire of Unknown Origin", "The Revenge of Vera Gemini", y "Shooting Shark". Durante estos años, Smith también ejerció de periodista musical, escribiendo sobre rock en varias publicaciones, entre ellas la revista musical Creem.

1974–1979: Patti Smith Group


Para 1974, Patti Smith ya hacía sus propios conciertos de rock, inicialmente con el guitarrista Lenny Kaye, y posteriormente con una banda completa formada por Kaye, el bajista Ivan Kral, el batería Jay Dee Daugherty, y el pianista Richard Sohl. Ivan Kral era un refugiado checoslovaco, huido en 1968 tras la caída de Alexander Dubček y su intento reformista, de implantar "el socialismo en libertad", un régimen con rostro humano. Financiados por Robert Mapplethorpe, la banda grabó su primer sencillo, "Hey Joe / Piss Factory" en 1974, siendo la cara A una versión de la canción de rock escrita por Billy Roberts y previamente versionada por Jimi Hendrix y Deep Purple, con un añadido de palabra hablada que trataba sobre el secuestro y posterior fuga de Patty Hearst,[11] y la cara B un tema que habla sobre la frustración e ira que sentía Smith al trabajar en una línea de ensamblado de una fábrica, y la salvación que encontró en un libro de poesía francesa del siglo XIX, llamado Iluminaciones de Arthur Rimbaud, previamente robado de una tienda.[7]

Patti Smith Group firmó con el sello discográfico Arista Records, editando el álbum Horses, producido por John Cale en 1975. El álbum fusionaba punk rock y poesía hablada, comenzando con una versión de la canción "Gloria" de Van Morrison, y las palabras de Smith: "Jesús murió por los pecados de alguien, pero no los míos". La austera fotografía de la portada hecha por Mapplethorpe se ha convertido en una imagen clásica del rock.

Mientras Patti Smith Group estaba de gira por Estados Unidos y Europa, la popularidad del punk comenzó a aumentar. El sonido más crudo de su segundo álbum, Radio Ethiopia, reflejaba este cambio, recibiendo unas críticas bastantes mediocres. Aun así, varias de las canciones del álbum han sobrevivido al paso del tiempo, y Smith aun las toca en directo hoy en día.

El 23 de enero de 1977, mientras se encontraba de gira para promocionar el álbum, Smith tuvo un accidente al caerse de una tarima, en Tampa, Florida, cayendo al cemento de la fosa de orquesta, y fracturándose varias vértebras. El accidente la obligó a descansar y a hacer rehabilitación. Después de la recuperación, Patti Smith Group editó dos álbumes más antes de finalizar los años 70, Easter de 1978, que contenía el sencillo "Because the Night" coescrita con Bruce Springsteen, y que fue su álbum con más éxito comercial, y Wave de 1979, que fue menos exitoso, aunque las canciones "Frederick" y "Dancing Barefoot" fueron radiadas.

Patti Smith Group firmó con el sello discográfico Arista Records, editando el álbum Horses, producido por John Cale en 1975. El álbum fusionaba punk rock y poesía hablada, comenzando con una versión de la canción "Gloria" de Van Morrison, y las palabras de Smith: "Jesús murió por los pecados de alguien, pero no los míos". La austera fotografía de la portada hecha por Mapplethorpe se ha convertido en una imagen clásica del rock.

Mientras Patti Smith Group estaba de gira por Estados Unidos y Europa, la popularidad del punk comenzó a aumentar. El sonido más crudo de su segundo álbum, Radio Ethiopia, reflejaba este cambio, recibiendo unas críticas bastantes mediocres. Aun así, varias de las canciones del álbum han sobrevivido al paso del tiempo, y Smith aun las toca en directo hoy en día.

El 23 de enero de 1977, mientras se encontraba de gira para promocionar el álbum, Smith tuvo un accidente al caerse de una tarima, en Tampa, Florida, cayendo al cemento de la fosa de orquesta, y fracturándose varias vértebras.[14] El accidente la obligó a descansar y a hacer rehabilitación. Después de la recuperación, Patti Smith Group editó dos álbumes más antes de finalizar los años 70, Easter de 1978, que contenía el sencillo "Because the Night" coescrita con Bruce Springsteen, y que fue su álbum con más éxito comercial, y Wave de 1979, que fue menos exitoso, aunque las canciones "Frederick" y "Dancing Barefoot" fueron radiadas.

1980–1995: Boda e hijos

Antes de lanzar Wave, Smith, ahora separada de Allen Lanier, conoció a Fred "Sonic" Smith, ex guitarrista de la banda de rock de Detroit, Míchigan , MC5, que en aquel momento había formado la banda Sonic's Rendezvous Band, y que adoraba la poesía tanto como ella ("Dancing Barefoot" y "Frederick" del álbum Wave estaban ambas dedicadas a él). Esta unión suscitó la broma sobre el hecho de que solo se casaba con él para no tener que cambiarse el apellido.

Tuvieron un hijo, Jackson (nacido en 1982), y más adelante, una hija, Jesse (nacida en 1987). Durante la mayor parte de los años 80 Patti estuvo retirada de la escena musical, viviendo con su familia en St. Clair Shores al norte de Detroit, editando en junio de 1988 el álbum Dream of Life, que incluye la canción "People Have the Power".

Fred Smith murió el 4 de noviembre de 1994, y al poco tiempo, Pattie también tuvo que afrontar la inesperada muerte de su hermano Todd, y del teclista de su banda, Richard Sohl.

Al cumplir su hijo 14 años, Smith decidió volver a Nueva York, donde sus amigos Michael Stipe de R.E.M. y Allen Ginsberg (a quién había conocido en sus primeros años en Nueva York) la instaron a volver a hacer giras para recuperarse del impacto de los últimos acontecimientos, por lo cual, se embarcó en una pequeña gira junto a Bob Dylan en diciembre de 1995 (captado en un libro fotográfico de Michael Stipe).

1996–2003: Retorno


En 1996, Smith volvió a trabajar con su banda habitual para grabar Gone Again, que incluye el tema "About a Boy", un tributo al cantante de Nirvana, Kurt Cobain. Smith era admiradora de Cobain, pero declaró estar más enfadada que triste por su suicidio.

Ese mismo año colaboró con Michael Stipe en "E-Bow the Letter", una canción de R.E.M. del álbum New Adventures in Hi-Fi, que también ha tocado en directo con ellos.

Después del lanzamiento de Gone Again, Patti Smith grabó dos álbumes más: Peace and Noise en 1997 (incluyendo el sencillo "1959", que trata sobre la invasión de Tibet) y Gung Ho en 2000 (con canciones sobre Ho Chi Minh y su propio padre). Las canciones "1959" y "Glitter in Their Eyes" fueron nominadas a un premio Grammy como Mejor Interpretación Pop Femenina.

Una caja recopilatoria con su trabajo realizado hasta el momento, The Patti Smith Masters, se lanzó en 1996, y en 2002 vio la luz Land (1975–2002), un álbum recopilatorio doble que incluye la versión de la canción de Prince, "When Doves Cry".

El 28 de septiembre de 2002, se exhibió en el Museo Andy Warhol de Pittsburgh una exposición de arte llamada Strange Messenger, que incluía dibujos y arte visual de la artista.











2004 - actualidad

Actuación de Patti Smith en el TIM Festival de Río de Janeiro en 2006.

El 27 de abril de 2004, Patti Smith lanzó al mercado Trampin' que incluía varias canciones sobre ser madre, en parte en tributo a su propia madre, que había fallecido dos años antes.

El 25 de junio de 2005, actuó en el Festival Meltdown de Londres tocando el álbum Horses íntegramente, donde el guitarrista Tom Verlaine de Television sustituyó a Oliver Ray. Esta actuación en directo se grabó y salió al mercado bajo el título de Horses/Horses.

El 10 de julio de 2005, Smith fue nombrada Comandante de la Orden de las Artes y las Letras, de manos del Ministro de cultura de Francia.

El 15 de octubre de 2006, Patti Smith hizo una actuación en la mítica sala CBGB de Manhattan, con una actuación de tres horas y media, que acabó con la lectura de una lista que incluía a los músicos de punk rock fallecidos en los últimos años.
Smith fue incluida en el Salón de la Fama del Rock el 12 de marzo de 2007, dedicándoselo a la memoria de su marido fallecido, Fred, y tocó la canción de The Rolling Stones, "Gimme Shelter". Como cierre de la ceremonia, se tocó por parte de los músicos presentes, la canción "People Have the Power".

Entre el 28 de marzo y el 22 de junio de 2008, la Fondation Cartier pour l'Art Contemporain de París, exhibió un trabajo de arte visual de Smith, titulado Land 250 (después se editaría un libro), que incluía dibujos hechos entre 1967 y 2007.
En 2008 se le hace un homenaje en forma de documental, Patti Smith: Dream of Life, mientras que en julio de ese mismo año, se edita un álbum en vivo con Kevin Shields, The Coral Sea.

Activismo

Smith apoyó al partido de los verdes, apoyando a Ralph Nader en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2000. Cantó en la campaña del partido las canciones "Over the Rainbow" y "People Have the Power", actuando en varios de los mítines de Nader.

Smith habló y actuó en una de las primeras protestas contra la guerra de Iraq organizada por Louis Posner el 12 de septiembre de 2002, mientras el Presidente George W. Bush hablaba en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2004, Smith apoyó al candidato del Partido Demócrata de los Estados Unidos. Bruce Springsteen continuó tocando la canción de Smith "People Have the Power" en la campaña. En el invierno de 2004/2005, Smith volvió a juntarse con Nader en una serie de protestas contra la guerra de Iraq y en el movimiento social promovido para procesar a Bush.

Smith estrenó dos nuevas canciones protesta en Londres en septiembre de 2006. Louise Jury, escribiendo para el periódico The Independent, las llamó "emotivas críticas a la política exterior de Estados Unidos e Israel". La canción "Qana" trata sobre el ataque militar de Israel sobre el pueblo libanés de Qana. "Without Chains" es sobre Murat Kurnaz, un ciudadano turco criado en Alemania, retenido en el Centro de detención de Guantánamo durante cuatro años. En el artículo se cita a Patti Smith:
Escribí estas dos canciones en respuesta directa a los eventos que me tenían molesta. Son injusticias contra niños, jóvenes y mujeres que están siendo encarcelados. Yo soy estadounidense, pago impuestos para que después se lo den a un país como Israel, que utiliza bombas contra los ciudadanos de Qana. Es terrible. Es una violación a los derechos humanos.
En una entrevista, Smith afirmó que la familia de Kurnaz se puso en contacto con ella y que escribió un pequeño prólogo al libro que estaba escribiendo. El libro de Kurnaz, "Five Years of My Life", fue publicado en marzo de 2008, con la introducción de Smith.

El 26 de marzo de 2003, diez días después de la muerte de la activista Rachel Corrie, Smith hizo una aparición en Austin, Texas, en un concierto contra la guerra. Hizo un prefacio sobre ello en la canción "Wild Leaves", escribiendo después la canción "Peaceable Kingdom" dedicada e inspirada en ella.

Apoyó al demócrata Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2008.

Influencia

Patti Smith ha sido una gran fuente de inspiración para Michael Stipe de R.E.M.. Escuchando su álbum Horses a los 15 años, le impactó sobremanera. Dijo:
En ese momento decidí que iba a montar una banda.

En 1998, Stipe publicó una colección de fotografías llamada Two Times Intro: On the Road with Patti Smith. Stipe canta los coros en las canciones de Smith "Last Call" y "Glitter in Their Eyes". Patti, también ha cantado los coros de la canción de R.E.M., "E-Bow the Letter".


En 2004, Shirley Manson de Garbage habló de la influencia que había ejercido sobre ella Smith, en la edición especial de la revista Rolling Stone, "The Immortals: 100 Greatest Artists of All Time" (Los inmortales: Los 100 grandes artistas de todos los tiempos), en que Smith aparecía en el número 47.

Los miembros de The Smiths, Morrissey y Johnny Marr dijeron que su canción "The Hand That Rocks the Cradle", es una adaptación de la canción de Smith,"Kimberly". Después, Morrisey hizo una versión de "Redondo Beach," otra canción del álbum Horses.

En 2004, Sonic Youth lanzó, junto al músico de jazz, Mats Gustafsson, un álbum llamado Hidros 3 (to Patti Smith).

U2 también cita a Patti Smith como influencia.

En 2005 la cantante y compositora escocesa KT Tunstall lanzó el sencillo "Suddenly I See" como homenaje a Patti Smith. La letra de la canción describe a Tunstall mirando una foto de ella en una revista, admirando su fama y logros y dándose cuenta lo que quiere hacer con su vida.[39] La portada del álbum debut de Turnstall, Eye to the Telescope, también está inspirada en Smith, específicamente en la portada de Horses, de la que dijo:
Yo aspiraba a lo que representaba la imagen - que era una mujer vestida con ropa de caballero con tanto misterio, pero tanto carácter y confianza en sí misma. Pensé, así quiero ser cuando me haga mayor.

La actriz canadiense Ellen Page, menciona frecuentemente a Patti Smith como una de sus ídolos y ha hecho varias sesiones fotográficas emulando las de Smith. Ha comentado que la única vez que realmente ha estado estremecida ante a un personaje famoso, fue cuando conoció a Patti tras los bastidores de un concierto en Europa. Incluso tiene un perro al que ha llamado Patti en su honor. Gracias a las sugerencias de Page, el trabajo de Smith aparece como factor importante en las películas de la actriz, Juno y The Tracey Fragments.









EL RELOJ: EL PRIMER GRUPO "HARD" DE LA ARGENTINA.






EL RELOJ
El rock and roll de la primera hora









Guillermo Boerr
30-05-2003

Son la banda en actividad más antigua del rock argentino. Formados en 1971, hoy presentan un nuevo disco en el Ateneo. Aquí, su historia.

El Reloj fue la primera banda heavy argentina". Ricardo Iorio, tipo heavy si los hay, es casi con seguridad quien más veces ha repetido esta frase. La expresión, si bien a priori parece innegable, es al menos discutible: en 1971, año en que el tecladista Luis Valenti, el baterista Juan Espósito, el bajista Eduardo Frezza y los guitarristas Willy Gardi y Osvaldo Zabala bautizaron a la agrupación debido a lo ajustado de su sonido, "heavy metal" era el rótulo que solía utilizar el crítico de rock Lester Bangs (quien,a su vez, la tomó de William Burroughs) para referirse a bandas como MC5. "Es decir, que éramos una banda heavy desde antes de que existiera el heavy", reflexiona Espósito.

Con su sonido emparentado con Deep Purple, El Reloj destacaba de la media de los grupos locales de entonces. "Era la época de Vivencia, de Invisible, y nosotros queríamos tocar lo más rápido, fuerte y distorsionado posible. Fuimos la primera banda que usó doble bombo. Para la época, era brutal", recuerda el baterista.

Pasaron dos años hasta que grabaron su primer simple (El mandato) y dos más en llegar al disco debut homónimo. "Es que llenábamos teatros sin material editado y sin publicidad, simplemente por el boca en boca. Eso hizo que las compañías se interesaran en nosotros". La tapa del primer LP fue votada en su tiempo como la peor del país en las encuestas especializadas. "La idea original era poner los famosos relojes derretidos de Dalí, pero no llegábamos a tiempo con el papeleo para la autorización de uso de la imagen. Así que, de la noche a la mañana, teníamos que tener una tapa, y me puse a dibujar. Mi diseño iba a ocupar casi toda la portada, sobre un fondo dorado, pero, finalmente, la compañía lo puso chiquitito en una esquina, con unas letras horribles", recuerda entre carcajadas.

El segundo disco (El Reloj II, 1976) fue notablemente influenciado por los aires sinfónicos de la época, y los llevó al pico de su popularidad. Reflejo de esto fueron los dos Luna Park llenos y las maratónicas giras por el interior. "El error fue no saber parar a tiempo: laburábamos demasiado, y eso hizo que la relación se desgastara". En 1978 se produjo la diáspora: Espósito se convirtió en baterista de Pappo, Gardi se dedicó a su proyecto individual y los demás trabajaban como sesionistas. Luego de dos intentos en 1983 y 1989 de reflotar el nombre con diferentes formaciones (que pasaron desapercibidos), se reagruparon en 1994. Producto de esta reunión fue el disco Santos y verdugos.

Sin embargo, la tragedia signó a la banda cuando, a fines de ese año, Willy Gardi perdió la vida en un accidente automovilístico. Recordando el momento, Espósito asegura que "decidimos seguir porque creo que eso es lo que Willy hubiera querido". En el '98, el baterista, Valenti y Zabala se unieron al bajista Rodolfo Riedel y al cantante Jorge Martínez, con quienes editaron Hombre de hoy. Tras incluir al cantante Gustavo Cipriano, Mercado de almas fue el próximo escalón, compuesto en el álgido fin de 2001. Según Riedel, entre cacerolazos, renuncias presidenciales y bronca popular, "las letras, que originalmente eran más metafísicas, giraron 180 grados. El resultado es un disco mucho más visceral. Y, por primera vez, El Reloj grabó un cover: Hombres de hierro, de Gieco. Pese a tener casi treinta años, es tristemente actual". A modo de homenaje, le dedicaron El elegido a Claudio Marciello, ex miembro de El Reloj actualmente en Almafuerte. "Creemos que es un guitarrista extraordinario. No porque sea el mejor o el más rápido, sino por lo que realmente significa la palabra: es un violero que sale de lo común".

Espósito cree que "estamos en uno de los mejores momentos de la banda, y eso nos motivó a grabar en vivo (ver La guía de fin de semana). La idea es repasar toda la historia de El Reloj: va a haber temas de toda nuestra discografía". Riedel está casi desbordado por el entusiasmo: "Otro detalle es que vamos a meter al público en una cápsula del tiempo: encontré dos latas Súper 8 con imágenes de los comienzos de la banda, y las vamos a proyectar para ambientar los temas de la primera época. Para el material más nuevo hicimos algunos videos especiales. También va a tocar el Tanito Marciello y otros invitados sorpresa. De hecho, muchos van a ser sorpresa hasta para nosotros"(risas).

Fuente: Clarin


UN GRUPO DE LEYENDA: "EL RELOJ"

Por Dark Acid






Para un servidor, el mejor grupo de Hard Progresivo de los 70s de toda Sudamérica. Y con diferencia. Nunca hubo, en la década de los setenta, en todo el continente sudamericano, un grupo con una música y una cantidad de músicos en sus filas de la talla de “El Reloj”. Pocos guitarras tenían la clase y la técnica, aún hoy día, de Fernando Willy Gardi, nunca hubo un grupo con una base rítmica tan demoledoramente buena como la formada por el bajista, y también cantante, Eduardo Freza y por el batería Juan Esposito. Las partes de bajo son realmente increíbles, aún en la actualidad, y la demoledoramente técnica forma en que Juan Esposito tocaba la batería la han podido igualar muy pocos. Sumemos a ellos un teclista de la categoría musical de Luis Valenti y a todo el conjunto le añadamos unos temas increíblemente buenos y tremendamente complejos, que no aburren pese a su complejidad, y que emocionan muchas veces, y unas letras maduras y creativas y sólo puede surgir un nombre de toda esa calidad; “El Reloj”. Una banda que, cuando se menciona "todo el mundo parece conocerla", pero de la que nadie habla ni parece haberla escuchado nunca sin no se menciona. Una lastima.

El Reloj” nació en Argentina a principios de los años 70. La banda le debe su curioso nombre a uno de los amigos músicos del grupo quién, tras oírles tocar de forma inspirada en uno de sus ensayos, comentó asombrado: “¡Increible, ustedes suenan con la precisión de un jodido reloj!”. A la banda le llamó la atención aquel comentario y ese fue el nombre que adoptaron a partir de entonces. “La precisión de un reloj”, ciertamente quienes pudieron ver las actuaciones en vivo de "El Reloj" destacan esa cualidad como la principal característica del sonido de la banda, su increíble calidad técnica.

Los comienzos del grupo fueron muy duros y se reducen básicamente a muchos ensayos y a un afán desmedido por tocar ante el público. En aquellos días los miembros de la banda trataban de escuchar de todo; Jimi Hendrix, Beatles, Rolling Stones. Eran tan fanáticos de la música que a veces hacían varias horas de viaje tan solo para ir a escuchar algún disco. Con la música de Hendrix, Genesis, E.L&P, Yes, Queen, Deep Purple o Led Zeppelín se les fue abriendo la cabeza hacia nuevas formas de composición y sonidos.

En esta primera etapa toda la temática, composición y arreglos del grupo corrían a cargo, casi por completo, de Fernando “Willy” Gardi , del genial guitarra solista y líder del grupo, y, en menor medida, del bajista y cantante Eduardo Frezza. Los otros dos miembros de la banda, pese a ser fenomenales músicos, no componían. La música de El Reloj tenía un fuerte componente melódico y de poderosos riffs y desarrollos complejos. Sin embargo, les interesaba evolucionar constantemente y mejorar hasta el punto de que algunos de sus miembros pasaron de aventajados autodidactas a estudiar música muy en serio y eso queda más que patente en la calidad instrumental de sus discos. Ante todo, su idea principal siempre fue preservar la esencia de cada miembro del grupo y la identidad de la banda por encima de todo, y en sus dos discos, con la formación original, lo consiguieron a la perfección. En esta primera etapa de su carrera encontraron las mismas dificultades que tenían las demás bandas “underground” de entonces para grabar su material y hacerlo llegar a los productores.

Hoy en día es relativamente fácil grabar una demo, pero en aquella época la tecnología no estaba al alcance de todos. Por tanto, cada miembro de la banda puso algo de dinero y alquilaron el cine Montreal, de Lomas del Mirador, con el firme propósito de darse a conocer a un público más amplio y presentarse formalmente “en sociedad”. Por lo general, la banda permitía que muchos de sus amigos asistieran a sus ensayos, por tanto, la noticia de su primer concierto corrió de boca en boca como la pólvora, de tal manera que la noche de la actuación reunieron a unas 1.200 personas en el cine y se quedaron más de 300 fuera del local. Después del éxito de este su primer gran concierto se empezó a correr la voz de que había una banda en el Oeste del país que, sin disco editado y sin promoción alguna, llenaba teatros y sus actuaciones eran de las más potentes que nunca se hubieses visto. La fama de que era una banda asombrosamente buena corrió como la pólvora por todo el país. Poco después, en 1973, animados por la ferviente respuesta del público, organizaron un concierto especial con el fin de invitar a conocidos productores, representantes y músicos de la época.

El concierto se llevó a cabo en una mansión del campo, en San Justo, en una casa enorme con un aljibe en el medio y habitaciones en la parte alta de tal forma que parecía una especie de teatro. El Reloj sonó tan bien y tan potente esa noche, y sorprendió tanto a los asistentes, que enseguida empezaron a lloverles propuestas para grabar un disco, lo que condujo a su primer contrato discográfico con el famoso sello RCA, cuyos representantes fueron los que ofrecieron la oferta más generosa.

Sin embargo, una de las principales preocupaciones de la banda ante el reto de su primer trabajo discográfico era la de poder plasmar, en el ámbito de un estudio de grabación, la increíble energía y el clima irrepetible que El Reloj lograba en vivo. El estudio de la RCA era excelente, allí habían grabado orquestas de 80 y hasta 100 músicos, sin embargo, tal y como la banda presentía, en un principio costó lograr la química adecuada con los técnicos de grabación. Era una época en que a los rockeros se les veía con cierta desconfianza y sus pelos largos no ayudaban demasiado. Además, el estudio funcionaba como una fábrica; empezaban a trabajar con un técnico por la mañana y a las dos de la tarde, en plena grabación, se iba y venía otro, invariablemente. Con lo cual era como empezar de cero nuevamente.




















Ante la imposibilidad de alterar esta férrea forma de trabajo, la banda colaboró con la compañía y puso la mejor voluntad y nunca se guardaron sus propias opiniones. Sabían muy bien cómo querían sonar. Aunque no reflejaba realmente el tremendo poder y el sonido que la banda tenía en vivo, el primer single de El Reloj, que incluía los temas “El Mandato” en su cara A y “Vuelve el día a reinar” en su cara B, se editó en 1973 y llegó a vender 30.000 copias en su época e hizo que la compañía empezara a respetarles y a tener mejor predisposición hacia ellos. Y ayudó aún más las ventas del segundo single, editado en 1974, que incluía “Alguien más en quién confiar” en su cara A y el tremendo y ya mítico “Blues del atardecer” en su cara B. Estos dos singles presentaban un sonido realmente heavy similar al de bandas como Deep Purple o Black Sabbath pero con desarrollos complejos propios del Rock Progresivo.




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El segundo single produjo un gran impacto gracias al éxito de una de las mejores canciones que la banda grabara nunca, “El Blues del atardecer”, tema este que se convirtió en fijo en sus actuaciones en vivo y en himno de la banda y era coreado por el público en todas sus actuaciones. Si el primer single había vendido 30.000 ejemplares este segundo le superó por más del doble, ¡ vendió 80.000 ejemplares !. La compañía estaba realmente satisfecha con ellos y así se hizo más fácil pensar en un LP a corto plazo. Seis meses después, en Mayo de 1975, El Reloj entraba en los estudios de la RCA nuevamente para grabar su primer larga duración. En este trabajo la banda decidió volver a grabar los dos temas de su segundo single, pero esta vez con nuevos arreglos. El motivo para aquella decisión no fue por falta de material, ya que su máximo compositor, Fernando “Willy” Gardi, no paraba de crear temas en todo momento, sino porque habían pasado casi un año entre la grabación de su segundo single y la del LP y la banda estimaba que su sonido había evolucionado mucho en ese tiempo. Por tanto, decidieron grabar los excelentes temas de su segundo single de nuevo pero con el actual sonido del grupo y con una producción en la que ellos si tuvieron la última palabra y con la que estaban conformes al 100%.

En la grabación de “El Reloj” la banda quiso disfrutar del hecho de estar en un estudio de grabación de nuevo y esta vez teniendo el control de su trabajo. El disco se grabó casi todo en vivo y se agregaron muy pocas cosas después. Pese a la gran calidad de los estudios de la RCA los miembros de la banda se encontraron con algunos problemas que intentaron solventar de la mejor forma posible. Por ejemplo, como contaban con pocos canales, si querían agregar más cosas tenían que “reproducir”, copiando a otra máquina grabadora, lo cual agregaba diversas impurezas. Y al grabar más cosas en un mismo canal, no podían subir un instrumento sin alterar el sonido del otro. Por otra parte, al grabar los cinco miembros a un tiempo, si alguien se equivocaba tenían que empezar todos juntos otra vez. Llegaron a hacer hasta 20 tomas completas de una misma canción en un día. Terminaron agotados, pero contentos. Se divirtieron mucho en las sesiones de grabación y llegaron a experimentar muchas cosas, como los efectos de sonido en la tétrica introducción “Obertura”, con esas guitarras hacia atrás, el sonido psicodélico de burbujitas en un baso de agua o el de las cuerdas del piano percutidas de forma tenebrosa.

Sin embargo, grabar el álbum en aquellas condiciones no fue fácil, y el resultado final no fue el que la banda deseaba, pero por fin tenían un testimonio importante que les ayudó a crecer como grupo y a adquirir experiencia. Y que decir de la labor de los miembros de "El Reloj" en este LP. El trabajo de guitarra de Fernando "Willy" Gardi , ayudado por Osvaldo Zabala, es de otro mundo, al igual que la base rítmica de Eduardo Freza y Juan Esposito. Un bajista excepcional, asombroso, y un batería con una energía y una técnica descomunal. Y las partes de teclado de Luis Valenti no le van a la zaga.

Un grupo espectacular como espectacular es su música, una música que necesita de volver a ella una y mil veces para poder atrapar toda su magia y complejidad. Un dato peculiar para la historia, la curiosa ilustración de cubierta fue obra del batería del grupo, Juan Esposito, el cual tuvo que idearla y dibujarla en una sola noche y en un par de horas de trabajo, ya que le estaban esperando los de la discográfica la mañana siguiente para concluir lo que sería el arte de la portada para el disco. Originalmente, la banda quería reproducir un cuadro de Salvador Dalí, el de los relojes blandos, pero les pedían una fortuna por los derechos. Entonces la única opción fue pensar algo en un tiempo récord o dejar que la compañía discográfica se encargara de la cubierta a su antojo y sin la supervisión de grupo con el más que probable peligro de que hicieran cualquier cosa que no agradara a la banda. La idea del carruaje que se eleva por los aires portando el féretro se le ocurrió a Juan Esposito pensando en la letra del excelente tema “El viajo Serafín” , uno de los momentos más altos y emocionantes del álbum sin duda alguna.

























La banda no quedó del todo conforme con el resultado final por las prisas pero al menos era algo suyo y captaba la idea que la banda quería expresar. La imagen del carruaje elevándose por los aires sigue pareciéndonos, aún hoy en día, y pese a su simpleza, extrañamente original y ensoñadora, muy en consonancia con la atmósfera que envolvía a la música y a los conciertos de El Reloj en aquellos años. Tema este que siempre preocupó mucho a la banda. El aspecto visual siempre estuvo muy presente en los conciertos del grupo, en aquella época tenían una pantalla en el escenario y usaban proyecciones que respondían a los diferentes climas de los temas. Las hacían ellos mismos, con la ayuda de un fotógrafo profesional amigo del grupo. Ese aspecto visual unido a la imponente puesta en escena y sonido del grupo pronto causó sensación entre los aficionados al Rock de todo el país. Después del álbum de debut la popularidad de El Reloj se disparó. Tenían tanto trabajo que usaban doble juego de equipos: mientras actuaban en un local, sus técnicos montaban el equipo de sonido y las luces en otro escenario donde tocarían más tarde esa misma noche.

El Reloj” había tocado el cielo en su país y nadie podía igualar su poder en escena. Pero, lamentablemente, como suele ser la tónica habitual en la historia del rock, las presiones del éxito también fueron alimentando las tensiones internas dentro del grupo, lo cual explica la corta vida que tuvo esa primera parte de su carrera, donde apenas llegaron a grabar otro single y un segundo álbum antes de separarse. En el año 1978, saturados por el arduo trabajo el grupo decide separarse para continuar con proyectos individuales. Pero, por todo lo que representa, por la calidad inmensa de El Reloj como grupo, su primer álbum es un auténtico hito inolvidable dentro de la historia del rock Argentino y Sudamericano. Tras su primer trabajo de 1975, para el año siguiente lanzaron un nuevo single de adelanto a su L.P. que incluía los temas “El hombre y el perro” y “Camino al estucofen”.

Meses después se editaría su nuevo trabajo titulado esta vez “Cronología II”, que continuaba con la increíble calidad técnica y musical de su antecesor pero, esta vez, haciendo un guiño al Rock sinfónico (en boga en ese momento) aunque sin olvidar sus temas potentes y repletos de cambios de tiempo y estructuras complejas. Para este disco incorpora al grupo el excelente guitarrista Carlos Mira, un sobresaliente guitarra acústico y un músico con una gran formación clásica que ayudó a que los complejos temas compuestos por Fernando "Willy" Gardi, repletos de múltiples partes de guitarra, sonaran tan bien en estudio como en directo.

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El momento de mayor popularidad se registró en los dos shows que la banda dio en el estadio “Luna Park” y las posteriores exitosas y extensas giras por el interior del país. “El Reloj” había tocado el cielo en su país y nadie podía igualar su poder en escena. Pero, lamentablemente, como suele ser la tónica habitual en la historia del rock, en el año 1978, saturados por el arduo trabajo el grupo decide separarse para continuar con proyectos individuales. En 1983 Fernando "Willy" Gardi decidió reflotar El Reloj y editar un nuevo trabajo, "La esencia es la misma" , aunque con una nueva formación: Petty Guelache (voz), Daniel Telis (guitarra), Cristian Hubert (teclados), Daniel Carli (bajo) y Norberto Di Bella (batería). El nuevo Reloj pasó desapercibido pese a la calidad del LP. En 1989 reintentaron reflotar, de nuevo, la banda, esta vez con Valenti, Espósito, Alberto Ceriotti (bajo), Gustavo Mirande (voz) y Claudio Marciello (guitarra), pero pese a varias presentaciones en discotecas como "Halley", no lograron mayor trascendencia, por lo que se disolvieron definitivamente. Fernando "Willy" Gardi murió en un accidente automivilístico, en 1995, luego de la edición del LP "Santos y verdugos". Valenti, Espósito y Zabala se unieron a Rodolfo Riedel (bajo) y Jorge Martínez (voz) para editar un nuevo disco en 1998: "Hombre de hoy".

En junio del 2002 ingresaron nuevamente en estudios para registrar un nuevo trabajo discográfico: "Mercado de almas", que incluye nueve temas propios y una versión de "Hombres de Hierro", de León Gieco, elegido por la actualidad de su letra, pese a tener casi treinta años. Como una declaración de principios, la banda define el nuevo disco: "Intenta una crónica desesperada de éste tiempo, en que los hombres venden su dignidad, desde el gobernante hasta el ciudadano. El mundo como un torrente en donde todos los seres humanos son arrastrados a ahogarse en aguas contaminadas por el fraude y el terror". Pero, por todo lo que representa, por la calidad inmensa de El Reloj como grupo, su primer álbun es un auténtico hito inolvidable dentro de la historia del rock Argentino y Sudamericano. Una verdadera joya del Rock de la que fue, según cientos de aficionados, y a los que me sumo, la mejor banda de Rock Progresivo en la historia de Argentina. Y yo añadiría que, probablemente, en aquellos años, una de la mejores de toda Sudamérica y ¿del mundo ? ¿Porqué no ?. Lástima que unos músicos con el talento de El Reloj no hubieran podido contar con los medios técnicos adecuados a su increíble capacidad musical para plasmar su música como ellos deseaban, y tampoco, como tantos otros grupos, del tiempo necesario para que nos hubiesen legado más trabajos musicales. En esos años eran muchos los grupos cuya vida musical era cercenada antes de tiempo por la falta del elusivo éxito que no respeta ni géneros musicales, calidad musical, capacidad de trabajo, ilusiones o anhelos, pero muchos menos fueron los que tras obtenerlo, ese mismo y elusivo éxito fue el responsable del golpe de gracia que les avocó a su final. Ese fue el caso del El Reloj.